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viernes, 4 de enero de 2019

Crítica Venom de Ruben Fleischer




Aunque el personaje tiene su origen en las primeras Secret Wars comiqueras, no nació como tal hasta los años noventa gracias a Todd McFarlene. Venom nació como EL enemigo de Spiderman, pero con el tiempo llegó a ganarse la suficiente popularidad como para protagonizar sus propios arcos argumentales y series comiqueras en diferentes encarnaciones.

Cierto que su primera versión cinematográfica en la tercera parte del Spiderman de Sam Raimi no tuvo la mejor de las suertes (como con el resto del film). Pero dejó la puerta abierta a retomar al personaje en cines. Y por poco casi lo consigue con el reboot arácnido titulado The Amazing Spiderman. Aunque el fracaso económico con la secuela dejó en el cajón el proyecto hasta ahora. Sony Pictures lo retoma con fuerza, pues con esta película pretende iniciar un Universo Cinematográfico de personajes del Mundo de Spiderman... ¿Sin Spiderman?

Está claro que suena MUY raro tener una película de Venom sin participación del trepamuros. Desde su concepción, Venom nace por su estadía en el cuerpo de Peter Parker. Eliminar todo esto ya limita mucho al personaje. Pero siempre hay formas de afrontar bien las cosas. En algunas declaraciones, el director Ruben Fleischer aseguraba que se había inspirado mucho en la figura del Hombre Lobo para realizar el film. Y está claro que un enfoque más de película de terror con monstruo podía compensar con creces el no tener presencia arácnida... Claro está, la cosa no fue por esos derroteros.




¿Os acordáis de Life de Daniel Espinosa? La película de terror espacial de la que se llegó a decir que se trataba de la precuela secreta de esta Venom (ambas son de Sony Pictures, comparten formas de vida alienígenas que parecen primas hermanas y los trailers de Life llegaron a usar imágenes del trailer de Spiderman 3 de Raimi). Pues, aunque esta teoría sigue sin ser cierta, Venom aún juega bastante con este concepto en su primera parte con la dichosa Fundación VIDA (Life en inglés). ¿Por qué salgo con esto? Pues porque resulta ser lo más interesante en la mayor parte del metraje. Lo que nos ofrece la película es un argumento que parece más bien sacado de la era pre-Marvel Studios. Simplista y basado en el esquema más tosco de "Peli de Orígenes" de, en este caso, antihéroe.

Lo peor es que la cosa no mejora cuando se presenta a Venom como tal. Cierto que se hace menos pesada (sigue siendo una gozada ver a Venom... aunque sea el que nos presenta esta película), pero la propuesta sigue avanzando como un pollo descabezado. Pues es evidente los recortes en el metraje y los conflictos a la hora de enfocar el tono de la película. Se sabe que la propuesta nació con vistas a ser una película R que explotase el lado más oscuro de este personaje. Pero a mitad de proyecto la cosa cambió de rumbo tratando de hacerla más "amigable" (se habla de hasta 40 minutos de recortes). Es cierto que ahora que se sabe que la cinta ha cosechado más de 800 millones de dólares no se puede cargar demasiado contra Sony por esta decisión. Pero es innegable admitir que en la valoración de la película, esto afecta al visionado. A ratos da la sensación de que el film quiere andar por derroteros más salvajes pero al otro se contiene para no salirse del escueto esquema argumental y el "family friendly".




Las pasables escenas de acción, junto al cantoso, por momentos, CGI, parecen querer remitirnos a propuestas del género de la pasada década.

No sabemos si es por culpa del éxito de Deadpool, pero me gustaría saber de quién fue la idea de convertir al simbionte en un Mr. Gracietas. El humor está bastante presente en la película. Por supuesto, humor bastante chusco que acaba siendo la mayor baza de la película le pese a quien le pese. Y en medio de este caos tonal nos encontramos a un Tom Hardy que se ve inmerso en esta locura. A su Eddie Brock se le puede encontrar destellos del Jim Carrey más histriónico. Y lo más increíble es que uno agradece esto tras no tragar la versión del personaje que presenta la película en su inicio. Se siente la pasión e interés de Hardy por sacar adelante la película a cualquier costo. Y, desde luego, es el que mejor sale del cast. Porque poco se puede decir de una anodina Michelle Williams que protagoniza la terrible parte romántica de la película (un curioso triángulo amoroso si contamos a Venom), o del villano empresarial de Riz Ahmed que, aunque en sus primeros compases trate de encontrar su propia entidad, el mismo film se encarga de anclarlo en el cliché. Es curioso ver que a estos dos personajes se le otorga un mismo elemento que en vez de hacerlos más interesantes, lo único que hacen es desprestigiarlos aún más.




