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lunes, 26 de noviembre de 2018

La Sala Común: Las escalofriantes aventuras de Sabrina, T.1




Nacida en los cómics de Archie en los alocados años 60. Sabrina Spellman ha ido mostrando a lo largo de los años la versión más cheesy de las brujas. Llegando al culmen con su versión televisiva noventera en formato sitcom protagonizado por Melissa Joan Hart y que a España nos llegó con un casposo y pasado de rosca doblaje que han acabado calando en el imaginario popular. Tanto es así que cuando se anunció esta reinvención televisiva del personaje muchos no dudaron en cargar contra ella. Lo cual es una pena teniendo en cuenta que forma parte del lavado de cara que se le ha dado al Universo de Archie tanto en los cómics como en las nuevas series. Es así como el título dedicado a Sabrina ha buscado transitar por senderos más terroríficos. No por nada, tanto los cómics como la serie se han titulado Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina.

La mente tras la reinvención comiquera de Sabrina, Roberto Aguirre-Sacasa, se encuentra también detrás de la adaptación televisiva. Lo que supone toda una garantía de que este producto de Netflix plasmará todo lo que caracteriza esta nueva versión de Sabrina y su mundo.

La serie nos presenta a Sabrina (Kiernan Shipka) una joven mitad bruja-mitad mortal que vive junto a sus amigos en el pueblo de Greendale y que se enfrenta a la difícil decisión de si terminar de formar parte del todo o no de La Iglesia de la Noche y ser una con el Señor Oscuro o quedarse con sus amigos mortales.




Desde luego la premisa es rompedora para lo que nos tiene acostumbrado este personaje y sus historias. Pero es que esta serie viene, como el cómic, ha romper con lo establecido y a sacar adelante una trama más terrorífica que acerca a la serie a poder tomarla como la "nueva Buffy". Pues mezcla a la perfección el terror y la adolescencia.

Llevamos unos añitos en los que ya no es extraño encontrarnos brujas televisivas (American Horror Story: Coven y Salem). Pero esta serie logra distanciarse bastante al ampararse en el factor Satánico que impregna la obra (ya en los primeros capítulos se deja ver el macho cabrío). Esto quizás termine por rayar en exceso en según qué partes. Y, aunque se dan buenas muestras de mejor esoterismo la cosa puede quedar bastante a deber (culpa de la magnífica THE VVITCH). De todos modos la cosa acaba por formar parte de la esencia de la serie a la que se le une una exquisita puesta en escena donde se aúna a una curiosa muestra de atemporalidad con todo lo relacionado con el mundo oscuro de Sabrina.

Kiernan Shipka está perfecta como Sabrina, dotando al personaje de un magnético encanto y esa agradecida mezcla de ingenuidad y fiereza que caracterizan a su personaje. Es imposible no caer hechizado (sic.).




Junto a Kiernan aparece un gran catálogo de secundarios encabezados por sus tías (Miranda Otto y Lucy Davis) que monopolizan la mayor parte del (negrísimo) sentido del humor de la serie. El sugerente primo Ambrose (que espero que tenga más relevancia en la segunda temporada). Los particulares antagonistas: el padre Blackwood, el trío de despreciables brujas adolescentes, pero, sobre todo, el endiabladamente genial personaje de Michelle Gomez.

En la parte humana nos encontramos al enternecedor Harvey y a Roz y Susie. Quienes terminan por contar con sub tramas que vienen a dar algo de "chicha" a esta parte del mundo de Sabrina que acaba flaqueando (por muy de agradecer que fuese la creación de MAGIA/WICCA en los primeros episodios o el terrible suceso que se da en el meridiano de la temporada).




Si bien la temporada está muy bien compuesta por diez episodios. No pude evitar achacarle ciertos problemas de ritmo en según qué episodios (algunos pasan de la hora de duración). Quizás es mi culpa, que espera que una serie de estas características cuente con episodio de apenas cuarenta minutos que sigan una estructura televisiva más juvenil (aunque han llegado a aguantarse las ganas de dejar el "Monstruo de la Semana" en solo un episodio que indaga bastante en los personajes principales).

Un tema negativo está en la caracterización de ciertas criaturas que rozan un peligroso ridículo que no debería darse de querer mantener el Escalofriante del título. Por otra parte está el tema Salem, que si bien podemos concederles la licencia de no tenerlo soltando la verborrea asociada con el personaje para anclarlo al estatus de "Familiar de Bruja", lo que no es de recibo es que se "olviden" de él en varios episodios (ojo, sé que esto está ligado a la alergia de Kiernan a los gatos. Pero habrá formas de no sacrificar tanto al compañero gatuno de Sabrina).

Desde luego la temporada termina de una forma que deja al espectador boquiabierto y con ganas de ver qué nos tendrán preparado para la próxima tanda de episodios. En la entremezcla de terror y drama adolescente, Las Escalofriantes Aventuras de Sabrina se afianza como una serie a tener muy en cuenta a la hora de disfrutar de una de esas queridas "maratones de sofá y Netflix".





Lo Mejor: Kiernan como Sabrina. El agradecido lavado de cara del personaje.

Lo Peor: Ciertas caracterizaciones de criaturas. El anclarse tanto en el Satanismo.



viernes, 9 de septiembre de 2016

Crítica Deathgasm de Jason Lei Howden





Antes de que Peter Jackson se viese inmerso en ese mundo fantástico ideado John Ronald Reuel Tolkien con sus trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Estando en boca de todos y embarcándose en multimillonarios proyectos con gente de la talla de Steven Spielberg (Salvar al Soldado Ryan, Indiana Jones y la Última Cruzada). El neozelandés vio sus orígenes cinematográficos en las producciones de serie B de la talla de Mal Gusto o Braindead, tu madre se ha comido a mi perro. Películas en las que primaba el humor negro, el absurdo, la sangre y vísceras derramadas en grotescos espectáculos que acababan encantando al espectador más extremo.

