Castle Rock Asylum

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I Antología de Relatos de Terror Castle Rock Asylum

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lunes, 18 de agosto de 2014

James Wan, terror clásico en pleno siglo XXI

James Wan (Kuching, Malasia, 26 de febrero de 1977) se ha convertido indiscutiblemente en uno de los directores más importantes del cine de terror.

Puede que su primera película, Stygian (2000), pasara algo desapercibida (aunque ganó el Best Guerrilla Filme en el Melbourne Underground Film Festival), pero su corto Saw (2003) se convirtió un año más tarde en una de las películas más rompedoras de 2004. La idea de un asesino en serie que secuestra a sus víctimas y las obliga ha luchar por su vida hizo de la película inicial una franquicia que cuenta con siete partes hasta la fecha. Aunque Wan fue director sólo de la primera parte, participó como guionista hasta la cuarta, y como productor en todas salvo la primera entrega.

Dead Silence (2007) fue su primera incursión al cine de terror. Y es que, ¿a quién no le dan miedo los muñecos de ventriloquia? Tan siniestros y humanos… Por algo Mary Shaw decía que eran sus hijos, y menudos hijos. La historia nos muestra el pequeño y antaño acogedor pueblo de Ravens Fair, donde Mary Shaw, al ser sospechosa de secuestrar y asesinar un niño, es atacada por una muchedumbre enfurecida. Le cortan la lengua y la matan, enterrándola con su colección de muñecos, o hijos, como ella los llama. Su muerte provoca una maldición que recaerá en todos los habitantes del pueblo. Sin entrar más en la trama, por si alguien no la ha visto aún, sólo hacer una advertencia: “Cuidado con los ojos de Mary Shaw, ella no tiene hijos… sólo muñecos, y si en tus sueños la ves, no debes gritar o tu lengua te arrancará.”

En su tercera película, Death Sentence (2007), trató el tema de la venganza a través de un padre de familia, interpretado por Kevin Bacon, el cual presencia la muerte de su hijo mayor a manos de unos pandilleros en un rito de iniciación de uno de sus miembros. Lleno de odio, empieza una ola de violencia que acaba en un trágico final.

Y a partir de aquí empezó un maratón de cine de terror puro y a la antigua usanza. Insidious (2010) nos
adentra en un mundo de demonios y sueños. La familia Lambert se muda a un nuevo hogar. El matrimonio y sus tres hijos pequeños viven tranquilos hasta que el mayor de sus retoños, Dalton, entra en un extraño coma del cual los médicos no tienen explicación. Renai (Rose Byrne), cree que la casa encantada y fuerza a Josh (Patrick Wilson) a mudarse de nuevo. Pero en la nueva casa siguen pasando cosas extrañas, por lo que interviene la madre de Josh, Lorraine (Barbara Hershey), asegurando que también ve cosas en la casa y que soñó con un ser demoníaco en la habitación de Dalton. Lorraine llama a una vieja amiga, Elise (Lin Shaye), que llega con sus dos ayudantes Specs (Leight Whannell) y Tucker (Angus Sampson). Elise ve al mismo ser del sueño de Lorraine en la habitación del niño, y les dice a los Lambert que no es su casa la que está encantada, sino su hijo y que un demonio lo está acechando para poseer su cuerpo. Descubrimos también que tanto Josh como Dalton tienen el poder de la proyección astral, la cual consiste en abandonar su cuerpo cuando. Los recuerdos de Josh fueron borrados por culpa de una anciana que lo acechaba de niño, por lo que no sabía nada de su don y acepta volver a activarlo para traer a su hijo de vuelta y separarlo del ser demoníaco que quiere apoderarse del cuerpo de Dalton.

Con acertados toques de tensión y una buenas historia y reparto, Insidious es uno de los films más terroríficos de los últimos años. Su secuela, Insidious: Chapter 2 (2013), seguimos los pasos a la familia Lambert y empieza con los acontecimientos finales de su precuela (que no vamos a explicar para no hacer spoilers). A pesar de que en esta ocasión enseñan algo más y los seres que les acechan tienen historias más elaboradas (ya no es un demonio puro, sino una persona malvada), podemos decir que es una más que digna segunda parte que da buenos momentos y nos aclaran todas las dudas que nos pudo dejar su predecesora.

