viernes, 10 de julio de 2015

Crítica Lo Que Hacemos en las Sombras por Rubén "Reaper" González





En una época en la que el género de fantaterror está tan sobresaturado por remakes, reboots, precuelas y secuelas de grandes éxitos de décadas pasadas o con películas low cost que surten a los grandes estudios de suculentos ingresos de un público que ya ni se molesta en ser exigente a la hora de ver cine. Se agradece la aparición de títulos que se atrevan a dar un paso adelante y que nos ofrezcan algo fresco, como es el caso de Lo Que Hacemos en las Sombras.

Lo cierto es que la película no lo tenía fácil a la hora de sorprender. Tras los zombis, los vampiros son la segunda criatura más utilizada en el cine de terror de los últimos años. Y el mockumentary nos ofrece más decepciones que otra cosa. Pero está claro que aún existe gente con talento en la industria del cine (aunque sean poco conocidos y no se les tengan tan en cuenta), capaces de realizar genialidades con aquello que se ha explorado hasta la saciedad.

Acompañamos a un falso equipo de rodaje al que se la ha permitido filmar la vida de cuatro vampiros. Así es como seremos testigos de las costumbres y secretos de los no-muertos, de como es la convivencia cuando tu compañero de piso tiene poderes y siglos de edad, y la llegada de un nuevo hijo de la noche al clan.



Puede que la trama no os suene original. Ya tenemos historias de nidos de vampiros y famosas Entrevistas. Pero os aseguro que nunca habréis visto nada como Lo Que Hacemos en las Sombras

Lo que hace esta película es coger TODOS los tópicos que sabemos de los vampiros gracias a la literatura y cine y re imaginarlos bajo un punto de vista cómico que tanto se agradece en el género.



Sin un esquema argumental concreto, la película casi se puede definir como un conjunto de sketches que nos pueden dar la sensación de estar ante el piloto de una posible sitcom sobrenatural. Pero tranquilos, en ningún momento notaremos que la película está vacía. Al contrario, su hora y veinte de duración está muy bien aprovechada.

En los personajes protagonistas tenemos a las más emblemáticas visiones de la criatura: En Vladimir tenemos la imagen estándar de vampiro. El del Drácula del señor Bram Stoker (un Don Juán siempre en busca de jovencitas y con un pasado ensangrentado en el que ya demostraba ser todo un monstruo). En el simpático (sin pretenderlo) Petyr, tenemos al icónico Nosferatu. En Viago (además de actor, es co director de la cinta), tenemos la aproximación a ese vampiro que pudimos ver en Entrevista con el Vampiro. Y hasta tenemos una locura propia de los últimos años como Deacon, que fue en su día un vampiro-nazi... Tranquilos, que nos hemos librado de los "vampiros" guaperas y embadurnados en purpurina de Crepúsculo.



Todos ellos son encantadores a su manera. No es nada difícil encariñarse con ellos (quizás con Nick os cueste más) y su forma de ser. Hasta tenemos unos buenos secundarios como el humano Stu (impagable, este personaje), una criada de Deacon que trabaja a cambio de la vida eterna, una manada de hombres-lobo... 

Descubriremos que los vampiros, además de con los licántropos, comparten noche con zombis, brujas, demonios... demostrándonos que esta cinta puede ser el comienzo de una gran saga cómica de terror (por lo visto, ya se ha confirmado un spin-off).

Los efectos especiales, a pesar de conservar la cutrez propia de estas producciones tan modestas, resultan ser de lo más efectivos y sorprendentes.

Lo Que Hacemos en las Sombras, nos llega desde Nueva Zelanda. Lugar donde, antes de dirigir historias de hobbits, orcos y anillos mágicos, Peter Jackson se labraba una carrera a costa de realizar alocadas películas trash de terror con un gran toque de comedia como Mal Gusto o Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Y, aunque esta película podía haber seguido la senda de estos dos títulos si se le hubiese añadido más sangre y mala baba, es más fácil compararla con otra película del director más enfocado a la comedia: Agárrame a esos Fantasmas. Porque Lo Que Hacemos en las Sombras también es más comedia que terror (que os quede claro).



La historia, junto a las correctas interpretaciones, los continuos gags, chistes y parodias al género y la figura del chupasangre y una BSO super animada y auténtica, conforman esta suculenta delicatessen para los fans del género que busquen un producto fresco, divertido, que anime al revisionado y que se quede en la memoria del espectador tiempo después de haberla visto (imposible obedecer a la orden que se nos da en la escena post créditos). Y las dos últimas cosas son cada vez más difíciles de decir de una película de estas características. Un aplauso es lo menos que se merece esta película.

Así que ya estáis tardando en ver Lo Que Hacemos en las Sombras. No os defraudará.



Lo Mejor; TODO.

Lo Peor: Que películas así se estén convirtiendo en toda una rareza.




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