Con claras intenciones de recoger el testigo dejado por Peter Jackson. Jason Lei Howden convierte su opera prima en un sucesor de estas producciones splatter. Por desgracia, lo hace sin demasiado acierto.

"Deathgasm nos lleva a un perdido pueblecito donde da a parar nuestro joven protagonista, Brodie (Milo Cawthorne). Metalero de nacimiento y vocación que acabará siendo el responsable de invocar al mismísimo Rey de los Demonios. ¿Sobrevivirán sus amigos y él para poder componer la canción más brutal de todos los tiempos?"




Una premisa simple, pero que promete grandes dosis de salvaje diversión. Sin embargo, Jason Lei Howden no ha sabido encarar nada bien esta película. Cierto que es serie B y que no pedimos sesudos argumentos, pero el problema viene cuando el director se deja llevar por los excesos y se pierde en su historia. Y a Deathgasm le ocurre esto (sobre todo en su recta final). Dando la sensación de que estamos viendo a un pollo descabezado poniéndolo todo perdido de hemoglobina.

Si algo podemos alabar de Deathgasm, es su estética. Todo gira alrededor de la música Metal (más concretamente los sub géneros Death y Black Metal). Y aunque en un principio podría pensarse que el tema sería tratado de forma paródica, Jason Lei demuestra que él vive esta música de igual forma que los protagonistas de la cinta. E imprime en el conjunto toda esa brutal aura y ambientación. Siendo toda una gozada para aquellos fans (aunque puede que logre desencantar a los neofitos), que seguro que no dejarán de aplaudir ante tanta referencia y chistes metaleros.




Puede que el primer acto resulte más indigesto para los buscadores de escenas sanguinolentas. Pero en mi caso ha resultado ser lo mejor de Deathgasm. La presentación de los personajes, eso de colar a nuestro protagonista en una familia fervientemente devota, los primeros acercamientos a la trama diabólica... En estas partes Jason muestra bastantes de los mejores momentos de la película y, irónicamente, es cuando el Infierno se desata cuando Deathgasm se pierde y acaba por no convencer tanto como debería.

Sin duda, a partir de ese momento la película aprieta el turbo para no soltarlo. Entregándose a un despiporre en el que se deja perder sin importarle nada más, llegando incluso a dejarme bastante hastiado en la recta final. Justo cuando debería estar flipando por el culmen de esta diabólica aventura.

Está claro que a parte de beber mucho de los primeros títulos de Peter Jackson. Deathgasm ve en Evil Dead su principal fuente de inspiración. Tanto es así que podríamos estar ante un maquillado remake del clásico de Sam Raimi (Darkman, Arrástrame al Infierno). Desde esas partituras que podrían haber sido arrancadas del mismísimo Necronomicón Ex-Mortis, a los poseídos que parecen primos hermanos de los gamberretes Deadites, pasando por la orgía de sangre y miembros cercenados a la que los personajes principales se entregan que henchirían de orgullo a tito Ash.




Y está bien que Jason quiera homenajear a estos referentes. El problema es cuando los hace parte vital de su historia y no se molesta en perfilar la mitología que presenta... ¿Acaso importa la pitonisa de la tienda de discos o ese culto/organización que parece que solo pasaba por ahí? ¿Y ese temible Rey de los Demonios? Todo acaba convirtiéndose en una triste anécdota. Aunque puede que esto pase para muchos desapercibido gracias al ritmo sin pausas de la película.




Jason Lei viene de trabajar en el campo de los FX´s de producciones de la talla de las películas como El Hobbit o Los Vengadores. Y muy agradecido estoy de que en esta película haga primar lo artesanal sobre lo digital (aunque cuando esto hace acto de presencia es de una forma terrible, no sabiendo si está realizado así a posta o no). Aunque sea una pena que la criatura final quede tan tosca y simple. 

¿Y qué es un splatter sin las dosis cómicas entre tanto desmembramiento? En este punto, Jason sigue demostrando ser muy irregular. Desde luego tiene unos cuantos momentazos para romper en sonoras carcajadas, pero no logra mantener ese nivel de sangriento gamberrismo a lo Metalocalipsis (recomendadísima serie de animación para todo amante del Metal) que roza en algunos momentos y que tanto pide esta película.

En cuanto a los personajes. La película decide centrarse en el triángulo conformado por Brodie, Zakk (James Blake) y Medina (Kimberley Crossman). Siendo una lástima que el dúo de nerds que son Dion y Giles queden relegados a un segundo o tercer plano, teniendo en cuenta lo cómicos y caricaturescos que son. La dupla de Brodie y Zakk resulta bastante decepcionante en comparación.



Aunque esta película me hace valorar más Éramos Pocos y Llegaron los Aliens..., no negaré que Deathgasm puede contentar a muchos espectadores. Sobre todo gracias a su corta duración y a lo vertiginoso de su ritmo. Que pueden lograr que todas las carencias que he comentado en esta reseña queden relegadas por el espectáculo de sangre, demonios y Metal que nos ofrece Jason Lei.

Y no puedo terminar la crítica sin valorar la vibrante BSO y avisar al posible espectador de que se quede hasta después de los créditos finales.

Deathgasm no me ha terminado de convencer. Aunque le daré una segunda oportunidad a Jason Lei Howden, quien se supone que está preparando la continuación de esta película. Donde espero que de verdad ponga toda la carne en el asador, pero sin perder nunca el brutal ritmo que se gasta.




Lo Mejor: El vertiginoso ritmo puede lograr que muchos no se fijen en sus carencias. La BSO y estética.

Lo Peor: Se pierde en su propuesta y homenajes.