Castle Rock Asylum

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viernes, 13 de diciembre de 2019

La Sala Común: Marianne, T.1



Escribe, Emma, escribe.

Recomendada por el mismísimo Stephen King, la nueva serie de terror de Netflix nos presenta a Emma Larsimon, una escritora de terror que vive atormentada por la bruja que protagoniza sus novelas. Después de la visita de una antigua amiga de la infancia que acaba en tragedia, Emma se verá obligada a enfrentarse a los fantasmas de su pasado y descubrir la verdad sobre Marianne.

La premisa me ha parecido muy original: una escritora a la que atormenta una bruja desde que era pequeña, y he disfrutado mucho conociendo los misterios del origen de toda la maldición que la rodea. También creo que es agradable salir de la zona de confort de ver siempre producciones de países anglosajones para pasarnos al territorio francés.


En sí la serie me ha gustado, sobre todo la mitología que envuelve a Marianne, así como el diseño del personaje y que cambie de apariencia. Me ha encantado como abordan también el tema de la magia negra, con sus simbologías, y la leyenda de la bruja del lugar (con canción infantil incluida) pero... hay un pequeño pero. Y os diré porqué: no acabé de conectar con los personajes. Ese punto que podría ser un gran negativo no lo es tanto, ya que también cansa siempre ver el mismo tipo de personajes: alguien bueno al que le ocurren cosas malas. Aquí no es así. Emma es un personaje gris, de los que me gustan. Puede resultar molesta y a veces te dan ganas de que Marianne acabe con ella, pero el ansia de querer saber más la hace interesante. Lo de empatizar... bueno, digamos que tiene algunos comportamientos que no me gustaron, pero como dije, no está mal cambiar un poco los roles de personaje. Y por eso es un pero pequeño. Aparte, el resto de personajes estaban poco perfilados, ofreciéndonos tan solo unos pequeños rasgos, por lo que hacía que en muchas ocasiones no me importara lo que les ocurriera. Salvo con el Inspector Ronan, con el que pasas muy buenos momentos.


Otro punto negativo es que a veces peca de escenas cómicas muy forzadas. Algunas están bien (como cuando intentan entrar en la casa de Marianne, me pareció realista y divertida), pero otras me parecieron metidas con calzador.
Aún así, la mitología que rodea la serie, los sustos y la trama en general, hacen que merezca y mucho la pena, colocándola entre una de las mejores historias de terror de la pequeña pantalla, aunque a mi parecer no supera a la impecable La Maldición de Hill House.

En definitiva, Marianne me ha parecido una serie de lo más entretenida, con buenas dosis de terror y suspense y que deja con ganas de más después de su desenlace. Esperemos que Netflix decida pronto anunciar su segunda temporada.

Lo Mejor: La novedad. Los sustos y la caracterización de Marianne.

Lo Peor: Algunas situaciones cómicas demasiado forzadas. Que no acabes de empatizar con los personajes.





lunes, 14 de enero de 2019

La Sala Común: American Horror Story-Apocalypse





Se dice pronto, pero la serie de terror antológica ideada por Ryan Murphy para el canal FX ya lleva tras sus espaldas ocho temporadas. Ocho propuestas que han ido logrando formar un fiel grupo de seguidores y conformando su propia cantera de actores recurrentes. Ocho entregas que han ido ofreciendo un poco de todo en su oferta de terror televisivo y que han creado un propio Universo que se ha cansado de conformarse con contados cameos o referencias. Con Apocalypse, llega también un crossover que enlaza la primera temporada y Coven con la trama propuesta para esta entrega... ¿Cómo les habrá salido la jugada?

Si bien Cult me resultó la temporada más desconectada de la saga, no niego que me tuvo cada semana pegado a la pantalla. Y me gusta sentir que Apocalypse funciona como su continuación, pues pasamos del temor a la presidencia de Trump a la vuelta del creciente miedo al final nuclear. El primer episodio de la temporada muestra muy bien esto (siempre con la óptica típica de American Horror Story que juega entre lo risorio y perturbador).




Los dos primeros episodios comienzan a trabajar una especie de distopía post-nuclear cuanto menos curiosa de asistir. Pero entonces llega el citado crossover con Coven y la serie no tiene ningún reparo en olvidarse de la trama que presentaba en un inicio.

