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viernes, 10 de agosto de 2018

Ant Man y la Avispa de Peyton Reed





A pesar de que en los cómics es uno de los miembros fundadores de Los Vengadores. Ant Man (y su compañera La Avispa) no apareció en la cinta coral de los héroes más poderosos de Marvel Studios. Y la cosa es que en un principio, este personaje iba a sustituir al Iron Man de Robert Downey Jr. como primera película de presentación de este Universo Cinematográfico. Pero se fue postergando tanto que su guión original, escrito por Edgar Wright (director de la trilogía del Cornetto) quedó bastante "obsoleto". Y a la hora de comunicarle los necesarios ajustes para integrar su historia al estado actual (por aquel entonces) del UCM, Wright decidió abandonar el barco. Finalmente, Marvel Studios logró que este proyecto no se hundiese contratando a Peyton Reed para que trabajase con el esquema argumental de Wright. Así fue como en  2015 se estrenó Ant Man para finiquitar la Fase 2 del UCM.

Está claro que un personaje como Ant Man tiene que traer consigo un necesario tono de autoparodia. Pero también necesita tomarse en serio en momentos decisivos. La película de 2015 hizo muy bien las dos cosas. Y tras la participación del héroe encarnado por Paul Rudd en Civil War, nos dejaron con ganas de seguir viendo a Ant Man... y la Avispa. Porque sí, en esta secuela tenemos una sangrante carencia de la primera entrega: esta superheroína encarnada por partida doble por Evangeline Lilly y Michelle Pfeiffer.




Ant Man y La Avispa (curioso, cuanto menos, el tener uno de los nombres traducidos y el otro no) se sitúa poco después de Civil War y antes de la shockeante Infinity War. Esto ya viene a reflejar las aspiraciones de esta película. Que son las de entretener con una aventura más "modesta" y continuar trabajando con los personajes y tramas de la primera Ant Man. Esto está claro que puede jugar MUY en su contra teniendo en cuenta que venimos de ese derroche superheroíco que es el conflicto cósmico con el Titán Loco Thanos. Pero si uno sabe recibir como se merece esta secuela, podrá disfrutarla sin prejuicios.

La película es muy continuista. Gira en torno a una subtrama que dejó abierta la primera entrega. Aunque a la hora de la verdad, Ant Man y la Avispa añade otras tramas que dejan a la principal como un jugoso leit motiv que queda en evidencia al juzgarse a nivel general. Los propios personajes coinciden en la importancia del Reino Cuántico. Y los vistazos a este plano de la realidad son los más sorprendentes del film, pero parece que quieren guardárselo para otra película. Dejando una sensación de coitus interruptus al espectador.




Es fácil ver que esta película es menos redonda que su predecesora. A lo que se añade el uso del humor que queda a relucir con bastante brocha gorda. Es cierto que tenemos unos cuantos buenos chistes, pero a nivel general la cosa queda bastante por debajo de su predecesora. Puede que en realidad le deban más de lo que creen a la mano de Edgar Wright.

Paul Rudd sigue defendiendo a su personaje. Un héroe bastante refrescante teniendo en cuenta el panorama general. En esta secuela se trabaja más y mejor la particularidad de querer ser una mejor figura paterna para su hija en la ficción (Abby Ryder Fortson). Aún con todo, es una pena que se vea opacado por el resto del reparto. Y es que hay que hablar de su compañera. Si en la anterior película, Hope Van Dyne (Evangelin Lilly) se veía bastante afectada por el mantenerla alejada de su faceta heroica hasta su escena post créditos. En esta entrega justifica la mar de bien el nombre de su super alter ego en el título. La Avispa es otra gran incorporación a la cantera de grandes personajes femeninos que Marvel Studios lleva creando desde hace unos años. Además de compenetrarse a la perfección con el personaje de Scott Lang, creando el particular Dúo Dinámico del UCM.

Michael Douglas continúa divirtiéndose y aportando su profesionalidad a esta producción. Y Michelle Pfeiffer, aunque con una participación más reducida de la que quisiéramos, se agradece su vuelta a estos super proyectos. Con estos dos, además, hay que añadir el increíble labor de rejuvenimiento digital. Algo que ya se vio en la primera parte, pero que aquí sigue resaltando y dejando la puerta abierta a una película precuela (o a más flashbacks) de la super pareja original.





Michael Peña, quien en la anterior película se descubría como uno de sus grandes aciertos, queda bastante a deber. Se repiten chistes que aciertan más o menos y se le muestra más serio de lo que debería. Le comen más terreno sus dos compañeros de profesión, sobre todo David Dastmalchian.

