Si se habla de literatura de ciencia ficción, seguro que no
tarda en mencionarse a Orson Scott Card y su novela más célebre: El Juego de
Ender. Galardonada con multitud de premios y que recientemente ha tenido una
malograda adaptación cinematográfica protagonizada por Asa Butterfield (El niño
con el pijama de rayas), quien está acompañado por Harrison Ford (Blade Runner,
Indiana Jones y la última cruzada) y Ben Kingsley (Prince of Persia, Iron Man
3), entre otros.
No soy un asiduo lector de ciencia ficción, lo reconozco. Mis géneros predilectos son el terror y la fantasía. Prefiero que el cine se encargue de sorprenderme con viajes a otros mundos, increíbles máquinas espacio temporales, guerras intergalácticas y increíbles criaturas del espacio exterior. Pero uno nunca puede decirle que no a una lectura. Y más a una tan galardonada y alabada, por lo que me propuse descubrir a qué clase de juego jugaba Ender.
La historia nos lleva a un futuro no muy lejano en el que la
humanidad casi se vio extinta a causa de una raza alienígena conocida como los
Insectores. Con temor a una nueva invasión, se comienza a formar a los próximos
defensores de la Tierra. Y entre todos ellos, el más importante es Ender
Wiggin. En este mundo, el control de natalidad para evitar el exceso de
población es llevado a rajatabla. Pero debido a que los dos hermanos de Ender
son verdaderos genios, se permite a su familia concebir al chico con el fin de
convertirlo en el nuevo salvador de la raza humana tras el milagro realizado
por Mazer Rackham. Para ello es trasladado a la Escuela de Batalla para
comenzar su formación desde muy temprana edad.
Es increíble la forma en la que Orson nos introduce de lleno
en este mundo en el que se instruyen a niños en el arte de la guerra para que
luchen por el futuro de la humanidad contra una misteriosa y letal raza
alienígena. Y lo más importante es la forma en la que el autor se propone en
sorprendernos con sus personajes infantiles.
En Ender nos encontramos con un personaje de los que fascinan. Un genio militar que al fin y al cabo es un simple niño, como casi todos los personajes de la novela. Y que tendrá que formarse desde niño para encabezar un día la flota que salvará el mundo de la amenaza Insectora. Es un personaje muy profundo, que nunca ha dejado de sufrir y que no dejará de sorprender al lector hasta que termine la última página. Al igual que sus hermanos, Peter y Valentine. Los dos también genios, pero totalmente diferentes el uno del otro. Peter es una persona de naturaleza violenta. Por el contrario, Valentine es un ser más apacible y que profesa un gran amor por Ender, enfrentándose al odio visceral de Peter. Ambos marcarán a Ender mucho más de lo que conseguirán sus maestros y las prácticas en la Escuela de Batalla.
En más de una ocasión nos sorprenderemos al recordar la edad
de estos personajes que parecen no casar con sus pensamientos y acciones. Pero
hay que recordar la situación y el ambiente en el que viven. Que parecen haber
asesinado sus infancias de la forma más cruel.
El autor se las arregla muy bien para transmitirnos toda esa serie de emociones que experimentan los jóvenes protagonistas. Y de llevar la historia desde la base orbital donde Ender y los demás practican estrategias militares en estancias sin gravedad, hasta la tierra, donde se está gestando una guerra entre humanos en la que dos misteriosos internautas se alzarán como voz del pueblo (me encantó esta parte).
He de confesar que abandoné el libro en mi primera lectura
más o menos por la mitad. Y que tardé una buena temporada en volver a
retomarlo. ¿Esto quiere decir que no me gustó la novela o que me pareció
aburrida? Para nada. Aunque sí que admito que, más o menos, por la mitad de la
estancia de Ender en la Escuela de Batalla se me hizo un pelín cuesta arriba
leerlo y consiguió hasta hastiarme. Pero por suerte, pronto la lectura del día
a día en este lugar se convierte en una amena rutina como a la que se tiene que
enfrentar Ender en sus prácticas diarias.
Pasada esta parte, la novela comienza a dirigirse hacia un
increíble e inesperado desenlace que verdaderamente me ha sorprendido. Orson
cierra el libro de una manera tan perfecta y conclusiva que me estoy pensando
muy seriamente el continuar la saga de Ender y las realizadas a partir de esta
historia y dejarla
Lo cierto es que me ha sabido muy bien esta dosis de
literatura sci-fi. Leer El Juego de Ender, es una estupenda manera de
adentrarse en este género y una gran lectura para los aficionados al género.

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