Sin duda el caso de Coven es bastante curioso. Pues resultó ser una de las temporadas más "disfrutable" pero también de las más desaprovechadas. Como toda una Coven 2.0, Apocalypse se muestra como la continuación de esta entrega que continúa expandiendo su historia de brujas (y ahora brujos) a costa de "enterrar" bastante la propuesta Apocalíptica.

Mejor es el crossover con Murder House. Un enlace necesario para la trama, que no se alarga en exceso y que cierra el círculo iniciado en 2011.




Un gran problema que le encuentro a esta temporada, y que ya empezaba a notar en Roanoke es la decisión de la serie de mantener a los mismos actores en plantilla. Si bien estos encarnan nuevos personajes, si tenemos en cuenta los crossovers con Murder House y Coven (y hasta Hotel), hay actores que interpretan a hasta cuatro personajes en una misma temporada. Y lo siento, pero es algo que me quitó en bastantes ocasiones de la experiencia.

El gran acierto de esta temporada es el personaje de Michael Langdon. Encarnado principalmente por el actor Cody Fern. Él es la verdadera alma de la temporada. En sus primeros vistazos atrapa al espectador con su interpretación cuasi vampírica. Y cuando exploramos su pasado resulta bastante interesante esta aproximación al Anticristo del S.XXI... Pero, claro, recordemos que estamos ante Coven 2.0. Y la temporada se encarga de también dejarle de lado en pos de encumbrar a las brujitas.




Suelo encontrar un fallo común en esta serie al que he llegado a nombrar como "El Mal AHS". Y ese es en que parece que los guionistas se retan a ver cómo pueden fastidiar la serie en su recta final. Particularmente creo que Apocalypse se ha ganado el título del peor "Mal AHS", llegando a usar un bochornoso recurso argumental que llega a afectar a otras temporadas a parte de esta.

Al final da la sensación de que Apocalypse es un mal fan fiction y, por supuesto, la peor temporada de American Horror Story.





Lo Mejor: Su primer episodio y el dedicado a Murder House. Michael Langdon.

Lo Peor: Haberla convertido en Coven 2.0. Su recta final.



miércoles, 17 de octubre de 2018

La sala común: Buffy, cazavampiros, T.6



Contiene spoilers

Pues llegamos a mi temporada favorita de Buffy (estoy terminando la séptima y última) pero dudo que la supere, la verdad. Estoy en modo fan y por eso el aviso de spoilers, pues no podría expresar todo lo que quiero sin hacerlos, pues han ocurrido tantas cosas que si no destripo algo no podría ni hacer esta reseña.

Para empezar, vemos cómo Willow utiliza la magia negra para resucitar a Buffy de su tumba, que llega más alelada todavía de lo que estaba. Esta subtrama es la que menos me ha gustado, porque si antes ya me ponía de los nervios esta mujer... Que sí, que sus amigos lo han hecho para traerla de vuelta, pero la chiquilla se encontraba más agusto allí con los angelitos, que en Sunnydale con todos sus demonios. Sin dinero y sin su madre, Buffy intentará que no le falte de nada a su hermana Dawn, llevar la casa para adelante... y seguir con sus cacerías nocturnas. Con Spike la cosa se pone caliente y dura, ya que empiezan una especie de relación pasional y destructiva que pondrá a la cazadora contra las cuerdas. Es verdad que, como confesé en la reseña de la temporada anterior, me gusta Spike, pero también es cierto que esta relación me parece demasiado tóxica.




La relación de Xander y Anya se vuelve dramática total, sobre todo porque él siente que no será un buen marido y la deja plantada en el altar. Hundida y despechada, la chica volverá a ser un demonio vengador, pero incapaz de realizar sus funciones. Él seguirá enamorado de ella, pero siendo consciente del daño que le ha hecho. Ainss, con lo que me gusta esta pareja... La escena en la que ella camina en un mar de lágrimas, sola, hacia el altar, me parece una de las más desoladoras de toda la serie, y no pude evitar soltar alguna lágrima de pura pena.

