domingo, 21 de diciembre de 2014

Crítica: El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos por Rubén "Reaper" GonzáleZ


Hoy en día todo el mundo reconoce el nombre de Peter Jackson. Cómo no, si es el que logró la difícil tarea de trasladar el fantástico mundo ideado por el escritor J. R. Tolkien en la increíble trilogía de El Señor de los Anillos. Y posteriormente, en El Hobbit. Pero este director neozelándes no empezó trabajando en superproducciones. No. El mundo comenzó a oír el nombre de Peter Jackson gracias a Mal Gusto. Una película de serie B que Peter rodó a ratos junto a unos colegas y vecinos que trataba sobre repugnantes alienígenas cuya motivación es la de hacer hamburguesas con la carne humana. Con lo recaudado con esta película, se rodó poco después El Delirante Mundo de los Feebles, una alocada cinta que parodiaba a Los Teleñecos en que ya apuntaba maneras a la hora de escribir historias originales. Y luego llegó su consagración como autor de culto con Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Película que todo amante del cine gore debería tener en su filmoteca particular. Más tarde le seguirían Criaturas Celestiales, el falso documental Forgotten Silver y Ágarrame a esos fantasmas. Sería entonces cuando su nombre no dejaría de ser mencionado por los amantes del cine cuando realizase la trilogía de El Señor de los Anillos, que le reportó fama mundial y múltiples premios y galardones. Dos años después de terminar su trabajo en la Tierra Media, el cineasta logró llevar a cabo otro sueño personal de cuando realizaba sus primeras películas caseras de niño gracias a su fiel cámara Super 8: el nuevo remake de King Kong. Pero el nombre de Peter Jackson ya no sanaba con tanta fuerza. Realizó la adaptación de The Lovely Bones y produjo la estupenda Distrito 9 y Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, de Steven Spielberg (Tiburón, Jurassic Park), pero desde El Retorno del Rey este director comenzó a dejar dar de qué hablar. Pero entonces le llegó su nueva oportunidad de volver a ser uno de los grandes. De la adaptación de El Hobbit  se llevavba hablando desde antes de realizar La Comunidad del Anillo. Pero con el tremendo éxito de esta trilogía, el estudio no se lo pensó dos veces y contrató a Guillermo del Toro (Mimic, Blade II) para dirigir esta nueva aventura en la Tierra Media. En un principio, esta adaptación se partiría en dos películas (cosa que empezó ya a escamar a los fans teniendo en cuenta el escaso volumen de páginas de El Hobbit en relación con el grueso de cada uno de los libros de El Señor de los Anillos...) Pero con la quiebra de los gloriosos estudios MGM, del Toro siguió en el proyecto, pero tan solo como guionista. Fue entonces cuando Jackson no tardó en hacerse cargo del proyecto y a ponerse en marcha para realizar, no dos, ¡sino tres películas de El Hobbit!

Con esta pequeña introducción quiero dejar claro que no soy un desconocido de Peter Jackson, y que lo he visto desde sus comienzos. También quiero dejar claro que soy un fan incondicional de El Señor de los Anillos (mi infancia se basó en ver a Frodo y compañía emprender ese increíble viaje una y otra y otra vez). No vi con buenos ojos el dividir un libro de 324 páginas cuando cualquiera de los libros de El Señor de los Anillos sobrepasaban con creces ese número. Pero aún así no pude evitar darle una oportunidad. La primera entrega, Un viaje inesperado, me supuso una experiencia agridulce. Por un lado, me encantaba la sensación de reencontrarme con la Tierra Media (sus paisajes, personajes), pero el ritmo pausado de la cinta llegó a hastiarme. La Desolación de Smaug me agradó mucho más, y es la que más me gusta de la trilogía. Pero esto es, más que nada, por lo entretenida que me pareció. Porque la película falla bastante en cuanto argumento, introducción forzada de personajes y situaciones... En ese punto ya había comprobado que la partición no fue buena idea. Pero aún quedaban esperanzas de encontrarme con La Batalla de los Cinco Ejércitos, al menos, una película entretenida que cerrase de buena manera la trilogía... pero no.


A pesar de no acudir al cine con muchas expectativas al estreno. No solo salí completamente defraudado y estafado, sino que juré no querer saber nada más de Peter Jackson a menos que vuelva a sus orígenes u nos ofrezca una historia original (y parece que no va a ser así, porque el director ha dicho recientemente que no diría que no a realizar más películas sobre la Tierra Media en un futuro no muy lejano). Además, no me muerdo la lengua, y situaría La Batalla de los Cinco Ejércitos como la PEOR película de 2014 de mi Ranking Personal. Pero vayamos por partes:

La película arranca justo cuando finaliza La Desolación de Smaug: vemos como la feroz bestia alada abandona La Montaña Solitaria y se dispone a reducir a cenizas el hogar de Bardo (Luke Evans). Con estos primeros minutos, tenemos claro que no se sabe como dividir películas. Esta parte bien pudo ser la última de la segunda película, que nos habría dejado con gran expectación al empezar a comprobar algo raro en el comportamiento de Thorin. Pero no, nos lo dejan como comienzo del film, y ya al ver el título de la película en la pantalla ya nos sentimos bastante estafados... pero la cosa no termina ahí. Porque el innecesario alargamiento de las tramas, la invención de personajes sin gracia y los petulantes amoríos continúan en esta entrega en donde llegan a su cochambroso cenit.