The Conjuring/Expediente Warren, estrenada también en 2013, es otro ejemplo de por qué Wan es actualmente uno de los mejores directores de terror. Basado en hechos reales, nos presenta a Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson –que repite con Wan- y Vera Farmiga), un matrimonio formado por un demonólogo y una vidente que ayudan a las personas que tengan problemas con el mundo sobrenatural. Al principio del film también nos muestra la que será la protagonista de un spin off basado en esta película, la maléfica muñeca Annabelle, que verá la luz en octubre de 2014. Pero volvamos a The Conjuring. Cuenta la historia de la familia Perron, los cuales se mudan a una nueva casa y son acechados por varios espíritus que rondan la casa. Carolyn (Lili Tayler) es la que más sufre los acosos del ser más peligroso del lugar. También sus cuatro hijas sufren el acoso de diferentes entes. Los Warren acuden a la llamada de Carolyn y descubren el horrible secreto que la vieja casa esconde.

Buena ambientación, actores y guión. Juega mucho con el terror psicológico, mostrando poco al principio hasta llegar al apoteósico final. La fotografía e iluminación recuerdan mucho a las clásicas películas de fantasmas como Amityville o algunos de los títulos de la Hammer.

Si bien su próximo trabajo es en la franquicia de acción Fast&Furious, y  aunque haya decido alejarse oficialmente del terror durante un largo tiempo, esperemos que no tarde muchos años en traernos nuevas e inquietantes historias que nos pondrán los pelos de punto y no solo como guionista y productor.

Porque esperemos que Wan vuelva al terror lo antes posible, y ésta vez para quedarse.

domingo, 17 de agosto de 2014

Crítica/Reportaje: Anarchy: La Noche de las Bestias, por Rubén "Reaper" GonzáleZ



“Este es el Sistema de Emisión de Emergencia anunciado el inicio de La Purga anual.
Cuando suene la sirena, todo crimen será legal durante 12 horas, incluyendo el asesinato.
Todos los servicios de emergencia serán suspendidos.
Su gobierno le da las gracias por participar”

Con este mensaje da comienzo La Purga, un evento temido y ansiado a partes iguales por los habitantes de esta nueva América. Y que ha conseguido reducir la tasa de desempleo y criminalidad al 5%. Pero, ¿qué es La Purga?
En un futuro muy cercano, los nuevos Padres Fundadores de la nación se alzan en el poder e inician un revolucionario evento que cambiará el rumbo del país. Un día al año, durante 12 horas, todos los servicios de emergencia (policía, bomberos, médicos) estarán suspendidos y cualquier crimen será legal; sobre todo el asesinato. Aunque hay ciertas reglas o prohibiciones, como no usar armas de clase 4 (de Destrucción Masiva) y dejar en paz a los funcionarios del gobierno de clase 10 o superior.
Este evento pretende hacer que la población de rienda suelta a su bestia interior durante una noche para purgarse y mantenerse sereno y pacífico el resto del año.
La iniciativa, que al principio puede parecer inmoral e injustificable, pronto da sus frutos. Y el país parece que agradece La Purga, ya que nada más instaurarse, se convierte, para muchos, en una costumbre o festejo anual tan habitual como el Día de acción de gracias o Navidad.

El año pasado se estrenaba The Purge: La Noche de las Bestias (en serio, ODIO a los traductores españoles. ¿Tanto costaba traducir solamente el título en inglés?), una película dirigida por James DeMonaco (Crash, Negociador), apadrinada por el mismísimo Michael Bay (Transformers, Dos policías rebeldes) y protagonizada por Ethan Hawke (Sinister, Gattaca) y Lena Heady (la famosa Cersei Lannister en la popular serie de HBO Juego de Tronos), entre otros. Y en la que teníamos nuestro primer contacto con La Purga, aunque a pequeña escala. Ya que la acción se centraba en una casa de cualquier urbanización y en cualquier ciudad estadounidense, y en una familia que deberá hacer frente a una panda de “Purgadores” por culpa de intentar acoger a su objetivo de este año.
De no ser por el transfondo y la premisa original, La Noche de las Bestias, no pasaría de una simple cinta de invasiones domésticas, ya que tenía todos los ingredientes propios de este subgénero de terror (familia a la completa merced de psicópatas enmascarados tratando de sobrevivir en su propia casa que se convierte en una letal ratonera). Pero por suerte, la película destacó y consiguió que con 3 millones de presupuesto, la recaudación mundial fuese un completo éxito. Por lo que la secuela era una realidad al poco de estrenar la primera. Y así fue, como justamente un año después, llegó a nuestras pantallas Anarchy: La Noche de las Bestias.