Por otro lado, la protagonista absoluta de la temporada ha sido Willow. Se vuelve una yonqui de la magia, por lo que Tara la deja para que recapacite y Willow, por amor, decide dejar la adicción y rehabilitarse. Pero, oh, jodidos guionistas de mierda, matan a Tara delante de Willow y esta se convierte en una bruja oscura capaz de acabar con toda la humanidad. Tengo que reconocer que Tara era una secundaria que no ha estado nunca entre mis favoritos, pero mantenía una amistad con Dawn que me encanta, y ver a la niña vigilando el cadáver de Tara pudo con mis sentimientos. Volviendo a Willow, la entiendo perfectamente. Si matan a mi bomboncito el mundo se pude dar por destruido.  Esta subtrama ha dejado otro de los momentos más bonitos e inolvidables de la serie, con Xander diciéndole a Willow lo mucho que la quiere.


Los villanos de esta temporada, ha diferencia de las anteriores, han sido tres humanos dispuestos a destruir a Buffy. Menos mal que Willow se ha pasado los recatos por el forro y les ha dado su merecido... La verdad es como malos han tenido mérito, pues menudos tocahuevos están hechos.

Para terminar, no me puedo ir sin mencionar el capítulo musical. UNPUTOCAPÍTULOMUSICAL en Buffy 💗 Madre mía, madre mía, no sé cuántas veces he visto el vídeo que os pongo más abajo, pero es que de verdad, amo los musicales y es un capítulo perfecto y emotivo, en el que nuestros chicos, capitaneados por el siempre maravilloso Giles, demuestran que juntos pueden con absolutamente todo.

Ains, que me emociono, coño.






miércoles, 14 de febrero de 2018

La Sala Común: Buffy, cazavampiros, T.1



Aunque parezca mentira a estas alturas y con lo mucho que me gusta el terror, aun no había visto la serie Buffy, cazavampiros. Sí que he visto mil veces la película (y recuerdo que Luke Perry me tenía loca) y de niña quería ser ella, quería ponerme un bonito vestido blanco con una cazadora negra de cuero, y que cuando acabase la noche y con ella los vampiros, estuviese tan hecho polvo como yo. Dejando a un lado mis sueños infantiles, al final he empezado a ver la serie gracias a mi maridín, y hoy vengo a contaros mi experiencia con la primera temporada.

La elección de los actores me gusta, sobre todo por Sarah Michelle Gellar y Alyson Hannigan, siendo esta última mi personaje favorito de la serie. En ella interpreta a Willow, la típica chica guapa, molona e inteligente que está relegada a un segundo plano, convirtiéndose en la marginada y antisocial de la película y, por consecuente, en una amiga que me hubiese encantado tener. Eso mismo parece que piensa Buffy, pues nada más llegar al nuevo instituto tras su mudanza, se convierte en la mejor amiga de Willow y de Xander, el otro marginado de turno. Los tres se pasan la vida en uno de mis sitios favoritos, la biblioteca, pues el profesor encargado de ella tiene muchas cosas que enseñarles...



Como todos sabéis ya a estas alturas, Buffy es la elegida, la cazadora de vampiros. Sus dos amigos y el profesor no tienen ningún poder, excepto el de estar ahí para ayudarla en todo lo que sea humanamente posible. Durante los doce capítulos de esta primera temporada, juntos se enfrentarán a brujas, mujeres invisibles, demonios, vampiros o fantasmas. No, en su pueblo no se aburren...

Por si esto fuese poco, tenemos un romance sobrenatural entre Buffy y Angel, que es un vampiro. En lo último que está pensando la chica es en clavarle la estaca, aunque si es al contrario no pone muchas pegas.

Teniendo en cuenta que esta serie comenzó hace nada más y nada menos que veinte años, es verdad que a veces parece que estás metida en una máquina del tiempo, pues es una especie de Cuéntame del género. Aun así me ha encantado, es divertida, entretenida y adictiva, y tiene un montón de ingredientes que hacen que su visionado valga la pena.


Lo mejor: El capítulo de las hienas. Willow.

Lo peor: Darte cuenta de que todos hemos pasado por la edad del pavo.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Crítica Hansel y Gretel: Cazadores de brujas de Tommy Wirkola




Aunque esta película fue estrenada en el año 2013, yo la vi por primera vez hace unas semanas. Siempre me han gustado los cuentos, sobre todo cuando nos muestran la verdadera cara de la historia, más cruel, más oscura, menos infantil. Eso ocurre en esta cinta con los famosos hermanos Hansel y Gretel, abandonados por su padre en el bosque cuando son solo unos niños, y llegando a la famosa casita de chocolate habitada por una bruja que solo quiere comérselos.