En la parte de vullanos, tenemos a un Walton Goggins con un personaje muy en su línea de criminal cabroncete con una buena presentación pero que a medida que avanza la película se queda muy atrás. También tenemos a Ghost, el antagonista encarnado por Hannah John-Kamen que es sorprendente en lo visual y en su premisa. Pero que acaba por no tener toda la relevancia que necesitaba para poder situarse en la reciente galería de grandes amenazas del UCM. Por su parte, tiene un personaje de apoyo que redondea algo su amenaza.




Los poderes de ambos héroes siguen dando para estupendas y ocurrentes escenas. A lo que se añade los vistazos al ya mencionado Reino Cuántico. Peyton Reed sigue cumpliendo a la hora de mostrar esta pequeña-gran franquicia dentro del descomunal todo que es el Universo Cinematográfico de Marvel Studios.

Ant Man y La Avispa no acaba de sorprender del todo en lo argumental. Pero mantiene su puesto como agradable aventurilla con bastante corazón y con ganas de abrir más frentes estupendos por explorar en este UCM.




Lo Mejor: La Avispa y los vistazos al Reino Cuántico.

Lo Peor: Se le achacan varias carencias y fallas que no tenía su antecesora.



viernes, 3 de agosto de 2018

Crítica Deadpool 2 de David Leitch




Uno de los tantos despropósitos que realizó la infumable X-Men Orígenes: Lobezno fue todo lo concerniente a su adaptación de Deadpool. El brutal e irreverente personaje creado por Rob Liefeld allá por la década de los noventa. Toda una desgracia para el actor que lo encarnó: Ryan Reynolds. Quien tras su cumplidora participación en Blade Trinity no tuvo mucha más suerte en esto de las películas de superhéroes ni en su intento en el otro bando del panorama (la película de Green Lantern). 

Pero fue la misma frustración del actor por lo que se vio obligado a realizar con el personaje, lo que le llevó a desembolsar de su propia cartera la realización de un test footage que mostraba al verdadero Deadpool y que por fin hizo ver a los mandamases de 20 Century Fox, el potencial que habían desaprovechado en el spin-off del mutante encarnado por Hugh Jackman.

Así fue como en 2016 se estrenaba Deadpool. La película dedicada al Mercenario Bocazas de Marvel que no necesitó de un gran presupuesto y medios para sacarse de la manga una película que le era totalmente fiel a la esencia del personaje. No temiendo presentar una calificación R que permitió no volver a cortar las alas del personaje. Todo ello se tradujo en un gran éxito que Fox no iba a perder la ocasión de repetir.




Deadpool 2 tira del truco más viejo de la escuela de las secuelas fílmicas: Más y mejor. ¿Más humor? Tranqui, al primer minuto ya estarás carcajeandote. ¿Más acción? El tener a uno de los directores de la brutal John Wick garantiza esto a base de bien. ¿Más trama? La película maneja varios frentes a su favor. ¿Más personajes? Tendréis tantos como para formar una precoz X-Force.

No temo nada a la hora de calificar Deadpool 2 como la "Terminator 2" del género. Una película que recoge lo que hizo grande a la original y lo expande más para ofrecer un estupendo espectáculo.  

Argumentalmente, la película se sitúa poco después de la primera parte. Con Wade Wilson (Ryan Reynolds) ya asentado como un implacable super mercenario que trata de realizar buenas obras a espadazo y disparo limpios. Paralelamente, la relación sentimental de Wade con Vanessa (Morena Baccarin) parece que va a dar el siguiente paso. Pero el destino se interpone en el camino del Mercenario Bocazas y pronto se ve envuelto en una nueva desventura en el que está implicado un rudo viajero del tiempo conocido como Cable (Josh Brolin).

Es cierto que la primera película no manejaba un sesudo guión en su labor de cinta de orígenes de personaje. Por lo que esta secuela ya juega con bastantes puntos a su favor. Aunque he de admitir que a la hora afrontar el drama del relato se hace con menos acierto que en el film original. Pecata minuta, si uno está dispuesto a disfrutar de la irresistible y carcajeante locura que arrastra consigo Deadpool.




Más presupuesto = Mejores escenas de acción (también apoyadas por la buena mano de David Leitch dirigiendo) y aprovechamiento de las habilidades de Wade y compañía. Toda una gozada para el amante de este tipo de cine.

El humor sigue siendo un componente esencial en cualquier producto de este personaje. Desde chistes, pasando por esperpénticos gags o acidísimas referencias y guiños (tanto a la franquicia X-Men, como a Marvel y DC en general y al género). Los guionistas (entre los que se encuentra el propio Reynolds) no se cortan un pelo a la hora de dar rienda suelta a esta parte.