Una de las cosas que más criticó el público de The Purge, fue justamente la falta de La Purga en la película. Los títulos de crédito nos mostraban grabaciones de las cámaras de seguridad que eran testigos de verdaderos enfrentamientos y carnicerías perpetrados en las mismísimas calles de las ciudades. Pero no había que olvidar de que The Purge era una prueba de fuego para ver si al público le atraía esta renacida América. Su objetivo fue mostrarnos como una familia que no participaba en La Purga, trataba de sobrevivir a La Noche.
Los trailers que pudimos ver de esta secuela, ya nos revelaban que en esta nueva película tendríamos más de lo que se pidió: más acción, más violencia… más Purga.


El film nos muestra a nuevos protagonistas para esta pesadilla. La cara más conocida del reparto, es la de Frank Grillo (a quien pudimos ver, hace poco, compartiendo pantalla con Chris Evans, Samuel L. Jackson y Scarlett Johansson en Capitán América: Soldado de Invierno). Su personaje pretende aprovechar La Noche de las Bestias para hacer justicia, vengándose del hombre que le arrebató a su hijo. Pero que, sin pretenderlo, terminará siendo el particular protector de un grupo de supervivientes de esta infernal noche.

La película comienza como lo hizo su predecesora. Se nos presenta a los personajes a las pocas horas de que empiece la Purga anual (esta vez es la sexta). A cada hora crece la angustia de unos, y el gozo de otros. Pero esta vez algo es diferente. Desde los primeros minutos se nos deja claro de que hay un grupo que no está conforme con La Purga. Y es más, piensan que hay algo detrás. Un interés oculto para que esta locura se realice año tras año.

Cuando se anunció, el título de esta secuela me intrigó (¿Anarquía? ¿Pero no es que todos están contentos con La Purga? ¿Habrá una revolución?). Los trailers no parecían mostrar nada que justificase el título. Pero eso cambia al ver la película. Pero no os esperéis esa citada revolución. No, al menos, aún no. Sí, es cierto de que hay un grupo (y un líder) que tienen el objetivo de desenmascarar los verdaderos intereses de La Purga y de los Nuevos Padres Fundadores. Pero esto apenas es importante en la película. Más que Anarquía, yo lo titularía “Sublevación” (o algo por el estilo).

Cuando la emisión de emergencia termina. La Noche comienza. Los primeros participantes se dejan ver por las calles con las armas en ristre. Los disparos, gritos y risas comienzan a inundar las calles, que se convierten en los particulares patios de insaciables y perturbados homicidas. Pero, además de los participantes habituales, otros personajes se dejan ver. Unas personas con una terrible misión que conducen unos sombríos camiones.

La película cumple, a medias, a la hora de mostrarnos las violentas consecuencias de La Purga en una ciudad. Y digo a medias, porque a la hora de la verdad, Anarchy se corta demasiado con la violencia. Y no solo eso, si no que apenas nos muestran lo que sería una verdadera Purga. Me explico.
Se supone que durante La Purga, TODO el crimen es legal. Pero parece que solo quieren centrarse en el asesinato. Nada de robos (aunque explican el porqué de que no se intente hacer esto en los bancos), ni de violaciones (no pido una cruel escena a lo Irreversible, pero sería interesante que a alguno no se cortase ni un pelo a la hora de liberar a la bestia). De todos modos, aún tenemos una buena dosis de asesinatos gratuitos y algún que otro secuestro.

