Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

I Convocatoria Literaria de Castle Rock Asylum

Toda la información, aquí.

A 47 Metros, de Johannes Roberts

Crítica por Rain Cross.

The Mimic de Huh Jung

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

Psicofonía: Lavender Town (Junichi Masuda, Go Ichinosedo)

Por Chica Sombra.

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miércoles, 18 de abril de 2018

El terror en la mochila: Málaga Insólita


El pasado domingo día 15, mi bonito Tony Jiménez y yo nos apuntamos a una de las Rutas misteriosas de Málaga, concretamente a Málaga Insólita. Ahí te adentran en la ciudad de forma diferente, enigmática, extraña y poco conocida, incluso para los propios malagueños. De la mano del escritor José Manuel Frías, un estupendo guía, fuimos descubriendo lugares plagados de sucesos sorprendentes, milagros religiosos o, incluso, robos de bebés. 



La primera parada fue el edificio colindante con la Iglesia del Sagrado Corazón. Según nos cuenta José Manuel durante la visita, este lugar fue restaurado y, durante las obras, se encontró un yacimiento formado por un centenar de cadáveres. Lo extraño es que hallaron tres cráneos sin cuerpo, pero con unas medidas descomunales, como tres o cuatro veces el tamaño de un cráneo normal. Las lenguas hablaban de una raza de superhombres que habitaron la península durante el siglo XIX.


Visitamos también una casa que fue habitada por un matrimonio que era muy feliz. Esperaban a su primera hija y eran prácticamente nuevos en la ciudad. La mujer se puso de parto y el padre, asustado y primerizo, salió a buscar a una comadrona. La mujer lo acompañó, asistió el parto y se llevó a la niña consigo, pues esta nació enferma y necesitaba cuidados especiales. Cuando pasaron las semanas y seguían sin saber nada de su hija, el padre fue a buscar a la partera, quien le entregó un bebé alegando que era su niña. Lo sorprendente del caso fue que, en ese preciso momento, un hombre llegó gritando que le devolviesen a su hija. La parte buena de esta historia fue que la mujer fue llevada a la cárcel. La parte terrible fue que nunca jamás se supo nada de esa niña que fue separada injustamente de sus padres.

Otra de las paradas fue la Plaza de la Constitución, donde en el siglo XIX estaba ubicada la cárcel. La leyenda cuenta que una niña de once años perdió a su madre, y vivía feliz con su padre y su madrastra. El abuelo materno solía visitar a su nieta tras la muerte de su hija, pero empezó a sospechar que algo raro ocurría cuando el que fue su yerno le ponía excusas para que la viese. Que si había salido con unos familiares, que si estaba en casa de una amiga... La cuestión es el que hombre tuve la sensación de que algo raro pasaba y acudió a las autoridades. Cuando fueron a registrar la casa, no encontraron a la niña por ningún sitio. Eso sí, vieron que el hueco de debajo de las escaleras estaba enyesado de manera burda, por lo que lo echaron abajo. El hallazgo fue terrible, pues la niña había sido emparedada en vida, sin alimento, sin agua, y estaba prácticamente consumida. ¿El motivo? A la madrastra no le gustaba su presencia. Cuando el verdugo fue llevado a la cárcel, Málaga lo esperaba allí, entre abucheos y pedradas. A veces la justicia sí existe.



Para terminar, os dejo una de las historias que más miedo me ocasionó, precisamente por su cercanía. Me ha impactado mucho saber que en las playas de Málaga había tiburones hasta hace relativamente poco. ¿Por qué me impacta esto con todas las barbaridades que os acabo de contar? Porque como os he contado alguna vez, tengo talasofobia, y pensar que hay animales que pueden devorarme dentro del agua no ayuda a superar ese miedo. Según nos contó José Manuel Frías, un bañista disfrutaba del día cuando un tiburón hizo su mágica aparición. La gente empezó a avisarlo, pero fue demasiado tarde. Cuando lo sacaron del agua, le faltaba una pierna a la altura de la ingle, que el bicho se comió de un solo bocado.


Como veis, no hace falta llenarme mucho la mochila para encontrar historias terribles. Os prometo que seguiré recorriendo Málaga en busca de ellas.



lunes, 16 de abril de 2018

Crítica A 47 Metros, de Johannes Roberts




Sinopsis:

Durante una inmersión, dos hermanas que están de vacaciones en México, se quedan atrapadas en una jaula de avistamiento de tiburones, con el oxígeno agotándose y rodeadas de peligrosos tiburones blancos. Sin ayuda en la superficie, sin ayuda bajo la superficie. 



