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viernes, 18 de mayo de 2018

Doble Sesión: Suicide Squad: Hell To Pay y Batman Ninja





Aunque al DCEU aún le cuesta arrancar. En el terreno animado, DC le lleva bastante delantera a su eterna competidora: Marvel. La tradición de películas animadas (sobre todo de Batman) nos han dado grandes propuestas (La Máscara del Fantasma y Under The Red Hood como máximos exponentes). Y en los últimos años, la división animada de DC decidió seguir el ejemplo de los cómics y utilizar el evento Flashpoint para que la mayor parte de las nuevas propuestas formen parte de una misma continuidad. Es así como en esta Doble Sesión tenemos la crítica de una de estas películas y la otra se trata de un Elseworld que propone una aventura de Batman en el Japón Feudal.




-Suicide Squad: Hell To Pay, de Sam Liu:

Aunque en 2016 se realizó la película en live-action de esta algo conocida agrupación de personajes de DC cómics que reúne a unos cuantos antihéroes y villanos para misiones secretas y suicidas del gobierno. Fue dos años antes y en terreno animado donde de verdad nos encontrábamos con una película que representaba a la perfección la esencia del Escuadrón Suicida: Assault on Arkham.

La película se encuadraba en el Arkhamverse de los aclamados videojuegos de Batman de Rocksteady. Por lo que el Caballero Oscuro se dejaba caer por el metraje. Pero no tanto como para suponer un lastre como en el caso de la película de Justice League Dark. Desde luego, y más tras la descafeinada versión del DCEU, una secuela de Assault on Arkham se antojaba algo bastante necesario para los fans de DC. Pero no ha sido hasta este año, y con un drástico lavado de cara al adaptarse a la línea Post-Flashpoint Paradox, que tenemos nueva misión para el Escuadrón animado. Lo que parecía avecinar una simpleza tanto estética como narrativa, resulta no ser tanto. Pues para mi sorpresa, Hell To Pay acaba siendo una grata aventura del Escuadrón Suicida. Para nada llegando ni a la mitad de las suelas de Assault on Arkham, pero desde luego sí que han comprendido lo que hace tal esta formación. No como Warner Bros y sus "anti"héroes venidos a menos.



No voy a negar que en lo visual, a Hell To Pay le hace bajar la nota. Pero ya llevamos unas cuantas películas que parten de este mismo molde como para acostumbrarse al poco de iniciar el metraje.

La trama se muestra sencilla pero a la vez se dan varias giros y bifurcaciones de guión que logran mantener la atención del espectador. Uno espera puñaladas por la espalda y objetivos propios de tipos que luchan contra los superhéroes y ya en los primeros minutos tenemos una buena carga de esto. Porque sí, en Hell To Pay la calificación R está justificada.

Lo que sí no me gustó fue el McGuffin de la película. Supongo que ya está hecho así a posta para que uno no dude en enarcar una ceja al saber de su existencia. Y como hablamos de un mundo en el que existen superhéroes y magia, puede que esta licencia no sea tan cuestionable como siente un servidor.




Ojo, porque la película cobra más entidad que la de una aventura del Escuadrón Suicida. Tenemos algún que otro cameo la mar de curioso y se conecta directamente con el evento que hizo surgir esta línea temporal.

No queriendo buscarle más pegas de las necesarias, he de admitir que Suicide Squad: Hell To Pay es una de las mejores películas post-Flashpoint.




Lo Mejor: Entiende lo que hace especial al Escuadrón Suicida.

Lo Peor: La animación típica de las películas post-Flashpoint. El McGuffin.






-Batman Ninja, de Junpei Mizusaki:

Si hay un personaje de la editorial DC que invita a experimentar con él, ese ES Batman. El Caballero Oscuro tiene una historia de origen bastante arquetípica pero eficaz. La historia del huérfano por culpa de un criminal que decide vivir luchando contra el crimen para impedir que otros sufran lo mismo que él, se puede extrapolar a multitud de espacios y situaciones.




Así es como funcionan los Elseworlds. Historias alternativas en las que el Hombre Murciélago se prodiga bastante (hace apenas unos meses vio la luz Gotham by Gaslight. Elseworld de un Batverse Victoriano), como en esta Batman Ninja.