Desde que son encerrados por la bruja, vemos que los dos hermanos saben apañárselas muy bien, cosa que confirmamos cuando crecen y son todo unos expertos en la caza de brujas, a las que exterminan sin ningún tipo de piedad. Eso sí, antes se aseguran de que realmente lo son, sobre todo porque habitan en una época en la que muchas mujeres fueron acusadas falsamente, con su consiguiente injusta ejecución. Hay un factor que facilita el trabajo de Hansel y Gretel, y es que, por una razón que desconocen, ambos son inmunes a los hechizos y las maldiciones.



Tanto Jeremy Renner (Hansel) como Gemma Arterton (Gretel) están muy acertados en sus papeles. Ambos me han parecido muy creíbles, y físicamente apropiados para el trabajo que desempeñan. La ambientación y la época me han parecido una pasada, sobre todo por los bosques, las cabañas, las cuevas, las aldeas... vamos, todo un mundo de fantasía oscura donde perderse. Tampoco faltan vísceras y sangre, pues las muertes son bastante explícitas, lo que hará las delicias de los amantes del terror y el gore.

Es una película entretenida, para ver sin pretensiones, dejándose llevar por la magnífica fotografía y vestuario, por las brujas, por los seres extraños, y por estos dos hermanos tan diferentes a aquellos del cuento que nos contaron de pequeños.

Hace tiempo que se habla de una secuela, así que habrá que esperar a ver si se deciden, aunque queda confirmada la participación de los dos actores protagonistas.

Lo mejor: las ambientaciones, el troll, el vestuario.

Lo peor: Que recuerda que, lamentablemente, quemaron a muchas inocentes.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Crítica Blair Witch de Adam Wingard




En 1999, dos completos desconocidos, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, sorprendieron al mundo entero con su opera prima: El Proyecto de la Bruja de Blair. Sobre todo debido a la inteligente campaña publicitaria que se montaron ellos solitos. En una época que se nos antoja ahora demasiado rudimentaria para internet, ambos cineastas comenzaron a sembrar unas curiosas semillas interactivas que darían su fruto con el estreno de la película. Las páginas webs que crearon hablaban con un tono bastante realista sobre unos jóvenes desaparecidos en cierto bosque estadounidense. A la par, teníamos portales que hablaban de la zona donde ocurrió este hecho. Un lugar que parecía tener su propia e inquietante historia. La cual acababa girando en torno de algo conocido como La Bruja de Blair. Fue así como Myrick y Sánchez se sacaron de la manga toda una mitología que servía como transfondo a la película que estrenaron en 1999 y que supuso todo un exitazo en taquilla para una cinta tan independiente.




No son pocos los que consideran El Proyecto de la Bruja de Blair una película decepcionante. Que vive sobre todo de ese Boom! que creó con su estreno. Pero creo que somos más los que creemos que sigue siendo una de las mejores películas de terror jamás hechas. La cotidianidad de la que hace gala es parte de su atractivo (y por la cual muchos aún seguían creyendo, aún tiempo después de su estreno, que lo que ocurría en el metraje era real). Esa sensación de  "podría pasarme a mí cuando voy de paseo por el bosque". La asfixiante atmósfera que logra con tan poco y el hacer temer lo que no podemos ver (o concebir). Por no hablar de que estamos ante una de las pocas películas del sub-género de Found Footage (material encontrado) dignas de ver y causante también, de la sucesión de tantos y tantos títulos realizados en este formato que trataban de arañar el éxito de la obra de Myrick y Sánchez solo para caer en lo tópico y sin gracia.

Al año siguiente del estreno de la película original, la distribuidora quiso seguir exprimiendo el éxito con una secuela (El Libro de las Sombras) bastante fallida y alejada de su predecesora (los artífices de esta no tuvieron nada que ver). Esto hizo que no se realizase nada más sobre La Bruja de Blair hasta el año pasado (a excepción de unos videojuegos para PC algo desconocidos). Y es que, aunque muchos nos lo olíamos, en la Comic-Con de 2016 se reveló que la película en la que Adam Wingard estaba trabajando con el título The Woods, era en realidad la tercera película de esta saga y secuela directa de la original de 1999. Pasando a tener el título de Blair Witch. 

Y tras haberla visionado, me apena decir que hubiese sido mejor que la película siguiese siendo The Woods y se librase de todo aquello que la relaciona con El Proyecto de la Bruja de Blair, porque entonces, es imposible librarse de la sensación de decepción y proyecto fallido.




