lunes, 2 de julio de 2018

Crítica Stake Land II: The Stakelander de Robert Olsen y Dan Berk




Hace ya ocho años que vio la luz Stake Land. Una película que parecía querer vivir de la resaca del Boom Zombi y pasar sin pena ni gloria. Pero resulta que la propuesta Jim Mickle y Nick Damici tenía más chispa de lo que parecía a simple vista. Ofreciendo tanto una gran película post apocalíptica, como Z, como de vampiros y Road Movie. Todo juntado y bien batido dio como resultado una recomendable película para dar a conocer a todo fan del fantaterror.

Seis años después y sin Jim Mickle (Nick Damici solo aparece en el guión), aparece esta continuación que tiene una gran sombra que superar con la primera Stake Land... Por supuesto, no la supera ni de lejos.




Volvemos al mundo de Stake Land, donde un Martin más adulto debe encontrar a su maestro para dar caza a la vampiresa que se lo arrebató todo...

Tan simple como suena o más. Es cierto que la primera Stake Land no era un vergel argumental. Pero por sí sola tenía suficientes puntos de originalidad como para poder defenderla. Esta secuela cae en la simpleza y se reboza en ella. Ni siquiera tener algo más de exposición de la historia de Mister compensa tragarse estos noventa minutos




Si la primera Stake Land era una serie B con cabeza, esta no logra quedar tan bien. Se nota la falta de medios. 

En la parte actoral, los actores protagonistas aún defienden bien sus papeles (Mister más que Martin) y los secundarios aún tratan de pasarselo bien (ojo a ese Larry Fassenden, cómo vive este género). Pero después tenemos a la sosa amenaza a batir y el conjunto se cae por las escaleras.

The Stakelander es una pésima secuela de una grata sorpresa. Un intento de estirar el chicle que carece de sabor alguno.




Lo Mejor: Mister.

Lo Peor: Desaprovecha todo lo que hizo grande a la original




1 comentarios:

Me apunto la primera que la idea me parece interesante.
Genial reseña como siempre, Rubén 😊

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