Castle Rock Asylum

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viernes, 21 de febrero de 2020

La Sala Común: The Witcher (T.1)


Hijos del destino.

Basada en las saga de Geralt de Rivia o la saga del brujo escrita por Andrzej Sapkowski, The Witcher nos presenta a Geralt, Yennefer y Ciri, tres personajes que se conectarán a lo largo de la serie. 

La nueva apuesta por la fantasía épica de Netflix nos trae mucho humor, buenas escenas de lucha con espadas y mucha magia. Debo decir que toda esta mezcla me ha parecido muy entretenida, haciendo que no te aburras en ningún capítulo (aunque reconozco que las escenas en el bosque de Ciri se me hicieron pesadas). 
Los episodios parece que no tengan nada que ver entre sí pero a medida que la trama avanza vemos que está todo bien hilado y que nada es casual. 
Atentos a los saltos temporales, Netflix ya ha creado un mapa explicativo de la línea temporal para despistados (y ya ha anunciado que la próxima temporada será lineal, uno de los puntos que más han criticados los espectadores de esta ficción).


Debo reconocer que me ha encantado Henry Cavill como Geralt de Rivia, un brujo gruñón que dice no tener sentimientos pero que demuestra que eso no es cierto desde el principio; aunque para mí, el mejor personaje de The Witcher es Yennefer de Vengerberg, interpretada por Anya Chalotra, cuya historia es lo mejor de la serie desde sus inicios de joven jorobada a la que nadie quiere a poderosa hechicera crucial en batalla. Un largo viaje que nos muestra a un personaje fuerte, atrayente e interesante. Deseando ver más de ella en la siguiente temporada.
Por su parte, la historia de Cirilla "Ciri" de Cintra (Freya Allan) se me ha hecho más aburrida y, aunque tiene momentos entretenidos, espero que en a siguiente tanda de episodios nos muestre una trama más atrayente.
El resto de personajes me han gustado, en especial Triss (Anna Shaffer) y Renfri (Emma Appleton), a pesar de que a ésta última la vemos poco en pantalla. A Jasper (Joey Batey) lo he encontrado algo tedioso a veces.


"Aún así, ¿qué habrías perdido? ¿Padres? Ellos escribieron tu último acto, así que no habrías perdido mucho. ¿Amigos? sólo cuando te va bien. ¿Amantes? Diversión para un rato pero te acaban decepcionado, y asumámoslo, eres una niña. Tu madre tenía razón, sólo... somos recipientes. Nos dicen que somos especiales, como te... habrían dicho a ti... pero somos recipientes, que pueden usar hasta quedarnos vacías... y solas."
Yennefer


En resumen, The Witcher me ha parecido una serie entretenida, con buenas escenas de acción, aceptables efectos especiales (atentos a los ojos lilas de la hechicera) y una buena bso (adoro el leitmotiv de Yenn) de la que estoy deseando ver su segunda temporada. 

2021, llega ya.



viernes, 13 de diciembre de 2019

La Sala Común: Marianne, T.1



Escribe, Emma, escribe.

Recomendada por el mismísimo Stephen King, la nueva serie de terror de Netflix nos presenta a Emma Larsimon, una escritora de terror que vive atormentada por la bruja que protagoniza sus novelas. Después de la visita de una antigua amiga de la infancia que acaba en tragedia, Emma se verá obligada a enfrentarse a los fantasmas de su pasado y descubrir la verdad sobre Marianne.

La premisa me ha parecido muy original: una escritora a la que atormenta una bruja desde que era pequeña, y he disfrutado mucho conociendo los misterios del origen de toda la maldición que la rodea. También creo que es agradable salir de la zona de confort de ver siempre producciones de países anglosajones para pasarnos al territorio francés.