En la génesis del personaje, las artes y prácticas de los ninjas se aplican bastante en las técnicas de lucha del Cruzado de la Capa. No por nada aprendió en un clan ancestral de asesinos secretos (La Liga de las Sombras o Liga de Asesinos). Pero no ha sido hasta esta película que Batman acaba en el Japón Feudal para convertirse de verdad en un Ninja.




La premisa no puede ser más sencilla y alocada. Algo que no debería importarnos siempre y cuando aprovechen los conceptos y elementos que ofrece el marco elegido. Cosa que, en mi opinión, no hace Junpei Mizusaki. Todo queda en la estética (excelente diseño de personajes a cargo de Takashi Okazaki) y en explotar la faceta más anime de la historia. Se han esmerado más en introducir mechas en la trama que justificar la presencia de un clan ninja dedicado a Batman.




En el terreno animado, la cosa queda a medias. Pues se hace uso de un CGI 3D al que cuesta pillarle el punto. Y es una lástima. Porque reitero que el diseño de personajes es genial.

Batman Ninja resulta un Elseworld fallido que tenía mucho que ofrecer (se rescribió el guión), pero que queda en otro mero pasatiempo animado.





Lo Mejor: El diseño de personajes.

Lo Peor: El desaprovechamiento de todo a favor de la simpleza. La animación digital 3D.



viernes, 3 de marzo de 2017

Crítica Justice League Dark de Jay Oliva





Si Warner-DC aún está dando bastantes palos de ciego con sus películas live action respecto a las de su eterna competidor, Marvel (Studios). Parece que donde sí que han encontrado un filón que a La Casa de las Ideas sigue resistiéndosele es en las películas animadas de sus personajes. 

Son muchos los años en los que DC ha realizado, como mínimo, buenas cintas de animación. Y en 2013, con el estreno de Flashpoint Paradox, se decidió empezar un Universo Animado basado en gran parte en el reinicio editorial New 52 del que solo se ha librado la (nefasta) adaptación de The Killing Joke. La película que nos ocupa también pertenece a este Universo Animado. 

"La Liga de la Justicia es la mejor línea de defensa contra las grandes amenazas. Pero cuando no se trata de supervillanos como Lex Luthor, Gorilla Grodd o invasiones alienígenas y entran en juego peligros sobrenaturales que pueden debilitar incluso al mismísimo Superman. Se requiere de otro tipo de justicieros. Es entonces cuando debe de reunirse a la Justice League Dark (aka La Liga de la Justicia Oscura)".




Este grupo, a diferencia de la célebre Liga de la Justicia, el Escuadrón Suicida, La Legión de Superhéroes y otras tantas formaciones, es de reciente creación (no lo son tanto sus integrantes). Apenas hace seis años de su nacimiento en las viñetas para enfrentarse a una desatada Enchantress (aka Hechicera).

La Justice League Dark ya se ha enfrentado a un buen número de peligros y ha añadido a nuevos integrantes. Logrando ganarse un público que está atento a las correrías de estos defensores contra lo sobrenatural. Incluso han llamado la atención del mismísimo Guillermo del Toro (Hellboy, La Cumbre Escarlata), quien impulsó la idea de realizar una adaptación cinematográfica con el título Dark Universe. Por desgracia, el artista mexicano siempre está embarcado en más de un par de proyectos a la vez y se vio obligado a abandonar la silla del director de esta película... Pero el proyecto no ha muerto todavía. Y el director Doug Liman (Jumper, Al Filo del Mañana) ya está confirmado como director en una película que compartirá el mismo universo que Batman V Superman y Escuadrón Suicida. Pero que aún no tiene fecha de estreno.




Todo esto no ha impedido que el equipo de Warner Bros encargado de los proyectos animados se haya puesto manos en la obra para realizar antes una adaptación con la que tratar de dar a conocer a más gente a este grupo. Método que ya hicieron en su día de cara el estreno de Escuadrón Suicida con la magistral Assault on Arkham.

¿El resultado?... Por desgracia Justice League Dark repite errores y sigue la mediocre estela marcada por las anteriores cintas animadas.