Es frustrante que la película, en sus últimos 5 minutos, muestre lo que debería haber sido en todo el metraje. Dando la sensación de que nos hemos tragado un insulso y extenso trailer de lo que será Venom 2 (a lo que se le une la primera post-créditos). Pero como ya he comentado, las ganancias con esta película aseguran la secuela y, al menos, la siguiente entrega de este particular Universo Cinematográfico: Morbius, el Vampiro Viviente. De estas dos películas espero que Sony confíe de verdad a la hora de no suavizarlas y ofrecer una opción más salvaje e irreverente a lo que nos tiene acostumbrado el género.

Puede que esta película llegue a entretener a quien solo quiere ver a un Venom en live-action (que ya se ve que no son pocos). Pero a la hora de valorar el conjunto es imposible no meterla en el mismo saco de vergüenzas del género como Catwoman, la Daredevil de Ben Affleck o Los 4 Fantásticos de Josh Trank.




Lo Mejor: Aunque sea a modo de imitador de Deadpool y contenido por la calificación, sigue siendo una gozada ver a Venom en acción.

Lo Peor: Los problemas tonales y argumentales que no se perdonan a estas alturas del género.



viernes, 5 de octubre de 2018

Crítica Predator de Shane Black




A diferencia de su prima lejana, el Alien de Ridley Scott, la saga Predator no se ha prodigado tanto en cine. Conformándose con la original de 1987, que enfrentaba al letal cazador alienígena con el rudo Arnold Schwarzennegger. La urbanita secuela que aportaba más pinceladas a la mitología del personaje en los noventa. Habría que esperar hasta 2010 para ver la aislada (e infame) Predators. Y entre medias nos encontramos con los entretenidos crossovers contra los Aliens. Cierto que el Predator también cuenta con diversos cómics que amplían la franquicia. Pero al igual que las entregas de Alien Vs Predator se consideran fuera del canon oficial. Por lo que solo contamos con las otras tres películas citadas a las que ahora se une la titulada sin más Predator.

Hay algo de poético en que sea Shane Black el encargado de dirigir esta nueva entrega. El director formó parte del comando de la película original de John McTiernan. Esta vez, es el encargado de devolver al cazador intergaláctico a la gran pantalla y hacerlo (re)encontrar con el gran público.




Predator no sorprende con su premisa. Que vuelve a enfrentar a un grupo de humanos contra la criatura. Pero Shane sabe jugar bien sus cartas y ofrece una entretenida y endiabladamente divertida entrega que termina por desmerecer del todo a la olvidable Predators.

Se agradece mucho el sabor ochentero que desborda esta película. Y es que no es por nada que nos encontramos con el mismísimo Fred Dekker co-guionizando el film. Aquel que nos regaló Una Pandilla Alucinante, insufla este proyecto de esos nostálgicos aires. Lo que, combinado con el buen hacer de Shane en cuanto acción y comedia, termina por ofrecer este estupendo resultado al que se le añade el gran aporte de Henry Jackman. Quien recupera las sintonías originales y trabaja a partir de ellas para entregarnos una sugerente BSO.




Destaca bastante el componente humorístico de la propuesta. Algo que es tradición en la filmografía de Black. Pero se amolda a la perfección con el ADN de la franquicia al encontrarnos con un humor más gamberro y negro. El gran exponente de esto son Los Lunáticos, el grupo protagonista que se enfrenta a los Yautjas. Una suerte de divertidos y enajenados Monster Squad capitaneados por Boyd Holdbrook, quien recoge bien el testigo de Arnie y Glover con su irreverente antihéroe. Entre medias nos encontramos con una impostada Olivia Munn. Y un prometedor Jacob Tremblay al servicio del preocupante tic del director de enquistar a un niño con peso argumental en la trama. 

A pesar de que esto sacrifique bastante el tono terrorífico que podíamos encontrar en las dos primeras entregas, no impide que Black sea fiel al espíritu de la saga y no se corte a la hora de mostrar la sangre y violencia que trae consigo el Yautja. 

Son los añadidos de Black y Dekker a la mitología de la criatura las que más problemas me causan en la valoración de la propuesta. De ser solo meros acompañamientos a la trama general exclusivos de esta entrega, me resultarían más aplaudibles. Pero no creo que ayuden de querer continuar la saga. Y menos con ese socorrido cliffhanger en el que se pierde una oportunidad de oro de llegar a canonizar incluso los versus contra los Aliens de Scott.




