Castle Rock Asylum

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lunes, 29 de octubre de 2018

Crítica The Cured, de David Freyne


Sinopsis:

Hace unos años, el continente europeo se vio asolado por un virus que convirtió a la población en monstruosos caníbales. Se logró hallar un antídoto, pero incluso después de curadas, las personas infectadas recuerdan todo lo que hicieron durante su enajenación. Hoy, la última tanda de convalecientes se prepara para reintegrarse en sociedad.



Opinión de Rain Cross:

Me encanta las películas de infectados. [REC], 28 días después... similares a los zombis pero con una gran diferencia: siguen con vida. Algo con lo que pocos títulos se han atrevido a jugar, por lo que la premisa de esta cinta me llamó mucho la atención. 
La serie británica In the flesh y la película Retornados son dos buenos ejemplos de que se puede tratar el tema de una cura... aunque siempre conlleva consecuencias. Y ya no sólo la posibilidad de que no funcione, si no el malestar del resto de la población, los que han sufrido las pérdidas de sus seres queridos a manos de los infectados y que ven en ellos a los monstruos que fueron en su momento.

En The Cured vemos un Londres que aún sufre las consecuencias de un brote que transformó a su población en seres violentos sedientos de sangre. Sólo faltaba un mordisco para acabar siendo uno de ellos. Pero, después de varios fallidos experimentos, consiguen hallar una cura. El problema: que los curados conservan los recuerdos de lo que hicieron estando infectados. Eso hace que el volver a la sociedad sea aún más difícil: la culpa de lo que hicieron, acompañado del maltrato por parte de los militares y rechazo de sus seres queridos hace que el malestar crezca entre ellos.




Entre los curados nos encontramos con Senan, el cual ya está listo para volver al mundo. Su cuñada Abbie lo acoge junto a su hijo. Pero no todos están de acuerdo con que los curados se integren de nuevo en el mundo y los grupos que rechazan su inclusión son cada vez más violentos. 
También conoceremos a Conor, un enigmático personaje que es mucho más de lo que parece.

Sin querer desvelar demasiado sobre la trama, decir que me ha sorprendido muy gratamente. Hay algún giro inesperado y, a pesar de que se ritmo puede ser algo pausado, no aburre en absoluto. Veremos escenas de infectados y sangre, aunque aquí eso no es lo importante, ya que el eje de la historia son las relaciones entre los personajes, la culpa por los secretos y el rechazo social. Una crítica hacia un mundo en el que el miedo saca lo peor de nosotros mismos. 
La película va de menos a más. Presentando a los personajes. Vamos descubriendo sus secretos, hasta llegar a un final deprimente y desesperanzador, sin adornos, sin azúcar. En una palabra: cruel. Algo que debo reconocer he disfrutado ya que lo he encontrado mucho más realista que los films convencionales del género. 




Los actores me han parecido muy acertados, destacando a Ellen Page, Sam Keeley y Tom Vaughan-Lawlor.

También me ha gustado la caracterización de los infectados, muy a lo 28 días después, sin abusar de CGI, a la vieja usanza. Al igual que el escenario: un Londres en el que las calles son sombrías, con militares vigilando que todo este en orden. Ves a la gente tratando de llevar una vida normal después del caos que reinó las calles durante meses, sobrellevando la culpa, y con sentimientos encontrados hacia los curado. El complejo científico es frío, sin adornos, real. Todo junto crea una atmósfera opresiva que resulta de lo más efectiva en este tipo de cintas.



En resumen, The Cured es un título de infectados que trata más el lado humano y se aparta del gore al que estamos acostumbrados dentro del género (aunque nos regale alguna que otra escena de sangre), para centrarse más en la crítica social y las relaciones humanas. Apostando por el drama y el suspense por encima del terror y la sangre fácil. 
Y no, no lo digo como algo negativo, ya que me ha resultado una muy buena película. La recomiendo si te gusta el tema y quieres disfrutar de algo diferente.

Lo Mejor: La trama. Los actores. La recta final.

