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viernes, 9 de septiembre de 2016

Crítica Deathgasm de Jason Lei Howden





Antes de que Peter Jackson se viese inmerso en ese mundo fantástico ideado John Ronald Reuel Tolkien con sus trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Estando en boca de todos y embarcándose en multimillonarios proyectos con gente de la talla de Steven Spielberg (Salvar al Soldado Ryan, Indiana Jones y la Última Cruzada). El neozelandés vio sus orígenes cinematográficos en las producciones de serie B de la talla de Mal Gusto o Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Películas en las que primaba el humor negro, el absurdo, la sangre y vísceras derramadas en grotescos espectáculos que acababan encantando al espectador más extremo.

Con claras intenciones de recoger el testigo dejado por Peter Jackson. Jason Lei Howden convierte su opera prima en un sucesor de estas producciones splatter. Por desgracia, lo hace sin demasiado acierto.

"Deathgasm nos lleva a un perdido pueblecito donde da a parar nuestro joven protagonista, Brodie (Milo Cawthorne). Metalero de nacimiento y vocación que acabará siendo el responsable de invocar al mismísimo Rey de los Demonios. ¿Sobrevivirán sus amigos y él para poder componer la canción más brutal de todos los tiempos?"




Una premisa simple, pero que promete grandes dosis de salvaje diversión. Sin embargo, Jason Lei Howden no ha sabido encarar nada bien esta película. Cierto que es serie B y que no pedimos sesudos argumentos, pero el problema viene cuando el director se deja llevar por los excesos y se pierde en su historia. Y a Deathgasm le ocurre esto (sobre todo en su recta final). Dando la sensación de que estamos viendo a un pollo descabezado poniéndolo todo perdido de hemoglobina.

Si algo podemos alabar de Deathgasm, es su estética. Todo gira alrededor de la música Metal (más concretamente los sub géneros Death y Black Metal). Y aunque en un principio podría pensarse que el tema sería tratado de forma paródica, Jason Lei demuestra que él vive esta música de igual forma que los protagonistas de la cinta. E imprime en el conjunto toda esa brutal aura y ambientación. Siendo toda una gozada para aquellos fans (aunque puede que logre desencantar a los neofitos), que seguro que no dejarán de aplaudir ante tanta referencia y chistes metaleros.




Puede que el primer acto resulte más indigesto para los buscadores de escenas sanguinolentas. Pero en mi caso ha resultado ser lo mejor de Deathgasm. La presentación de los personajes, eso de colar a nuestro protagonista en una familia fervientemente devota, los primeros acercamientos a la trama diabólica... En estas partes Jason muestra bastantes de los mejores momentos de la película y, irónicamente, es cuando el Infierno se desata cuando Deathgasm se pierde y acaba por no convencer tanto como debería.

Sin duda, a partir de ese momento la película aprieta el turbo para no soltarlo. Entregándose a un despiporre en el que se deja perder sin importarle nada más, llegando incluso a dejarme bastante hastiado en la recta final. Justo cuando debería estar flipando por el culmen de esta diabólica aventura.

Está claro que a parte de beber mucho de los primeros títulos de Peter Jackson. Deathgasm ve en Evil Dead su principal fuente de inspiración. Tanto es así que podríamos estar ante un maquillado remake del clásico de Sam Raimi (Darkman, Arrástrame al Infierno). Desde esas partituras que podrían haber sido arrancadas del mismísimo Necronomicón Ex-Mortis, a los poseídos que parecen primos hermanos de los gamberretes Deadites, pasando por la orgía de sangre y miembros cercenados a la que los personajes principales se entregan que henchirían de orgullo a tito Ash.




Y está bien que Jason quiera homenajear a estos referentes. El problema es cuando los hace parte vital de su historia y no se molesta en perfilar la mitología que presenta... ¿Acaso importa la pitonisa de la tienda de discos o ese culto/organización que parece que solo pasaba por ahí? ¿Y ese temible Rey de los Demonios? Todo acaba convirtiéndose en una triste anécdota. Aunque puede que esto pase para muchos desapercibido gracias al ritmo sin pausas de la película.




Jason Lei viene de trabajar en el campo de los FX´s de producciones de la talla de las películas como El Hobbit o Los Vengadores. Y muy agradecido estoy de que en esta película haga primar lo artesanal sobre lo digital (aunque cuando esto hace acto de presencia es de una forma terrible, no sabiendo si está realizado así a posta o no). Aunque sea una pena que la criatura final quede tan tosca y simple. 

