sábado, 24 de enero de 2015

Reseña: Coleccionable de tragedias por Rubén "Reaper" GonzaleZ





Mi última lectura ha sido todo un descubrimiento. La verdad es que es la primera vez que leo un libro de microrelatos. Claro que he leído bastantes de estos brevísimos escritos (y hasta he realizado alguno), pero nunca juntos en una antología. Y gracias a la cortesía de Liss Evermore, quien ha ofrecido gustoso su creación para que la diseccione y os muestre el resultado, he podido estrenarme al fin.
¿Qué nos encontraremos en Coleccionable de tragedias? Pues eso mismo: una verdadera colección de historias tragicomicas variadas y para todos los gustos.
¿Os acordáis de Historias de la Cripta, Creepie o Creepshow? ¿Os gustaba que una criatura esquelética os presentase oscuras historias? Pues este libro os va a encantar. Aquí también tendremos a un oscuro anfitrión que se ofrece gustoso para guiarnos por esta demencial travesía literaria.
Coleccionable de tragedias consta de 239 microrelatos... No, no habéis leído mal. 239 relatos son los que Liss recoge en esta antología. Aunque hay que aclarar que la extensión de los mismos es de lo más variada, pasando por los escritos de unas cuantas líneas, a las que abarcan una página (y hasta se dividen en dos partes) o las que solo constan del título y un par de palabras (o un solo emoticono).
Al ser tantos relatos, me supone una Misión Imposible nombrar y dar mi opinión de TODOS ellos. Así que diré que, en general, Coleccionable de tragedias me ha gustado. Claro que algunas historias destacan más que otras. Por supuesto que hay otras que no me han gustado (o que no he comprendido muy bien), pero eso ocurre en la mayoría de las antologías. Pero la verdad es que me ha supuesto una agradable lectura.
El libro se divide en tres partes: Parque de atracciones, Depósito de cadáveres y La Mansión Embrujada (aunque me atrevo a comentar, que en ocasiones no comprendí muy bien el separar los micros en secciones. Ya que, sobre todo en Parque de atracciones, no hay una temática clara, aunque me ha quedado claro que a Liss le encanta escribir sobre caníbales. Siendo todo un batiburrillo). Y de estas tres, sin duda me quedo con La Mansión Embrujada, donde me agradó la mayoría de las historias.
Es un libro ideal para llevar siempre encima y leer en cualquier momento o entre lecturas más extensas. Aunque también podemos darnos una atracón y terminarlo al día de hacernos con él (al gusto del lector). Sin duda, Coleccionable de tragedias sería como un cuenco repleto de curiosos caramelos en los que nos encontramos de todo: desde delicatessens hasta verdaderas e incomprensibles rarezas. Pero si nos tomamos un buen puñado de cada vez (o nos los terminamos de una sentada) seguro que nos sentarán fenomenal.
La verdad es que no es nada sencillo escribir un microrelato. En unas míseras líneas/palabras, tienes que contar una historia al lector que llene igual o más que un relato. Que sea más de lo que muestra. Y lo cierto es que Liss lo consigue... pero no en todas las historias. Una considerable cantidad de ellas no me han dicho nada o supuesto nada. Solo un pequeño peldaño en esta empinada escalera literaria.
Aunque todo hay que decirlo, la narrativa de Liss no está nada mal. E incluso me he encontrado con unos cuantos microrelatos de una página que piden a gritos que se conviertan en relatos (quizás en la siguiente entrega...).
Si algo hay que destacar de esta obra, es el apartado estético. Para empezar su pequeño formato, ideal para llevar a cualquier parte. Y solo hace falta abrir el libro para sorprenderse al pasar las páginas exquisitamente ornamentadas (los diseños cambian en cada parte). Un punto a favor para hacerse con esta obra que nada tiene que envidiar a las publicadas por grandes editoriales.

Humor negro, mala leche, caníbales, sucesos (para)anormales... Coleccionable de tragedias es una agradable lectura, ideal para adentrarse en el mundo del microrelato.

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