viernes, 24 de febrero de 2017

Crítica Train to Busan de Yeon Sang-ho





Uno de los géneros cinematográficos más sobrexplotados de los últimos años es sin duda el Zombi. Aunque los muertos vivientes también atacan con voracidad en otros ámbitos como en el televisivo y literario. Es en el cine donde más se han estado prodigando tanto en producciones destacables como en las de bajo presupuesto llegando algunas incluso al terreno del blockbuster. Como es el caso de Train to Busan.

Yeon Sang-ho es un director con una reputación ya labrada en su país de origen gracias a cintas animadas como The Fake. Y en su debut dirigiendo a actores de carne y hueso sale bastante airoso, la verdad. Ofreciéndonos una película Z que, si bien no es el colmo de la originalidad, se nos descubre como uno de los mejores films del género vistos en bastante tiempo.




Antes de seguir hablando de Train to Busan, decir que el anterior trabajo del director, Seoul Station, conforma un díptico con el film que nos ocupa. Pero advertir al lector que poco o nada conectan ambas películas a excepción de la aparición de esas criaturas y que ambas tramas transcurren en surcorea. Las dos son independientes la una de la otra. Y no ocurre nada si uno no visiona Seoul Station antes de Train to Busan. O incluso si no lo hace, Porque aunque maneja una contundente crítica social. La calidad de la animación es nefasta para nuestros días. Y como película Z cumple minimamente.

La película sigue a un padre que ha descuidado bastante la relación con su hija y que acaban viajando en un tren con destino a Busan mientras una letal epidemia que convierte a las personas en bestias homicidas asola Corea.




Está claro que Train to Busan no apuesta por mostrar una visión o historia original para este género. Pero eso no impide que Sang-ho haga un estupendo trabajo a base de todo lo que ha aprendido y hemos visto a lo largo de años y años de este tipo de películas. Cuando la acción da comienzo lo hace para quedarse. La película es un arrollador tren sin frenos (y sí, esto va con segundas) que apenas deja tiempo al espectador para reponerse hasta el nuevo peligro durante sus dos horas de duración. Desde luego este es un gran punto a favor para hacer atractivo el visionado.

Cabe destacar, que aunque la mayoría de los personajes de la película tampoco sean un alarde de originalidad. Lo cierto es que uno acaba por preocuparse por su seguridad. Algo que parece harto difícil (y a la vez es tan esencial) en esta clase de películas. Está claro que la pequeña Soo-an Kim será la que preocupe más al espectador. Pero hasta su padre en la ficción logra tener sus grandes momentos. Amén del estupendo personaje de Dong-seok Ma.




Las criaturas surgidas de esta misteriosa epidemia se alejan del perfil Romeriano para acercarse a los infectados que tan de moda puso Danny Boyle con su 28 Días Después. Voraces pero sobre todo veloces. Además, aprecio un detalle que me gustó sobremanera. Y es el de que si uno de estos seres se cae desde cierta altura o tiene alguna lesión que le rompa una extremidad, la vemos como si estuviese dislocada de verdad. Esto es gracias a que se contrataron a actores contorsionistas o familiares con la gimnasia.




No son pocos los que buscan la comparación con Guerra Mundial Z. Y me alegra decir que no le afecta para nada e incluso esto hace que lleguemos apreciar más Train to Busan. Ambas películas se presentan como películas de zombis más accesibles a toda clase de públicos (olvidaos de ver brutales casquerías y demás situaciones revuelve estómagos) llegando a poder considerarse blockbusters (una más que la otra). Pero donde la película para el lucimiento de Mr. Pitt falla, la cinta de Sang-ho sale victoriosa (hasta en las escenas de las marabuntas). Mostrándose, además, como un excelente debut en la dirección live action.

Hablando un poco de lo negativo. Podría comentar que me parece un poco decepcionante el no arrojar un poco de luz en el origen de la epidemia. Y he de decir que yo no soy muy exigente en este tema, pero es que se tantea un tema medioambiental que podría haber dado mucho juego. Al igual que cierta escena con un animal al principio de la película que queda en pura anécdota.




Pero donde de verdad reside lo peor de Train to Busan (siempre bajo mi punto de vista personal) es la vena dramática que excede el límite en no pocos momentos que no pide la película. Aunque al parecer este género es demasiado extendido y querido en Corea, por lo que seguramente se haya integrado para asegurarse el éxito.

Muchos son los que se han animado demasiado con este propuesta y pregonan que Train to Busan es LA MEJOR película de zombis de los últimos años. Más bien es UNA de las mejores. La película de Yeon Sang-ho no inventa nada nuevo, pero por la contra ofrece un vibrante espectáculo que cumplirá las exigencias del espectador habitual de este género y de los más ajenos.



Lo Mejor: Al contrario que Guerra Mundial Z, este SÍ que es un buen blockbuster zombi.

Lo Peor: El excesivo componente dramático. Deja en el aire un par de temas que podría dar mucho juego.




3 comentarios:

Por tu culpa tengo más ganas de verla xDDD Genial crítica :)

Coincico totalmente. No es la mejor, pero sí destaca dentro de las más recientes. No es original, pero sí está muy bien construída. De nuevo se demuestra que no importa el QUÉ sino el CÓMO.
La carga dramática, aunque excesiva, no me molestó. Es una propuesta que es común en sus historias y se agradece que se hayan apropiado tan bien de elementos que en Norteamérica están más que agotados.
Un saludo.

-Mauro Vargas.

Muchas gracias por vuestros comentarios :)

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