¿Y qué es un splatter sin las dosis cómicas entre tanto desmembramiento? En este punto, Jason sigue demostrando ser muy irregular. Desde luego tiene unos cuantos momentazos para romper en sonoras carcajadas, pero no logra mantener ese nivel de sangriento gamberrismo a lo Metalocalipsis (recomendadísima serie de animación para todo amante del Metal) que roza en algunos momentos y que tanto pide esta película.

En cuanto a los personajes. La película decide centrarse en el triángulo conformado por Brodie, Zakk (James Blake) y Medina (Kimberley Crossman). Siendo una lástima que el dúo de nerds que son Dion y Giles queden relegados a un segundo o tercer plano, teniendo en cuenta lo cómicos y caricaturescos que son. La dupla de Brodie y Zakk resulta bastante decepcionante en comparación.



Aunque esta película me hace valorar más Éramos Pocos y Llegaron los Aliens..., no negaré que Deathgasm puede contentar a muchos espectadores. Sobre todo gracias a su corta duración y a lo vertiginoso de su ritmo. Que pueden lograr que todas las carencias que he comentado en esta reseña queden relegadas por el espectáculo de sangre, demonios y Metal que nos ofrece Jason Lei.

Y no puedo terminar la crítica sin valorar la vibrante BSO y avisar al posible espectador de que se quede hasta después de los créditos finales.

Deathgasm no me ha terminado de convencer. Aunque le daré una segunda oportunidad a Jason Lei Howden, quien se supone que está preparando la continuación de esta película. Donde espero que de verdad ponga toda la carne en el asador, pero sin perder nunca el brutal ritmo que se gasta.




Lo Mejor: El vertiginoso ritmo puede lograr que muchos no se fijen en sus carencias. La BSO y estética.

Lo Peor: Se pierde en su propuesta y homenajes.



viernes, 1 de mayo de 2015

Crítica Chappie por Rubén "Reaper" González




Un nombre que se está escuchando mucho en el mundillo del cine de ciencia ficción es el de Neill Blomkamp. Últimamente, sobre todo, porque será el realizador de la nueva película de Alien que la productora 20th Century Fox le encargó realizar tras descubrir sus imágenes de arte conceptual que se filtraron en internet. Un trabajo que el artista sudafricano ideó en sus ratos libres y cuya historia seguiría los hechos de la segunda parte ignorando Alien 3 y Resurrection. Pero antes de eso, Neill llamó la atención con dos títulos bastante interesantes: Distrito 9 y Elysium. Aunque el primero tuvo más éxito que el segundo.

El origen de Distrito 9 fue (al igual que con Chappie) un corto que llamó mucho la atención de Peter Jackson (trilogía El Señor de los Anillos), que actuó de productor para traernos una cinta de temática alien de lo más especial. Ya que nuestro primer contacto con seres del espacio exterior es una desvencijada nave que contiene en su interior unos desnutridos ocupantes que alojaremos en el gueto de Johannesburgo dando lugar a un curioso apartheid, La película fue toda una revelación y puso el nombre de Neill Blomkamp en boca de los fans del género que esperaron impacientes por su próxima película, que llegó unos cuantos años después: Elysium. Una película con la que Neill quiso entrar de lleno en el terreno de los blockbusters para darse a conocer en el panorama Hollywoodiense. Estuvo protagonizada por Matt Damon (El Mito de Bourne, Salvar al soldado Bryan) y, a pesar de que tenía el toque de crítica social pasado por el filtro de ciencia ficción que ya parece ser la seña de identidad del director, no dejó de ser una cinta de acción scifi para pasar el rato. Aunque fue de alabar todo el trasfondo cyberpunk post apocalíptico y apartado visual que hicieron de Elysium una película que no se convirtió en "una más". Aunque muchos que no comparten estos pensamientos, comenzaron a mirar con recelo a Chappie en cuanto se anunció. Yo al final fui uno de ellos...