La película trabaja a costa de una trama de lo más simplista que aún se atreve a jugar con un plow twist que apenas arranca un bostezo al espectador. Por no hablar que se pierde demasiado tiempo presentado a los personajes (que no se desarrollarán). Está claro que en lo que más se sustenta Justice League Dark es en mostrar escenas de acción. Tanto, que incluso convierten al personaje de John Constantine en una suerte de Doctor Strange (soy consciente de que se basa en la más reciente encarnación del personaje, pero estoy seguro de que pocos son los que no quieran ver al John de Hellblazer). Aunque está claro que al final lo que acaba salvando bastante el film de la quema es precisamente el componente mágico y sobrenatural de sus personajes y situaciones.




Al igual que la reciente adaptación de The Killing Joke, Justice League Dark goza de una calificación R que no llega a justificar. Si bien tenemos unos cuantos momentos algo perturbadores (sobre todo al comienzo y gracias a esa hedionda criatura), un poco de sangre (en la cinta Throne of Atlantis había más sangría con una calificación PG-13) y alguna insinuación de índole sexual gracias a Constantine y Zatanna (pero para nada al nivel mostrado en Assault on Arkham y con otra calificación PG-13). Uno termina mirando desconcertado a semejante calificación que debería haberse aprovechado de verdad. Pero que parece que solo es un truco publicitario para llamar la atención de los espectadores tras el "efecto Deadpool". Cosa curiosa si tenemos en cuenta que ya logran eso con creces gracias a Batman.

Ningún otro héroe de DC Cómics ha tenido más aventuras animadas que el Caballero Oscuro. Tanto en propias, como en crossovers o incluso de secundario. El mostrar el rostro encapuchado de orejas picudas de Batsi multiplica los beneficios automáticamente. Pero todo está bien si se justifica, tal como pasó en la ya citada Assault on Arkham. Una película animada sobre el Escuadrón Suicida con el murciélago pululando por el metraje debido a su implicación en la trama principal de forma orgánica. Cosa que no ocurre en Justice League Dark. Donde el personaje está metido a calzador hasta en la caratula. Si bien tenemos un par de momentos en los que se aprovecha el que el cruzado de la capa sea tan ajeno a todo ese rollo místico y sobrenatural. El resto del tiempo solo está ahí para arrojar batarangs y resintiendo el conjunto del film.




Justice League Dark sufre también en el apartado animado. Continuando con el esquema visual mostrado hasta ahora en este Universo Animado post Flashpoint Paradox y con todas sus lacras (como la falta de identidad de los escenarios o bastantes momentos con movimientos nada fluidos). Por no hablar que este estilo animado pega poco, o nada, con este grupo.

Los personajes, aún con todo, logran ganarse el suficiente carisma como para no hacer perder al espectador durante el metraje. Sobresaliendo, claro está, John Constantine. A quien presta su voz el actor Matt Ryan (Torchwood, Crimen Organizado), que tras su paso por la (injustamente) cancelada serie en acción real del personaje, ya lo ha hecho suyo (cruzo los dedos para que acabe también repitiendo como el Maestro de las Artes Oscuras de Liverpool en Dark Universe). Por otro lado, el personaje peor tratado es La Cosa del Pantano. Llegando a valorar su participación de simple y superficial cameo de uno de los mejores personajes sobrenaturales de DC Cómics.




Entre medias tenemos a una encantadora (y no va con segundas) Zatanna que pedía más toma y daca con Constantine, un Jason Blood/Etrigan que aún formando parte vital de la trama queda relegado a un segundo plano y un Deadman que apenas sirve como alivio cómico del grupo.

Es una verdadera lástima el que no hayan aprovechado de verdad la oportunidad de realizar una gran película con este grupo (y gozando de una calificación R). Continuando así con el terrible recorrido que están siguiendo las adaptaciones animadas de DC que parecen no levantar cabeza tras Assault on Arkham. Aún así, la película sirve como cinta de evasión y puede ayudar a que más gente se interese por la Justice League Dark.





Lo Mejor: Matt Ryan doblando a John Constantine. Entretiene.