Por otra parte, nos encontramos con un "Predator Supremo" que, a pesar de no cantar tanto en su recreación digital (pero suerte corren sus sabuesos) y suponer algo de variedad (menos extrema que la vista en Predators), deja patente el natural gusto por quedarnos con el Predator creado con la magia del maquilla y los protésicos. 

Todo esto es perdonable cuando uno entra en el juego de Black y Dekker y goza del bestial divertimento que supone Predator. Un grato respiro para la franquicia (si comparamos con la de palos que ha recibido la de Alien), que nos regala una de esas películas de acción cafre que tanto se echan de menos y de las que Shane Black sabe tanto (no dejéis de visionar su Dos Buenos Tipos).




Lo Mejor: Su espíritu ochentero y no cortarse con la sangre.

Lo Peor: No propone nada nuevo y los aportes a la mitología son bastante cuestionables



viernes, 31 de agosto de 2018

Crítica Megalodón de Jon Turteltaub





Seguro que hace más de cuarenta años, cuando el joven Steven Spielberg estrenaba la adaptación de la novela de Peter Benchley Tiburón (Jaws en original). No podía imaginar que, además de crear la fórmula blockbuster, inauguraba todo un género que a lo largo de las décadas ha sido explotado. Sobre todo en producciones de bajos presupuestos e ideas alocadas. No era difícil imaginar que la adaptación de la saga literaria de escualos de Steve Alten The Meg, era lo que este tipo de cine llevaba décadas esperando: Una película de tiburones (gigantes, para más inri) con un gran presupuesto y promoción internacional. Pero no es oro todo lo que reluce, internillos. Y Megalodón dista mucho de ser esa preciada película que vendía su ocurrente y desenfadada campaña publicitaria. 

Desde luego podríamos remontarnos a la elección de Jason Statham como protagonista como uno de los indicativos de que algo raro iba a ocurrir con este proyecto. La elección de este actor, famoso por su participación en el cine de acción (donde apenas logramos distinguir un personaje de otro), estaba claro que iba a condicionar los aires de esta película. Y la nueva práctica de Hollywood de asegurarse la taquilla china, se unía a la decisión de suavizar y convertir esta propuesta en el desganado producto que nos han echado a la cara.

Megalodón es la Guerra Mundial Z del cine de escualos. Una película ligera y "amigable" para no perturbar a cualquier espectador que se acerque a la sala de cine. Un espectáculo vacío que pervierte este género y lo deja en pañales.




Cualquiera pensaría que tener a un tiburón gigante prehistórico aseguraría un mínimo de locura y sangre. Pero para nada se cubren estas necesidades que cambian por un lamentable ejercicio de humor rancio y estúpidas situaciones que chocan con los esfuerzos de la película por tomarse demasiado en serio.

Es lamentable que la película tarde tanto en arrancar. No tanto en exponer la premisa (esto ocurre sin vaselina en los primeros diez minutos) como en entrar en acción con el bicharraco. De hecho, el uso de este está de lo más dosificado. Lo que, aunado a una pobre recreación CGI (recordemos que esta es una superproducción) y a unas constantes y frustrantes variaciones en el tamaño de la criatura, hace restar aún más puntos a una película que se titula Megalodón.




Está claro que el lucimiento es para Jason Statham. Y no voy a negar que es el mejor parado en la valoración del reparto. E incluso su personaje tiene una excelente presentación y mimbres para ser algo más que el héroe de turno. Por desgracia, con el paso de los minutos, esto torna por derroteros más que conocidos. El resto de cast cae en lo tópico y estúpido, por lo que no voy a comentar más al respecto.

La dirección es plana. Algo bastante reprochable teniendo en cuenta que Jon Turteltbaub lleva décadas en activo. Está claro que Eli Roth nunca debió abandonar el proyecto.

Una desgracia el saber que esta película sufrió un severo recorte de escenas más gráficas para tratar de contentar al gran público. Dejando claro que Megalodón es una colosal oportunidad pérdida que puede llegar a encumbrar a la producción más chapucera de Syfy o The Asylum.





Lo Mejor: La campaña promocional.

Lo Peor: El recorte de escenas R.



viernes, 10 de agosto de 2018

Ant Man y la Avispa de Peyton Reed





A pesar de que en los cómics es uno de los miembros fundadores de Los Vengadores. Ant Man (y su compañera La Avispa) no apareció en la cinta coral de los héroes más poderosos de Marvel Studios. Y la cosa es que en un principio, este personaje iba a sustituir al Iron Man de Robert Downey Jr. como primera película de presentación de este Universo Cinematográfico. Pero se fue postergando tanto que su guión original, escrito por Edgar Wright (director de la trilogía del Cornetto) quedó bastante "obsoleto". Y a la hora de comunicarle los necesarios ajustes para integrar su historia al estado actual (por aquel entonces) del UCM, Wright decidió abandonar el barco. Finalmente, Marvel Studios logró que este proyecto no se hundiese contratando a Peyton Reed para que trabajase con el esquema argumental de Wright. Así fue como en  2015 se estrenó Ant Man para finiquitar la Fase 2 del UCM.