El problema que pasó con Chappie fue que, al final, no supieron por dónde tirar ni cómo venderla. Me explico. La sinopsis nos hablaba de inteligencia artificial, tema que no está, precisamente, poco usado en la ciencia ficción (en este año ya hemos tenido un par de títulos que hablan de esto como Autómata y Ex-Machina). Y los primeros pósters y trailers que nos enseñaban un encantador robotito de ademanes infantiles que, parecía que por su entorno y compañías, iba a ser instruido para convertirse en un criminal. En esos primeros acercamientos, parecía que tendríamos un título cercano al drama, pero pronto llegaron otros pósters y trailers en los que la acción y explosiones reinaban. Así que no tardé en pensar que esta película sería una mezcla de lo mejor de Distrito 9 y Elysium. Con cierto reparo acudí al cine con este pensamiento en mente pensando en que, en realidad, todo aquel material me engañaría y acabaría encontrándome con una buena película. Pero ni una cosa ni otra.



Volvemos a Johannesburgo, donde la criminalidad se ha vuelto un problema tan grave que pone la vida de tantos policías en peligro, que se comienza a fabricar una línea de robots para ayudar a los cuerpos de seguridad. Pero el creador de esta nueva línea de defensa quiere ir un paso más allá y dotar de pensamiento y conciencia a uno de ellos.

Muchos lo pensaréis, y yo no seré el que lo niegue, que Chappie parece ser el hijo bastardo entre Robocop y Cortocircuito. Se notan muchos elementos de ambos films en la cinta, pero lo bueno es que Neill parece cogerlos y hacerlos suyos, adaptándolos a su propio mundo.

La cinta empieza muy bien, pero recordando horrores a Distrito 9, ya que empieza como esta. Como si fuese el principio de un documental, con personas hablando ante la cámara sobre todo lo que supuso la revolución Chappie. Aunque después no volveremos a ver el recurso de falso documental en ningún momento (aunque el esquema de Distrito 9 está ahí y se nota, la verdad). Al poco rato ya empezamos a darnos cuenta de que Chappie es un verdadero quiero y no puedo.

Empezaré hablando de los personajes, que son las piedras más pesadas que hunden la película. No hay ninguno que merezca mucho destacar. Empezando por Deon (Dev Patel). Aunque este personaje pudo haber dado más de sí (se molestan un poco en caracterizarlo), no es más que un cliché del género. Tenemos a dos personajes de lo más estrafalario que destacan en el reparto (aunque no será por sus dotes interpretativas): Yolandi VisserWatkin Tudor Jones/Ninja. Integrantes del grupo Die Antwoord y que aquí aparecen (lo tengo clarísimo) solo para lucirse y publicitar su grupo y su música (a este tema le dedicaré más líneas después). Tienen un look bastante peculiar, pero la cosa no pasa de ahí. En ningún momento haces que te impliques con ellos y acaban siendo una verdadera broma (de ametralladoras amarillas y uzis rosas va el tema). Lo cierto es que acabó cayéndome mejor Amerika, personaje encarnado por Jose Pablo Cantillo (la mano derecha del Gobernador en la serie The Walking Dead) que, a pesar de su papel puramente secundario, logra empatizar más con el espectador que sus dos compañeros de travesuras. Sigourney Weaver (Paul, La Cabaña en el bosque). que continúa con sus papelitos de pura secundaria a la espera de que Neill la devuelva a la fama con la nueva entrega de Alien, está por estar en un papel que podría ser para cualquiera otra actriz en horas bajas. Lo cierto es que al único que rescato del reparto es a Hugh Jackman (Australia, X-Men), que hace del malo de la película. Su personaje es un militar que cambia su zona de guerra por una oficina y que trata de sacar adelante su brutal robot (guiñazo/homenaje a Robocop) que se ve eclipsado por los eficientes Scouts de Deon. Este es un personaje que no se detendrá ante nada para alcanzar sus objetivos y que no tienen ningún escrúpulo. Es más destacable por ser el actor que es (muchos están acostumbrados a verlo siempre como Lobezno), aunque sigue sin ser nada memorable.



Por supuesto, al final, lo mejor del film es el propio Chappie que en versión original pone voz el actor fetiche de Neill, Sharlito Copley (Powers, Distrito 9). El verdadero motivo por el que la volveré a ver en un futuro próximo. Pero aún así, el personaje sigue sin ser todo lo bueno que debería. Sí, acabas preocupándote por la pobre máquina y te ríes con sus continuos "puta hijo" y sus enseñanzas de delincuente que malinterpreta hasta el extremo. Pero como todo en este film, Chappie queda a medio gas, no dándonos ni un ápice de lo que debería dar. Sobre todo, sorprende lo poco que se molestan en la formación no criminal de Chappie. Porque la mayoría del tiempo parece tener una mentalidad de niño de 5 años que parece desconocer internet y en un momento tiene conocimientos de informática impensables. Esta dejadez también viene motivada al darnos el recurso de la batería estropeada que solo da a Chappie una esperanza de vida de 5 días. Este cruel ultimátum, anima a que todo valla tan rápido que agradezcamos que llegue el final de la historia.