Lo Peor: Su ritmo. Puede resultar algo pesado en algunos momentos.




lunes, 9 de octubre de 2017

Reseña Fuego de Joe Hill






El ser humano es curioso por naturaleza. Tanto es así que entre las grandes dudas que nos carcomen desde hace siglos está el querer saber cómo acabará todo. Cómo será ese Fin del Mundo o Apocalipsis que borrará a nuestra especie del mapa como ya ocurrió con los dinosaurios. ¿Será otro implacable asteroide? ¿Una guerra mundial definitiva? ¿Una rebelión animal o robótica? ¿Será por culpa de la contaminación y devastación que causamos?...

Como dije, es una duda que no es nada nueva. Pero actualmente parece que cualquier día vamos a despertar descubriendo el cómo de nuestro Fin. Aunque hasta ese momento, tenemos las peculiares respuestas de gente como Joe Hill y su novela Fuego.

Hablar de este escritor es hacerlo, inevitablemente, de su padre. Y sí, ya es por todos bien conocido que Joe Hill es hijo de Stephen King. Esto causó revuelo en su día. Pero se descubrió cuando Joe ya había iniciado el solito su carrera como escritor sin necesidad de presentarse al amparo del éxito de su padre. Aún así, no puedo evitar comentar que en su extensa y variada obra. King, ya trató el tema del Apocalipsis en dos novelas. Una de ellas, precisamente titulada Apocalipsis (o La Danza de la Muerte), que liberaba un implacable virus gripal por el mundo que dejaba a los supervivientes protagonizando la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Y Cell, su historia zombi con los teléfonos móviles como origen del apocalipsis antropófago.

Era cuestión de tiempo que Joe se atreviese a contar su historia apocalíptica. Y encontró la inspiración para idear la causa, investigando un poco sobre el preocupante tema del cambio climático y el fascinante mundo de la micología (de hecho, en su charla en el Celsius de este año, reveló la divertida anécdota de que tuvo que pedir ayuda a su madre, micologa, para que le ayudase a evitar que su padre usase los hongos en alguna de sus historias). A eso se le añade el gusto que siente hacia la serie The Walking Dead y el resultado de este curioso cóctel es Fuego.

Fuego nos sitúa en un mundo al borde de la extinción debido a una misteriosa espora que infecta a los seres humanos. La "Trichophyton Draco Incendia", mejor conocida como Escama de Dragón, llega a provocar la combustión espontánea de la persona infectada. Esta pandemia provoca grandes incendios por todo el mundo que amenazan con sumir la Tierra en ceniza... ¿Puede existir esperanza en este mundo de Fuego y Muerte?

Hill cumple a la hora de presentar su mundo apocalíptico. Pero lo hace ofreciendo un apocalipsis más "optimista" de lo acostumbrado. Claro que los enormes y rabiosos incendios y las decenas de personas infectadas con la Escama de Dragón que arden hasta los huesos siguen recordándonos que estamos asistiendo al fin del mundo tal y como lo conocemos. Pero parece que en esta historia la humanidad se resiste más de lo esperado. No solo tenemos a los típicos grupitos buscando su propia supervivencia. En el mundo de Fuego aún perduran restos de la sociedad que tratan de volver a sacarla adelante. Pero Fuego busca ser más una novela de personajes que una historia apocalíptica (que lo es). Por eso es tan importante que esta historia tenga a un gran protagonista. Y por suerte, Joe da en el clavo con la enfermera Harper. Personaje del que es difícil no encandilarse ya en las primeras páginas. Si no es el caso, tranquilo, porque Hill tiene espacio suficiente para desarrollar al personaje hasta las últimas consecuencias. Junto a ella observamos este nuevo mundo en el que trata de encontrar su lugar.

Alrededor de Harper se congrega un buen plantel de demás personajes que tienen más o menos que decir. Pero Hill parece haberse esmerado tanto en Harper que incluso logra que el Bombero (personaje al que hace referencia directa el título original, el cual me alegro que hayan cambiado para la edición española) acabe decepcionando al lector. Pero donde el escritor más falla en el apartado de los personajes es en cuanto a los villanos. Pasando de largo por ese ejercicio de querer emular a su padre a la hora de crear personajes tan "pintorescos" como El Hombre Malboro, nos encontramos con el personaje de Jakob. Alguien muy ligado a la vida de Harper que en la primera parte de la historia parece querer avanzar una implicación más vital y visceral en la novela. Pero que tristemente se queda en nada, echando por tierra tan buena base.

