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jueves, 28 de septiembre de 2017

Crítica: No respires de Fede Álvarez



Tenía ganas de ver esta película por varias razones. La principal es el género, ya que me encanta el terror. La segunda era ver a Dylan Minnette fuera de su papel de adolescente calzonazos en "Por trece razones". Esto último no lo he conseguido, pues el chico aquí es otro pagafantas.

Tres adolescentes se dedican a saquear casas y ahora han encontrado una que les parece perfecta. ¿El motivo? El dueño es ciego y multimillonario. Todo fácil. Pueden entrar, llevarse los millones y dejar de robar para siempre. ¿El problema? El ciego es un peligroso psicópata y los chicos pasarán de ser los cazadores a convertirse en las presas.

La película tiene una premisa buena. Sí, siempre hemos visto películas de robos que salen mal y hasta ahí podría no parecer original, pero al final resulta ser toda un huevo kinder: deliciosa y con sorpresa.



El papelón que hace Stephen Lang es la hostia. Consigue que estemos toda la película pendientes de todas las esquinas, temiendo su aparición, deseando que los chicos salgan a la calle y se alejen de él. Sin duda, consigue que nos de miedo hasta respirar. Por otro lado, de los ladrones me quedo con Rocky. Es la única que tiene "motivos" para cometer los robos y así poder empezar una vida nueva.

La cinta es claustrofóbica y tiene tintes del terror de serie B que tanto me gusta, pero con una vuelta de tuerca diferente con la que Fede Álvarez consigue, tras su remake de Evil Dead, que no podamos despegar los ojos de la pantalla.

Si me hubiese gustado otro final más cruel, más cerrado. Pero bueno, quiero pensar que, quizás, nos van a regalar una segunda parte.

Lo mejor: Stephen Lang. El perro. Todas las escenas del sótano. El laberinto de estanterías.

Lo peor: Que a veces me ponía demasiado nerviosa.