Ryan Reynolds es el alma de este proyecto. Y se nota que ha nacido para encarnar al personaje. Su bache en Orígenes: Lobezno ahora se ve como un sufrido trámite para poder disfrutar de este personaje en toda su gloria hoy en día. Se siente a gusto tanto con como sin el traje y la capucha. 

Los secundarios de la primera entrega vuelven con tanta fuerza como en la primera aventura del Mercenario Bocazas. Y a ellos se integran nuevos personajes como la suertuda Domino (Zazie Beetz) y Cable. Quienes conforman la curiosa Trinidad de esta sub-franquicia de Fox para gozo del espectador.




En cuanto a los villanos o amenazas. Lo más destacable es la nueva redención de personaje de la franquicia mutante (ay, qué mal hizo también X-Men 3). Como ya comenté en lo de la parte dramática, esto no está del todo pulido y se pierde el sentido con la otra amenaza del film. 

Deadpool 2 nos trae de vuelta este estupendo personaje y su mundo a una escala mayor y con grandes promesas de futuro.




Lo Mejor: Explotar su fórmula de "Más y Mejor".

Lo Peor: La parte dramática de la historia.



lunes, 25 de junio de 2018

Doble Sesión: Black Panther y Vengadores: Infinity War





El cine de superhéroes ha llegado a un punto en el que mueve a millones de espectadores al cine a por sus dosis periódicas de poderes, grandes responsabilidades y amenazas aún mayores por batir.

La mayor parte de la culpa la tiene Marvel Studios y sus dos últimas películas de su Fase 3, que han supuesto dos grandes tantos. Uno es la película individual del héroe y rey Black Panther y la otra el comienzo del conflicto cósmico que supone Infinity War:




-Black Panther, de Ryan Copgler:

Aunque es cierto que antes de 1998 ya tuvimos un par de películas de superhéroes negros bastante accidentados. Fue Blade, el verdadero film que caló en los espectadores. La historia del cazavampiros de las viñetas de Marvel Cómics encarnado por Wesley Snipes fue bastante importante para que se diese el panorama superheroíco que hoy vivimos. Pero estaba claro que el verdadero Boom con un superhéroe negro lo iba a realizar Marvel Studios (y, ojo, que Snipes casi protagoniza una película de este personaje) con Black Panther. El primer superhéroe negro de la historia del cómic.




A T´Challa (Chadwick Boseman) ya lo conocimos en la estupenda Capitán América: Civil War. Aunque, por suerte, su película individual no es una de orígenes y toma como punto de partida lo visto en el conflicto superheroíco. Con el héroe volviendo a su hogar para coronarse como rey.

Aunque no sea una historia de orígenes, la película se toma su tiempo en mantener informado al espectador de todo lo nuevo que presenta el personaje y su entorno. En los cómics, Wakanda también es bastante importante. Pero nunca se ha visto mejor que en esta película. Los responsables de la puesta en escena de Black Panther han sabido cómo transmitir esa mezcla de super tecnología y tradición que caracterizan esta nación. Es un gustazo ver todo lo que tiene que ofrecernos el lugar.

La trama no tiene mucho misterio, y no son pocos los que ya han ido a buscarle el parecido al Rey León. Pero Black Panther goza de dos grandes aportes al género: La crítica social y la inclusión de buenos personajes femeninos.




Como ya le pasó al personaje en su historia en los cómics, el Black Panther de Boseman se ha convertido en un referente para la comunidad negra global. La película trata temas MUY presentes en la sociedad actual e incluso una de las escenas post créditos es toda una bofetada a la administración Trump.

Por otro lado tenemos a un arrollador elenco femenino capitaneado por la Okoye de Damai Gurira (nuestra Michonne en The Walking Dead). Hasta el interés romántico de T´Challa demuestra en su primera escena que no necesita protección.

Al aporte femenino del elenco se le suman unos secundarios bastante interesantes y unos villanos a la altura de las circunstancias. Por un lado tenemos al Ulysses Klaue de Andy Serkins. Que tras su presentación en Age of Ultron se muestra totalmente desatado. Y por el otro, el Killmonger de Michael B. Jordan que va de menos a más hasta darnos uno de los mejores diálogos y escenas del UCM. No es de extrañar que tras Creed, el director Ryan Coogler le haya regalado este personaje a Jordan. Quien tenía una sangrante deuda con los fans de este tipo de cine tras haber participado en la última perversión cinematográfica con Los 4 Fantásticos.