La Escama de Dragón es un concepto verdaderamente fascinante. El mundo de los hongos da para mucho y es pocas veces utilizado en la ficción (así a bote pronto solo pienso en el videojuego The Last of Us o la tercera parte de Apocalipsis Z). Está claro que Hill se ha documentado y respalda muy bien en la ficción esta espora tan letal y extraordinaria a la vez. Aunque al escritor parece que se le va la cosa de las manos a partir de cierto punto. Haciendo que la historia alcance con el hongo, unas cotas fantásticas que ni pedía la historia ni llega a justificarlas. Por lo que hace que afecte negativamente al conjunto.

Como ya he dicho, Fuego se presenta como una historia apocalíptica algo diferente. Más pausada. Tanto es así que la mayor parte de la obra se sitúa en un único lugar (y hay que tener en cuenta que hablamos de una novela de 816 páginas). Esto no llega a ser impedimento para que la novela se estanque y aburra al lector. Hill logra mantenerlo enganchado de diversas maneras. Aunque está claro que de esa forma las partes con más acción se sienten como un estudiado ejercicio de repetir un esquema argumental ya visto en otras historias. Esto se nota sobre todo en las últimas páginas, que alargan hasta el exceso el final de esta historia (esto sí que hace exasperar).




Todo esto hace que Fuego sea una novela bastante decepcionante si uno es lector habitual del autor. Sigue siendo una grata lectura, pero al creador de obras como El Traje del Muerto, Cuernos o NOS4A2 ya se le puede exigir mucho más. Pero visto de otro modo, puede resultar la ideal carta de presentación al profano (si no tenemos en cuenta su estupenda antología de relatos). Una especie de alto en el camino que el escritor se ha tomado y que esperamos que sirva de preámbulo para otra gran historia como solo este autor sabe idear.




viernes, 24 de febrero de 2017

Crítica Train to Busan de Yeon Sang-ho




Uno de los géneros cinematográficos más sobrexplotados de los últimos años es sin duda el Zombi. Aunque los muertos vivientes también atacan con voracidad en otros ámbitos como en el televisivo y literario. Es en el cine donde más se han estado prodigando tanto en producciones destacables como en las de bajo presupuesto llegando algunas incluso al terreno del blockbuster. Como es el caso de Train to Busan.

Yeon Sang-ho es un director con una reputación ya labrada en su país de origen gracias a cintas animadas como The Fake. Y en su debut dirigiendo a actores de carne y hueso sale bastante airoso, la verdad. Ofreciéndonos una película Z que, si bien no es el colmo de la originalidad, se nos descubre como uno de los mejores films del género vistos en bastante tiempo.




Antes de seguir hablando de Train to Busan, decir que el anterior trabajo del director, Seoul Station, conforma un díptico con el film que nos ocupa. Pero advertir al lector que poco o nada conectan ambas películas a excepción de la aparición de esas criaturas y que ambas tramas transcurren en surcorea. Las dos son independientes la una de la otra. Y no ocurre nada si uno no visiona Seoul Station antes de Train to Busan. O incluso si no lo hace, Porque aunque maneja una contundente crítica social. La calidad de la animación es nefasta para nuestros días. Y como película Z cumple minimamente.

La película sigue a un padre que ha descuidado bastante la relación con su hija y que acaban viajando en un tren con destino a Busan mientras una letal epidemia que convierte a las personas en bestias homicidas asola Corea.




Está claro que Train to Busan no apuesta por mostrar una visión o historia original para este género. Pero eso no impide que Sang-ho haga un estupendo trabajo a base de todo lo que ha aprendido y hemos visto a lo largo de años y años de este tipo de películas. Cuando la acción da comienzo lo hace para quedarse. La película es un arrollador tren sin frenos (y sí, esto va con segundas) que apenas deja tiempo al espectador para reponerse hasta el nuevo peligro durante sus dos horas de duración. Desde luego este es un gran punto a favor para hacer atractivo el visionado.

Cabe destacar, que aunque la mayoría de los personajes de la película tampoco sean un alarde de originalidad. Lo cierto es que uno acaba por preocuparse por su seguridad. Algo que parece harto difícil (y a la vez es tan esencial) en esta clase de películas. Está claro que la pequeña Soo-an Kim será la que preocupe más al espectador. Pero hasta su padre en la ficción logra tener sus grandes momentos. Amén del estupendo personaje de Dong-seok Ma.