Opinión:

El tema de los tiburones me llama mucho la atención, y desde que vi Infiero Azul (de la que hablaré en otro momento) y su CGI tan mejorado respecto al aspecto de los escualos que me voy atreviendo a ver nuevos títulos sobre estos devoradores del mar.

A 47 Metros tiene una premisa de lo más interesante: unas chicas que se quedan atrapadas dentro de una jaula que se usa para ver de cerca a los tiburones en el fondo del mar. La carencia de oxígenos y los grandes peces las acecharán en todo momento.

La trama no decepciona, da lo que promete, aunque debo reconocer que por momentos, sobre todo en su inicio, me ha parecido algo lenta. Pero cuando quedan atrapadas la cosa cambia y vamos viendo la angustia de las dos protagonistas y la esperanza que depositan en ser rescatadas.

Las actuaciones son correctas, destacando a Mandy Moore en un papel fuera de su registro habitual y Claire Holt, las dos hermanas protagonistas, que son las que llevan el peso del metraje y que se alejan del estereotipo de damas en apuros, especialmente la segunda, y que sacan su afán de supervivencia a lo largo de los minutos, haciendo todo lo posible por salir con vida. 
Del resto, cumplen con su cometido, sin más.


Y hay que hablar de los tiburones. Con los años, y desde que Tiburón de Steven Spielberg basada en una novela de Peter Benchley aterrara a toda una generación de bañistas allá por el 75 que no han dejado de surgir nuevas cintas sobre el tema. Aquí, la premisa cambia un poco, siendo los que acechan a las protagonistas en sus intentos desesperados de coger las botellas de oxigeno que les mandan desde el exterior o comunicarse con el patrón del barco, interpretado por otra de la caras conocidas de reparto, el actor Matthew Modine. Son aterradores, especialmente en las escenas más oscuras de la cinta.

Sin querer revelar demasiado para no perjudicar su visionado, comentaré que tiene un giro bastante sorprendente que, a pesar de que ya deduje en cierto momento que este título tenía alguna pequeña trampa escondida, no era el que esperaba, algo que me gustó mucho.

En resumen, A 47 Metros es una película entretenida, aunque con poca sangre y más suspense, ideal para disfrutar durante una tarde de domingo.

Lo Mejor: Las escenas marina. El CGI. El giro inesperado.

Lo Peor: Su inicio lento. Más suspense que terror, en los momentos donde podrían haber sido más explícitos, no muestran nada.





viernes, 13 de abril de 2018

Crítica The Mimic de Huh Jung





La expansión del cine de género oriental se vio totalmente monopolizado por el J-Horror desde principios de siglo. A pesar que por aquel entonces, se asomaron timidamente películas como Dos Hermanas, The Host o Encontré al Diablo. Pero no ha sido hasta hace un par de años, con el estreno de la superproducción zombi Train To Busan, que por fin se ha puesto toda la atención a las propuestas que nos puedan llegar de Corea del Sur. Es así como uno no podía dejar escapar esta The Mimic (en original Jang-san-beom). Una película cuya premisa le queda DEMASIADO grande.




El arranque de The Mimic tiene gran parte de culpa a la hora de valorar negativamente el film. Esa especie de prólogo que parece proponernos una película más perturbadora y siniestra de lo que finalmente nos encontramos, se complementa con una malrollera secuencia encajada antes de los créditos finales. Entre medias, parece que se ha colado otra película con un objetivo completamente distinto en el que el drama reina por encima de todo. Esto no es nuevo, ya en mi opinión sobre Train to Busan comenté que el claro gusto de Corea por los dramas (prácticamente todas sus propuestas televisivas parten de esa base) juega en contra de este tipo de películas. Y con The Mimic la cosa no hace más que justificarse. Si de verdad quieren darse a conocer mundialmente, deberían dosificar más los aportes dramáticos. Claramente NO sacrificarlos. Pero desde luego, no pueden dejarse llevar hasta el punto de echar a perder lo que podría haberse convertido en una de las nuevas joyas del cine de terror oriental y que finalmente se asemeja más a lo que nos echaríamos a la boca un domingo de sobremesa.