Aunque la película se vende como una secuela de El Proyecto de la Bruja de Blair (es cierto que incluso uno de los personajes de esta película es hermano de la protagonista de la película original), uno acaba sintiéndola como un remake o actualización de la película de Myrick y Sánchez. Lo que ya empieza a restar puntos a la película y limitar bastante el trabajo que Wingard pueda hacer en este film. Porque, a pesar de unas míseras novedades, el esquema argumental sigue siendo el mismo. Y lo que puede confundirse con un homenaje a la cinta original o una actualización de un clásico (vamos a ver, la original apenas llega a los veinte años), resulta ser un desganado refrito y una perversión de una gran historia de terror atada a los tropos y elementos del cine de terror más actual que han estancado tanto el género. 

Tras entrar por la puerta grande con su estupendo Home Invasion Tú Eres el Siguiente, seguir cosechando fans con The Guest y sus aportaciones a antologías como V/H/S y The ABC´s of the Death. Adam Wingard pone el piloto automático en la dirección de esta película. Pareciendo someterse a las decisiones del estudio y demás. Con más temor veo ahora sus futuros proyectos (la adaptación de Death Note para Netflix y el monstruoso crossover de Godzilla Vs Kong). Espero que recapacite y vuelva al interesante camino que lo marcaba como una de las nuevas y talentosas voces del género.

Como ya he dicho, la película se somete al estilo y narrativa del cine de terror comercial. Por lo que los sustos gratuitos (Jumpscares) estarán a la orden del día y se encadenan uno tras otro. Como si nos hubiésemos subido a un tren de la bruja (de Blair) que poco más tiene que ofrecer que esto. Olvidaos de volver a sentir lo que transmitía la película original. Lo que aquí prima es el vacío espectáculo de sustos fáciles y monstruos del que el género está ya saturado.




Blair Witch es consciente de en qué año está realizada. Y no se corta a la hora de añadir los últimos avances audiovisuales. Por los cuales los protagonistas de la película no solo tienen lo último en vídeo-cámaras, sino que hasta cargan con GoPro´s e incluso Drones. Cualquiera pensaría que con tanta cámara veremos más, pero para nada. Y es curioso comprobar como la original mostraba y transmitía más con ese par de rudimentarias cámaras (hay un agradable guiño a esto en la propia película) a diferencia de este despliegue audiovisual. 

Ni siquiera el personaje de James Allen McCune (Snitch), quien es el que tiene el vínculo con la protagonista de la cinta original, se aprovecha ni logra transmitir lo mínimo como para hacernos implicar con este grupo que se encontrará con un verdadero Infierno en el bosque de Black Hills. Se mantienen como el ya típico ejemplo de "grupo carnaza" de película de terror.




Aún con todo, la película hace gala de algunos aciertos al indagar en la mitología creada por Myrick y Sánchez (no tanto en cuando no se cortan un pelo al mostrar a la misma Bruja como en lo que la rodea). Es entonces cuando nos lamentamos aún más ante el resultado final. Pues queda claro que había material de sobra para lograr realizar una reseñable película. Pero por uno u otro motivo, se decidió no apostar de verdad por ella y dejarlo tan solo en el triste refrito y encubierto remake de la película original.

Habrá quien haya disfrutado de verdad con esta película. Sobre todo quien aún no haya visionado El Proyecto de la Bruja de Blair. Pero aquel que venía interesado por ver una continuación de esta, no va a poder evitar lamentarse por la oportunidad pérdida. Por el ver cómo esta historia se pervierte a todo lo que ha hecho ensombrecer tanto al género de terror hoy en día.




Lo Mejor: Los míseros aportes a la mitología del film original.

Lo Peor: Resulta ser un remake encubierto de la película original estando repleta de jumpscares y otros clichés del cine de terror comercial y actual.



lunes, 26 de junio de 2017

Reseña de The Witcher: La Casa de las Vidrieras de Paul Tobin




Geralt de Rivia es el protagonista de las novelas de fantasía que conforman La Saga del Brujo, que el escritor polaco Andrzej Sapkowski comenzó a publicar desde 1992. Pero aunque el personaje logró tener una adaptación cinematográfica en 2001 (a falta de ver qué éxito tendrá la anunciada serie de The Witcher que está preparando Netflix), el personaje y su mundo lograron reconocimiento y fama mundial gracias a su salto al terreno de los videojuegos con la compañía polaca CD Projekt Red. Y en su afán por querer seguir expandiendo y dar a conocer la obra de Sapkowski, se unieron a la editorial Dark Horse Books para que Geralt se pasease por las viñetas.