Toda esta gran galería de personajes hacen que Chadwick Boseman se vea MUY limitado y opacado. Y es una pena, porque no estamos ante el nuevo remedo de Tony Stark. Su seriedad es bastante refrescante, pero hace que pierda bastante ante el espectador.

Black Panther tiene de las mejores escenas de acción y coreografías de combate del UCM, pero por la contra, se nos echa en cara las peores muestras de CGI (ESOS RINOCERONTES DIGITALES ME SIGUEN PRODUCIENDO PESADILLAS).

El UCM suma y sigue con esta película que añade toda una fantástica nueva parcela con T´Challa y Wakanda.




Lo Mejor: Toda la reivindicación que trae debajo del brazo esta propuesta.

Lo Peor: Una trama bastante limitada. El CGI.





-Vengadores: Infinity War, de los hermanos Russo:

Es imposible hablar (o en este caso, escribir) sobre esta película sin sentir un nudo en la garganta. Infinity War es un sueño hecho realidad. Es la culminación de diez años de películas con sus personajes e historias. Es el gran evento cinematográfico de nuestro tiempo. Y todo empezó con una idea. La idea de empezar a hacer buenas películas con los personajes de Marvel Cómics, cuyos derechos no estuviesen desperdigados por los diferentes estudios de cine. La idea de que todas estuviesen encuadradas en un mismo Universo Cinematográfico, lo que redefinió el concepto de blockbuster.

A estas alturas, el UCM ya está más que asentado y no necesita ni busca subir a su carro a posibles nuevos espectadores. No, el barco ya está a rebosar de fans. Y esto está claro con el sorprendente arranque del film, que nos sitúa poco después de terminar Thor: Ragnarok. Si en la crítica de esa película ya hablaba de esa libertad por parte de Marvel Studios, en esta ocasión la cosa se multiplica por un millón.




Una película así maneja un ritmo arrollador. No por nada, a lo largo del metraje nos encontramos con la mayor parte de todos los personajes que hemos ido conociendo a lo largo de los años y películas cruzando caminos. Tienen las ideas clarísimas. Y en su sencillez argumental aún sabe guardar grandes y evocadores momentos. Todo ello rellenado por apabullantes escenas de acción.

Me gustaría pasar párrafos y párrafos hablando de cada personaje de esta película. Pero la cuestión tampoco es aburriros. Pero me gustaría centrarme en Thanos... ¿Es el gran villano del UCM? No me molestaré en responder esta pregunta. Solo decir que todo lo que nos vendieron sobre este personaje era cierto. Gracias a Thanos y su Orden Negra, el peligro por fin se siente a cada minuto. Logrando que la película alcanza unas connotaciones dramáticas que hacen más aplaudible si cabe esta película. Todo ello sin olvidar la espectacularidad que debe mostrar una propuesta de esta magnitud.




Si ya con las dos últimas entregas de la trilogía del Capitán América, los hermanos Russo se coronaron como los grandes directores de Marvel Studios. Con Infinity War la cosa alcanza un nuevo y asombroso nivel. Transmitiendo toda la emoción y épica que necesitábamos ver en el conflicto cósmico que se lleva gestando desde la primera parte de los Vengadores.




Lo Mejor: Thanos y ver este sueño cumplido (OJO, a medias, que queda ver Avengers 4).

Lo Peor: Tener que esperar para ver la continuación.



lunes, 11 de junio de 2018

Crítica Ready Player One de Steven Spielberg





Vivimos una época bastante asfixiante en el que el futuro se nos antoja bastante incierto y aterrador. Paralelamente a esto, el mundo del entretenimiento ha sabido aumentar sus productos y medios en los que muchos se sumergen para escapar de la triste realidad. Aunado a esto está el revival ochentero, una década que nos dejó grandes canciones, películas, series... 

Para su debut literario, Ernest Cline cogió todo esto y creó Ready Player One. Una novela que no tardó en estar en el punto de mira de las grandes productoras. Lo que ha sido una sorpresa, a medias, fue que el director encargado de realizar su adaptación cinematográfica fuese Steven Spielberg.




Lo cierto es que Spielberg fue quien creó el blockbuster con su Tiburón en 1975. Y no hay que olvidar que estamos ante el que nos llevó al Parque Jurásico o nos hizo seguir los pasos de Indiana Jones. Aunque en los últimos años, el Rey Midas de Hollywood se haya apartado de tanto aventurero, en su interior este espíritu jamás dejó de brillar. Y eso lo ha demostrado con Ready Player One.