The Mimic nos presenta a una madre que arrastra el dolor por la desaparición de uno de sus hijos al dejarlo un día solo junto a su suegra afectada por el alzheimer. En su desesperación se muda junto a toda su familia al pueblo de la niñez de la anciana para ver si así recupera la memoria y puede revelar qué pasó con el pequeño. Pero algo raro ocurre en el interior del bosque que rodea la casa. Se escuchan voces. Voces de gente que ha muerto o desaparecido. Y un día, del bosque emerge una niña que habla con la voz del pequeño desaparecido...




Como podéis comprobar, la sinopsis no podía ser más atractiva. Y lo es más al descubrir que la historia se inspira en una criatura del folklore coreano. Pero todo esto se aparca de lado todo lo posible, para primar las partes e interpretaciones melodramáticas del relato. Entre medias, aún nos encontramos con algún pasaje que logra mantener el suspense de la historia. Y ya tan solo lo inquietante de la premisa ayuda bastante a que The Mimic no se desvirtúe por completo del género de terror.

En todos los aspectos de la producción, el film no pasa de ser correcto. Por lo que poco más tengo que añadir de esta propuesta que me supone una verdadera decepción.




Lo Mejor: El prólogo. La premisa.

Lo Peor: La sobredosis de melodrama que afecta a todo el conjunto.



miércoles, 11 de abril de 2018

Psicofonía: Lavender Town (Junichi Masuda, Go Ichinosedo)



Ahora os estaréis preguntando qué hace el tema de Pokémon en una sección en la que hablo sobre canciones malditas o con contenido oculto. Pues bien, a este tema conocido por todos, se la acusó de ser el responsable de multitud de suicidios de niños de entre siete y doce años. En total, 104 niños murieron en Japón en 1996, y todos eran jugadores de Pokémon y muchos tenían en común haber guardado la partida por última vez en Pueblo Lavanda.

Los rumores dicen que estos suicidios ocurrieron porque la canción tiene unos picos de frecuencia que solo los adolescentes pueden percibir. La melodía, oscura y triste, acabó por sumirlos en un estado depresivo del que no pudieron salir más que con la muerte. Antes de este dramático final, sufrieron dolores de cabeza, sangrado de nariz e insomnio. 

¿Leyenda o realidad? Sea como sea, ya no volveré a jugar a Pokémon de la misma forma...


lunes, 9 de abril de 2018

La Sala Común: Junji Ito Collection





Desde hace unos años ya no es tan extraño encontrarnos animes de terror. El género en este medio hace un buen tiempo que quedó bastante relegado. Y lo cierto es que hay que admitir este regreso ha sido bastante sutil.

El anime que mejor representa este regreso es sin duda Yami Shibai. Antología de episodios cortos (apenas cinco minutos) que cuenta con la particularidad de mostrar un estilo de animación que trata de asemejarse al teatro de marionetas que da nombre a la serie. El anime ya cuenta con cinco temporadas en las que, por desgracia, prima el susto y lo grotesco fácil. Aunque aún podemos encontrarnos algún que otro capítulo que en verdad aprovechan el inquietante folklore y leyendas urbanas japonesas.

Junto a Yami Shibai, podemos sumar Kagewani, Kowabon y Sekai no Yami Zukan. Aunque todos repiten el mismo patrón de episodios breves que tratan de buscar el sobresalto sencillo y fugaz. Por lo que el saber que la nueva propuesta antológica de terror en anime sería Junji Ito Collection, servidor no pudo menos que emocionarse.




Actualmente, Junji Ito es el mangaka más importante e influyente del género de terror. Sus obras más conocidas son, sin duda, Uzumaki, Gyo o Black Paradox. Combinando un particular y siniestro estilo de dibujo acompañando unas tramas que aúnan el suspense y lo grotesco, Ito ha logrado aterrar a un sinfín de lectores.

En este caso, el anime que nos ocupa adapta las historias cortas del autor. Una faceta de su obra bastante pródiga de la que esta propuesta animada, desgraciadamente, no sabe (o quiere) aprovecharse.




Los problemas con Junji Ito Collection comienzan ya solo en su fachada. Con esa terrible y simplona animación. En pleno 2018, es triste encontrar un anime tan acartonado como este. Además de que el diseño de personajes también se ve afectado. Sacrificando gran parte de lo que hace memorables las historias de Ito.