Está claro que un personaje como Ant Man tiene que traer consigo un necesario tono de autoparodia. Pero también necesita tomarse en serio en momentos decisivos. La película de 2015 hizo muy bien las dos cosas. Y tras la participación del héroe encarnado por Paul Rudd en Civil War, nos dejaron con ganas de seguir viendo a Ant Man... y la Avispa. Porque sí, en esta secuela tenemos una sangrante carencia de la primera entrega: esta superheroína encarnada por partida doble por Evangeline Lilly y Michelle Pfeiffer.




Ant Man y La Avispa (curioso, cuanto menos, el tener uno de los nombres traducidos y el otro no) se sitúa poco después de Civil War y antes de la shockeante Infinity War. Esto ya viene a reflejar las aspiraciones de esta película. Que son las de entretener con una aventura más "modesta" y continuar trabajando con los personajes y tramas de la primera Ant Man. Esto está claro que puede jugar MUY en su contra teniendo en cuenta que venimos de ese derroche superheroíco que es el conflicto cósmico con el Titán Loco Thanos. Pero si uno sabe recibir como se merece esta secuela, podrá disfrutarla sin prejuicios.

La película es muy continuista. Gira en torno a una subtrama que dejó abierta la primera entrega. Aunque a la hora de la verdad, Ant Man y la Avispa añade otras tramas que dejan a la principal como un jugoso leit motiv que queda en evidencia al juzgarse a nivel general. Los propios personajes coinciden en la importancia del Reino Cuántico. Y los vistazos a este plano de la realidad son los más sorprendentes del film, pero parece que quieren guardárselo para otra película. Dejando una sensación de coitus interruptus al espectador.




Es fácil ver que esta película es menos redonda que su predecesora. A lo que se añade el uso del humor que queda a relucir con bastante brocha gorda. Es cierto que tenemos unos cuantos buenos chistes, pero a nivel general la cosa queda bastante por debajo de su predecesora. Puede que en realidad le deban más de lo que creen a la mano de Edgar Wright.

Paul Rudd sigue defendiendo a su personaje. Un héroe bastante refrescante teniendo en cuenta el panorama general. En esta secuela se trabaja más y mejor la particularidad de querer ser una mejor figura paterna para su hija en la ficción (Abby Ryder Fortson). Aún con todo, es una pena que se vea opacado por el resto del reparto. Y es que hay que hablar de su compañera. Si en la anterior película, Hope Van Dyne (Evangelin Lilly) se veía bastante afectada por el mantenerla alejada de su faceta heroica hasta su escena post créditos. En esta entrega justifica la mar de bien el nombre de su super alter ego en el título. La Avispa es otra gran incorporación a la cantera de grandes personajes femeninos que Marvel Studios lleva creando desde hace unos años. Además de compenetrarse a la perfección con el personaje de Scott Lang, creando el particular Dúo Dinámico del UCM.

Michael Douglas continúa divirtiéndose y aportando su profesionalidad a esta producción. Y Michelle Pfeiffer, aunque con una participación más reducida de la que quisiéramos, se agradece su vuelta a estos super proyectos. Con estos dos, además, hay que añadir el increíble labor de rejuvenimiento digital. Algo que ya se vio en la primera parte, pero que aquí sigue resaltando y dejando la puerta abierta a una película precuela (o a más flashbacks) de la super pareja original.





Michael Peña, quien en la anterior película se descubría como uno de sus grandes aciertos, queda bastante a deber. Se repiten chistes que aciertan más o menos y se le muestra más serio de lo que debería. Le comen más terreno sus dos compañeros de profesión, sobre todo David Dastmalchian.

En la parte de vullanos, tenemos a un Walton Goggins con un personaje muy en su línea de criminal cabroncete con una buena presentación pero que a medida que avanza la película se queda muy atrás. También tenemos a Ghost, el antagonista encarnado por Hannah John-Kamen que es sorprendente en lo visual y en su premisa. Pero que acaba por no tener toda la relevancia que necesitaba para poder situarse en la reciente galería de grandes amenazas del UCM. Por su parte, tiene un personaje de apoyo que redondea algo su amenaza.