La Casa de las Vidrieras es la primera miniserie de esta colección de cómics sobre The Witcher. Y sin ninguna duda es un comienzo estupendo para presentar esta serie de historias complementarias y que puede servir para captar a unos cuantos nuevos seguidores de las aventuras de este particular cazador de monstruos.

"Geralt se topa en mitad del camino con un hombre que trata de advertirlo de un peligroso monstruo que antes era su esposa. Ambos acaban adentrándose en una casa en medio del bosque para escapar de las amenazas del exterior. Pero la casa puede ser la que responda a la pregunta de quién es el verdadero monstruo".

Este cómic parece querer remitirnos a las dos primeras entregas de la saga literaria (El Último Deseo, La Espada del Destino), que se componían de relatos en los que se nos presentaba alguna aventura y cacería de Geralt. Y, aunque no se nos dan datos para situarla cronológicamente en la saga, fácilmente podríamos colocarla entre esas historias.




Tenemos un tímido vistazo a este universo y se nos dan los detalles y elementos justos y necesarios para poder entender al personaje. Pero lo que de verdad importa en La Casa de las Vidrieras es esa historia de misterio sobrenatural en la que se ve envuelto Geralt. Una que hace que el cómic juguetee con el género de terror, lo que hace que la lectura convenza a más lectores que solo a los fans de la fantasía épica. Es en este punto donde se nota la importancia de la elección tanto del guionista como del dibujante.

Paul Tobin lleva ya unos años haciéndose cargo de los cómics de famosas franquicias como Plants Vs Zombies, Fallings Skies, Prometheus. Y su trabajo en Colder lo valida como todo un seguro a la hora de idear el libreto de esta historia que nos remite a las leyendas de terror y los clásicos cuentos de casas encantadas. 




El guión es bastante solido, se centra del todo en presentarnos esta historia que se amolda al universo ideado por Andrzej Sapkowski pero sin zambullirse de lleno en él. Siendo un buen punto de partida para el neófito. 

Puede que los lápices de Joe Querio no sean los más idóneos para acompañar al libreto de Tobin, la verdad. A la hora de representar los horrores y criaturas se muestra bastante solvente (no por nada está siendo dibujante de A.I.D.P.), pero con los personajes humanos y las escenas de acción parece que transmite una sensación de dejadez que no ayuda mucho. 

En definitiva, The Witcher: La Casa de las Vidrieras se descubre como una grata lectura complementaria al resto de historias de Geralt de Rivia que entretendrá tanto a viejos fans del personaje como a nuevos que se estén pensando adentrarse en este oscuro mundo de fantasía.




lunes, 24 de abril de 2017

Reseña: Wytches de Scott Snyder





A pesar de que el guionista Scott Snyder es bastante famoso por sus historias sobre el Caballero Oscuro (La Corte de los Búhos, La Muerte de la Familia), siempre ha mostrado un gran interés y talento en el género de terror (incluso sus tramas de Batman tienen buenas dosis de esto). La serie de Vértigo Cómics American Vampire, Severed o la historia que nos ocupa en esta ocasión: Wytches.

El sello de Image Comics acoge esta historia de terror de sabor clásico pero que oculta mucho más de lo que muestra a simple vista. Al igual que los inquietantes árboles que pueblan estas páginas. 

Tras un potente e inquietante prólogo encuadrado en el año 1919, la historia da un gran salto hasta nuestros días presentando a una joven familia que acaba de mudarse al típico pueblo americano perdido entre montañas. Lo que parece una propuesta típica del género va descubriéndose a lo largo de las páginas como una gran historia de terror digna de los paladares más exigentes. 




La historia maneja un par de personajes tan potentes como lo son Sailor, una peculiar adolescente que arrastra un pasado bastante traumático, y su padre. Estos dos son a los que nos aferramos para no perdernos en lo profundo de este bosque de dolor y maldad. 