A pesar de que los personajes cumplen, apenas puedes destacar alguno. Tampoco es muy imprevisible, que digamos. Y aunque el fanatismo exacerbado por parte de los ricos llega a perturbar. Lo que acaba, es hastiando y hasta aburriendo.  

Otra cosa en la que falla la película es en la de abrir demasiados frentes. Y es que propone tantos bandos y situaciones, que acaban inflando el conjunto y que terminan explotando en la cara al espectador. Aunque esto puede tener fácil explicación.
Con The Purge, ocurre lo mismo que con Paranormal Activity: las películas cuestan poco y ganan mucho en taquilla. Por lo que fácilmente se pueden permitir el realizar una saga (además resulta que los productores de The Purge, son los mismos que los de Paranormal Activity).
Los creadores ya dejaron claro que iban a realizar una saga fílmica con La Purga, mostrándonos todos los personajes y situaciones posibles que puede dar de sí esta premisa. Por lo que están asentando las bases que sustentarán la saga. El problema es que se pasan a la hora de crear bases y de mostrarnos de una sola vez tantos puntos de vista.

La película se deja ver, pero al final no pasa del mero entretenimiento. Y nos deja con la esperanza de que la siguiente entrega supere a sus predecesoras, o que, al menos, se mantenga en la línea de Anarchy. Porque la tercera entrega de The Purge, está más que confirmada. Y acudir al cine para asistir a nuestra dosis veraniega de Purga, parece ser una realidad (como ya deja bien claro el marcador que nos recuerda que falta un año para la séptima Purga anual).

Lo Mejor: Nos ofrece más Purga (con todo lo que ello implica), recompensando a los que les decepcionó esta carencia en la primera entrega.

Lo Peor: Siguen sin aprovechar todo el potencial que tienen entre las manos.



sábado, 16 de agosto de 2014

Noche de Halloween, por Rain Cross



Era ya de noche cuando James se sentó al fin en el confortable sofá marrón de su casa. Aunque aún no tenía los treinta, estaba cansado y ya no aguantaba el día a día como cuando era más joven. Había sido una jornada muy rara, con llamadas sobre gente haciendo conjuros, sacrificando animales, muertos que caminan… En la comisaría del pequeño pueblo costero donde vivía no dieron veracidad a ninguna de esas llamadas, e incluso enviaron a los bomberos a que vieran si era cierto lo que decía sobre un aquelarre haciendo una hoguera en el porche de una casa que invocaba a Satanás. Resultaron ser cuatro adolescentes vestidas de negro quemando unos apuntes de instituto. En Halloween siempre ocurría lo mismo, recibían llamadas estúpidas de gente loca. Parecía que ese día despertaba a los perturbados.

James se duchó nada más llegar a casa, se puso unos viejos tejanos y una camiseta blanca sencilla, y se había tumbado en el sofá con una cerveza en la mano. Puso la televisión esperando una buena película de terror; estaban emitiendo 'El Exorcista', y la dejó de fondo mientras repasaba el día de nuevo. Llamadas tontas; Tim, el novato, un chico flacucho recién salido de la academia, le había manchado la camisa del uniforme con el café y Gina, la recepcionista, una mujer de unos cuarenta años le había invitado a una fiesta de Halloween, insinuando que se disfrazaría de gatita y que le dejaría usar las esposas cuando él quisiera. Se rascó la cabeza recordando aquello, Gina era más mayor que él, pero la idea le había resultado tentadora durante unos minutos, hasta que recordó que se había tirado a la mitad de los agentes de aquella comisaría. Apartó un pequeño mechón rubio ceniza de su frente y suspiró.

Dio un largo trago a su cerveza, eso le relajaba y le despejaba la mente. Cerró por unos instantes los ojos verdes y echó la cabeza hacia atrás. Antes, adoraba Halloween, se disfrazaba con sus amigos y hacían alguna travesura o iban a alguna fiesta y con suerte se despertaba al día siguiente con una chica a su lado, pero desde que era policía no era lo mismo. Más de una vez había tenido que hacer horas extras persiguiendo a chavales que tiraban huevos a las casas, o gamberros que se aprovechaban de alguna chica borracha. Se preguntó si aquella noche también ocurriría lo mismo cuando sonó el tono de llamada que había elegido para su comisaría: 'Welcome to the Jungle' de Guns N’ Roses. «Bingo, nunca falla». Cogió el móvil que había dejado sobre la mesa de té.