"Oasis es la realidad virtual donde la mayor parte del mundo se sumerge para olvidarse de la terrible realidad. El día que su creador fallece, se descubre que su último deseo ha sido crear un desafío para los habitantes de Oasis y así poder hacerse con su fortuna y el dominio de Oasis".




Es imposible no querer sumergirse en Oasis y todas las posibilidades que ofrece LA realidad virtual. Esto ha camelado hasta al propio Spielberg, quien se esmera a la hora de sumergirnos en ese mundo de unos y ceros donde todo puede pasar. El problema llega cuando vemos que el CGI se come la otra parte del film. La que se desarrolla fuera del mundo virtual. Una pena, pues en esas pequeñas dosis se deja entrever una aventura más pura y adictiva que la que ocurre en Oasis. Donde, por mucho Gundam contra Mecha Godzilla que nos muestre, no deja de ser un espectáculo vacío. Por no hablar de la gran carga emocional que Spielberg busca imprimir en la parte del mundo real.




Es una pena desaprovechar el plantel protagonista que se saca de la manga y que acompañan al dúo protagonista. Un grupo que podría haber calado más en el espectador del mismo modo que ha logrado la tropa de Stranger Things en la pequeña pantalla. Pero la cosa se queda en el intento.

En el terreno de los villanos, tenemos un Ben Mendelsohn que parece haber puesto el piloto automático de Rogue One y poco tiene que ofrecer. Una mejor y más divertida amenaza podríamos haber encontrado en I-R0K (T. J. Miller) que se queda en un alivio cómico momentáneo.




Por la parte que nos toca, internillos. Hay que decir que Ready Player One se guarda un gran as bajo la manga al hacer que una de sus pruebas ocurra en un gran clásico del cine de terror. 

El temor a que Ready Player One se dejase llevar por el juego metareferencial estaba siempre presente. Aunque por suerte, Spielberg no lo permite. Y deja que su historia respire un poco entre el carrusel de guiños y cameos. Una aventura que podía haber impactado más y haberse convertido en un clásico instantáneo de haber mimado más la parte humana del relato. Por la contra, aún podemos pasarlo bastante bien siguiendo a Wade Owen (Tye Sheridan) y su clan en la Búsqueda del Huevo de Halliday.



Lo Mejor: El inesperado segmento que hará las delicias del fan del cine de terror.

Lo Peor: No se da un buen equilibrio entre la parte live-action y la de CGI.



lunes, 4 de junio de 2018

Crítica Un lugar tranquilo, de John Krasinski




Está claro que si te persigue el asesino o monstruo de turno, lo peor que puedes hacer es provocar cualquier ruido que delate tu posición. Esta regla del género de terror es la que John Krasinski decide que sea el núcleo de su película Un Lugar Tranquilo.

Es curioso que estemos ante un caso similar al de Jordan Peele y su Déjame Salir. Krasinski también es conocido por sus aportaciones al terreno cómico (sobre todo por su papel en The Office). Pero ha demostrado con esta película que tiene mucho que aportar al género.




Que una gran productora como es Paramount Pictures se atreva a realizar un gran estreno con una película de terror casi muda y que haya logrado convertirla en un éxito, es otra señal de lo bien que le está yendo al género desde hace unos cuantos años. También es una película de Platinum Dunes, que parece que ha madurado y ha dejado de lado los ya cansinos remakes/reboots de grandes títulos del género para apostar por nuevas historias como esta Un Lugar Tranquilo. En la que Krasinski escribe, dirige y protagoniza esta asfixiante propuesta de terror, drama y suspense post apocalíptico.

La película empieza situándonos 89 días después de lo que ha provocado que una familia que ha sobrevivido viva en el más completo silencio en un pueblecito entre bosques. Si no haces ruido, no te oyen. Y si no te oyen puedes seguir con vida...




Un Lugar Tranquilo sabe cómo mantener la tensión desde su brutal prólogo hasta su adrenalítica recta final. Se nota que esta es la tercera película de Krasinski, quien demuestra ya cierto bagaje detrás de las cámaras. 

La dirección es muy buena. Al igual que el trabajo del reparto. Del cual se logra arrancar gran complicidad para con el espectador. No por nada, Emily Blunt es también esposa en la vida real de John Krasinski. Y la joven actriz (Millicent Simmonds) sorda lo es también detrás de las cámaras. Incluso los otros dos jovencísimos actores están perfectamente dirigidos.