Los poderes de ambos héroes siguen dando para estupendas y ocurrentes escenas. A lo que se añade los vistazos al ya mencionado Reino Cuántico. Peyton Reed sigue cumpliendo a la hora de mostrar esta pequeña-gran franquicia dentro del descomunal todo que es el Universo Cinematográfico de Marvel Studios.

Ant Man y La Avispa no acaba de sorprender del todo en lo argumental. Pero mantiene su puesto como agradable aventurilla con bastante corazón y con ganas de abrir más frentes estupendos por explorar en este UCM.




Lo Mejor: La Avispa y los vistazos al Reino Cuántico.

Lo Peor: Se le achacan varias carencias y fallas que no tenía su antecesora.



viernes, 3 de agosto de 2018

Crítica Deadpool 2 de David Leitch




Uno de los tantos despropósitos que realizó la infumable X-Men Orígenes: Lobezno fue todo lo concerniente a su adaptación de Deadpool. El brutal e irreverente personaje creado por Rob Liefeld allá por la década de los noventa. Toda una desgracia para el actor que lo encarnó: Ryan Reynolds. Quien tras su cumplidora participación en Blade Trinity no tuvo mucha más suerte en esto de las películas de superhéroes ni en su intento en el otro bando del panorama (la película de Green Lantern). 

Pero fue la misma frustración del actor por lo que se vio obligado a realizar con el personaje, lo que le llevó a desembolsar de su propia cartera la realización de un test footage que mostraba al verdadero Deadpool y que por fin hizo ver a los mandamases de 20 Century Fox, el potencial que habían desaprovechado en el spin-off del mutante encarnado por Hugh Jackman.

Así fue como en 2016 se estrenaba Deadpool. La película dedicada al Mercenario Bocazas de Marvel que no necesitó de un gran presupuesto y medios para sacarse de la manga una película que le era totalmente fiel a la esencia del personaje. No temiendo presentar una calificación R que permitió no volver a cortar las alas del personaje. Todo ello se tradujo en un gran éxito que Fox no iba a perder la ocasión de repetir.




Deadpool 2 tira del truco más viejo de la escuela de las secuelas fílmicas: Más y mejor. ¿Más humor? Tranqui, al primer minuto ya estarás carcajeandote. ¿Más acción? El tener a uno de los directores de la brutal John Wick garantiza esto a base de bien. ¿Más trama? La película maneja varios frentes a su favor. ¿Más personajes? Tendréis tantos como para formar una precoz X-Force.

No temo nada a la hora de calificar Deadpool 2 como la "Terminator 2" del género. Una película que recoge lo que hizo grande a la original y lo expande más para ofrecer un estupendo espectáculo.  

Argumentalmente, la película se sitúa poco después de la primera parte. Con Wade Wilson (Ryan Reynolds) ya asentado como un implacable super mercenario que trata de realizar buenas obras a espadazo y disparo limpios. Paralelamente, la relación sentimental de Wade con Vanessa (Morena Baccarin) parece que va a dar el siguiente paso. Pero el destino se interpone en el camino del Mercenario Bocazas y pronto se ve envuelto en una nueva desventura en el que está implicado un rudo viajero del tiempo conocido como Cable (Josh Brolin).

Es cierto que la primera película no manejaba un sesudo guión en su labor de cinta de orígenes de personaje. Por lo que esta secuela ya juega con bastantes puntos a su favor. Aunque he de admitir que a la hora afrontar el drama del relato se hace con menos acierto que en el film original. Pecata minuta, si uno está dispuesto a disfrutar de la irresistible y carcajeante locura que arrastra consigo Deadpool.




Más presupuesto = Mejores escenas de acción (también apoyadas por la buena mano de David Leitch dirigiendo) y aprovechamiento de las habilidades de Wade y compañía. Toda una gozada para el amante de este tipo de cine.

El humor sigue siendo un componente esencial en cualquier producto de este personaje. Desde chistes, pasando por esperpénticos gags o acidísimas referencias y guiños (tanto a la franquicia X-Men, como a Marvel y DC en general y al género). Los guionistas (entre los que se encuentra el propio Reynolds) no se cortan un pelo a la hora de dar rienda suelta a esta parte.




Ryan Reynolds es el alma de este proyecto. Y se nota que ha nacido para encarnar al personaje. Su bache en Orígenes: Lobezno ahora se ve como un sufrido trámite para poder disfrutar de este personaje en toda su gloria hoy en día. Se siente a gusto tanto con como sin el traje y la capucha. 