—Agente Madison.

—Madison, ¡tiene que venir rápido a la comisaría! —«Para variar», pensó James. Aunque había algo extraño en el tono de voz de su jefe.

Era su teniente, Frank Jacksons, al que todos apodaban Big J, antes por ser fuerte e imponente y ahora por su afición a las rosquillas.

—Enseguida voy, teniente.

—¡Date prisa! Y Madison, tenga cuidado.

—¿Cuidado, teniente? ¿A qué se refiere con eso?

Se escuchó el sonido inconfundible de disparos y gritos y la llamada se cortó.

James se cambió a toda prisa y se puso el uniforme azul reglamentario. Por último, colocó el arma en el cinto y salió rápidamente de su casa. Vivía en las afueras, por lo que tardaría una media hora en llegar.

Las calles parecían tranquilas, demasiado incluso. Su vecindario, un lugar de casitas blancas con tejados azules era un sitio que siempre estaba en calma, con pocos vecinos y bien educados, pero esa situación era muy insólita. No veía niños llamando a las casas en busca de caramelos, ni jóvenes dirigiéndose a las diferentes fiestas que se hacían ese día en el centro del pueblo.
Un pequeño golpe a su izquierda le sobresaltó. Una mujer joven había apoyado una mano ensangrentada contra la ventanilla del conductor. James no la pudo ver bien, detuvo el coche y bajó.

—Señorita, ¿se encuentra bien?

La mujer ni le miró, estaba de espaldas e iba aturdida, dando tumbos por la carretera. Se fijó que llevaba una especie de disfraz de enfermera destrozado y cubierto de sangre, e iba descalza.

—Señorita, ¿puedo ayudar en algo? —James se acercó a ella lentamente.

Sabía que en situaciones así debía ir con cuidado. «Puede que la hayan violado, por eso se encuentra en ese estado. La llevaré rápido a la comisaría y que se encarguen allí de llevarla al hospital y tomarle declaración.» 

—Señorita, debe acompañarme, no se preocupe, está a salvo ahora.

James estaba ya justo detrás de ella. Puso una manos sobre el hombro de la mujer y la giró para verla bien y entonces dio un paso hacia atrás, horrorizado. Estaba pálida como la nieve, sus ojos, antes de un bonito azul, estaban bordeados de sangre, pero eso no era lo peor, sino que le faltaba media mejilla que dejaba al descubierto una hilera de dientes ensangrentados. Tenía el pelo rojizo apelmazado y pegado a la cara debido a la suciedad y a la sangre. Emitió un extraño gruñido y se abalanzó sobre James.

—¡¿Pero que coño?! —James la apartó de un fuerte empujón y la mujer cayó al suelo torpemente.

Se apartó de ella y fue a su coche. «Parecía un zombi… parecía un puto zombiy no, no era un disfraz, si no debería ganar el premio al mejor disfraz de la década… joder ¿pero qué cojones está pasando?»
Estaba nervioso y le costó poner el coche en marcha. La mujer había conseguido levantase y se dirigía a él con movimientos descoordinados.

—¡PUUUM!

Otro golpe en el cristal, una niña de unos doce años lo aporreaba sin cesar.

—¡Por favor! ¡Ayúdeme!

—¡Sube, deprisa! —James le indicó con la cabeza que fuera hacia el otro lado del coche.

La niña lo comprendió enseguida, abrió la puerta con rapidez y se subió cerrándola de un porrazo.

—¿Estás bien, pequeña? —James finalmente puso el coche en marcha y se dirigió a gran velocidad a la comisaría.

—Sé, es-es-estoy bien —consiguió decir. La miró unos segundos. Llevaba un vestido largo negro roto por el brazo derecho y las uñas pintadas del mismo color. Iba disfrazada de bruja. Su pelo castaño estaba enmarañado y tenía el maquillaje de la cara destrozado debido a las lágrimas.