Con muy poco, Krasinski logra contar una notable historia post apocalíptica que engancha pero que no es perfecta (¿qué cosa lo es?). En el guión podemos encontrar grandes apuntes como el hecho de tener a una familia ya acostumbrada al silencio y la comunicación por señas debido a la sordera de uno de sus miembros o el no explicar todo de la voraz amenaza. Pero por la contra, hay grandes agujeros de guión. Siendo el mayor de todos el punto débil de las criaturas y el tener al personaje de Blunt encinta tras lo visto en el prólogo. Son pequeñas piezas que pueden desmontar lo que Krasinski trata de erigir. Aunque si las obviamos y nos centramos en disfrutar de la historia, el visionado será de lo más satisfactorio. Proporcionando al espectador un buen número de sobresaltos en este silencioso mundo.





Lo Mejor: El buen uso del suspense. 

Lo Peor: Algunas lagunas argumentales bastante sangrantes.



viernes, 6 de abril de 2018

Crítica Aniquilación de Alex Garland






Es curioso fijarse que en los últimos meses, las grandes apuestas de cine de ciencia ficción han acabado en manos de Netflix. Siendo estas The Cloverfield Paradox, Mute o la película que nos ocupa, Annihilation (aka Aniquilación). Propuestas que no estaban pensadas en un inicio para ser estrenadas en la plataforma de streaming, pero que en cierto punto de su desarrollo los productores decidieron no jugársela a la hora de hacer pasar estos títulos por las carteleras para salvar los muebles (como ha sido en el caso de la tercera entrega del "Cloverfieldverse" o la nueva decepción de Duncan Jones). Este movimiento no deja de inquietar al fan del cine de ciencia ficción, quien hace nada ha visto como la más que competente secuela de Blade Runner suponía un fracaso comercial, y como Ridley Scott desaprovechó del todo su Alien: Covenant. Poniendo en duda el futuro de este género en las salas de cine.

De momento, centrémonos en la crítica de la nueva película de Alex Garland y crucemos los dedos para que dentro de unos meses no tengamos que leer que la nueva adaptación cinematográfica de Dune acabará por tener su estreno mundial en Netflix.

Alex Garland lleva bastantes años siendo una de las voces más influyentes y creativas del género de la ciencia ficción. Comenzando por su carrera como guionista, donde hizo buenas migas con el director Danny Boyle. Pues es el responsable de los libretos de 28 Días Después y Sunshine. Y el encargado de escribir la última e infravalorada adaptación cinematográfica del Juez Dredd (actualmente se ha descubierto que en esta película llegó a tener más importancia que solo escribir el guión). Pero, sin duda, donde en verdad se ganó el título en este género fue con su opera prima oficial: Ex-Machina.

Tocando uno de los temas fundamentales del género de ciencia ficción como es el de las Inteligencias Artificiales. Garland se enfoca en un tono y prisma más intimista que no deja diluir el enfoque y mensaje. Todo esto narrado en clave de desasosegante thriller que va in crescendo. Gran apuesta en la que el señor Garland salió la mar de bien parado, dejando a muchos (entre los que me encontraba) con muchas ganas de visionar su próxima apuesta cinematográfica.




Por desgracia, no he leído la trilogía literaria que adapta esta película. Por lo que solo podré valorar la película como producto independiente a la obra escrita por Jeff VanderMeer. Pero tengo constancia de que la obra original ha sido un gran aporte al género sci-fi actual. Con lo que ya de por sí, Alex Garland tiene un excelente caldo de cultivo con el que jugar con esta adaptación. Y así ha sido, pues Aniquilación supone un nuevo acierto de este cineasta en la que puede seguir explotando su enfoque más intimista e inspirador del género. Esto se ve y se siente desde el arranque del film. Desde cómo muestran el evento que da sentido al film, al primer (re)encuentro entre los dos personajes principales del mismo. El modo de narrar de Garland se aleja de la rimbombancia con la que, seguramente, habría encarado la propuesta la mayoría de realizadores.

Teniendo en cuenta esto, también hay que aclarar que Aniquilación presenta un marcado tono de serie B más de postín a lo habitual. Lo que coloca la película en un término medio que supone a la vez una virtud y un defecto. Pues puede lograr que varios tipos de espectadores del género disfruten mejor de la propuesta, pero al mismo tiempo impedir que la misma exprima todo su potencial en cualquiera de sus vertientes. A pesar de que Aniquilación peca de esto, la película se mantiene bien a flote y logra alcanzar un buen puesto entre la lista de grandes películas de ciencia ficción contemporáneas.