Si Yami Shibai y sus demás competidoras buscaban el susto fácil, Junji Ito Collection no solo no sabe repetir esto, sino que decide explotar también la faceta más humorística de la obra del mangaka. Que una de las dos historias del primer episodio la protagonice Soichi ya es toda una declaración de intenciones (a modo de resumen, Soichi es uno de los personajes recurrentes de la obra de Junji que protagoniza las historias más desenfadas). Y lo peor es que tanto el personaje como las tramas que protagoniza se van repitiendo a lo largo de la serie. Puede que algún espectador logre cogerle el gusto a este tipo de historias. Por mi parte son otra piedra en el camino a la hora de valorar esta propuesta.




Hasta los grandes filones como son Tomie o la Modelo no logran justificar el visionado de este anime, que apenas consigue sacarse de la manga un par de historias decentes.

Junji Ito Collection supone una gran decepción que espero que al menos sirva para dar a conocer a este autor y anime a conocer en verdad su gran y terrorífica obra.




Lo Mejor: Aún adapta unas cuantas buenas historias cortas de Junji Ito. El Opening.

Lo Peor: La animación y apostar tanto por Soichi y su humor.



viernes, 6 de abril de 2018

Crítica Aniquilación de Alex Garland






Es curioso fijarse que en los últimos meses, las grandes apuestas de cine de ciencia ficción han acabado en manos de Netflix. Siendo estas The Cloverfield Paradox, Mute o la película que nos ocupa, Annihilation (aka Aniquilación). Propuestas que no estaban pensadas en un inicio para ser estrenadas en la plataforma de streaming, pero que en cierto punto de su desarrollo los productores decidieron no jugársela a la hora de hacer pasar estos títulos por las carteleras para salvar los muebles (como ha sido en el caso de la tercera entrega del "Cloverfieldverse" o la nueva decepción de Duncan Jones). Este movimiento no deja de inquietar al fan del cine de ciencia ficción, quien hace nada ha visto como la más que competente secuela de Blade Runner suponía un fracaso comercial, y como Ridley Scott desaprovechó del todo su Alien: Covenant. Poniendo en duda el futuro de este género en las salas de cine.

De momento, centrémonos en la crítica de la nueva película de Alex Garland y crucemos los dedos para que dentro de unos meses no tengamos que leer que la nueva adaptación cinematográfica de Dune acabará por tener su estreno mundial en Netflix.

Alex Garland lleva bastantes años siendo una de las voces más influyentes y creativas del género de la ciencia ficción. Comenzando por su carrera como guionista, donde hizo buenas migas con el director Danny Boyle. Pues es el responsable de los libretos de 28 Días Después y Sunshine. Y el encargado de escribir la última e infravalorada adaptación cinematográfica del Juez Dredd (actualmente se ha descubierto que en esta película llegó a tener más importancia que solo escribir el guión). Pero, sin duda, donde en verdad se ganó el título en este género fue con su opera prima oficial: Ex-Machina.

Tocando uno de los temas fundamentales del género de ciencia ficción como es el de las Inteligencias Artificiales. Garland se enfoca en un tono y prisma más intimista que no deja diluir el enfoque y mensaje. Todo esto narrado en clave de desasosegante thriller que va in crescendo. Gran apuesta en la que el señor Garland salió la mar de bien parado, dejando a muchos (entre los que me encontraba) con muchas ganas de visionar su próxima apuesta cinematográfica.




Por desgracia, no he leído la trilogía literaria que adapta esta película. Por lo que solo podré valorar la película como producto independiente a la obra escrita por Jeff VanderMeer. Pero tengo constancia de que la obra original ha sido un gran aporte al género sci-fi actual. Con lo que ya de por sí, Alex Garland tiene un excelente caldo de cultivo con el que jugar con esta adaptación. Y así ha sido, pues Aniquilación supone un nuevo acierto de este cineasta en la que puede seguir explotando su enfoque más intimista e inspirador del género. Esto se ve y se siente desde el arranque del film. Desde cómo muestran el evento que da sentido al film, al primer (re)encuentro entre los dos personajes principales del mismo. El modo de narrar de Garland se aleja de la rimbombancia con la que, seguramente, habría encarado la propuesta la mayoría de realizadores.