—¿Podrías explicarme qué cojon… qué está ocurriendo, pequeña?

— No… no sé bien que pasa… íbamos a ir al cetro con unas amigas y la madre de Margaret y de pronto nos atacaron por todos lados, cogieron a Linda y le arrancaron el brazo, a Stef la tiraron al suelo y la mordieron en todo el estómago… y Margaret y su madre salieron corriendo… Yo intenté que alguien me abriera la puerta, pero nadie lo hizo, creo que tenían demasiado miedo… ¡pero yo sí que tenía miedo! Ellos están en sus casas y los muy idiotas no quisieron ayudarme.

—Tranquila, ahora todo irá bien, iremos a la comisaría.

—Aaayyy…—La niña hizo un pequeño gemido de dolor.

—¿Seguro que estás bien? Por cierto soy James —Intentó decirlo con la mayor normalidad que pudo en aquel momento.

—Sí, sí, no es nada. Soy Becca —Sonrió con tristeza acariciando el brazo, justo en el punto que tenía la manga desgarrada.

El resto del trayecto lo hicieron en silencio. Estaban demasiado aturdidos con todo lo que había ocurrido para hablar. No recordaba a esa niña, pero si a Margaret y su madre, Victoria, ya que vivían a dos casas de él.

James contempló su vecindario mientras se dirigía hacia la comisaría. En esa zona, salvo la mujer y otros zombis más deambulando, todo estaba relativamente en calma, parecía que la gente se había refugiado en sus casas. Pero a medida que se cercaban al centro las cosas eran distintas. Había gente ensangrentada por todas partes, más de la habitual para ser Halloween. Los disfraces que tanto tiempo les había costado decidir estaban ahora hecho jirones. Un chico disfrazado de Superman estaba tirado en el suelo mientras un grupo de esos muertos lo devoraban con avidez. Uno de los comensales no era más que un niño de seis años vestido de abeja. Otra chica disfrazada de vampiresa sexy estaba contra la pared y vio como un hombre disfrazado de hombre de las cavernas le desgarraba toda la cara de un mordisco. Pensó por unos instantes bajar del coche y ayudar a aquellas personas, pero sabía que si lo hacía estaba muerto.

Intentó contactar por radio con la comisaría, pero no obtuvo respuesta. «Espero que no estén todos muertos —Recordó los disparos que había oído por el teléfono—. Joder, espero que estén bien.»

Se encontraban ya cerca de la comisaría, un par de calles y la tendrían a la vista. A su lado, la pequeña Becca se movió. James no le había prestado atención en los veinte minutos que llevaba conduciendo ya que tenía que evitar chocar contra la gente y la imagen del caos y la violencia que reinaba en las calles le tenían hipnotizado. La miró. Tenía los ojos cerrados, se habría dormido por el viaje.

James siguió conduciendo, ya podía ver la comisaría y escuchó unos disparos a lo lejos. «Mierda, mierda, ¡mierda!» Llegó a la entrada de la comisaría y cogió a la niña en brazos con más facilidad de la que pensaba. No pesaría más de treinta y cinco quilos.

—Vamos, pequeña, ya casi estamos.

Becca se aferró fuertemente a James con los brazos, y de pronto sintió un intenso dolor en el cuello. Apartó a la niña de su lado pero le tenía cogido parte de la carne del cuello con los dientes. La tiró al suelo con brusquedad y puso su mano en la herida del cual manaba una cascada carmesí que manchó de sangre su uniforme de policía. El dolor era insoportable e hizo que James se tambaleara. Miró como Becca se levantaba con torpeza del suelo y se fijó en el brazo del que se había quejado en el coche; tenía un feo mordisco escondido entre desgarros de tela negra. «Vamos, no me jodas.» Becca fue de nuevo hacia él y le clavó los dientes en el brazo con fuerza. Le destrozó todo el antebrazo dejando a la vista tendones y arterias. James se dejó caer al suelo, estaba tan cerca de la comisaría, y parecía que no podría llegar a ella. Empezó a sentirse débil. Becca no parada de disfrutar con el trozo de carne que le había arrancado en aquel momento.