En sí la serie me ha gustado, sobre todo la mitología que envuelve a Marianne, así como el diseño del personaje y que cambie de apariencia. Me ha encantado como abordan también el tema de la magia negra, con sus simbologías, y la leyenda de la bruja del lugar (con canción infantil incluida) pero... hay un pequeño pero. Y os diré porqué: no acabé de conectar con los personajes. Ese punto que podría ser un gran negativo no lo es tanto, ya que también cansa siempre ver el mismo tipo de personajes: alguien bueno al que le ocurren cosas malas. Aquí no es así. Emma es un personaje gris, de los que me gustan. Puede resultar molesta y a veces te dan ganas de que Marianne acabe con ella, pero el ansia de querer saber más la hace interesante. Lo de empatizar... bueno, digamos que tiene algunos comportamientos que no me gustaron, pero como dije, no está mal cambiar un poco los roles de personaje. Y por eso es un pero pequeño. Aparte, el resto de personajes estaban poco perfilados, ofreciéndonos tan solo unos pequeños rasgos, por lo que hacía que en muchas ocasiones no me importara lo que les ocurriera. Salvo con el Inspector Ronan, con el que pasas muy buenos momentos.


Otro punto negativo es que a veces peca de escenas cómicas muy forzadas. Algunas están bien (como cuando intentan entrar en la casa de Marianne, me pareció realista y divertida), pero otras me parecieron metidas con calzador.
Aún así, la mitología que rodea la serie, los sustos y la trama en general, hacen que merezca y mucho la pena, colocándola entre una de las mejores historias de terror de la pequeña pantalla, aunque a mi parecer no supera a la impecable La Maldición de Hill House.

En definitiva, Marianne me ha parecido una serie de lo más entretenida, con buenas dosis de terror y suspense y que deja con ganas de más después de su desenlace. Esperemos que Netflix decida pronto anunciar su segunda temporada.

Lo Mejor: La novedad. Los sustos y la caracterización de Marianne.

Lo Peor: Algunas situaciones cómicas demasiado forzadas. Que no acabes de empatizar con los personajes.





lunes, 26 de noviembre de 2018

La Sala Común: Las escalofriantes aventuras de Sabrina, T.1




Nacida en los cómics de Archie en los alocados años 60. Sabrina Spellman ha ido mostrando a lo largo de los años la versión más cheesy de las brujas. Llegando al culmen con su versión televisiva noventera en formato sitcom protagonizado por Melissa Joan Hart y que a España nos llegó con un casposo y pasado de rosca doblaje que han acabado calando en el imaginario popular. Tanto es así que cuando se anunció esta reinvención televisiva del personaje muchos no dudaron en cargar contra ella. Lo cual es una pena teniendo en cuenta que forma parte del lavado de cara que se le ha dado al Universo de Archie tanto en los cómics como en las nuevas series. Es así como el título dedicado a Sabrina ha buscado transitar por senderos más terroríficos. No por nada, tanto los cómics como la serie se han titulado Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina.

La mente tras la reinvención comiquera de Sabrina, Roberto Aguirre-Sacasa, se encuentra también detrás de la adaptación televisiva. Lo que supone toda una garantía de que este producto de Netflix plasmará todo lo que caracteriza esta nueva versión de Sabrina y su mundo.

La serie nos presenta a Sabrina (Kiernan Shipka) una joven mitad bruja-mitad mortal que vive junto a sus amigos en el pueblo de Greendale y que se enfrenta a la difícil decisión de si terminar de formar parte del todo o no de La Iglesia de la Noche y ser una con el Señor Oscuro o quedarse con sus amigos mortales.




Desde luego la premisa es rompedora para lo que nos tiene acostumbrado este personaje y sus historias. Pero es que esta serie viene, como el cómic, ha romper con lo establecido y a sacar adelante una trama más terrorífica que acerca a la serie a poder tomarla como la "nueva Buffy". Pues mezcla a la perfección el terror y la adolescencia.

Llevamos unos añitos en los que ya no es extraño encontrarnos brujas televisivas (American Horror Story: Coven y Salem). Pero esta serie logra distanciarse bastante al ampararse en el factor Satánico que impregna la obra (ya en los primeros capítulos se deja ver el macho cabrío). Esto quizás termine por rayar en exceso en según qué partes. Y, aunque se dan buenas muestras de mejor esoterismo la cosa puede quedar bastante a deber (culpa de la magnífica THE VVITCH). De todos modos la cosa acaba por formar parte de la esencia de la serie a la que se le une una exquisita puesta en escena donde se aúna a una curiosa muestra de atemporalidad con todo lo relacionado con el mundo oscuro de Sabrina.