El resto de personajes varían entre ser secundarios y meros figurantes, pero aún así la mayoría acaba calando en el lector y haciéndonos dudar de quiénes son los verdaderos monstruos. Y sí, las criaturas que dan título a la obra están presentes, pero al final no son lo verdaderamente importante. Por delante de ese terror sobrenatural nos encontramos con uno más psicológico y perturbador que se encuentra en el interior de los seres humanos del relato. Logrando que Wytches sea bastante más que una simple historia de brujas. 




Hablando de estos personajes, está claro que esto es otro de los grandes reclamos de la obra. El guionista está decidido a hacernos olvidar la imagen que todos parecemos tener de ellas. Sus brujas están totalmente deshumanizadas. Aunque conservan bastantes elementos de la mitología formada alrededor de ellas, estas criaturas resultan ser unas abominaciones primigenias que bien podrían quitar el sueño al mismísimo Lovecraft. 




Aunque como he comentado antes, estas criaturas están en un segundo plano. Dejando más presencia a los personajes humanos y todas las tramas que traen consigo. 




Snyder ya trabajó junto al dibujante Jock en Batman: Espejo Oscuro y aquí ambos artistas vuelven a colaborar para dar vida a la terrorífica historia con gran acierto. A lo que se le añade el excelente trabajo en el coloreado de Matt Hollingsworth, quien utiliza una curiosa técnica que es el de "salpicar" las viñetas en las escenas más confusas e inquietantes.

Quizás el final se nos antoje muy abierto y puede que echemos en falta más uso y presencia de las brujas de Snyder. Pero Wytches es sin duda un cómic que ningún fan del terror debería dejar escapar. Una miniserie de 6 números para seguir recordándonos que el mal puede que no acabe surgiendo del oscuro bosque.



viernes, 10 de junio de 2016

La Bruja de Robert Eggers




Vivimos en una época en la que el cine de terror se basa sobre todo en compactar el mayor número de jumpscares y litros de hemoglobina vertidos en pantalla, para tratar de contentar a una audiencia que ha distorsionado por completo este género. Convirtiendo en verdaderas raras avis, los intentos de recuperar el verdadero terror.

En los últimos años tan solo han sido Babadook, It Follows y Goodnight Mommy, las películas que de verdad han logrado meterme el miedo en el cuerpo. Por supuesto, ahora se suma a este selecto grupo la opera prima de Robert Eggers.

La película viene precedida de grandes alabanzas y galardones en los festivales de cine en los que se ha proyectado. E incluso la crítica especializada (incluyendo la de publicaciones como TIME, Rolling Stone, Variety, The New York Times...) se ha rendido a sus pies. Y, aunque es cierto que llegué a temer que este bombo acabase por pasarle factura, me alegra asegurar que todo está justificado. Además, esto ha ayudado a que haya tenido cierto recorrido comercial.

Robert Eggers nos invita a cerrar los ojos y abrirlos en el Siglo XVII. Una época en la que religión dominaba todos los aspectos de la vida. Al igual que los miedos y supersticiones, que crecían como la mala hierba gracias al gran desconocimiento general de la población y que apenas podían contrarrestarse con la precaria luz de las velas o los continuos rezos y oraciones.



Y uno de los mayores miedos de las puritanas gentes de esa época tomaba forma en la figura de las brujas y sus oscuros rituales. Quien, además de acabar con tu vida y maldecir a tus seres queridos, podía condenar tu alma inmortal. Este temor se convirtió en una paranoia que acababa en trágicos sucesos como los Juicios de Salem y las tantas cacerías de brujas que se llevaron a cabo.

La figura de la bruja no ha dejado de estar muy presente en la cultura popular. Y gran parte de la culpa la tiene el cine, que nunca ha perdido la oportunidad de hacerlas desfilar por la gran pantalla (de hecho, hace nada se estrenó El Ultimo Cazador de Brujas). Pero la mayor parte de las veces se muestran de forma muy superficial e incluso ridícula, no siendo este el caso. Se nota que Robert Eggers se ha esmerado en documentarse para realizar esta película (de hecho, se nos lo confirma en sus créditos finales). Incluso ha afirmado en las entrevistas, que son uno de sus mayores miedos desde su más tierna infancia en Nueva Inglaterra. Y ya trabajó con ellas en dos cortometrajes.