James estaba cada vez peor, su cuerpo ya casi no le respondía. Su sangre circulaba a toda velocidad tiñendo de rojo toda la acera. Se tumbó en el suelo sin esperanza, sabiendo que estaba condenado desde el primer mordisco que la pequeña le había dado. Vio como más de esas cosas se acercaban a él: un vampiro, una cirujana, un cura, una diablesa, un zombi… un puto zombi. Seguro que ese chico no pensó en que se trasformaría en uno de verdad esa noche. «Ironías del destino ¿eh?», pensó  James y  empezó a reír cada vez más fuerte. En breve, él también sería un zombi más.

Ese año, todos llevarían el mismo disfraz.


viernes, 15 de agosto de 2014

Mis Terrores Nocturnos, de Moi Garcón por Rubén "Reaper" GonzáleZ


Como bien reza el título de la antología, nos encontramos ante un compendio de terrores nocturnos. De historias para leer de noche y con poca luz. Moi Gascón nos invita a descubrir trece oscuras creaciones literarias con las que espera quitarnos el sueño (como le ha ocurrido al pobre protagonista de la portada de esta antología).

Estamos ante una obra escrito por un aficionado al género de terror (tanto literario, como visual) y eso se nota; además de que durante la lectura, nos encontraremos con puros homenajes y guiños a obras como Creepshow y Drácula.

Moi no se corta un pelo a la hora de teñir la historia de sangra y vísceras, por lo que a los interesados del “gore literario”, esta obra les resultará un apetitoso plato.
Gascón tiene un estilo de escribir muy propio y directo (en ocasiones, demasiado).
Perturbados, zombis, asesinos, seres venidos de otros mundos… son solo algunos de los oscuros protagonistas de las historias que Moi nos tiene preparados. No están nada mal, pero destaco una de todo el conjunto: la última parte de la “Trilogía del Infarto”, El Monstruo. Un relato que me llegó a sorprender bastante.

A pesar de que Moi ya lo comenta al final de la obra, la antología está repleta de faltas ortográficas (sobre todo, palabras que se repiten y no poner guiones para diferenciar el diálogo del pensamiento). Cierto que es una obra autoeditada, pero estos fallos hacen dificultar la lectura y ensombrecen todo el conjunto. Si Gascón quiere hacerse un hueco en el mundillo literario, le conviene hacer un esfuercito y pulir sus relatos. Espero que se tome esto como un consejo, pues es eso. Tiene potencial, alguna de sus historias son perfectas (vuelvo a reiterar: el caso de El Monstruo), es una pena que unos fallitos ensombrezcan el resto del trabajo.
Al igual que el autor, yo también agradezco que todo libro tenga una parte final en la que el escritor se “sincere” y hable de la obra. Mis Terrores Nocturnos no iba a ser una excepción. Moi nos revelará las inspiraciones y secretos de los trece relatos que acabamos de leer y nos contará un poquito de él.

Una amena lectura para todo aquel amante del terror que busque pasar un buen/mal rato.

Para más información, Mis Terrores Nocturnos en Blogger y Amazon.


jueves, 14 de agosto de 2014

Gomia, Terror en el Mar Egeo por Elizabeth Thor

Pues nada aquí tenemos toda una muestra del añorado terror italiano de los 80, bueno terror sería decir demasiado pero kilos de caspa y roña supura por sus fotogramas. Dirigido por un director bastante especial, todo un mercenario del cine moderno, el desaparecido Joe D'Amato. Uno de esos directores que demostraban que se podía dirigir buenas o malas películas de terror con muy poca vergüenza o directamente cine porno. En esa época era tan fácil cambiarse de campo, era lo mismo el gore como un orgasmo explicito. Aún en esos años, teníamos a Jesús Franco que estaba en medio del terror y el porno, pero, en mi opinión, no sabia ni dirigir ni una ni otra cosa. Que no os engañe el premio que le dieron en los Goya, yo creo que fue al peor director de la historia del cine español y con diferencia. Tiene delito que a sus trescientos años no sepa ni dirigir y que las ovejas prefieran la eutanasia antes de ver sus películas cansinas y sin ritmo. Antes me saco los ojos que ver a Lina Romay con sesenta años desnuda. Es que hay gente que no sabe lo que es la decencia.