La historia de Aniquilación nos descubre una zona que, tras el impacto de un meteorito, se ve cubierta de un extraño muro multicolor. A lo largo de los años se han enviado expediciones de las que nunca se ha vuelto a saber nada hasta que el marido de la protagonista regresa. Pero parece que su estadía en la Zona X lo ha cambiado drásticamente. Empeñada en descubrir el porqué de su estado, Lena (Natalie Portman) se une al nuevo equipo de expedición.

No es nada difícil intuir que tanto la película como la novela original es una revisión de El Color que Cayó del Cielo, de H. P. Lovecraft. Aniquilación goza de exponer bastante bien ese Horror Cósmico que tanto parecen costarle mostrar a los que realizan las adaptaciones directas de las obras del solitario de Providence (hasta traslada la particular narración oral típica en los escritos Lovecraftnianos). Es así como Aniquilación busca estremecer tanto nuestras mentes con esos momentos más inspiradores (el de la piscina se resiste a abandonar mi pensamiento), como nuestros cuerpos al no evitar "mancharse" en lo visceral del relato.




El talento cinematográfico de Alex Garland sigue presente en cada escena de Aniquilación. No se ha diluido ni una pizca de su talento como sí que le ha ocurrido a otros compañeros de profesión como Duncan Jones. Maneja la cámara con un temple y estilo envidiable, logrando sacar lo mejor de escenas tan, a priori, poco inspiradoras como el ataque de ese cocodrilo.

Se realiza un excelente trabajo de efectos especiales a la hora de recrear la Zona X. Por desgracia, la cosa no funciona tan bien con sus "habitantes" más vivos. Un mal menor pero que deja en entredicho el problema de no saber posicionarse que comenté al comienzo de la crítica. De todas formas, las criaturas parten de conceptos tan fascinantes que ya de por sí logran que el CGI que les acompaña no desmerezca tantos sus apariciones.

Al igual que se hizo con Arrival (aka La Llegada), la BSO de Aniquilación cobra gran relevancia a la hora de lograr crear esa desasosegante atmósfera que tan vital es para el film.




Una de las grandes bazas con las que jugaba la propuesta y que, por desgracia, no logró aprovechar, era la de tener todo un equipo protagonistas de personajes femeninos. Por una vez, el grupo sobre el que recae la responsabilidad de enfrentarse a los peligros de otro mundo no está compuesto de aguerridos machos de la escuela del tito Arnold o Stallone. Y en un comienzo, el grupo de Aniquilación se presenta bastante bien, pero no tardan en descubrirse como encarnaciones de miedos y traumas que solo sirven para desencadenar la acción. Por supuesto, Natalie Portman, logra llevar mejor ese peso. Aunque hay cierta parte de sus flashbacks que hacen más mal que bien al conjunto al resultar bastante redundantes.

El resto del cast cumple. Y está por ver si Oscar Isaac se convierte en actor fetiche del director.




Entrando un poco en el tema de si veo lógico que Paramount se echase atrás en el estreno en cines de Aniquilación... Pues creo que se precipitaron bastante. Este no es un caso como The Cloverfield Paradox donde claramente era la única opción para salvar los muebles. Y tampoco estamos frente a una apuesta tan cerebral como para temer un fusilamiento en taquilla. Es cierto que una parte del público no entraría tan dispuesto al visionado, pero no formarían un grupo tan nutrido como para echar abajo la película. Con lo que sí, es una lástima privarnos de la experiencia en la gran pantalla. Pero al menos la podemos disfrutar por vías legales y no se perderá como lágrimas en la lluvia...

Aniquilación por fin es el digno producto sci-fi que Netflix tanto estaba buscando tras las fallidas The Cloverfield Paradox y Mute. Y Alex Garland no cae en su nuevo paso de su camino por labrarse un nombre tras las cámaras.





Lo Mejor: Su acertada muestra de Horror Cósmico. La recta final.

Lo Peor: No aprovechar el cast femenino. El CGI en las criaturas.




viernes, 30 de marzo de 2018

Crítica Pacific Rim: Insurreción de Steven S. DeKnight





Solo un director tan personal como Guillermo del Toro podía realizar una película con robots gigantes luchando contra monstruos de su mismo (o mayor) tamaño y hacerla única y memorable. Está claro que Pacific Rim bebe de infinidad de influencias. Del Toro para nada oculta que estamos ante todo un homenaje al género Tokusatsu, Kaiju Eiga y Sentai. Pero esto no impide que el mexicano pueda aportar su propia historia y mitología (los Kaijus que vemos llevan rondando la mente de Guillermo desde temprana edad).