Kiernan Shipka está perfecta como Sabrina, dotando al personaje de un magnético encanto y esa agradecida mezcla de ingenuidad y fiereza que caracterizan a su personaje. Es imposible no caer hechizado (sic.).




Junto a Kiernan aparece un gran catálogo de secundarios encabezados por sus tías (Miranda Otto y Lucy Davis) que monopolizan la mayor parte del (negrísimo) sentido del humor de la serie. El sugerente primo Ambrose (que espero que tenga más relevancia en la segunda temporada). Los particulares antagonistas: el padre Blackwood, el trío de despreciables brujas adolescentes, pero, sobre todo, el endiabladamente genial personaje de Michelle Gomez.

En la parte humana nos encontramos al enternecedor Harvey y a Roz y Susie. Quienes terminan por contar con sub tramas que vienen a dar algo de "chicha" a esta parte del mundo de Sabrina que acaba flaqueando (por muy de agradecer que fuese la creación de MAGIA/WICCA en los primeros episodios o el terrible suceso que se da en el meridiano de la temporada).




Si bien la temporada está muy bien compuesta por diez episodios. No pude evitar achacarle ciertos problemas de ritmo en según qué episodios (algunos pasan de la hora de duración). Quizás es mi culpa, que espera que una serie de estas características cuente con episodio de apenas cuarenta minutos que sigan una estructura televisiva más juvenil (aunque han llegado a aguantarse las ganas de dejar el "Monstruo de la Semana" en solo un episodio que indaga bastante en los personajes principales).

Un tema negativo está en la caracterización de ciertas criaturas que rozan un peligroso ridículo que no debería darse de querer mantener el Escalofriante del título. Por otra parte está el tema Salem, que si bien podemos concederles la licencia de no tenerlo soltando la verborrea asociada con el personaje para anclarlo al estatus de "Familiar de Bruja", lo que no es de recibo es que se "olviden" de él en varios episodios (ojo, sé que esto está ligado a la alergia de Kiernan a los gatos. Pero habrá formas de no sacrificar tanto al compañero gatuno de Sabrina).

Desde luego la temporada termina de una forma que deja al espectador boquiabierto y con ganas de ver qué nos tendrán preparado para la próxima tanda de episodios. En la entremezcla de terror y drama adolescente, Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina se afianza como una serie a tener muy en cuenta a la hora de disfrutar de una de esas queridas "maratones de sofá y Netflix".





Lo Mejor: Kiernan como Sabrina. El agradecido lavado de cara del personaje.

Lo Peor: Ciertas caracterizaciones de criaturas. El anclarse tanto en el Satanismo.



viernes, 26 de octubre de 2018

Crítica El Apóstol de Gareth Evans




Gareth Evans entró por la puerta grande con su debut cinematográfico: The Raid. Película considerada por muchos como la mejor película de acción de este siglo (en mi caso soy más de John Wick). Por tanto, resulta algo curioso el cambio de género en esta película. O quizás no tanto si recordamos su exquisito segmento en la secuela de la antología de terror V/H/S: Safe Heaven. Así que Evans vuelve al tema de las sectas. Aunque esta vez ambientando la trama a principios del pasado siglo y dejando bastante de lado el factor sobrenatural.

La premisa de El Apóstol cumple en los primeros compases donde seguimos al personaje de Dan Stevens en su llegada a la misteriosa comunidad donde se perdió su hermana en la ficción. La sobria puesta en escena también ayuda a la hora de producirnos los primeros escalofríos al sumergirnos en este misterio. Pero algo ocurre, porque la película pronto empieza a perder al espectador en este punto. Algo completamente negativo al comprobar que la película dura dos horas y tiene una primera que da bastantes palos de ciego en su propuesta.





El Apóstol no es El Bosque ni The Wicker Man (sí, sí. La original), por mucho que se esfuerce. Teniendo esto en cuenta, el espectador busca agarrarse a cualquier clavo ardiendo. Y parecía que uno podía fiarse de que Evans, al menos, se desmelenase y nos ofreciese otro visceral entretenimiento. Pero el director galés parece encontrarse bastante autocontenido. No teniendo nada de esto hasta la recta final. Y el nivel tampoco alcanza cotas muy reseñables, aunque la salvan de la quema de acabar pareciendo un telefilm de domingueo en Antena 3. 

