lunes, 29 de mayo de 2017

Reseña Turno de Noche, de Ramsey Campbell





The Overnight
Ramsey Campbell
2008, Reino Unido

Un grupo de trabajadores de una librería grandota (tipo La casa del libro, spam, spam...) se ven obligados a cubrir un turno nocturno debido a la inminente visita de los dueños de la empresa. Todo debe estar perfecto al día siguiente, pero desde un principio es fácil adivinar que no va a resultar nada fácil, debido a la concurrencia de pequeños contratiempos (llamadas misteriosas, pedidos que se extravían, reclamos publicitarios con erratas, libros que se estropean...), unida a la constante tirantez entre el encargado y los propios trabajadores, y a la persistente niebla que envuelve el recinto comercial.

Opinión de Zanbar Bone:

No me la recomendaron, no la conocía. La saqué de la biblioteca pública de Elche en una de mis búsquedas de estantería, que consisten en pasearme por la sección de literatura e ir sacando novelas que parezcan estar escondidas, que tengan una portada llamativa o una sinopsis inquietante, o que al abrirlas sus páginas huelan bien.

Tampoco había leído nunca a Ramsey Campbell y la portada resultaba un tanto abstracta, misteriosa, pero no decía demasiado. La editorial (La factoría de ideas) sí la conocía por mi época rolera y por haberles enviado algún que otro manuscrito (al menos era de las que respondían). Pero oye, la sinopsis resultaba atrayente, y por una vez me dejé engatusar por las tonterías comerciales que siempre suelen estampar en las cubiertas; en este caso ahí afirmaban que Campbell era el Stephen King británico. Casi nada.

He de decir también que antes que el propio autor yo había escrito una novela con el mismo título (mucho más floja y que no he llegado a publicar), y con eso también ganó puntos, y bueno, pues vamos a ver qué tal, pensé, ya sentado en el sofá en uno de esos escasos ratos libres entre semana.

No es una lectura del todo digerible al principio, y tiene poco que ver con el estilo de Stephen King (este tiende a enrollarse, a meter muchos recuerdos y pensamientos mientras poco a poco te va seduciendo con su narración). Ramsey tira más de estilo, de recursos literarios, conectando cualquier insignificante detalle descriptivo con un estado anímico. Su uso de la metáfora es brillante, mucho más elaborado que la media.

A poco que leáis al autor, os daréis cuenta de que destaca por la forma minuciosa en la que cualquier leve movimiento de luces y sombras en la escena os va a llevar de la mano hasta la siguiente descripción, que a su vez enlazará con un particular estado psicológico. Pero sobre todo destaca por lo tensas que son sus conversaciones.

Ese último rasgo característico de la literatura de Campbell funciona  a las mil maravillas en esta historia. Cada conversación está cargada de indirectas, de preguntas tendenciosas, de malentendidos y de violencia contenida. Os pondrá frenéticos, y aunque en otras novelas del autor no produce el mismo efecto (quizás resulte menos creíble que todos los personajes sean igual de bordes todo el tiempo) en el contexto de esta trama, en la que algún tipo de influjo hace que los personajes entre en conflicto constante, sí que encaja a la perfección.

De hecho, si la historia me atrapó fue precisamente por esto, por cómo transmitía a la perfección la forma en que vivía cada personaje, desde su particular perspectiva, la relación con los demás y con ese centro comercial oscuro, húmedo y opresivo donde se halla la librería.

Reconozco que la primera lectura de la novela no me dejó la sensación de que acababa de acabarme una obra brillante, pero sí que me dejó huella, una cierta reminiscencia que con el tiempo me llevó a releerla, y os puedo asegurar que en esta segunda ocasión la nota subió del notable regulero al sobresaliente.

Puede resultar repetitiva la forma en que poco a poco los trabajadores se van aislando de sus compañeros y se van sumiendo en una penumbra cenagosa, dado que son muchos y las situaciones no difieren demasiado entre sí, salvo excepciones. Sin embargo, la atmósfera que consigue el autor y la riqueza de sus recursos estilísticos me atrapó, hizo que me sumergiera en el mismo lodo que los personajes (spoiler). Además, los conflictos, pese a la urdimbre sobrenatural que hay de trasfondo, son de lo más convencionales y creíbles, solo que llevados a ese extremo de tensión que tan bien reproduce el autor en cada una de sus conversaciones, en donde hasta un simple saludo puede irritar al interlocutor.

Varias de estas situaciones además se hilvanan a la perfección con el misterio que subyace a lo que está ocurriendo en esa librería y en todo el recinto donde se asienta. ¿Qué harías tú si tu encargado no hiciera más que vigilarte desde su despacho mientras te va dando órdenes por megafonía y cuestionando tu trabajo a cada momento? Como mínimo te pondrías de los nervios, ¿no? ¿Y cómo reaccionarías si al regresar a tu sección alguien hubiese desordenado los libros que has estado colocando durante una hora?

Sin un protagonista claro, uno de los elementos más destacables de la novela es precisamente que al final vas sufriendo por todos y cada uno de ellos, porque te preguntas si alguno sobrevivirá a esa noche, si a todos les va a pasar lo mismo. Además, y esto es otro rasgo diferenciador con respecto a Stephen King (ya que en la publicidad se empeñaron en compararlo), los finales de Ramsey no son nada apoteósicos, no hay una gran lucha contra algo sobrenatural ni se desvela del todo lo que sucede, sino que las situaciones, por lo demás nada disparatadas, van degenerando hasta que al final solo quedan... bueno, los personajes. Al menos algunos de ellos.

Y eso es lo que voy buscando yo en algunas historias de suspense o de terror, no irme con la desapacible sensación de que no hay esperanza, sino de que al menos quedará alguien vivo cuando amanezca...


Para saber más: 

3 comentarios:

Pues mira, ¿librería y terror? Me lo apunto.

Un beso ^^

Me lo apunto también, suena genial :D

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