lunes, 9 de octubre de 2017

Reseña Fuego de Joe Hill







El ser humano es curioso por naturaleza. Tanto es así que entre las grandes dudas que nos carcomen desde hace siglos está el querer saber cómo acabará todo. Cómo será ese Fin del Mundo o Apocalipsis que borrará a nuestra especie del mapa como ya ocurrió con los dinosaurios. ¿Será otro implacable asteroide? ¿Una guerra mundial definitiva? ¿Una rebelión animal o robótica? ¿Será por culpa de la contaminación y devastación que causamos?...

Como dije, es una duda que no es nada nueva. Pero actualmente parece que cualquier día vamos a despertar descubriendo el cómo de nuestro Fin. Aunque hasta ese momento, tenemos las peculiares respuestas de gente como Joe Hill y su novela Fuego.

Hablar de este escritor es hacerlo, inevitablemente, de su padre. Y sí, ya es por todos bien conocido que Joe Hill es hijo de Stephen King. Esto causó revuelo en su día. Pero se descubrió cuando Joe ya había iniciado el solito su carrera como escritor sin necesidad de presentarse al amparo del éxito de su padre. Aún así, no puedo evitar comentar que en su extensa y variada obra. King, ya trató el tema del Apocalipsis en dos novelas. Una de ellas, precisamente titulada Apocalipsis (o La Danza de la Muerte), que liberaba un implacable virus gripal por el mundo que dejaba a los supervivientes protagonizando la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Y Cell, su historia zombi con los teléfonos móviles como origen del apocalipsis antropófago.

Era cuestión de tiempo que Joe se atreviese a contar su historia apocalíptica. Y encontró la inspiración para idear la causa, investigando un poco sobre el preocupante tema del cambio climático y el fascinante mundo de la micología (de hecho, en su charla en el Celsius de este año, reveló la divertida anécdota de que tuvo que pedir ayuda a su madre, micologa, para que le ayudase a evitar que su padre usase los hongos en alguna de sus historias). A eso se le añade el gusto que siente hacia la serie The Walking Dead y el resultado de este curioso cóctel es Fuego.

Fuego nos sitúa en un mundo al borde de la extinción debido a una misteriosa espora que infecta a los seres humanos. La "Trichophyton Draco Incendia", mejor conocida como Escama de Dragón, llega a provocar la combustión espontánea de la persona infectada. Esta pandemia provoca grandes incendios por todo el mundo que amenazan con sumir la Tierra en ceniza... ¿Puede existir esperanza en este mundo Fuego y Muerte?

Hill cumple a la hora de presentar su mundo apocalíptico. Pero lo hace ofreciendo un apocalipsis más "optimista" de lo acostumbrado. Claro que los enormes y rabiosos incendios y las decenas de personas infectadas con la Escama de Dragón que arden hasta los huesos siguen recordándonos que estamos asistiendo al fin del mundo tal y como lo conocemos. Pero parece que en esta historia la humanidad se resiste más de lo esperado. No solo tenemos a los típicos grupitos buscando su propia supervivencia. En el mundo de Fuego aún perduran restos de la sociedad que tratan de volver a sacarla adelante. Incluso en la mayor parte de la novela llegamos a nos ser conscientes de la situación mundial por mucha información que nos vaya llegando. Pero Fuego busca ser más una novela de personajes que una historia apocalíptica (que lo es). Por eso es tan importante que esta historia tenga a un gran protagonista. Y por suerte, Joe da en el clavo con la enfermera Harper. Personaje del que es difícil no encandilarse ya en las primeras páginas. Si no es el caso, tranquilo, porque Hill tiene espacio suficiente para desarrollar al personaje hasta las últimas consecuencias. Junto a ella observamos este nuevo mundo en el que trata de encontrar su lugar.

Alrededor de Harper se congrega un buen plantel de demás personajes que tienen más o menos que decir. Pero Hill parece haberse esmerado tanto en Harper que incluso logra que el Bombero (personaje al que hace referencia directa el título original, el cual me alegro que hayan cambiado para la edición española) acabe decepcionado al lector. Pero donde el escritor más falla en el apartado de los personajes es en cuanto a los villanos. Pasando de largo por ese ejercicio de querer emular a su padre a la hora de crear personajes tan "pintorescos" como El Hombre Malboro, nos encontramos con el personaje de Jakob. Alguien muy ligado a la vida de Harper que en la primera parte de la historia parece querer avanzar una implicación más vital y visceral en la novela. Pero que tristemente se queda en nada, echando por tierra tan buena base.

La Escama de Dragón es un concepto verdaderamente fascinante. El mundo de los hongos da para mucho y es pocas veces utilizado en la ficción (así a bote pronto solo pienso en el videojuego The Last of Us o la tercera parte de Apocalipsis Z). Está claro que Hill se ha documentado y respalda muy bien en la ficción esta espora tan letal y extraordinaria a la vez. Aunque al escritor parece que se le va la cosa de las manos a partir de cierto punto. Haciendo que la historia alcance con el hongo, unas cotas fantásticas que ni pedía la historia ni llega a justificarlas. Por lo que hace que afecte negativamente al conjunto.

Como ya he dicho, Fuego se presenta como una historia apocalíptica algo diferente. Más pausada. Tanto es así que la mayor parte de la obra se sitúa en un único lugar (y hay que tener en cuenta que hablamos de una novela de 816 páginas). Esto no llega a ser impedimento para que la novela se estanque y aburra al lector. Hill logra mantenerlo enganchado de diversas maneras. Aunque está claro que de esa forma las partes con más acción se sienten como un estudiado ejercicio de repetir un esquema argumental ya visto en otras historias. Esto se nota sobre todo en las últimas páginas, que alargan hasta el exceso el final de esta historia (esto sí que hace exasperar).




Todo esto hace que Fuego sea una novela bastante decepcionante si uno es lector habitual del autor. Sigue siendo una grata lectura, pero al creador de obras como El Traje del Muerto, Cuernos o NOS4A2 ya se le puede exigir mucho más. Pero visto de otro modo, puede resultar la ideal carta de presentación al profano (si no tenemos en cuenta su estupenda antología de relatos). Una especie de alto en el camino que el escritor se ha tomado y que esperamos que sirva de preámbulo para otra gran historia como solo este autor sabe idear.




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