Uno, cuando acude a ver una película titulada La Batalla de los Cinco Ejércitos, espera que dicha batalla le sorprenda. Pero no es así. Es increíble que este sea el mismo director que me asombró con las batallas de El Señor de los Anillos (La primera batalla contra Sauron. La batalla en el abismo de Helm. La gran guerra en Minas Tirith y ante las puertas negras de Mordor...), porque aquí no encontramos ni la mitad de emoción de las anteriormente citadas. No entraré en detalles (ni en trolls minusválidos), pero solo comentaré que la batalla es un continuo "vamos a poner o hacer esto aquí porque queda bonito o muy guay".

¿Y los personajes?... Pues con solo deciros que el cejijunto personaje (en serio Peter, por qué ese momento "¿Es que nadie piensa en los niños?" o el travestismo), el cual no tengo muy clara su intención en la cinta, llega a tener más protagonismo que muchos de los personajes principales, os lo digo todo. Y, os aviso, si esperáis mucho de Saruman, Elrond, y Galadriel (esta última tiene más delito ya que protagoniza bastantes pósters de la película), iros olvidando. Porque su aparición será puro cameo para cerrar una trama cuya única intención es la de hacernos ver que esta aventura tiene lugar antes de El Señor de los Anillos. Y es que eso es otra de las cosas que hacen que esta película pierda demasiado. Sobre todo con una escena que sobraba Y MUCHO y que no tiene mucho sentido.

AVISO DE SPOILER. El momento en el comentan a Legolas que vaya a conocer a un joven montaraz llamado Trancos (vamos, el mismísmo Aragorn). Hay que aclarar que entre El Hobbit y El Señor de los Anillos transcurren 60 años. Además de que el actor Viggo Mortensen (Alatriste, The Road) ya rechazó una oferta para aparecer en esta trilogía ya que comprendía el poco sentido de su aparición. Si el momento Gimli en La Desolación de Smaug fue recibido con risas pero con cierto reparo, este cliffhanger me ha horrorizado de tremenda manera. FIN DEL SPOILER.


Si hay un personaje que odio en esta trilogía desde su primera aparición a calzador en La Desolación de Smaug,ese es Tauriel. No solo como personaje en sí (no tengo nada en contra de Evangeline Lily, que conste), sino como protagonista, junto a uno de los enanos de la compañía, de uno de los romances más estúpidos, mal intencionados y ejecutados que he podido ver en la pantalla de cine; además de ser un descarado intento de repetir la relación de Arwen y Aragorn en El Señor de los Anillos. Aunque esperaba que desarrollasen más y mejor este romance en esta película, eso no ocurre. Poco veremos para que apreciemos esa escena que se supone que debe producirnos tanto drama.

Todo el reparto cumple, pero poco más. Y estos seguro que no es por ellos, sino por el guión que hace que Martin Freeman (Sherlock) apenas tenga protagonismo y apenas nos sorprenda.
Si de algo se puede criticar en El Hobbit es el uso del CGI, que llega a ser muy abusivo (y ya no diré nada de esos orcos digitales) y que ni con eso logra compensar el argumento ni el conjunto.

En verdad agradecí que llegase el final (que, por cierto, es de lo más modesto) para ver los créditos finales y escuchar The Last Goodbye (preciosa canción cantada por el actor que hace de Pippin en El Señor de los Anillos).

Por decir algo positivo de la película... pues destacaría la BSO que vuelve a firmar Howard Shore (pero que tampoco es cosa del otro mundo, ya que se dedica a reciclar bastante la de El Señor de los Anillos). Y poco más (el vestuario)...

Puede que a muchos llegue a entretener. Y a unos pocos, incluso, a encantar. Pero a mí, esta película (y la trilogía en general), me ha decepcionado a sobremanera. Y esta película es un penoso final, para una trilogía mediocre. Yo no soy de los que se conforman con ver una simple película ambientada en la Tierra Media. Yo quiero que me cuenten una buena historia con principio, nudo y desenlace y que no se vaya mucho por las ramas como hace El Hobbit. Mi consejo sería que no acudierais al cine a verla y esperaseis a adquirir el DVD, ya que he leído que tendrá media hora más (que esa es otra...)

Lo Mejor: La canción que acompaña los títulos de crédito.
Lo Peor: TODO.


 

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