Lo Peor: No aprovecha la oportunidad ni la calificación R. Sigue arrastrando los fallos de las anteriores películas animadas de la compañía. Un Batman metido a calzador.



jueves, 22 de diciembre de 2016

Reseña Batman: Lo Invisible de Doug Moench y Kelley Jones





Con todos los géneros en los que se puede sumergir el personaje de Batman, no es raro pensar en que el terror debería ser uno de los más habituales. La propia concepción del disfraz que usa Bruce Wayne en su eterna cruzada contra el crimen es la de provocar el miedo en sus enemigos. Y la ciudad de Gotham City hace honor a su nombre. Ofreciendo un oscuro y malsano escenario donde el Hombre Murciélago actúa a sus anchas.

Puede que el guionista Doug Moench y el dibujante Kelley Jones sean los que mejor han aprovechado esta faceta del personaje y su mundo. Siendo su obra más representativa el Lluvia Roja de la colección Elseworlds. Donde no se cortaron a la hora de enfrentar al mismísimo Señor de los No Muertos, Drácula, contra el Caballero Oscuro. Unos cuantos años después, ambos artistas vuelven a unirse para crear un nuevo y monstruoso enfrentamiento. Esta vez, el adversario viene inspirado por El Hombre Invisible de H. G. Wells.

Un científico en su ansia por descubrir la fórmula para adquirir la invisibilidad, acabará dejando tras de sí un rastro de cadáveres que seguirá el Cruzado de la Capa. Quien actualmente teme ante la posibilidad de que su disfraz y presencia ya no infundan temor en los criminales.




Está claro que lo mejor de Batman: Lo Invisible acaba siendo el Doctor Griffin. Doug Moench se siente a gusto descubriéndonos la historia de este Mad Doctor de manual. A quien, además, acompaña un hábil y vistoso recurso visual al tener problemas con las dosis de la dichosa fórmula, con lo que se vuelve invisible "a capas".

Pero lo cierto es que todo lo bueno acaba en ese punto. La propuesta resulta atractiva al pensar que estamos ante un maquiavélico entretenimiento. Un crossover de lo más pulp que no es tal.

La trama y ritmo es completamente irregular. A lo que acaba de lastrar del todo bastantes e innecesarias explicaciones. Al igual que los monólogos internos (recursos que normalmente aplaudo cuando acompañan bien a la historia, que no es el caso). Muchos innecesarios rodeos para llegar al ansiado clímax del enfrentamiento final que es del todo decepcionante. A la vez que vuelven a emplear el recurso ya utilizado en Lluvia Roja por el cual el Murciélago debe hacer lo impensable para vencer a su enemigo (aunque trata de justificarse sin éxito con el leitmotiv que se nos presenta ya en las primeras páginas).

Un gran villano de Batman forma parte del conjunto de la trama. Pero tras descubrir lo que le depara la historia me pregunto si es necesaria su participación a parte de ser fanservice para el Batmaníaco.




En el apartado gráfico tampoco podemos echarle muchas flores a Kelley Jones. Se agradece el disfrutar un poco más de ese Batman de orejas afiladísimas y con capa y porte vampiresco. Pero se nota desganado. El dibujo es más simple y poco detallado a lo visto en Lluvia Roja y es una pena no volver a mostrar el Gotham más gótico y victoriano...

Las portadas que dividen los números de esta miniserie son estupendas y muestran el verdadero espíritu que tendría que ser Batman: Lo Invisible. El tono pulp y de serie B que prometía este Batman VS El Hombre Invisible.




Batman: Lo Invisible acaba resultando ser un fallido intento de volver a probar suerte con la monstruosa fórmula de Lluvia Roja.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Reseña Batman: Norm Breyfogle VOL. 1





La década de los ochenta fue CLAVE en la historia del Caballero Oscuro de DC cómics. Fueron en esos años donde se dieron dos de las más queridas y valoradas historias de Batman: La Broma Asesina de Alan Moore (From Hell, La Liga de los Hombres Extraordinarios), Batman: Año Uno y El Regreso del Caballero Oscuro, ambas obras de Frank Miller (Sin City, 300) y la shockeante Una Muerte en la Familia de Jim Starlin (Batman: The Cult), entre otros. Por no hablar que a finales de la década Tim Burton (Sleepy Hollow, Big Eyes) dirigiría la película de Batman que tanta fama le concedió al personaje.

