Castle Rock Asylum

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I Antología de Relatos de Terror Castle Rock Asylum

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sábado, 20 de octubre de 2018

La Sala Común: Into The Dark-The Body




En el movimiento de series antológicas de terror ha entrado un digno competidor: Blumhouse Productions. Los artífices de exitosas sagas como Paranormal Activity o La Purga. Y de increíbles sorpresas como Déjame Salir o Múltiple. Unos verdaderos ases en el cine de género que logran, con producciones low cost, obtener suculentos ingresos millonarios. En alianza con Hulu (quienes están cogiéndole el gustillo a esto del terror), presentan Into The Dark. Serie antológica que promete darnos un año de terror. Pues cada uno de los 12 episodios que la compondrán se estrenará en cada mes del año. 

El primer episodio, cómo no, se enmarca en nuestro adorado Halloween y se titula The Body.




Desde luego, la premisa del episodio es bastante prometedora: Un asesino a sueldo quiere deshacerse de un cadáver aprovechando la noche de Halloween donde pasa desapercibido como un personaje disfrazado más. Pero claro, a la hora de llevar esta idea, a la propuesta se le empiezan a ver las costuras a poco más de los 20 primeros minutos de los 90 (sí, prácticamente estamos ante un largometraje para la televisión) que componen The Body. 

No es de extrañar esto cuando uno se entera que este episodio es la extensión de un cortometraje homónimo. Llevamos unos cuantos años en los que se da la mala práctica de alargar cortometrajes que poco más tienen que ofrecer (y Blumhouse es uno de los mayores responsables de esto, ojo). La gracia de The Body se diluye muy rápido para acabar saltando en un insulso slasher de correcalles que convierte este primer episodio de Into The Dark en una bochornosa carta de presentación.

El tono general de The Body es uno cómico, aunque en su mayoría bastante involuntario. Lo cual choca con varios pasajes en los que parece que se trata de imprimir más seriedad al asunto. Lo que acaba por afectar al ya de por sí endeble conjunto.




Tom Bateman encabeza el reparto dando vida al sicario que da a pie al desarrollo de la acción. Uno que se presenta como sofisticado y nihilista pero que a la hora de la verdad solo le falta colocarse cualquier máscara de psychokiller para confundirse con la conocida troup del teen slasher. Junto a él tenemos a una desconcertante Rebecca Rittenhouse. Del grupito de inconscientes víctimas destacar a nuestro querido Pablito (Ray Santiago).

Está claro que una propuesta como Into The Dark tiene suficiente margen de mejora como para tildarlo de fracaso con un episodio como The Body. Por lo que estaremos atentos el próximo mes a Flesh and Blood.




Lo Mejor: Sus primeros 20 minutos.

Lo Peor: La falta de un tono definido. Que no tiene nada que ofrecer pasados esos citados primeros minutos.



viernes, 5 de octubre de 2018

Crítica Predator de Shane Black




A diferencia de su prima lejana, el Alien de Ridley Scott, la saga Predator no se ha prodigado tanto en cine. Conformándose con la original de 1987, que enfrentaba al letal cazador alienígena con el rudo Arnold Schwarzennegger. La urbanita secuela que aportaba más pinceladas a la mitología del personaje en los noventa. Habría que esperar hasta 2010 para ver la aislada (e infame) Predators. Y entre medias nos encontramos con los entretenidos crossovers contra los Aliens. Cierto que el Predator también cuenta con diversos cómics que amplían la franquicia. Pero al igual que las entregas de Alien Vs Predator se consideran fuera del canon oficial. Por lo que solo contamos con las otras tres películas citadas a las que ahora se une la titulada sin más Predator.

Hay algo de poético en que sea Shane Black el encargado de dirigir esta nueva entrega. El director formó parte del comando de la película original de John McTiernan. Esta vez, es el encargado de devolver al cazador intergaláctico a la gran pantalla y hacerlo (re)encontrar con el gran público.




Predator no sorprende con su premisa. Que vuelve a enfrentar a un grupo de humanos contra la criatura. Pero Shane sabe jugar bien sus cartas y ofrece una entretenida y endiabladamente divertida entrega que termina por desmerecer del todo a la olvidable Predators.

Se agradece mucho el sabor ochentero que desborda esta película. Y es que no es por nada que nos encontramos con el mismísimo Fred Dekker co-guionizando el film. Aquel que nos regaló Una Pandilla Alucinante, insufla este proyecto de esos nostálgicos aires. Lo que, combinado con el buen hacer de Shane en cuanto acción y comedia, termina por ofrecer este estupendo resultado al que se le añade el gran aporte de Henry Jackman. Quien recupera las sintonías originales y trabaja a partir de ellas para entregarnos una sugerente BSO.




Destaca bastante el componente humorístico de la propuesta. Algo que es tradición en la filmografía de Black. Pero se amolda a la perfección con el ADN de la franquicia al encontrarnos con un humor más gamberro y negro. El gran exponente de esto son Los Lunáticos, el grupo protagonista que se enfrenta a los Yautjas. Una suerte de divertidos y enajenados Monster Squad capitaneados por Boyd Holdbrook, quien recoge bien el testigo de Arnie y Glover con su irreverente antihéroe. Entre medias nos encontramos con una impostada Olivia Munn. Y un prometedor Jacob Tremblay al servicio del preocupante tic del director de enquistar a un niño con peso argumental en la trama. 