Chappie parece que cambia de temática cada pocas escenas. Y esto creo que viene marcado por la presencia de SONY como productora de la cinta. De todos es sabido los problemas que tuvieron con The Amazing Spiderman 2 (hasta su protagonista salió a sacarlos a la luz) y no es difícil pensar que ellos querían una película más adrenalítica y que Neill buscaba una historia con tintes más dramáticos para profundizar en todo este tema de la IA y lo que es ser humano, Pero seguro que al necesitar de bastantes buenos medios para que el apartado visual brillase con fuerza propia, el sudafricano no se molestó en luchar contra lo inevitable y dejar que la productora convirtiese su película en una cinta de lo más comercial, Esto se nota sobre todo en la recta final, que parece reciclar escenas de Distrito 9. Explosiones y disparos para llegar a un final de lo más bochornoso.



Ahora hablaré de la BSO y Soundtrack de la película en la que gana unos cuantos puntos. Sobre todo, gracias a las melodías firmadas por Hans Zimmer que dotan de gran fuerza a las imágenes, haciéndolas más memorables de lo que son. Y luego están las canciones de Die Antwoord. Si antes os comentaba que los dos artistas aparecían para lucirse, lo mismo pasa con sus canciones. Y es que, no solo tenemos un par de temas, no. La cinta está plagada, haciendo parecer Chappie una especie de videoclip largo. Y no me malinterpretéis, esta música casa muy bien con las imágenes y estos personajes (de hecho, el género en el que se clasifica esta música es lo que define a Ninja, Yo-landi y el mundo en el que viven), pero todo en exceso es malo. Y esto no iba a ser una excepción.

Echo en falta que el director se atreva a darnos en alguna de sus películas algún guiño o homenaje a sus anteriores trabajos. Me volveré a explicar. No es muy difícil pensar en que todas las películas de este director suceden en un mismo universo fílmico. Estuve esperando en Elysium a que se hiciese mención a cierta raza alienígena a la que robamos su tecnología. Y en Chappie con más razón, ya que volvemos a pisar Johannesburgo en un futuro un poco más lejano que el de Distrito 9. Podría haber dejado alguna señal de Aliens No por ahí tirada. Aunque claro, esto es solo una petición personal que no afecta para nada a la película (no lo creo, pero si en la nueva de Alien pone una estación espacial a lo Elysium o vemos algún Scout en vez de marines espaciales no me quejaría).



Parece que soy muy duro con Chappie, pero es que me duele ver que una película que podría dar tanto se queda en nada. Personajes vacíos, tramas sin gracia, buenos efectos especiales y un final que nos invita a olvidarnos de todo lo que hemos visto. Sin embargo, la película se hace ver y encantará a muchos que lograrán ver más de lo que hay en ella (los temas, aunque mal o no desarrollados, están ahí). Ya tan solo por lo bien hecho (digitalmente hablando) que está Chappie y el apartado artístico y visual de la película merece darle una oportunidad.

Lo Mejor: La fotografía y el apartado artístico y visual de la cinta.

Lo Peor: Ser una historia que se queda en nada, personajes sin gracia y un final de lo más prescindible.



domingo, 21 de diciembre de 2014

Crítica: El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos por Rubén "Reaper" GonzáleZ