Los secundarios de la primera entrega vuelven con tanta fuerza como en la primera aventura del Mercenario Bocazas. Y a ellos se integran nuevos personajes como la suertuda Domino (Zazie Beetz) y Cable. Quienes conforman la curiosa Trinidad de esta sub-franquicia de Fox para gozo del espectador.




En cuanto a los villanos o amenazas. Lo más destacable es la nueva redención de personaje de la franquicia mutante (ay, qué mal hizo también X-Men 3). Como ya comenté en lo de la parte dramática, esto no está del todo pulido y se pierde el sentido con la otra amenaza del film. 

Deadpool 2 nos trae de vuelta este estupendo personaje y su mundo a una escala mayor y con grandes promesas de futuro.




Lo Mejor: Explotar su fórmula de "Más y Mejor".

Lo Peor: La parte dramática de la historia.



viernes, 6 de julio de 2018

Crítica Jurassic World: El Reino Caído de J. A. Bayona





Hace ya 3 años que el Parque volvió a abrir sus puertas con un lavado de cara que no se alejaba tanto como debía de la propuesta original de Steven Spielberg. Aún con todo, Jurassic World volvió a generar el entusiasmo general por los dinosaurios. No por nada, la película de Collin Trevorrow es una de las más taquilleras de la historia.

La trilogía de Jurassic World se antoja bastante interesante a priori. Dejamos pasar la primera como un mero trámite para ver todo lo que puede ofrecer el extender los dominios de las criaturas jurásicas más allá de un parque temático. Pero esta secuela vuelve a dejarnos con la miel en los labios de la forma más rastrera posible. El Reino Caído es todo un vendesecuelas de un final de trilogía que bien podrá sorprender.




Al igual que su antecesora, El Reino Caído tiene bastante de revival de la primera secuela (El Mundo Pérdido), y los guiños y easter eggs a la trilogía original siguen dándose (el T-Rex ya ha quedado como un Deus Ex Machina que logra cansar). Lo nuevo que aporta esta película también viene contándose en la primera Jurassic World y en lo que logra transmitir el director patrio J. A. Bayona, quien cambió los zombis de Guerra Mundial Z por los dinosaurios de tito Spielberg para su primera super producción.

Bayona camina sobre seguro con el guión del mismo Trevorrow, pero no pierde oportunidad de imprimir en la propuesta varios de sus tics más personales. Como el querer arrancar la lagrimita al espectador (o colarnos a Geraldine Chaplin). Aunque se agradece que Bayona recupere ese cierto aura de terror que tenía la primera Jurassic Park. Hay dinosaurios para todos los gustos, y los más carnívoros y perversos tienen las mejores tomas. Lo cierto es que el tercer acto llega a antojarse como una reinvención de la franquicia de alguna película de la Hammer (tiene su mansión entre bosques y todo).




Chris Pratt y Bryce Dallas Howard vuelven a sus personajes de la anterior entrega, aunque la chispa se ha perdido bastante. Y los otros dos personajes de apoyo componen un bochornoso reparto al que tampoco ayuda que el aliciente de volver a ver a Jeff Goldblum en el papel del dr. Malcolm sea tan reducido.

Está claro que lo mejor de El Reino Caído son los últimos minutos que actúan a modo de suculento teaser de lo que debe ofrecer el final de trilogía. Entre medias tenemos un mero entretenimiento (eso sí, de primer nivel, que para algo es una super producción) que convencerá más o menos. Dependerá del espectador.





Lo Mejor: La parte final.

Lo Peor: Que se sienta como un mero trámite para ver el verdadero potencial de esta nueva trilogía.



lunes, 25 de junio de 2018

Doble Sesión: Black Panther y Vengadores: Infinity War





El cine de superhéroes ha llegado a un punto en el que mueve a millones de espectadores al cine a por sus dosis periódicas de poderes, grandes responsabilidades y amenazas aún mayores por batir.

La mayor parte de la culpa la tiene Marvel Studios y sus dos últimas películas de su Fase 3, que han supuesto dos grandes tantos. Uno es la película individual del héroe y rey Black Panther y la otra el comienzo del conflicto cósmico que supone Infinity War:




-Black Panther, de Ryan Copgler:

Aunque es cierto que antes de 1998 ya tuvimos un par de películas de superhéroes negros bastante accidentados. Fue Blade, el verdadero film que caló en los espectadores. La historia del cazavampiros de las viñetas de Marvel Cómics encarnado por Wesley Snipes fue bastante importante para que se diese el panorama superheroíco que hoy vivimos. Pero estaba claro que el verdadero Boom con un superhéroe negro lo iba a realizar Marvel Studios (y, ojo, que Snipes casi protagoniza una película de este personaje) con Black Panther. El primer superhéroe negro de la historia del cómic.