En La Bruja, acompañamos a una familia puritana, cuyo padre de familia protagoniza una fuerte discusión de fe con la colonia Inglesa con la que conviven y que deciden expulsarlos. Es así como acaban en una granja perdida en medio de la nada y rodeada de un profundo y siniestro bosque en la que esperan empezar de cero. Pero todo parece ir de mal en peor, y las desgracias no dejarán de hacer mella en los integrantes de la familia, quienes empezarán a desconfiar y creer que entre ellos se esconde una bruja que ha decidido maldecirlos...

Desde los primeros minutos, disfrutamos de un apartado técnico y estético EXQUISITOS. La sobria fotografía de Jarin Blaschke, junto a siniestra la ambientación, se aúnan para componer un ambiente bucólico que nos regala planos y escenas inquietantemente bellas y fascinantes. Incluso los pasajes más oscuros y grotescos alcanzan un nivel artístico tal, que el mismo Goya podría haberlos plasmado en sus cuadros. Todo acompañado por una BSO fantástica y malsana a partes iguales, que ensalza cada momento (siendo, para mí, el culmen, la macabra escena tras el rapto del pequeño Samuel. Momento que debe pasar a la historia del cine de terror moderno, sin duda). Todos estos elementos hacen que el visionado acabe siendo toda una experiencia visual de lo más interesante.



Es increíble que este sea el primer largometraje de Eggers, quien demuestra un talento que envidiarían muchos directores ya consagrados (no solo del género de terror). Se puede comprobar en cada plano y pequeño y mimado detalle que acaban componiendo ese todo que es La Bruja. Como, por ejemplo, en los diálogos, que retratan la forma de hablar de esa época (también fue parte de la documentación del director junto a los tratados de brujería). Aumentando, aún más si cabe, la sensación de inmersión del espectador y haciéndola funcionar, además, como una película de época.

No solo hay alabanzas para el director y su equipo técnico. Todo el reparto se corona con esta película, desde el matrimonio compuesto por Ralph Ineson y Kate Dickie (a ambos los hemos podido ver en la serie Juego de Tronos), el joven Harvey Scrimshaw, la prometedora Anya Taylor-Joy y hasta los pequeños Ellie Grainger y Lucas Dawson (si no son la pareja de niños más inquietantes del cine de terror desde las gemelas de El Resplandor, poco les falta). Cada uno de ellos saca lo mejor de cada personaje, quienes ya en su misma concepción, son la mar de interesantes y fascinantes. Eggers cuenta con un pequeño plantel de personajes, pero los utiliza de una forma soberbia, haciendo que cada interacción entre ellos sea única y memorable (como, por ejemplo, una simple riña de hermanos, que llega hasta los más terroríficos extremos).

La Bruja es una película de terror. Sí, puede que prime el suspense e incluso el drama (elementos que puede que hayan sido claves para conseguir tanto beneplácito de la crítica especializada), pero el terror no abandona nunca la pantalla. Y no es el terror simple al que nos han malacostumbrado. Robert Eggers se ha esmerado en recuperar el verdadero terror. El que nace del miedo a lo desconocido y que ha estado con nosotros desde el principio de la humanidad. El que no necesita mostrar para inquietar y aterrar. El que se clava en tu memoria y te asalta cuando las luces se apagan. Una pena que el que ya ha caído en las garras de lo comercial, crea que esto no es terror y llegue a menospreciarla mientras aguarda con preocupante impaciencia la secuela de Annabelle.



El subtitulo de la película "A New England Folktale" le viene que ni pintado. Eggers ha creado un excelente cuento oscuro moderno, que podría haberse contado hace siglos, a luz de una vela, para quitar el sueño a niños y adultos.

Lo cierto es que poco o nada malo puedo decir de esta película. Podría comentar que quizá su primera parte puede hacer perder a algún espectador (de los anteriormente citados), pero es indispensable para situar la historia y sus personajes. Aunque la película se cocine a fuego lento, la sensación de inquietud es palpable desde los primeros diez minutos, llegando a ser asfixiante en varias partes. Y todo va in crescendo hasta llegar a un clímax que sucumbe en un delicioso y memorable desenlace que pone un excelente punto y final a este arrollador film.

Esperemos que Robert Eggers no se duerma en los laureles y no pierda su buen hacer, para que nos regale muy pronto otra joyita cinematográfico como es esta La Bruja.




Lo Mejor: TODO.

Lo Peor: Que el cine de terror comercial haya hecho que no todo el mundo pueda disfrutarla.