Castle Rock Asylum

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jueves, 9 de abril de 2020

Crítica Hogar de Álex y David Pastor



Cine español + thriller + Javier Gutiérrez = No podía dejar pasar esta película que acaba de aterrizar en el catálogo de Netflix, y que nos cuenta la caída en desgracia de Javier Muñoz (Gutiérrez), un publicista de éxito que se queda sin trabajo y, como consecuencia, pierde el estatus y la clase social, viéndose obligado a abandonar junto a su mujer y su hijo el lujoso piso en el que viven. Una vez de regreso al barrio humilde del que procedía, Javier decide espiar a la nueva familia que vive en el que era su hogar, que no es otra que la formada por el personaje que interpreta Mario Casas y la familia de este. 

Dicen las críticas que Javier Gutiérrez hace de Javier Gutiérrez pero, sinceramente, hace tan bien de sí mismo que borda todos los papeles que se le pongan por delante. Estaba cantado que iba a hacerlo bien. La sorpresa, sin embargo, me la he llevado con Mario Casas, al que he visto mucho más expresivo que de costumbre.


Que sí, que este personaje tan obsesionado es clavado al que ya interpretó Gutiérrez en El autor, aunque la obsesión no sea literaria, sino a causa de un futuro que se le está negando, un pasado que ha perdido, y un presente que lo hace muy infeliz. Y, a pesar de que acusen a la trama de ser muy de telefilme, a mí me ha entretenido desde el principio hasta el final, pues no da tregua a la tranquilidad ni al aburrimiento.

Además, su final no es para nada el típico de este tipo de historias, donde el protagonista termina cagándola... No, aquí, a este hombre, todo le sale bien, tal y como se lo propone. Una novedad en el frente, todo sea dicho. E, incluso, incluye alguna crítica social, como la dificultad de encontrar un trabajo decente y bien remunerado a ciertas edades, aunque te ampare un currículum brillante.

Sinceramente, y aunque no sea la película del año, yo la recomiendo para una tarde de domingo, con palomitas, buena compañía... y las persianas bajadas. Por si acaso. No sabemos quién puede estar atento a lo que ocurre en nuestro Hogar.

Lo mejor: Javier Gutiérrez. El final, tan poco típico en este tipo de historias.

Lo peor: que podría haber ofrecido mucho más.





miércoles, 28 de noviembre de 2018

Crítica Creep de Patrick Brice



Aaron necesita dinero y le surge una oportunidad de oro: un hombre moribundo lo contrata para que pase un día con él y grabe todos sus movimientos. ¿A cambio? Mil dólares. ¿El fin? Se está muriendo de cáncer y quiere dejarle un recuerdo a su futuro hijo, que está a punto de nacer. Durante esas ocho horas, Aaron se da cuenta de que algo raro pasa y, cuando descubre todas las mentiras de Josef y que este le ha quitado las llaves de su coche para que no se vaya de su casa, ya será demasiado tarde, pues Josef acosará a Aaron de todas las formas posibles.

La película está rodada como falso documental,  por lo que solo vemos las grabaciones de la cámara de Aaron. A pesar de que esto me suele marear en algunas películas, esta es más sosegada y ha logrado que la vea sin ningún problema de ese tipo.


Me han fascinado ambos actores y sus personajes. Aaron pasa un terror que, en muchas ocasiones, parecía real. Josef está como una puta cabra, por lo que también crea momentos muy divertidos durante la película (o será que yo tengo un humor raro, porque me meaba en situaciones bastante tensas).

Resulta muy amena, mucho  más de lo que me esperaba de ella. El ritmo es pausado, justo como tiene que ser para que la trama se hile de la forma en que lo hace. Se te va metiendo poco a poco en el cuerpo hasta que tú también te sientes acosado por Josef, y empiezas a sentir el mismo terror que Aaron cuando se mete en la cama.

Sinceramente, me ha sorprendido para bien. Te va dando pinceladas de lo que ocurre, te pone en tensión, te aterroriza y, a veces, y si eres tan rara como yo, te hace mearte de la risa. Por supuesto la recomiendo, y  mañana mismo vamos a ver la segunda parte, que también promete tras el final de esta.

Lo mejor: Los personajes. La tensión. El terror compartido con Aaron.

Lo peor: algunas cosas predecibles.