Es una lástima que en todas las partes de su propuesta, la película falle. La más sangrante es la dedicada a su factor sobrenatural. Uno que asienta unas grandes bases que se dejan por completo en el aire y que llegan a afectar al final de la cinta. Si no vas a aprovechar el elemento sobrenatural y lo vas a dejar como una mera anécdota, ¿por qué no suprimirlo y centrarte del todo en el aspecto más terrenal de esa comunidad?




La parte actoral está bastante bien defendida. Por supuesto, Dan Stevens recibe un personaje que le viene como anillo al dedo y que es el mejor de la cinta. Una atormentada alma que trata de salvar lo único bueno que ha tenido en su vida. Los demás llegan a salvar de la quema las pesadas sub tramas que nos presentan en el pueblo de Erisden.

El Apóstol supone una gran decepción en la filmografía de Gareth Evans. Una película que no sabe qué aspectos aprovechar de su propuesta y que avanza como un pollo descabezado hasta que parece tener algo claro... Aunque para entonces ya es demasiado tarde.



Lo Mejor: La recta final donde se nos da una pequeña ración de lo que podía haber sido este film.

Lo Peor: Una primera hora agónica que descompensa demasiado el conjunto.



viernes, 12 de octubre de 2018

Doble Sesión: Little Evil y The Babysitter





¿Quién ha dicho que el cine de terror no pueda ser humorístico? Netflix lo tiene bastante claro. Y en esta ocasión criticamos dos de esta clase de propuestas fílmicas que juegan con clichés del género tratando de arrancar la carcajada al espectador con más o menos acierto.




-Little Evil, de Eli Craig:

Si hay una película que pasó sin pena ni gloria, pero que debería reivindicarse más. Esa es Tucker y Dale contra el Mal. Fantástica opera prima de Eli Craig que supo como aprovecharse de varios clichés del cine de terror teenagear y hillbily para sacarse de la manga una más que recomendable propuesta para quien quiera pasárselo en grande. Así que queda claro que esperaba como agua de mayo su nueva película para el gigante del VOD, Netflix.




Sin embargo, Little Evil dista mucho de poder ponerse a la par que su hermana mayor. Quedando muy por debajo de lo esperado.

Little Evil fija su objetivo en La Profecía (y alguna cinta más de niño diabólico) para componer su propuesta. Pero parece haberse fijado más en el exterior, dejando que el chiste busque hacerse solo sin ningún tipo de interés por detrás.

Conocemos al personaje de Adam Scott. Un tipo que tiene que hacer frente al ser padrastro de un niño algo especial. Le acompaña una encantadora (aunque más que crédula) Evangeline Lilly. Aunque los mejores personajes de Little Evil nos los encontremos en los secundarios que rodean al personaje de Scott.




La película pierde bastante el tiempo y el tono durante prácticamente todo su metraje excepto en su tercer acto. Donde se apresura a forzar un clímax que deja aún más frío al espectador, quien se queda con la fatal sensación de haber perdido el tiempo.




Lo Mejor: Los secundarios y la recta final del film.

Lo Peor: No sabe ver más allá de la simple parodia de La Profecía.

-The Babysitter, de McG:




Una de cal y otra de arena. Si Eli Craig desaprovechó su oportunidad con Little Evil. McG sabe qué botones apretar con su The Babysitter.

Tomando de referencia un gran cliché del cine de terror como es el de las niñeras. Tanto director como guionista dan una vuelta de tuerca al asunto con el desenfadado festival de locura satánica y de hemogolobina teen que presenta la premisa.




The Babysitter no da rodeos y va directa al grano. Sabe qué clase de producto es y no se avergüenza de ello. Es más, lo celebra.

El elenco se deja invadir por el delirante espíritu del film. Alcanzando su culmen con el personaje de Robbie Ammell. Una demencial delicia.




The Babysitter cumple bastante como comedia de terror a la que quizás se le pueda achacar no haber querido transitado por el lado más sobrenatural de la propuesta.




Lo Mejor: Sabe de qué y cómo reírse.