Hoy en día todo el mundo reconoce el nombre de Peter Jackson. Cómo no, si es el que logró la difícil tarea de trasladar el fantástico mundo ideado por el escritor J. R. Tolkien en la increíble trilogía de El Señor de los Anillos. Y posteriormente, en El Hobbit. Pero este director neozelándes no empezó trabajando en superproducciones. No. El mundo comenzó a oír el nombre de Peter Jackson gracias a Mal Gusto. Una película de serie B que Peter rodó a ratos junto a unos colegas y vecinos que trataba sobre repugnantes alienígenas cuya motivación es la de hacer hamburguesas con la carne humana. Con lo recaudado con esta película, se rodó poco después El Delirante Mundo de los Feebles, una alocada cinta que parodiaba a Los Teleñecos en que ya apuntaba maneras a la hora de escribir historias originales. Y luego llegó su consagración como autor de culto con Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Película que todo amante del cine gore debería tener en su filmoteca particular. Más tarde le seguirían Criaturas Celestiales, el falso documental Forgotten Silver y Ágarrame a esos fantasmas. Sería entonces cuando su nombre no dejaría de ser mencionado por los amantes del cine cuando realizase la trilogía de El Señor de los Anillos, que le reportó fama mundial y múltiples premios y galardones. Dos años después de terminar su trabajo en la Tierra Media, el cineasta logró llevar a cabo otro sueño personal de cuando realizaba sus primeras películas caseras de niño gracias a su fiel cámara Super 8: el nuevo remake de King Kong. Pero el nombre de Peter Jackson ya no sanaba con tanta fuerza. Realizó la adaptación de The Lovely Bones y produjo la estupenda Distrito 9 y Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, de Steven Spielberg (Tiburón, Jurassic Park), pero desde El Retorno del Rey este director comenzó a dejar dar de qué hablar. Pero entonces le llegó su nueva oportunidad de volver a ser uno de los grandes. De la adaptación de El Hobbit  se llevavba hablando desde antes de realizar La Comunidad del Anillo. Pero con el tremendo éxito de esta trilogía, el estudio no se lo pensó dos veces y contrató a Guillermo del Toro (Mimic, Blade II) para dirigir esta nueva aventura en la Tierra Media. En un principio, esta adaptación se partiría en dos películas (cosa que empezó ya a escamar a los fans teniendo en cuenta el escaso volumen de páginas de El Hobbit en relación con el grueso de cada uno de los libros de El Señor de los Anillos...) Pero con la quiebra de los gloriosos estudios MGM, del Toro siguió en el proyecto, pero tan solo como guionista. Fue entonces cuando Jackson no tardó en hacerse cargo del proyecto y a ponerse en marcha para realizar, no dos, ¡sino tres películas de El Hobbit!

Con esta pequeña introducción quiero dejar claro que no soy un desconocido de Peter Jackson, y que lo he visto desde sus comienzos. También quiero dejar claro que soy un fan incondicional de El Señor de los Anillos (mi infancia se basó en ver a Frodo y compañía emprender ese increíble viaje una y otra y otra vez). No vi con buenos ojos el dividir un libro de 324 páginas cuando cualquiera de los libros de El Señor de los Anillos sobrepasaban con creces ese número. Pero aún así no pude evitar darle una oportunidad. La primera entrega, Un viaje inesperado, me supuso una experiencia agridulce. Por un lado, me encantaba la sensación de reencontrarme con la Tierra Media (sus paisajes, personajes), pero el ritmo pausado de la cinta llegó a hastiarme. La Desolación de Smaug me agradó mucho más, y es la que más me gusta de la trilogía. Pero esto es, más que nada, por lo entretenida que me pareció. Porque la película falla bastante en cuanto argumento, introducción forzada de personajes y situaciones... En ese punto ya había comprobado que la partición no fue buena idea. Pero aún quedaban esperanzas de encontrarme con La Batalla de los Cinco Ejércitos, al menos, una película entretenida que cerrase de buena manera la trilogía... pero no.


A pesar de no acudir al cine con muchas expectativas al estreno. No solo salí completamente defraudado y estafado, sino que juré no querer saber nada más de Peter Jackson a menos que vuelva a sus orígenes u nos ofrezca una historia original (y parece que no va a ser así, porque el director ha dicho recientemente que no diría que no a realizar más películas sobre la Tierra Media en un futuro no muy lejano). Además, no me muerdo la lengua, y situaría La Batalla de los Cinco Ejércitos como la PEOR película de 2014 de mi Ranking Personal. Pero vayamos por partes:

La película arranca justo cuando finaliza La Desolación de Smaug: vemos como la feroz bestia alada abandona La Montaña Solitaria y se dispone a reducir a cenizas el hogar de Bardo (Luke Evans). Con estos primeros minutos, tenemos claro que no se sabe como dividir películas. Esta parte bien pudo ser la última de la segunda película, que nos habría dejado con gran expectación al empezar a comprobar algo raro en el comportamiento de Thorin. Pero no, nos lo dejan como comienzo del film, y ya al ver el título de la película en la pantalla ya nos sentimos bastante estafados... pero la cosa no termina ahí. Porque el innecesario alargamiento de las tramas, la invención de personajes sin gracia y los petulantes amoríos continúan en esta entrega en donde llegan a su cochambroso cenit.

