viernes, 2 de diciembre de 2016

Crítica Ouija: El Origen del Mal de Mike Flanagan




Mike Flanagan (Oculus) nos trae este año la precuela de Ouija, film de terror dirigido por Stiles White sobre el famoso tablero que aunque no estuvo mal sí tiró mucho de los tópicos en el cine de fantasmas y, para mi gusto, la encontré algo floja.

En esta ocasión, nos muestran el origen de los espíritus que atormentaban a los protagonistas de la anterior película, y debo decir que, en esta ocasión, ha conseguido asustarme.

La historia comienza con Alice Zander (Elizabeth Reaser)  realizando una sesión de espiritismo falsa ayudada por sus dos hijas, Lina (Annalise Basso) y Doris (Lulu Wilson).

Durante una fiesta, Lina y sus amigos juegan a la ouija, un tablero que empieza a estar de moda y le recomienda a su madre que lo pruebe en sus sesiones para hacer algo nuevo y así avivar el negocio familiar.


Alice duda al principio, pero debido a las enormes facturas que se acumulan y de que no hay demasiada clientela dispuesta a pagar por hablar con sus difuntos, termina comprándolo.

Hay tres sencillas directrices que deben cumplir: Nunca jugar solo, siempre decir adiós y no jugar en cementerios. No hace falta decir que las reglas, en este tipo de películas, están para romperlas.

Es ahí cuando la pequeña Doris pasa de niña adorable a ser endemoniado. Y cuando el espectador salta más de una vez en sus asientos.

A pesar de que a veces pueda resultar previsible, las dosis de terror están bien repartidas y la película no se hace pesada en ningún momento.

La historia, ya no sólo el tema de la familia protagonistas si no el de la casa y el buen llamado origen del mal, me resultó muy interesante y creo que fue un acierto la creación de esta precuela.

Las interpretaciones son correctas, destacando a las dos niñas de la cinta, Annalise Basso y Lulu Wilson, sobretodo esta última que consigue ponerte los pelos de punta en más de una ocasión.

El final de la película, muy acertado.


¿La recomendaría?

A mí me ha gustado. Es una película que entretiene, da buenos sustos y que, aunque a veces cae en algunos tópicos del cine de terror, disfrutas de ella hasta el último fotograma.

Lo ideal es verla con las luces apagadas y una buena bolsa de palomitas.



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