lunes, 11 de mayo de 2015

Reseña: Disforia de David Jasso, por Zanbar Bone





Sinopsis

La sociedad arrastra una crisis económica y de valores que parece irreversible. Esther y Tomás, un matrimonio joven con serios problemas laborales, deciden pasar un último fin de semana, junto con su hija de dos años Say, en el apartamento de montaña que compraron en tiempos mejores y que ahora necesitan vender. En plena tormenta de nieve, alguien llama a su puerta y comienza la pesadilla. Veinticuatro horas de terror extremo, en las que deberán luchar para sobrevivir. En su huida, la situación se complicará aún más y se verán obligados a enfrentarse a sus miedos más profundos y ancestrales. Porque, además, alguien que se desplaza entre las sombras les acompaña en su viaje sin retorno.

Disforia es una historia claustrofóbica y aterradora que te dejará sin aliento. David Jasso, autor de La silla, nos sorprende con su nueva novela, una obra aún más terrible y agobiante. Una lucha desesperada por la supervivencia y la cordura. Un viaje al terror más intenso y perturbador, del que no siempre se puede regresar. Una historia que te atenaza y te obliga a traspasar los límites de la razón.

Qué diablos te vas a encontrar

Una novela tensa hasta el desquicie, más desesperanzadora que cualquier apocalipsis zombi; una historia con retazos distópicos tan sutiles como el toque sobrenatural que destilan algunas de sus páginas; un desarrollo sabiamente orquestado para sorprenderte y contagiarte con... su disforia.

Lo que destaca

Algunas novelas de Jasso, pero solo algunas, tienen un comienzo extrañamente suave, engañoso, incluso demasiado convencional en comparación con lo que luego se nos presenta en el resto de capítulos. En Disforia sucede algo así, nos presenta en el primer prólogo una escena bien dibujada, cruda, con cierto impacto, pero demasiadas veces vista, que recuerda más a un Ketchum resumido para una redacción del cole.

Pero es pura engañifa, la novela no va de eso que nos insinúa, ni mucho menos. Acto seguido nos salta con otro prólogo bien distinto (Jasso amenazó con que un día escribiría una novela hecha solo de prólogos), y la verdadera esencia de Disforia comienza a asomar y a atraparnos.

Este es uno de los aspectos que llama poderosamente la atención, la estructura de la novela, la forma que tiene el autor de contarnos su historia saliéndose por la tangente, creándonos falsas expectativas, sorprendiéndonos luego, cambiando de enfoque, de tiempo verbal, de persona narrativa, reservándose lo mejor para un poco más adelante, sí, nunca nos avanza cuándo, luego retrocede, nos deja con las ganas, juguetea con el lector como un gato con un insecto moribundo, y vuelve a la carga en el momento más inoportuno. Así es él, le gusta hacernos sufrir. Un buen tipo.

En Disforia además ha creado un ambiente seudodistópico dibujado con cuatro garabatos y que funciona de maravilla. Además, ha tenido una idea que creo que es sumamente original y digna de verse en el cine (o en el videoclub) y ser recordada como un clásico del terror. Lo digo sin ánimo de peloteo; el planteamiento de esta novela es realmente bueno y hasta original, pero no voy a dar más detalles.

Funciona como un reloj

Como un maldito y sádico reloj. La primera parte de la novela es tensa hasta la histeria. No sucede gran cosa, quizá se prolonga en exceso, pero el estilo machacón, centrado en los detalles cotidianos, en los pensamientos más tontos, siempre le funciona de maravilla a este autor, y logra su objetivo con creces.

Por suerte, la novela pronto empieza a fluir con más ritmo y la tensión se ve coloreada de más contenido, más ambientación, más personajes, por así decirlo, y luego el guion nos arrastra hasta una serie de acontecimientos que no parecen tener fin.

No creo que una novela pueda asustar o producir terror. O al menos yo nunca logro sugestionarme hasta ese punto. Más bien una novela de este género logra dejar mal cuerpo, producir cierta emoción, un leve erizamiento de piel, y Jasso logra en Disforia provocar muy mal cuerpo. Ya lo consiguió en Feral, pero aquí creo que se supera.

Aviso para estómagos sensibles

No es demasiado gore, realmente hay pocas concesiones a lo escatológico. No, lo más impactante de esta novela es el ambiente tan depresivo que ofrece. El lector aficionado al terror lo va a encontrar maravilloso, el lector que disfrute con distopías también, y por supuesto cualquier lector que sepa apreciar una obra bien escrita, bien compuesta y efectiva en todos sus aspectos.

Pero a mí me dejó mal cuerpo, se lo hice saber al autor durante la betalectura. Ya no comulgo demasiado con según qué tipo de historias. Me sucedió algo parecido con La carretera. No es un desmérito hacia la obra, sino más bien hacia la historia que cuenta. En todo caso, es una novela que disfruté en un montón de secuencias, y tiene una especialmente bonita, digna de un momentazo hollywoodiense, que demuestra que Jasso es humano, que debajo de toda esa costra de miedos y amargura que quieren transmitirnos sus personajes se esconde un alma cursi y tierna.


En definitiva, creo que es uno de los trabajos más redondos, en todos sus aspectos, de este autor. Y si os atrevéis con su lectura, os dejará disfóricos perdidos...



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