A T´Challa (Chadwick Boseman) ya lo conocimos en la estupenda Capitán América: Civil War. Aunque, por suerte, su película individual no es una de orígenes y toma como punto de partida lo visto en el conflicto superheroíco. Con el héroe volviendo a su hogar para coronarse como rey.

Aunque no sea una historia de orígenes, la película se toma su tiempo en mantener informado al espectador de todo lo nuevo que presenta el personaje y su entorno. En los cómics, Wakanda también es bastante importante. Pero nunca se ha visto mejor que en esta película. Los responsables de la puesta en escena de Black Panther han sabido cómo transmitir esa mezcla de super tecnología y tradición que caracterizan esta nación. Es un gustazo ver todo lo que tiene que ofrecernos el lugar.

La trama no tiene mucho misterio, y no son pocos los que ya han ido a buscarle el parecido al Rey León. Pero Black Panther goza de dos grandes aportes al género: La crítica social y la inclusión de buenos personajes femeninos.




Como ya le pasó al personaje en su historia en los cómics, el Black Panther de Boseman se ha convertido en un referente para la comunidad negra global. La película trata temas MUY presentes en la sociedad actual e incluso una de las escenas post créditos es toda una bofetada a la administración Trump.

Por otro lado tenemos a un arrollador elenco femenino capitaneado por la Okoye de Damai Gurira (nuestra Michonne en The Walking Dead). Hasta el interés romántico de T´Challa demuestra en su primera escena que no necesita protección.

Al aporte femenino del elenco se le suman unos secundarios bastante interesantes y unos villanos a la altura de las circunstancias. Por un lado tenemos al Ulysses Klaue de Andy Serkins. Que tras su presentación en Age of Ultron se muestra totalmente desatado. Y por el otro, el Killmonger de Michael B. Jordan que va de menos a más hasta darnos uno de los mejores diálogos y escenas del UCM. No es de extrañar que tras Creed, el director Ryan Coogler le haya regalado este personaje a Jordan. Quien tenía una sangrante deuda con los fans de este tipo de cine tras haber participado en la última perversión cinematográfica con Los 4 Fantásticos.




Toda esta gran galería de personajes hacen que Chadwick Boseman se vea MUY limitado y opacado. Y es una pena, porque no estamos ante el nuevo remedo de Tony Stark. Su seriedad es bastante refrescante, pero hace que pierda bastante ante el espectador.

Black Panther tiene de las mejores escenas de acción y coreografías de combate del UCM, pero por la contra, se nos echa en cara las peores muestras de CGI (ESOS RINOCERONTES DIGITALES ME SIGUEN PRODUCIENDO PESADILLAS).

El UCM suma y sigue con esta película que añade toda una fantástica nueva parcela con T´Challa y Wakanda.




Lo Mejor: Toda la reivindicación que trae debajo del brazo esta propuesta.

Lo Peor: Una trama bastante limitada. El CGI.





-Vengadores: Infinity War, de los hermanos Russo:

Es imposible hablar (o en este caso, escribir) sobre esta película sin sentir un nudo en la garganta. Infinity War es un sueño hecho realidad. Es la culminación de diez años de películas con sus personajes e historias. Es el gran evento cinematográfico de nuestro tiempo. Y todo empezó con una idea. La idea de empezar a hacer buenas películas con los personajes de Marvel Cómics, cuyos derechos no estuviesen desperdigados por los diferentes estudios de cine. La idea de que todas estuviesen encuadradas en un mismo Universo Cinematográfico, lo que redefinió el concepto de blockbuster.

A estas alturas, el UCM ya está más que asentado y no necesita ni busca subir a su carro a posibles nuevos espectadores. No, el barco ya está a rebosar de fans. Y esto está claro con el sorprendente arranque del film, que nos sitúa poco después de terminar Thor: Ragnarok. Si en la crítica de esa película ya hablaba de esa libertad por parte de Marvel Studios, en esta ocasión la cosa se multiplica por un millón.




Una película así maneja un ritmo arrollador. No por nada, a lo largo del metraje nos encontramos con la mayor parte de todos los personajes que hemos ido conociendo a lo largo de los años y películas cruzando caminos. Tienen las ideas clarísimas. Y en su sencillez argumental aún sabe guardar grandes y evocadores momentos. Todo ello rellenado por apabullantes escenas de acción.