Las criaturas surgidas de esta misteriosa epidemia se alejan del perfil Romeriano para acercarse a los infectados que tan de moda puso Danny Boyle con su 28 Días Después. Voraces pero sobre todo veloces. Además, aprecio un detalle que me gustó sobremanera. Y es el de que si uno de estos seres se cae desde cierta altura o tiene alguna lesión que le rompa una extremidad, la vemos como si estuviese dislocada de verdad. Esto es gracias a que se contrataron a actores contorsionistas o familiares con la gimnasia.




No son pocos los que buscan la comparación con Guerra Mundial Z. Y me alegra decir que no le afecta para nada e incluso esto hace que lleguemos apreciar más Train to Busan. Ambas películas se presentan como películas de zombis más accesibles a toda clase de públicos (olvidaos de ver brutales casquerías y demás situaciones revuelve estómagos) llegando a poder considerarse blockbusters (una más que la otra). Pero donde la película para el lucimiento de Mr. Pitt falla, la cinta de Sang-ho sale victoriosa (hasta en las escenas de las marabuntas). Mostrándose, además, como un excelente debut en la dirección live action.

Hablando un poco de lo negativo. Podría comentar que me parece un poco decepcionante el no arrojar un poco de luz en el origen de la epidemia. Y he de decir que yo no soy muy exigente en este tema, pero es que se tantea un tema medioambiental que podría haber dado mucho juego. Al igual que cierta escena con un animal al principio de la película que queda en pura anécdota.




Pero donde de verdad reside lo peor de Train to Busan (siempre bajo mi punto de vista personal) es la vena dramática que excede el límite en no pocos momentos que no pide la película. Aunque al parecer este género es demasiado extendido y querido en Corea, por lo que seguramente se haya integrado para asegurarse el éxito.

Muchos son los que se han animado demasiado con este propuesta y pregonan que Train to Busan es LA MEJOR película de zombis de los últimos años. Más bien es UNA de las mejores. La película de Yeon Sang-ho no inventa nada nuevo, pero por la contra ofrece un vibrante espectáculo que cumplirá las exigencias del espectador habitual de este género y de los más ajenos.



Lo Mejor: Al contrario que Guerra Mundial Z, este SÍ que es un buen blockbuster zombi.

Lo Peor: El excesivo componente dramático. Deja en el aire un par de temas que podría dar mucho juego.



lunes, 6 de febrero de 2017

Crítica Summer Camp de Alberto Marini



Sinopsis:

Buscando diversión y nuevas experiencias, cuatro jóvenes estadounidenses se apuntan como monitores en un campamento de verano en España. Pero, al llegar al lugar, una extraña infección, que causa furia extrema a quien contagia, sumerge al grupo en una espiral de terror y locura. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas


Opinión:

La premisa de Summer Camp es simple: un grupo de jóvenes que viaja a España para trabajar como monitores en un campamento de inglés. Podría parecer un slasher de los 80, pero nos encontramos ante una película de infectados que nos puede recordar a 28 días después (2002) o a Cabeza de Muerte (2007).

A pesar de que algunos momentos los he encontrado algo aburridos, van al grano desde el primer cuarto de hora del film, cosa que se agradece, pero me ha parecido una cinta algo irregular.

La historia en sí puede parecer muy tópica, pero en el tercer acto descubrimos unas peculiaridades de la infección que me han parecido una grata sorpresa, con un final que podría describirse de “justicia poética”, siendo lo mejor de la película.


Los infectados son algo sosos y, al menos para mi gusto, creo que deberían haber mostrado más sangre y vísceras.

De los personajes, me quedo con dos de los cuatro protagonistas: Will (Diego Boneta) y Michelle (Maiara Walsh), son con los que más he sufrido y disfrutado.
A Christi (Jocelin Donahue), me han dado ganas de asesinarla con mis propias manos en más de una ocasión.

En definitiva, resulta un film entretenido y que cumple, sin más. Para pasar el rato si no tienes nada mejor que ver.

¿La recomendaría?

Si estás aburrido, te apetece algo sobre infectados y ya has visto 28 días/semanas después, puedes echarle un ojo. Por el giro final ya merece la pena el visionado.