Lo Peor: Se echa en falta el entrar en terreno sobrenatural.



viernes, 6 de abril de 2018

Crítica Aniquilación de Alex Garland






Es curioso fijarse que en los últimos meses, las grandes apuestas de cine de ciencia ficción han acabado en manos de Netflix. Siendo estas The Cloverfield Paradox, Mute o la película que nos ocupa, Annihilation (aka Aniquilación). Propuestas que no estaban pensadas en un inicio para ser estrenadas en la plataforma de streaming, pero que en cierto punto de su desarrollo los productores decidieron no jugársela a la hora de hacer pasar estos títulos por las carteleras para salvar los muebles (como ha sido en el caso de la tercera entrega del "Cloverfieldverse" o la nueva decepción de Duncan Jones). Este movimiento no deja de inquietar al fan del cine de ciencia ficción, quien hace nada ha visto como la más que competente secuela de Blade Runner suponía un fracaso comercial, y como Ridley Scott desaprovechó del todo su Alien: Covenant. Poniendo en duda el futuro de este género en las salas de cine.

De momento, centrémonos en la crítica de la nueva película de Alex Garland y crucemos los dedos para que dentro de unos meses no tengamos que leer que la nueva adaptación cinematográfica de Dune acabará por tener su estreno mundial en Netflix.

Alex Garland lleva bastantes años siendo una de las voces más influyentes y creativas del género de la ciencia ficción. Comenzando por su carrera como guionista, donde hizo buenas migas con el director Danny Boyle. Pues es el responsable de los libretos de 28 Días Después y Sunshine. Y el encargado de escribir la última e infravalorada adaptación cinematográfica del Juez Dredd (actualmente se ha descubierto que en esta película llegó a tener más importancia que solo escribir el guión). Pero, sin duda, donde en verdad se ganó el título en este género fue con su opera prima oficial: Ex-Machina.

Tocando uno de los temas fundamentales del género de ciencia ficción como es el de las Inteligencias Artificiales. Garland se enfoca en un tono y prisma más intimista que no deja diluir el enfoque y mensaje. Todo esto narrado en clave de desasosegante thriller que va in crescendo. Gran apuesta en la que el señor Garland salió la mar de bien parado, dejando a muchos (entre los que me encontraba) con muchas ganas de visionar su próxima apuesta cinematográfica.




Por desgracia, no he leído la trilogía literaria que adapta esta película. Por lo que solo podré valorar la película como producto independiente a la obra escrita por Jeff VanderMeer. Pero tengo constancia de que la obra original ha sido un gran aporte al género sci-fi actual. Con lo que ya de por sí, Alex Garland tiene un excelente caldo de cultivo con el que jugar con esta adaptación. Y así ha sido, pues Aniquilación supone un nuevo acierto de este cineasta en la que puede seguir explotando su enfoque más intimista e inspirador del género. Esto se ve y se siente desde el arranque del film. Desde cómo muestran el evento que da sentido al film, al primer (re)encuentro entre los dos personajes principales del mismo. El modo de narrar de Garland se aleja de la rimbombancia con la que, seguramente, habría encarado la propuesta la mayoría de realizadores.

Teniendo en cuenta esto, también hay que aclarar que Aniquilación presenta un marcado tono de serie B más de postín a lo habitual. Lo que coloca la película en un término medio que supone a la vez una virtud y un defecto. Pues puede lograr que varios tipos de espectadores del género disfruten mejor de la propuesta, pero al mismo tiempo impedir que la misma exprima todo su potencial en cualquiera de sus vertientes. A pesar de que Aniquilación peca de esto, la película se mantiene bien a flote y logra alcanzar un buen puesto entre la lista de grandes películas de ciencia ficción contemporáneas.




La historia de Aniquilación nos descubre una zona que, tras el impacto de un meteorito, se ve cubierta de un extraño muro multicolor. A lo largo de los años se han enviado expediciones de las que nunca se ha vuelto a saber nada hasta que el marido de la protagonista regresa. Pero parece que su estadía en la Zona X lo ha cambiado drásticamente. Empeñada en descubrir el porqué de su estado, Lena (Natalie Portman) se une al nuevo equipo de expedición.