Me gustaría pasar párrafos y párrafos hablando de cada personaje de esta película. Pero la cuestión tampoco es aburriros. Pero me gustaría centrarme en Thanos... ¿Es el gran villano del UCM? No me molestaré en responder esta pregunta. Solo decir que todo lo que nos vendieron sobre este personaje era cierto. Gracias a Thanos y su Orden Negra, el peligro por fin se siente a cada minuto. Logrando que la película alcanza unas connotaciones dramáticas que hacen más aplaudible si cabe esta película. Todo ello sin olvidar la espectacularidad que debe mostrar una propuesta de esta magnitud.




Si ya con las dos últimas entregas de la trilogía del Capitán América, los hermanos Russo se coronaron como los grandes directores de Marvel Studios. Con Infinity War la cosa alcanza un nuevo y asombroso nivel. Transmitiendo toda la emoción y épica que necesitábamos ver en el conflicto cósmico que se lleva gestando desde la primera parte de los Vengadores.




Lo Mejor: Thanos y ver este sueño cumplido (OJO, a medias, que queda ver Avengers 4).

Lo Peor: Tener que esperar para ver la continuación.



lunes, 11 de junio de 2018

Crítica Ready Player One de Steven Spielberg





Vivimos una época bastante asfixiante en el que el futuro se nos antoja bastante incierto y aterrador. Paralelamente a esto, el mundo del entretenimiento ha sabido aumentar sus productos y medios en los que muchos se sumergen para escapar de la triste realidad. Aunado a esto está el revival ochentero, una década que nos dejó grandes canciones, películas, series... 

Para su debut literario, Ernest Cline cogió todo esto y creó Ready Player One. Una novela que no tardó en estar en el punto de mira de las grandes productoras. Lo que ha sido una sorpresa, a medias, fue que el director encargado de realizar su adaptación cinematográfica fuese Steven Spielberg.




Lo cierto es que Spielberg fue quien creó el blockbuster con su Tiburón en 1975. Y no hay que olvidar que estamos ante el que nos llevó al Parque Jurásico o nos hizo seguir los pasos de Indiana Jones. Aunque en los últimos años, el Rey Midas de Hollywood se haya apartado de tanto aventurero, en su interior este espíritu jamás dejó de brillar. Y eso lo ha demostrado con Ready Player One.

"Oasis es la realidad virtual donde la mayor parte del mundo se sumerge para olvidarse de la terrible realidad. El día que su creador fallece, se descubre que su último deseo ha sido crear un desafío para los habitantes de Oasis y así poder hacerse con su fortuna y el dominio de Oasis".




Es imposible no querer sumergirse en Oasis y todas las posibilidades que ofrece LA realidad virtual. Esto ha camelado hasta al propio Spielberg, quien se esmera a la hora de sumergirnos en ese mundo de unos y ceros donde todo puede pasar. El problema llega cuando vemos que el CGI se come la otra parte del film. La que se desarrolla fuera del mundo virtual. Una pena, pues en esas pequeñas dosis se deja entrever una aventura más pura y adictiva que la que ocurre en Oasis. Donde, por mucho Gundam contra Mecha Godzilla que nos muestre, no deja de ser un espectáculo vacío. Por no hablar de la gran carga emocional que Spielberg busca imprimir en la parte del mundo real.




Es una pena desaprovechar el plantel protagonista que se saca de la manga y que acompañan al dúo protagonista. Un grupo que podría haber calado más en el espectador del mismo modo que ha logrado la tropa de Stranger Things en la pequeña pantalla. Pero la cosa se queda en el intento.

En el terreno de los villanos, tenemos un Ben Mendelsohn que parece haber puesto el piloto automático de Rogue One y poco tiene que ofrecer. Una mejor y más divertida amenaza podríamos haber encontrado en I-R0K (T. J. Miller) que se queda en un alivio cómico momentáneo.




Por la parte que nos toca, internillos. Hay que decir que Ready Player One se guarda un gran as bajo la manga al hacer que una de sus pruebas ocurra en un gran clásico del cine de terror. 

El temor a que Ready Player One se dejase llevar por el juego metareferencial estaba siempre presente. Aunque por suerte, Spielberg no lo permite. Y deja que su historia respire un poco entre el carrusel de guiños y cameos. Una aventura que podía haber impactado más y haberse convertido en un clásico instantáneo de haber mimado más la parte humana del relato. Por la contra, aún podemos pasarlo bastante bien siguiendo a Wade Owen (Tye Sheridan) y su clan en la Búsqueda del Huevo de Halliday.



Lo Mejor: El inesperado segmento que hará las delicias del fan del cine de terror.

Lo Peor: No se da un buen equilibrio entre la parte live-action y la de CGI.