Por desgracia, Pacific Rim no fue el taquillazo que se esperaba en Estados Unidos (Guillermo del Toro confiaba en este film para volver a tener el beneplácito de los grandes estudios). Pero en taquilla internacional (sobre todo oriental) la cosa cambiaba. Logrando los beneficios suficientes para que la idea de una secuela no se antojase tan irreal. Por desgracia, hemos tenido que esperar cinco años para verla y, además, sin Guillermo del Toro tras las cámaras (y la ausencia de otros nombres que hicieron grande la película original). Aún con todo, las ganas de disfrutar de una nueva dosis de colosales batallas entre semejantes titanicos seres, logró que superase mis temores al desganado producto que parecía vendernos la campaña publicitaria. Y, aunque mentiría si no está claro que a esta película se le ven las costuras a leguas, no voy a negar que Pacific Rim: Insurreción funciona de maravilla como secuela de disfrute y puerta abierta a la continuidad de la franquicia.

Estaba claro que la cosa no iba de superar a del Toro y su película. Tarea que se antoja harto imposible. Por lo que Insurreción trata de distanciarse bastante (aunque no del todo) y buscar su propia fórmula mucho más ligera y desenfadada. Y que resulta ser muy autoconsciente de su lugar respecto a la película original. Steven S. DeKnight, en su debut cinematográfico, trata de no arriesgarse demasiado. Pero no olvida divertirse con el producto que tiene entre manos.




El afán de Insurreción por distanciarse cautamente de la primera película de Pacific Rim queda ya patente en la decisión de situar su trama una década después de que los héroes del Shatterdone cancelasen el Apocalipsis. En los primeros minutos parece que tendremos un buen vistazo de este mundo que ha sufrido bastantes cambios a lo largo de las películas. Pero esto pronto se deja de lado... Bueno, pronto no. Pues la primera parte de la película aún se toma su tiempo para presentarte personajes y situaciones (con no mucho acierto, la verdad). Todo esto "aderezado" de una sobrecarga de exposición que resulta bastante cargante. Se puede entender ese breve resumen introductorio (siempre hay quien puede adentrarse en una película sin saber que precede a otra estrenada hace unos años), pero tampoco es necesario que nos bombardeen con datos y referencias que hacen que dudemos si esta película quiere mantener a los espectadores que estaban aquí junto a Guillermo del Toro.




Pasado este trecho, la película no tarda a entregarse al espectáculo que el espectador debería buscar en este propuesta. Está claro que en este apartado es donde Insurreción más brilla. Porque en esta ocasión, podremos disfrutar del todo de las titánicas batallas. El equipo de efectos especiales no ha tenido ningún temor a la hora de hacer que casi todas estas escenas ocurran a plena luz del día. Algo que en el film original no ocurría (siendo una de las mayores quejas de los detractores). Lo que se junta al nuevo diseño de los robots gigantes (Jaegers). Más estilizado que los Titanes de la cinta de del Toro. Aunque se debería sentir como una evolución natural, es imposible no recordar que todo lo que cambia Insurreción, hizo memorable la primera Pacific Rim (la oscuridad acrecentaba una atmósfera opresiva y lo aparatoso en el tamaño y las formas de los Jaegers transmitía esa sensación de asistir a enfrentamientos colosales).




Tenemos la vuelta de unas cuantas caras conocidas del film original (por desgracia no tenemos ni cameo de Ron Perlman). Pero el plantel busca renovarse con rostros más jóvenes. Algo que se lleva mejor de lo que temía en un principio. La mayor parte de los personajes son estereotipos o apenas pasan de actuar a modo de figurantes, sí. Pero al menos no roban más tiempo en pantalla del necesario ni se hacen tan cargantes como los que nos echan a la cara en otras franquicias. John Boyega lleva mejor de lo esperado el papel protagonico. Disfrutando de un personaje que resulta más atractivo que el del desaparecido Charlie Hunnam y que forma parte de ese interés en distanciarse de la anterior película y buscar su propio camino. Además, Boyega logra que Scott Eastwood no se sienta tan perdido como en otras recientes películas en las que se ha implicado el hijo del gran Clint.

Aún en su simpleza argumental, Pacific Rim: Insurreción logra esconderse algún que otro as bajo la manga (como ese giro argumental con el antagonista que, por desgracia, no quisieron o supieron aprovechar del todo). Y allana muy bien el terreno para una tercera entrega (que quizás pueda retomar del Toro) que expanda aún más colosalmente la saga (llegando a poder realizar ese soñado crossover con el Godzilla y Kong del MonsterVerse).




Lo Mejor: Los titánicos versus. Lo autoconsciente que es.

Lo Peor: Es imposible no echar de menos a Guillermo del Toro.