miércoles, 24 de julio de 2019

Crítica Annabelle vuelve a casa de Gary Dauberman



Como buenos fans de los Warren no podíamos perdernos esta nueva entrega de Annabelle, que precisamente está ambientada en la casa de estos demonólogos. Ellos se marchan de fin de semana, dejando a su hija preadolescente al cuidado de su niñera adolescente, que tiene una amiga repelente a la que le gusta hurgar en casas ajenas, sobre todo si las cosas que guardan están relacionadas con el más allá. 

Sí, como es de suponer por la trama, esta nueva entrega de la saga está más enfocada al público juvenil, con clichés típicos de ese tipo de cine. Aun así, y aunque no tanto como sus predecesoras, la he disfrutado mucho.


Aunque la amiga de la canguro me ha puesto de los puñeteros nervios, la niñera sí creo que es tolerable, dejando brillar, por supuesto, a la adorable y dulce hija de Ed y Lorraine. Me ha encantado este personaje, al que todo el rato me daban ganas de abrazar, y me ha encantado la actriz que la interpreta, tan bonita y entrañable. 

Pero también es verdad que he echado mucho de menos a los Warren, que solo aparecen al principio y al final de la película, dejando el protagonismo absoluto a las tres chicas que sufrirán la ira de Annabelle y de todos los demás demonios y espectros de la casa. Porque sí, a la chica repelente le dicen que no toque absolutamente nada, y lo toca absolutamente TODO. Como imaginaréis, despertará a unos cuantos amigos que ponen los pelos de punta, entre ellos a la majísima Annabelle. 


Como siempre digo, da gusto ir al cine y ver una obra maestra, pero también ir a ver una película muy entretenida y amena, y atragantarte con las palomitas con un buen sobresalto. 

Efectivamente, Annabelle vuelve a casa no pertenece a la primera categoría. Eso sí, si tenéis la suerte de no pillar a las cuatro canis que no tienen nada mejor que hacer que meterse al cine a ver "una de miedo" y dar por culo toda la película, mejor que mejor. 

Lo mejor: entretiene mucho. Las pocas escenas en las que salen los Warren. Su dulce hija.

Lo peor: está enfocada a un público mucho más juvenil. 

P.D: Momento muy emotivo de los títulos de crédito cuando ves que está dedicada a Lorraine Warren, fallecida recientemente.