Teniendo en cuenta esto, también hay que aclarar que Aniquilación presenta un marcado tono de serie B más de postín a lo habitual. Lo que coloca la película en un término medio que supone a la vez una virtud y un defecto. Pues puede lograr que varios tipos de espectadores del género disfruten mejor de la propuesta, pero al mismo tiempo impedir que la misma exprima todo su potencial en cualquiera de sus vertientes. A pesar de que Aniquilación peca de esto, la película se mantiene bien a flote y logra alcanzar un buen puesto entre la lista de grandes películas de ciencia ficción contemporáneas.




La historia de Aniquilación nos descubre una zona que, tras el impacto de un meteorito, se ve cubierta de un extraño muro multicolor. A lo largo de los años se han enviado expediciones de las que nunca se ha vuelto a saber nada hasta que el marido de la protagonista regresa. Pero parece que su estadía en la Zona X lo ha cambiado drásticamente. Empeñada en descubrir el porqué de su estado, Lena (Natalie Portman) se une al nuevo equipo de expedición.

No es nada difícil intuir que tanto la película como la novela original es una revisión de El Color que Cayó del Cielo, de H. P. Lovecraft. Aniquilación goza de exponer bastante bien ese Horror Cósmico que tanto parecen costarle mostrar a los que realizan las adaptaciones directas de las obras del solitario de Providence (hasta traslada la particular narración oral típica en los escritos Lovecraftnianos). Es así como Aniquilación busca estremecer tanto nuestras mentes con esos momentos más inspiradores (el de la piscina se resiste a abandonar mi pensamiento), como nuestros cuerpos al no evitar "mancharse" en lo visceral del relato.




El talento cinematográfico de Alex Garland sigue presente en cada escena de Aniquilación. No se ha diluido ni una pizca de su talento como sí que le ha ocurrido a otros compañeros de profesión como Duncan Jones. Maneja la cámara con un temple y estilo envidiable, logrando sacar lo mejor de escenas tan, a priori, poco inspiradoras como el ataque de ese cocodrilo.

Se realiza un excelente trabajo de efectos especiales a la hora de recrear la Zona X. Por desgracia, la cosa no funciona tan bien con sus "habitantes" más vivos. Un mal menor pero que deja en entredicho el problema de no saber posicionarse que comenté al comienzo de la crítica. De todas formas, las criaturas parten de conceptos tan fascinantes que ya de por sí logran que el CGI que les acompaña no desmerezca tantos sus apariciones.

Al igual que se hizo con Arrival (aka La Llegada), la BSO de Aniquilación cobra gran relevancia a la hora de lograr crear esa desasosegante atmósfera que tan vital es para el film.




Una de las grandes bazas con las que jugaba la propuesta y que, por desgracia, no logró aprovechar, era la de tener todo un equipo protagonistas de personajes femeninos. Por una vez, el grupo sobre el que recae la responsabilidad de enfrentarse a los peligros de otro mundo no está compuesto de aguerridos machos de la escuela del tito Arnold o Stallone. Y en un comienzo, el grupo de Aniquilación se presenta bastante bien, pero no tardan en descubrirse como encarnaciones de miedos y traumas que solo sirven para desencadenar la acción. Por supuesto, Natalie Portman, logra llevar mejor ese peso. Aunque hay cierta parte de sus flashbacks que hacen más mal que bien al conjunto al resultar bastante redundantes.

El resto del cast cumple. Y está por ver si Oscar Isaac se convierte en actor fetiche del director.




Entrando un poco en el tema de si veo lógico que Paramount se echase atrás en el estreno en cines de Aniquilación... Pues creo que se precipitaron bastante. Este no es un caso como The Cloverfield Paradox donde claramente era la única opción para salvar los muebles. Y tampoco estamos frente a una apuesta tan cerebral como para temer un fusilamiento en taquilla. Es cierto que una parte del público no entraría tan dispuesto al visionado, pero no formarían un grupo tan nutrido como para echar abajo la película. Con lo que sí, es una lástima privarnos de la experiencia en la gran pantalla. Pero al menos la podemos disfrutar por vías legales y no se perderá como lágrimas en la lluvia...

Aniquilación por fin es el digno producto sci-fi que Netflix tanto estaba buscando tras las fallidas The Cloverfield Paradox y Mute. Y Alex Garland no cae en su nuevo paso de su camino por labrarse un nombre tras las cámaras.





Lo Mejor: Su acertada muestra de Horror Cósmico. La recta final.

Lo Peor: No aprovechar el cast femenino. El CGI en las criaturas.