Uno, cuando acude a ver una película titulada La Batalla de los Cinco Ejércitos, espera que dicha batalla le sorprenda. Pero no es así. Es increíble que este sea el mismo director que me asombró con las batallas de El Señor de los Anillos (La primera batalla contra Sauron. La batalla en el abismo de Helm. La gran guerra en Minas Tirith y ante las puertas negras de Mordor...), porque aquí no encontramos ni la mitad de emoción de las anteriormente citadas. No entraré en detalles (ni en trolls minusválidos), pero solo comentaré que la batalla es un continuo "vamos a poner o hacer esto aquí porque queda bonito o muy guay".

¿Y los personajes?... Pues con solo deciros que el cejijunto personaje (en serio Peter, por qué ese momento "¿Es que nadie piensa en los niños?" o el travestismo), el cual no tengo muy clara su intención en la cinta, llega a tener más protagonismo que muchos de los personajes principales, os lo digo todo. Y, os aviso, si esperáis mucho de Saruman, Elrond, y Galadriel (esta última tiene más delito ya que protagoniza bastantes pósters de la película), iros olvidando. Porque su aparición será puro cameo para cerrar una trama cuya única intención es la de hacernos ver que esta aventura tiene lugar antes de El Señor de los Anillos. Y es que eso es otra de las cosas que hacen que esta película pierda demasiado. Sobre todo con una escena que sobraba Y MUCHO y que no tiene mucho sentido.

AVISO DE SPOILER. El momento en el comentan a Legolas que vaya a conocer a un joven montaraz llamado Trancos (vamos, el mismísmo Aragorn). Hay que aclarar que entre El Hobbit y El Señor de los Anillos transcurren 60 años. Además de que el actor Viggo Mortensen (Alatriste, The Road) ya rechazó una oferta para aparecer en esta trilogía ya que comprendía el poco sentido de su aparición. Si el momento Gimli en La Desolación de Smaug fue recibido con risas pero con cierto reparo, este cliffhanger me ha horrorizado de tremenda manera. FIN DEL SPOILER.


Si hay un personaje que odio en esta trilogía desde su primera aparición a calzador en La Desolación de Smaug,ese es Tauriel. No solo como personaje en sí (no tengo nada en contra de Evangeline Lily, que conste), sino como protagonista, junto a uno de los enanos de la compañía, de uno de los romances más estúpidos, mal intencionados y ejecutados que he podido ver en la pantalla de cine; además de ser un descarado intento de repetir la relación de Arwen y Aragorn en El Señor de los Anillos. Aunque esperaba que desarrollasen más y mejor este romance en esta película, eso no ocurre. Poco veremos para que apreciemos esa escena que se supone que debe producirnos tanto drama.

Todo el reparto cumple, pero poco más. Y estos seguro que no es por ellos, sino por el guión que hace que Martin Freeman (Sherlock) apenas tenga protagonismo y apenas nos sorprenda.
Si de algo se puede criticar en El Hobbit es el uso del CGI, que llega a ser muy abusivo (y ya no diré nada de esos orcos digitales) y que ni con eso logra compensar el argumento ni el conjunto.

En verdad agradecí que llegase el final (que, por cierto, es de lo más modesto) para ver los créditos finales y escuchar The Last Goodbye (preciosa canción cantada por el actor que hace de Pippin en El Señor de los Anillos).

Por decir algo positivo de la película... pues destacaría la BSO que vuelve a firmar Howard Shore (pero que tampoco es cosa del otro mundo, ya que se dedica a reciclar bastante la de El Señor de los Anillos). Y poco más (el vestuario)...

Puede que a muchos llegue a entretener. Y a unos pocos, incluso, a encantar. Pero a mí, esta película (y la trilogía en general), me ha decepcionado a sobremanera. Y esta película es un penoso final, para una trilogía mediocre. Yo no soy de los que se conforman con ver una simple película ambientada en la Tierra Media. Yo quiero que me cuenten una buena historia con principio, nudo y desenlace y que no se vaya mucho por las ramas como hace El Hobbit. Mi consejo sería que no acudierais al cine a verla y esperaseis a adquirir el DVD, ya que he leído que tendrá media hora más (que esa es otra...)

Lo Mejor: La canción que acompaña los títulos de crédito.
Lo Peor: TODO.