viernes, 1 de mayo de 2015

Crítica Chappie por Rubén "Reaper" González





Un nombre que se está escuchando mucho en el mundillo del cine de ciencia ficción es el de Neill Blomkamp. Últimamente, sobre todo, porque será el realizador de la nueva película de Alien que la productora 20th Century Fox le encargó realizar tras descubrir sus imágenes de arte conceptual que se filtraron en internet. Un trabajo que el artista sudafricano ideó en sus ratos libres y cuya historia seguiría los hechos de la segunda parte ignorando Alien 3 y Resurrection. Pero antes de eso, Neill llamó la atención con dos títulos bastante interesantes: Distrito 9 y Elysium. Aunque el primero tuvo más éxito que el segundo.

El origen de Distrito 9 fue (al igual que con Chappie) un corto que llamó mucho la atención de Peter Jackson (trilogía El Señor de los Anillos), que actuó de productor para traernos una cinta de temática alien de lo más especial. Ya que nuestro primer contacto con seres del espacio exterior es una desvencijada nave que contiene en su interior unos desnutridos ocupantes que alojaremos en el gueto de Johannesburgo dando lugar a un curioso apartheid, La película fue toda una revelación y puso el nombre de Neill Blomkamp en boca de los fans del género que esperaron impacientes por su próxima película, que llegó unos cuantos años después: Elysium. Una película con la que Neill quiso entrar de lleno en el terreno de los blockbusters para darse a conocer en el panorama Hollywoodiense. Estuvo protagonizada por Matt Damon (El Mito de Bourne, Salvar al soldado Bryan) y, a pesar de que tenía el toque de crítica social pasado por el filtro de ciencia ficción que ya parece ser la seña de identidad del director, no dejó de ser una cinta de acción scifi para pasar el rato. Aunque fue de alabar todo el trasfondo cyberpunk post apocalíptico y apartado visual que hicieron de Elysium una película que no se convirtió en "una más". Aunque muchos que no comparten estos pensamientos, comenzaron a mirar con recelo a Chappie en cuanto se anunció. Yo al final fui uno de ellos...

El problema que pasó con Chappie fue que, al final, no supieron por dónde tirar ni cómo venderla. Me explico. La sinopsis nos hablaba de inteligencia artificial, tema que no está, precisamente, poco usado en la ciencia ficción (en este año ya hemos tenido un par de títulos que hablan de esto como Autómata y Ex-Machina). Y los primeros pósters y trailers que nos enseñaban un encantador robotito de ademanes infantiles que, parecía que por su entorno y compañías, iba a ser instruido para convertirse en un criminal. En esos primeros acercamientos, parecía que tendríamos un título cercano al drama, pero pronto llegaron otros pósters y trailers en los que la acción y explosiones reinaban. Así que no tardé en pensar que esta película sería una mezcla de lo mejor de Distrito 9 y Elysium. Con cierto reparo acudí al cine con este pensamiento en mente pensando en que, en realidad, todo aquel material me engañaría y acabaría encontrándome con una buena película. Pero ni una cosa ni otra.



Volvemos a Johannesburgo, donde la criminalidad se ha vuelto un problema tan grave que pone la vida de tantos policías en peligro, que se comienza a fabricar una línea de robots para ayudar a los cuerpos de seguridad. Pero el creador de esta nueva línea de defensa quiere ir un paso más allá y dotar de pensamiento y conciencia a uno de ellos.

Muchos lo pensaréis, y yo no seré el que lo niegue, que Chappie parece ser el hijo bastardo entre Robocop y Cortocircuito. Se notan muchos elementos de ambos films en la cinta, pero lo bueno es que Neill parece cogerlos y hacerlos suyos, adaptándolos a su propio mundo.

La cinta empieza muy bien, pero recordando horrores a Distrito 9, ya que empieza como esta. Como si fuese el principio de un documental, con personas hablando ante la cámara sobre todo lo que supuso la revolución Chappie. Aunque después no volveremos a ver el recurso de falso documental en ningún momento (aunque el esquema de Distrito 9 está ahí y se nota, la verdad). Al poco rato ya empezamos a darnos cuenta de que Chappie es un verdadero quiero y no puedo.

Empezaré hablando de los personajes, que son las piedras más pesadas que hunden la película. No hay ninguno que merezca mucho destacar. Empezando por Deon (Dev Patel). Aunque este personaje pudo haber dado más de sí (se molestan un poco en caracterizarlo), no es más que un cliché del género. Tenemos a dos personajes de lo más estrafalario que destacan en el reparto (aunque no será por sus dotes interpretativas): Yolandi VisserWatkin Tudor Jones/Ninja. Integrantes del grupo Die Antwoord y que aquí aparecen (lo tengo clarísimo) solo para lucirse y publicitar su grupo y su música (a este tema le dedicaré más líneas después). Tienen un look bastante peculiar, pero la cosa no pasa de ahí. En ningún momento haces que te impliques con ellos y acaban siendo una verdadera broma (de ametralladoras amarillas y uzis rosas va el tema). Lo cierto es que acabó cayéndome mejor Amerika, personaje encarnado por Jose Pablo Cantillo (la mano derecha del Gobernador en la serie The Walking Dead) que, a pesar de su papel puramente secundario, logra empatizar más con el espectador que sus dos compañeros de travesuras. Sigourney Weaver (Paul, La Cabaña en el bosque). que continúa con sus papelitos de pura secundaria a la espera de que Neill la devuelva a la fama con la nueva entrega de Alien, está por estar en un papel que podría ser para cualquiera otra actriz en horas bajas. Lo cierto es que al único que rescato del reparto es a Hugh Jackman (Australia, X-Men), que hace del malo de la película. Su personaje es un militar que cambia su zona de guerra por una oficina y que trata de sacar adelante su brutal robot (guiñazo/homenaje a Robocop) que se ve eclipsado por los eficientes Scouts de Deon. Este es un personaje que no se detendrá ante nada para alcanzar sus objetivos y que no tienen ningún escrúpulo. Es más destacable por ser el actor que es (muchos están acostumbrados a verlo siempre como Lobezno), aunque sigue sin ser nada memorable.