No es nada difícil intuir que tanto la película como la novela original es una revisión de El Color que Cayó del Cielo, de H. P. Lovecraft. Aniquilación goza de exponer bastante bien ese Horror Cósmico que tanto parecen costarle mostrar a los que realizan las adaptaciones directas de las obras del solitario de Providence (hasta traslada la particular narración oral típica en los escritos Lovecraftnianos). Es así como Aniquilación busca estremecer tanto nuestras mentes con esos momentos más inspiradores (el de la piscina se resiste a abandonar mi pensamiento), como nuestros cuerpos al no evitar "mancharse" en lo visceral del relato.




El talento cinematográfico de Alex Garland sigue presente en cada escena de Aniquilación. No se ha diluido ni una pizca de su talento como sí que le ha ocurrido a otros compañeros de profesión como Duncan Jones. Maneja la cámara con un temple y estilo envidiable, logrando sacar lo mejor de escenas tan, a priori, poco inspiradoras como el ataque de ese cocodrilo.

Se realiza un excelente trabajo de efectos especiales a la hora de recrear la Zona X. Por desgracia, la cosa no funciona tan bien con sus "habitantes" más vivos. Un mal menor pero que deja en entredicho el problema de no saber posicionarse que comenté al comienzo de la crítica. De todas formas, las criaturas parten de conceptos tan fascinantes que ya de por sí logran que el CGI que les acompaña no desmerezca tantos sus apariciones.

Al igual que se hizo con Arrival (aka La Llegada), la BSO de Aniquilación cobra gran relevancia a la hora de lograr crear esa desasosegante atmósfera que tan vital es para el film.




Una de las grandes bazas con las que jugaba la propuesta y que, por desgracia, no logró aprovechar, era la de tener todo un equipo protagonistas de personajes femeninos. Por una vez, el grupo sobre el que recae la responsabilidad de enfrentarse a los peligros de otro mundo no está compuesto de aguerridos machos de la escuela del tito Arnold o Stallone. Y en un comienzo, el grupo de Aniquilación se presenta bastante bien, pero no tardan en descubrirse como encarnaciones de miedos y traumas que solo sirven para desencadenar la acción. Por supuesto, Natalie Portman, logra llevar mejor ese peso. Aunque hay cierta parte de sus flashbacks que hacen más mal que bien al conjunto al resultar bastante redundantes.

El resto del cast cumple. Y está por ver si Oscar Isaac se convierte en actor fetiche del director.




Entrando un poco en el tema de si veo lógico que Paramount se echase atrás en el estreno en cines de Aniquilación... Pues creo que se precipitaron bastante. Este no es un caso como The Cloverfield Paradox donde claramente era la única opción para salvar los muebles. Y tampoco estamos frente a una apuesta tan cerebral como para temer un fusilamiento en taquilla. Es cierto que una parte del público no entraría tan dispuesto al visionado, pero no formarían un grupo tan nutrido como para echar abajo la película. Con lo que sí, es una lástima privarnos de la experiencia en la gran pantalla. Pero al menos la podemos disfrutar por vías legales y no se perderá como lágrimas en la lluvia...

Aniquilación por fin es el digno producto sci-fi que Netflix tanto estaba buscando tras las fallidas The Cloverfield Paradox y Mute. Y Alex Garland no cae en su nuevo paso de su camino por labrarse un nombre tras las cámaras.





Lo Mejor: Su acertada muestra de Horror Cósmico. La recta final.

Lo Peor: No aprovechar el cast femenino. El CGI en las criaturas.




viernes, 2 de marzo de 2018

Doble Sesión: The Ritual y El Bosque de los Suicidios





En Castle Rock Asylum estamos locos, entre otras cosas, por el cine. No es raro que consumamos este medio en grandes dosis y normalmente queremos compartir nuestra opinión sobre las películas con vosotros, internillos. Es así, como se nos ha ocurrido inaugurar una nueva sección titulada Doble Sesión. Título que nos hace pensar en esa evocadora imagen de autocine americano o en la época dorada del Grindhouse. Cuando por el precio de una entrada podías disfrutar de dos films. Esa es la mentalidad con la que nace esta sección: Ofreceros dos críticas en una. Para ello se tratará siempre de que tengan un mínimo de conexión o parecido. Ya sea en cuanto a temática, director, actor, medio...