¡Ups! Perdonadme, pienso en Jesús Franco y me salen los demonios.
Después de rodar unas cuantas entregas de Emmanuel Negra y varios delirios porno gore como Las Noches Eróticas de los Muertos Vivientes (1980).

Pero nuestro amigo D'Amato, supo como ser un gran director y lo consiguió rodando demencia. Señores, quítense el sombrero ante tal clásico del cine italiano de los 80.

Película que se adelantó al nekromantic y que nos relataba una perversa y enfermiza historia de un hombre que perdía a su novia, que la desenterraría y lucharía para que no se pudriera lentamente. Su locura iría creciendo y matando a cualquiera que se interpusiera entre él y su fría amante.

Creo que Joe D'Amato, ni siquiera con las películas porno protagonizadas por Rocco Sifredi, no conseguiría jamás una atmósfera igual. Pero si te gusta el buen cine de terror italiano la tienes que ver.

Pero eran los 80, y con la moda de los caníbales y con su amigo George Eastman, D’Amato no pudo
contenerse. Su amiguete, que era actor, director, guionista y el chico para todo en el cine italiano de dos duros. Entre estas dos mentes nació Gomia, Terror en el Mar Egeo (1980). Hay de todo y todo es diversión es el Walt Disney del gore charcutero.

Contaban, como no, con actores de segunda, aunque llamarlos actores es demasiado fuerte para ellos, aún contando con Tisa Farrow, actriz acostumbrada a estos saraos gracias a su participación en Zombie 2 (1979) del maestro Fulci.

¿Cuál es el argumento de Gomia? pues relata la historia de un hombre que pasa de ser buena persona a un caníbal glotón tras una experiencia traumática, el tener que devorar a su familia para sobrevivir. Se ve que le gustó el sabor de la carne humana y se come a todo “quisqui” de un pueblo griego.

Allí llegarían nuestros amigos para convertirse en el postre del caníbal psicópata. La película es recordada por un par de escenas gore: el parto forzado y su posterior escena de cómo el caníbal se come el feto o como nuestro amigo tras ser rajado en el estomago se come sus propias tripas. Señores, no prueben a ver la película mientras cenan. Sólo es recomendable a fans del gore con poco gusto por el cine.

Aparte de eso, yo destacaría el pecado capital de toda serie Z, esa desaparición en medio metraje del protagonista para aparecer para matar al villano, que después de tanto sufrimiento y tantas mordeduras explícitas, podría haber aparecido para, al menos, salvar a la protagonista. Digo yo.

La película tuvo cierto éxito para rodar una secuela muy superior  y más entretenida que ésta, aunque con
sus kilos de caspa para no decepcionar al fan sin escrúpulos. La secuela se llamaba Absurd y otra vez dirigiría Joe D'Amato con nuestro caníbal preferido, George Eastman. Esta vez nos dejaba con la boca abierta al ver que Gomia tenia los mismos poderes que Lobezno al autocurarse las heridas. Todo volvía a ser un festival de gore festivo y roñoso como nos gustaba.

En 1999, el director Andreas Schnaas realizó su remake, Antrophofagus 2000. Bueno si se le puede llamar director, pero le tengo cierta simpatía. Llevó a Gomia al terreno del ultra gore alemán y cosas que veíamos entre medias como la escena del protagonista devorando a su familia aquí era más explicito y burro. Como las escenas más míticas de la película original llevadas a límite del gore explícito. Para el fan del gore toda una fiesta ya que era también es un homenaje al cine gore italiano, desde las películas de Ruggero Deodato a las películas de Lucio Fulci.

-Me comería un plato de espaguetis: Si eres un fan de la caspa y el gore italiano ésta es tú película

-Los espaguetis creo que se me han indigestado: Si te gusta el cine o tienes el estómago sensible, será mejor que no la veas.
Descubre sus historias en: Elizabeth Thor Mundos por Escribir

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