Por supuesto, al final, lo mejor del film es el propio Chappie que en versión original pone voz el actor fetiche de Neill, Sharlito Copley (Powers, Distrito 9). El verdadero motivo por el que la volveré a ver en un futuro próximo. Pero aún así, el personaje sigue sin ser todo lo bueno que debería. Sí, acabas preocupándote por la pobre máquina y te ríes con sus continuos "puta hijo" y sus enseñanzas de delincuente que malinterpreta hasta el extremo. Pero como todo en este film, Chappie queda a medio gas, no dándonos ni un ápice de lo que debería dar. Sobre todo, sorprende lo poco que se molestan en la formación no criminal de Chappie. Porque la mayoría del tiempo parece tener una mentalidad de niño de 5 años que parece desconocer internet y en un momento tiene conocimientos de informática impensables. Esta dejadez también viene motivada al darnos el recurso de la batería estropeada que solo da a Chappie una esperanza de vida de 5 días. Este cruel ultimátum, anima a que todo valla tan rápido que agradezcamos que llegue el final de la historia.

Chappie parece que cambia de temática cada pocas escenas. Y esto creo que viene marcado por la presencia de SONY como productora de la cinta. De todos es sabido los problemas que tuvieron con The Amazing Spiderman 2 (hasta su protagonista salió a sacarlos a la luz) y no es difícil pensar que ellos querían una película más adrenalítica y que Neill buscaba una historia con tintes más dramáticos para profundizar en todo este tema de la IA y lo que es ser humano, Pero seguro que al necesitar de bastantes buenos medios para que el apartado visual brillase con fuerza propia, el sudafricano no se molestó en luchar contra lo inevitable y dejar que la productora convirtiese su película en una cinta de lo más comercial, Esto se nota sobre todo en la recta final, que parece reciclar escenas de Distrito 9. Explosiones y disparos para llegar a un final de lo más bochornoso.



Ahora hablaré de la BSO y Soundtrack de la película en la que gana unos cuantos puntos. Sobre todo, gracias a las melodías firmadas por Hans Zimmer que dotan de gran fuerza a las imágenes, haciéndolas más memorables de lo que son. Y luego están las canciones de Die Antwoord. Si antes os comentaba que los dos artistas aparecían para lucirse, lo mismo pasa con sus canciones. Y es que, no solo tenemos un par de temas, no. La cinta está plagada, haciendo parecer Chappie una especie de videoclip largo. Y no me malinterpretéis, esta música casa muy bien con las imágenes y estos personajes (de hecho, el género en el que se clasifica esta música es lo que define a Ninja, Yo-landi y el mundo en el que viven), pero todo en exceso es malo. Y esto no iba a ser una excepción.

Echo en falta que el director se atreva a darnos en alguna de sus películas algún guiño o homenaje a sus anteriores trabajos. Me volveré a explicar. No es muy difícil pensar en que todas las películas de este director suceden en un mismo universo fílmico. Estuve esperando en Elysium a que se hiciese mención a cierta raza alienígena a la que robamos su tecnología. Y en Chappie con más razón, ya que volvemos a pisar Johannesburgo en un futuro un poco más lejano que el de Distrito 9. Podría haber dejado alguna señal de Aliens No por ahí tirada. Aunque claro, esto es solo una petición personal que no afecta para nada a la película (no lo creo, pero si en la nueva de Alien pone una estación espacial a lo Elysium o vemos algún Scout en vez de marines espaciales no me quejaría).



Parece que soy muy duro con Chappie, pero es que me duele ver que una película que podría dar tanto se queda en nada. Personajes vacíos, tramas sin gracia, buenos efectos especiales y un final que nos invita a olvidarnos de todo lo que hemos visto. Sin embargo, la película se hace ver y encantará a muchos que lograrán ver más de lo que hay en ella (los temas, aunque mal o no desarrollados, están ahí). Ya tan solo por lo bien hecho (digitalmente hablando) que está Chappie y el apartado artístico y visual de la película merece darle una oportunidad.

Lo Mejor: La fotografía y el apartado artístico y visual de la cinta.

Lo Peor: Ser una historia que se queda en nada, personajes sin gracia y un final de lo más prescindible.




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