En este caso, y para empezar, he decidido hacer una Doble Sesión sobre Bosques Malditos aprovechando el reciente estreno de la adaptación cinematográfica de la novela de Adam Nevill: The Ritual y mi visionado de El Bosque de los Suicidios de 2016:




-The Ritual, de David Bruckner:

En cuanto a cine de terror se refiere, Netflix aún tiene mucho trabajo que hacer. La mayor parte de su catálogo lo conforman títulos directos al mercado VOD debido a sus simplones argumentos y medios. Cierto que aún podemos encontrarnos alguna joyita de vez en cuando (ahora mismo tienen para nuestro deleite la imprescindible La Bruja), pero por tiempo limitado. En el caso de sus producciones originales aún han empezado a llamar la atención. Es por esto que la atención de todos los fans del género estaba puesta en The Ritual.

Basada en la novela homónima de Adam Nevill y a cargo de David Bruckner (V/H/S, Southbound), los derechos de distribución de esta película fueron adquiridos por Netflix. Quien podía jactarse de tener la exclusividad del estreno en su plataforma (a excepción de Reino Unido y los Festivales donde se proyectó con anterioridad). Una compra que un servidor cree que ha sido de lo más inteligente. Pues The Ritual sí que resulta ser una gran película de terror que a pesar de lo conocido y tópico de su planteamiento, logra sorprender y gustar por méritos propios.




The Ritual nos presenta a un grupo de amigos que van de excursión a un bosque. Aunque esto nos vaya sonando, la cosa da una vuelta de tuerca al descubrirnos que estos personajes no son los típicos jovenzuelos (aunque ellos quieran creer que sí). Los protagonistas de The Ritual ya peinan canas y deben de hacer frente a no pocas responsabilidades. Y el típico bosque no es tal, pues se sitúa en los gélidos e inhóspitos parajes del Norte de Suecia.

Al enfoque más adulto de lo habitual se le suma un terrible y decisivo suceso que es motivante de la trama y clave en su desarrollo y al que asistimos nada más arrancar el film.

Es imposible hablar de The Ritual sin pararse a alabar lo bien que aprovecha su ambientación para crear una atmósfera que se va volviendo cada vez más siniestra y opresiva. Bruckner rueda con buena mano y la primera mitad de la película nos sorprende con una muestra de terror más sugerente y psicológico.




Al igual que es inevitable hablar de lo bien que la película aprovecha los parajes suecos, también lo es notar que The Ritual bebe mucho de El Proyecto de la Bruja de Blair (y de algún que otro Survival Horror de principio de siglo). Esto no juega para nada en su contra. Es más, si bien Blair Witch acabó siendo una soberana decepción. La adaptación de la novela de Nevill se consume con aún más ahínco al sentirse como un excelente sustitutivo.

El reparto es muy solvente y defienden muy bien a sus personajes. Claramente destaca Rafe Spall como Luke, sobre quien pesa el mayor labor de trasfondo. Gran parte del terror que vemos en la película viene por el sentimiento de culpa que arrastra su personaje y que juega en su contra a medida que van adentrándose en los misterios del bosque.




Si antes mencionaba que The Ritual nos compensa a los que salimos escaldados de Blair Witch, tengo que volver a señalar los valores de la película de Bruckner por encima de la fallida secuela de la obra maestra de Eduardo Sánchez y Daniel Myrick. Pues si bien esta desaprovechaba su mitología, The Ritual no lo hace. Y se empapa muy bien de ella (no sé hasta qué punto esto viene debido a la novela pues no la he leído) para meternos el miedo en el cuerpo con estos temores ancestrales y ligados a la naturaleza y este entorno nórdico.

La película se aleja bastante de lo mostrado hoy en día en el género. Aunque tampoco mucho, pues si bien no hace gran uso de los Jumpscares sí que suele recurrir a golpes sonoros que a efectos prácticos vienen a ser lo mismo. Esto no es tónica general en la propuesta, pero sí que llega a afear bastante el conjunto.




En la segunda mitad del film, The Ritual comienza a ir en un in crescendo al que se suma el brusco cambio de dinámica de su recta final. Esto, aunque a priori creí que iba a echar por tierra la propuesta, se siente como el paso lógico para completar el relato que podría haberse estancado del todo. La traca final que supone toda esta parte no sacrifica el significado más profundo de esta lucha por la supervivencia que trabaja el film desde sus primeros compases. 