En general fue una década que caracterizó al hombre murciélago con toda esa oscuridad y tragedia por el que lo conocemos. Y uno de los nombres más importantes en este proceso es el de Norm Breyfogle. Dibujante recurrente en la serie Detective Comics.



El tomo que he leído es el primero de cinco recopilatorios que Planeta DeAgostini realizó para homenajear a este artista. En el primer volumen nos encontramos sobre todo historias sacadas de la colección Detective Comics a excepción de la segunda historia, que pertenece a la colección Millenium. Donde nos vemos inmersos en una historia que implica a los Green Lantern Corps, a Jim Corrigan y hasta al Escuadrón Suicida. Si obviamos esta, nos encontraremos con un tomo que nos da una gran y estupenda dosis del Batman más callejero.




A todos los que os entusiasma asistir a la eterna lucha contra el crimen del murciélago y no verlo embarcarse en grandilocuentes aventuras con La Liga de la Justicia, podéis frotaros las manos a gusto. Este volumen recopila historias que retratan esta dura visión de Batman.

Se nota que son obras realizadas en los ochenta. El tema del crimen y, sobre todo, del tráfico y consumo de drogas están siempre presentes a lo largo de las páginas de una o otra manera. Y mostrados de forma descarnada y nada edulcorada.




En el apartado de los villanos. Breyfogle y los guionistas con los que trabajaba no buscaban explotar a los clásicos villanos como el Joker, Pingüino o Dos Caras. Incluso crearon algunos como Scarface y el Ventrílocuo que ya forman parte del Batuniverse. Y aunque tenemos excepciones, como el Hombre Corrosivo y Cornelius Stirk, los villanos que se nos muestran en las historias de este tomo son bastante terrenales y temibles. A pesar de sus extravagancias (Kadaver) o los recursos de los que se valen para realizar sus fechorías (el Ratonero).





La obra de Breyfogle vive MUY amparada en los ochenta también en el apartado artístico. El estilo de dibujo, los colores y las tramas. Esto podría llegar a ser un inconveniente para algunos lectores más jóvenes, pero que al fin y al cabo forma parte del atractivo de estas historias.

Si deseas descubrir al Batman más cercano. El que se enfrenta al crimen desde los escalones más bajos y no el que comparte aventuras con Superman y Wonder Woman, no dudes en acercarte a este colección.



sábado, 5 de noviembre de 2016

Reseña Batman: EGO de Darwyn Cooke




A lo largo de sus ya siete décadas de historia, han sido bastantes los creadores que se han atrevido a tantear la temida pregunta acerca de Batman: ¿Es en realidad un disfraz? ¿Acaso no será ese filántropo playboy la verdadera máscara? ¿Podríamos separar las dos partes de ese todo para que pudiesen saldar sus diferencias?

Todo esto es abordado por el canadiense Darwyn Cooke en Batman: EGO.

Tras encerrar por enésima vez al Joker. Batman asiste a un trágico dañó colateral que lo hará regresar bastante perturbado a su solitaria Batcueva. Allí será rondado por un imposible ser que lo hará replantearse toda su carrera como el Caballero Oscuro de Gotham City.

Lo primero que sorprende al acercarse a esta obra es su estilo de dibujo. Cooke se fraguó en la fantástica Batman; The Animated Series trabajando en los storyboards. Por lo que se "contagió" con el particular estilo de Bruce Timm. Pero al igual que con la serie animada, el estilo cartoon no afecta para nada a la hora de mostrar la oscuridad y dramatismo que logran caracterizar Batman y su mundo. Es una estupenda visión que, además, entusiasmará a quienes adoran la serie animada (como un servidor).

Como bien dije, los temas que aborda Darwyn Cooke en EGO no son novedosos. Pero desde luego, nunca se trataron con el acierto e ingenio del canadiense. El diálogo a dos bandas que se desarrolla en las páginas viene acompañado por todos los recursos visuales y narrativos que dispone Cooke al presentarnos el elemento onírico. 