A pesar de que esto sacrifique bastante el tono terrorífico que podíamos encontrar en las dos primeras entregas, no impide que Black sea fiel al espíritu de la saga y no se corte a la hora de mostrar la sangre y violencia que trae consigo el Yautja. 

Son los añadidos de Black y Dekker a la mitología de la criatura las que más problemas me causan en la valoración de la propuesta. De ser solo meros acompañamientos a la trama general exclusivos de esta entrega, me resultarían más aplaudibles. Pero no creo que ayuden de querer continuar la saga. Y menos con ese socorrido cliffhanger en el que se pierde una oportunidad de oro de llegar a canonizar incluso los versus contra los Aliens de Scott.




Por otra parte, nos encontramos con un "Predator Supremo" que, a pesar de no cantar tanto en su recreación digital (pero suerte corren sus sabuesos) y suponer algo de variedad (menos extrema que la vista en Predators), deja patente el natural gusto por quedarnos con el Predator creado con la magia del maquilla y los protésicos. 

Todo esto es perdonable cuando uno entra en el juego de Black y Dekker y goza del bestial divertimento que supone Predator. Un grato respiro para la franquicia (si comparamos con la de palos que ha recibido la de Alien), que nos regala una de esas películas de acción cafre que tanto se echan de menos y de las que Shane Black sabe tanto (no dejéis de visionar su Dos Buenos Tipos).




Lo Mejor: Su espíritu ochentero y no cortarse con la sangre.

Lo Peor: No propone nada nuevo y los aportes a la mitología son bastante cuestionables



viernes, 5 de mayo de 2017

Reseña: Trancemónium, de Aitor Bertomeu




Sinopsis:

Humor. Acción. Amores extraños. Misterio. Paranoia. Fantasía urbana.

Un joven atrapado con su perro en una delirante aventura nocturna.
Un montañero enfrentado a un desafío inimaginable.
Un hombre que mantiene una relación muy poco beneficiosa para su cordura.
Una chica incapaz de distinguir entre la vigilia y el mundo de los sueños.
Un profesor de matemáticas sometido a un juego mortal.

Todos ellos tienen algo en común. Su mundo se viene abajo con la llegada de un hecho inexplicable. Un encuentro con lo absurdo, lo surrealista, lo ilógico. El universo los va a poner a prueba. Serán llevados al límite. Pero no son héroes, ni tampoco lo pretenden. Son personas corrientes, sin más propósito que escapar del caos y volver a la cotidianidad de sus vidas. Sucumbirán a la risa tonta, nerviosa, de la desesperación. Recurrirán a inesperados mecanismos de supervivencia. Pero, sobre todo, se preguntarán si lo que viven es real o sólo está en su cabeza. Y tú, que lees esto, también lo harás.

Sí, tú, mi querida persona corriente, porque ya es demasiado tarde para ti, estás dentro de TRANCEMÓNIUM. Algo extraño está pasando, ¿qué vas a hacer? No enloquezcas todavía. Aunque no lo sepas, eres capaz de las cosas más extraordinarias.

Opinión:

Esta novela llegó a mis manos gracias a Tamara López (mejor conocida como Chica Sombra) y el propio autor, Aitor Bertomeu, a los que quisiera agradecer que me incluyeran como uno de los destinos de este ‘libro viajero’.

Como bien dice en la sinopsis, Trancemónium mezcla el humor con los viajes en el tiempo, el mundo de los sueños y las paranoias varias. Es un libro desenfadado, ameno y ágil de leer (lo engullí en tres días).

Se divide en seis partes: el prólogo y cinco relatos diferentes entre sí pero con un único nexo en común: conseguir que el lector pase un buen rato entre sus páginas. Y lo consigue.

Pero vayamos por partes.

El prólogo es toda una declaración de principios. Bertomeu deja claro que Trancemónium no es una novela cualquiera, y que no te dejará indiferente.

La noche del chihuahua: El primer relato me ha resultado muy entretenido. Tiene dosis de humor friki (¡el Halcón Milenario y ese guiño a al maestro King!) y la trama es una locura. Lo que parecía ser un viaje de cinco minutos al videoclub de la esquina se transforma en toda una odisea. Muy original.

El desafío: Éste me enganchó desde el principio. Tiene mucho misterio, ya que a medida que vas leyendo sabes que pasará algo pero no se te ocurre el qué. Es sorprendente, disparatado, tiene un duelo de insultos desternillante y sólo añadiré algo más… ¡pobre mula!

Jacinta: Mi favorito. Lo he encontrando el más divertido de todos y a la vez el más triste. A veces es mejor estar loco que vivir la cruda realidad.

Azul: El amor está también presente en esta antología… aunque no del modo en que uno puede pensar. Puede que sea el relato que menos me ha gustado, pero no por ello es malo.
Obsesión, pasión y el mundo de los sueños se funden para narrar los encuentros de Lucía y Azul. Me han encantado los diálogos (Lucía es más basta que el papel de lija) y los contrastes entre los dos.

Necesita Mejorar: ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar tu vida? En esta ocasión, nos encontramos ante una historia con toques a Saw, si es que en esa saga tuviera cabida el humor. Tiene un final que no te esperas.

En conclusión, Trancemónium es una novela que te sacará más de una sonrisa y con unas historias de lo más originales.

¿Lo recomendaría?

Se lee en un suspiro y pasas un buen rato. ¿Qué más se puede pedir?