Desde luego, The Ritual no logra pertenecer a ese grupo de joyas, imprescindibles y obras maestras del género de este siglo en el que ya se encuentran Babadook o la citada La Bruja. Pero destaca y mucho entre el aluvión de pésimas propuestas y puede ser un gran ejemplo a seguir por Netflix a la hora de engrosar su catálogo de este género.





Lo Mejor: Su atmósfera y enfoque más "adulto".

Lo Peor: El uso de golpes sonoros. Aunque de una vuelta de tuerca a varios clichés del género sigue estando ligado a ellos.








-El Bosque de los Suicidios, de Jason Zada:

Aokigahara es un lugar tan aterrador porque es real. En este "Mar de árboles" situado en la base del famoso monte Fuji de Japón, se da lugar una práctica macabra que se lleva realizando desde hace siglos: el suicidio. No son pocas las personas que, cada año, acuden a ese lugar a poner fin a sus vidas. El asunto está tan normalizado que las partidas de voluntarios para patear los caminos y encontrar los cadáveres de esos pobres desdichados son tan comunes como los grupos de voluntariado para la recogida de la basura.

Está claro que un lugar así ha visto el nacimiento de cientos de historias, leyendas urbanas y, sobre todo, obras escritas y visuales que tratan de trasmitir lo aterrador del lugar. En el caso que nos ocupa, nos encontramos ante una película del pasado 2016 que estuvo acompañada de cierta polémica debido a la acusación de plagio por parte de nuestro dibujante patrio El Torres. Quien notó "gran" parecido a una de sus obras. Pero hasta donde yo sé, por lo que más se ha podido llevar las manos a la cabeza el dibujante es el cierto parecido del título de ambas propuestas (el cómic se titula El Bosque de los Suicidas). No vamos a ponernos a acusar de plagio todo aquello que tome como punto de partida un lugar famoso, ¿no?





Al final, la polémica puede que haya beneficiado a la película dirigida por Jason Zada, que no pasa ni como triste pasatiempo del género.

A principios de siglo, el J-Horror saltó fronteras y animó a tratar de emular este estilo de cine de terror nipón dando a pie a una colección de insulsos remakes americanos de los  que apenas podemos salvar los de The Ring. Aún con todo, tras este exploit, se podría esperar que se aprovechase la oportunidad (y un marco tan macabro como atrayente como es el bosque de Aokigahara) con esta El Bosque de los Suicidios. No es el caso, aunque es cierto que en la primera mitad del film parece que se trata de tomar en serio la cosa (aún habiéndonos soltado entre medias unos cuantos jumpscares en oferta). Incluso acercándola a un terreno más psicológico, lo que podría haber hecho ganar al relato muchos puntos a la hora de su valoración. Pero la película de Zada no deja de ser otro producto que espera entretener a ese espectador medio que tanto mal ha hecho al cine de terror desde hace unos cuantos añitos. Y aún así, incluso este puede que acabe poniéndole mala cara a El Bosque de los Suicidios.




Es triste ver cómo Zada desaprovecha las localizaciones y pone el piloto automático a la hora de rodar. Pero más triste es descubrir que tras el guión nos encontramos con Nick Antosca (amén de Sarah Cornwell). Aquel que tanto bien está haciendo por el género con Channel Zero, redacta un desganado libreto (que mantiene las señas de identidad de este autor: la importancia del pasado en la trama sobrenatural) que acaba por afectar hasta en la actriz protagonista. Natalie Dormer (conocida por su personaje de Margaery Tyrell en Juego de Tronos) no puede hacer nada por levantar este proyecto. Ni con el interesante, a priori, juego de la doble interpretación ni con esa intensa "conexión" de las dos hermanas gemelas tan bien presentada pero apenas trabajado en el resto del metraje.

El Bosque de los Suicidios puede que acabe por salvarse por lo inherente aterrador del lugar que toma como marco para su historia. Pero lo cierto es que apenas puede ser defendida ni como propuesta de evasión.




Lo Mejor: El intento de tirar por una temática más psicológica de su primera mitad.

Lo Peor: Querer amoldar el conjunto al espectador más casual llegando no poder ni contentarlo.