Tenemos un buen repaso a la historia de Batman. Desde su origen (llegamos a tener mejor justificado el momento clave en ese fatal callejón), hasta buena parte de su historia como Cruzado de la Capa (alusión a villanos clásicos de su galería y el tema Robin) y de su eterna némesis. Logrando que cualquier lector disfrute y pueda entender la historia. 

Gracias a cómo se muestra la encarnación de Batman, la obra llega a rozar en ocasiones el terror. Dotando de más capas a esta excelente narración.




Me parece increíble que esta sea la primera obra original que este autor creó con este personaje. Desde luego, se empapó muy bien de todo lo que hace grande a Batman y lo demostró con EGO. En mi caso, logra colarse entre las mejores historias que he leído del murciélago, y la recomiendo al 100%.

El tomo de Planeta DeAgostini que he leído viene acompañado de otras historias en las que Cooke participó de una o otra manera. Aunque no lleguen al nivel de la historia principal, se convierten en un grato postre para acompañar a la deliciosa delicatessen que resulta ser EGO:

-Donde Reinan los Monstruos: Primera de las dos obras pertenecientes a la colección de Batman: Black and White que encontraremos en este tomo. Cooke se encarga de ilustrar esta historia de Paul Grist donde asistimos a un enfrentamiento de Batman contra una nueva villana. La historia resulta bastante simple. E incluso al terminar de leer la historia y descubrir el arma y plan de la villana, me pregunto por qué no utilizaron a los dos villanos a los que Madame X parece imitar. De todos modos, se agradecen los lapices de Cooke.




-El Gran Golpe de Selina: Darwyn llegó a trabajar con el gran Ed Brubaker (Capitán América: El Soldado de Invierno, Incógnito) en una serie regular del personaje de Catwoman. Y esta historia actúa como precuela y rellena huecos argumentales de esa serie. Al igual que con Batman: Ego, esta historia trata de mostrarnos más de quien se esconde tras el estrafalario disfraz. En este caso, de la femme fatale Selina Kyle. En una historia de atracos con un estupendo regustillo noir que representa el genial personaje del detective privado. 




-El Monumento: La otra historia de Batman: Black and White en la que participó Cooke. Esta vez ideando la historia. Y es una lástima que no acabase ilustrándola... La premisa es genial: Se decide levantar un monumento a Batman que llega a dividir opiniones y sacar a relucir el eterno debate: ¿Gotham City de verdad necesita a Batman? Pero en mi caso, lo bueno termina aquí. Porque el dibujo de Bill Wray (Hellboy Jr.) me parece HORROROSO. Y puedo llegar a comprender que quisiese darle un toque paródico, pero mejor sería sin caer en el absurdo. Sus diseños afean demasiado lo estupendo de la propuesta (logró que yo no reconociese a Hugo Strange hasta que lo mencionaron).




-Cita con un Caballero: Cooke vuelve a guionizar una simple pero agradable historia que sigue sustentando la jugosa relación que se da entre Batman y Catwoman. En el apartado artístico tenemos al siempre genial Tim Sale (El Largo Halloween).




-Deja Vu: Y el tomo finaliza con esta estupenda historia en la que Bruce Timm tuvo una agradecida participación. Darwyn asegura que su verdadero acercamiento a Batman en las viñetas fue con el Detective Comics #439 titulado "La Noche del Acosador". Donde Batman aparece sin hablar y mostrándose como la terrorífica figura que el mundo criminal teme. Cooke venera tanto esta historia que decidió readaptarla insuflándole el crucial elemento de que Batman presencia un evento que lo hace rememorar la trágica muerte de sus padres. Esto dota a la figura del Caballero Oscuro de un aura aún más intimidante y logra que lo veamos como lo hacen los criminales de la historia. EXQUISITA.




Es una lástima para muchos que tengan los recopilatorios de los que se extraen la mayoría de historias extras. Pero para quien no los tenga, este tomo de Batman: EGO supondrá una estupenda lectura que añadir a tu particular biblioteca del Caballero Oscuro.