Castle Rock Asylum

Bienvenidos a la locura.

El terror en la mochila: Mansión Winchester (California)

Por Chica Sombra.

Al otro lado de la puerta, de Johannes Roberts

Crítica por Rain Cross.

Kong: La Isla Calavera de Jordan Vogt-Roberts

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

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miércoles, 22 de marzo de 2017

El terror en la mochila: Mansión Winchester (California)



Hoy, por petición de la directora del manicomio, he viajado hasta San José, California, para visitar la Mansión Winchester. ¿Y qué tiene de especial? En ella vivió Sarah Winchester, viuda del inventor del rifle y tiene unos 24.000 metros cuadrados que estuvieron en construcción durante 38 años, hasta que Sarah falleció. Hasta aquí todo podría parecer normal, pero la cuestión es que está considerada como uno de los lugares más embrujados de Estados Unidos y, si entras solo, procura no perderte, porque es tan grande que nadie asegura que vuelvan a encontrarte.

Sarah sufrió las muertes de su hija y de su marido y cuando visitó a una médium, esta le dijo que estaba maldita por todas las muertes ocasionadas por las armas inventadas por su difunto esposo, y le recomendó comprar una casa, ponerla en construcción y no terminarla nunca, para que así los espíritus no lo consideraran un hogar.


Sarah Winchester
La casa era tan atípica como su dueña, por lo que dentro podemos encontrar escaleras que no llevan a ningún sitio, puertas que dan a paredes y otras cosas extrañas, como más de 10.000 ventanas, algunas dentro de la misma casa.

Os puedo asegurar que al poner el pie dentro de esta casa nos encontramos muchos fenómenos paranormales, como corrientes de aire frío que nos congelan hasta el alma, portazos, pasos y ojos fijos en nuestras nucas.

Actualmente está convertida en un parque temático, el Winchester Mistery House, aunque algunos parasicólogos aseguran que el espíritu de Sarah sigue vivo en su mansión, acompañada de otros muchos que se reparten por las 160 habitaciones que componen esta mansión y los hermosos jardines victorianos que la rodean. No puedes dejar de colgarte la mochila del terror al hombro y hacer dedo rumbo a San José para adentrarte, siempre acompañado, en la Mansión Winchester. No te arrepentirás.


Fuentes: 

https://es.wikipedia.org/wiki/Mansi%C3%B3n_Winchester

http://www.pasarmiedo.com/el_misterio_de_la_casa_winchester.php



lunes, 20 de marzo de 2017

Crítica Al otro lado de la puerta, de Johannes Roberts



Sinopsis:

Maria, una mujer que ha perdido recientemente a su hijo, descubre un ritual que le permite despedirse del niño, pero por error se abre la puerta entre este mundo y el de los muertos. Maria deberá arriesgarlo todo para salvar a su familia del espíritu del que un día fue su querido hijo.


Opinión:

Le tenía ganas desde que vi el tráiler. Y, a pesar de su premisa, me ha parecido algo desigual y os diré porqué.

Maria y Michael son un matrimonio que vive en la India junto a sus dos hijos. Debido a un accidente de coche, Maria debe tomar una difícil decisión en la que pierde a su hijo Oliver pero salva a su hija Lucy.
Deprimida, intenta suicidarse. En el hospital, Piki, la criada que vive con ellos, le cuenta que existe un lugar en donde hay una puerta que separa el mundo de los vivos y los muertos y que podrá despedirse de Oliver si esparce sus cenizas allí. Sólo hay una regla: nunca abrir la puerta, da igual lo que ocurra.

Como ya podéis imaginar, Maria no sigue las normas y trae de vuelta a Oliver, aunque éste se va corrompiendo a medida que pasa el tiempo.


La idea me gustó mucho, ya que creo que tiene mucho juego, pero la cinta se hace algo pesada y la última parte me pareció algo caótica (salvo los minutos finales, que hay que decir que son todo un acierto).

Puedes llegar a empatizar con Maria (Sarah Wayne Callies), ya que es una madre desesperada y rota por los acontecimientos, así que a pesar de que hay algunas situaciones en las que te dan ganas de estrangularla, sus actos son más que comprensibles.

Debo hacer mención a Myrtu, interpretado por Javier Botet, que para mi gusto la mostraron poco y se merecía más minutos en pantalla.

La idea de la puerta que separa los dos mundos y la localización me han gustado mucho, y pienso que podrían haberle sacado más provecho, pero la última media hora se hace demasiado rápida y confusa. Y no, no me refiero a que no se entienda, si no que me ha resultado bastante forzada, y lo que hubiera sido una buena película sobre fantasmas diabólicos y mitología hindú se convierte en una más del montón.

¿La recomendaría?

A pesar de ser algo lenta y su último acto, tienes buenos momentos, por lo que resulta entretenida.


 

viernes, 17 de marzo de 2017

Crítica Kong: La Isla Calavera de Jordan Vogt-Roberts




El Kaiju Eiga está de vuelta. Este género que tanto popularizó Japón en las décadas de los 50, 60 y 70 vuelve a estar presente en las pantallas de cine de todo el mundo. El cine blockbuster debe encontrar dignos adversarios que luchen en taquilla contra las titanicas producciones superheroícas. Y estos monstruos gigantes bien pueden lograr darles la réplica.

En 2013, Guillermo del Toro (Blade II, La Cumbre Escarlata) comenzó a allanar el terreno con Pacific Rim (que actualmente está produciendo su secuela), donde asistíamos a las colosales batallas entre robots gigantes y monstruosidades alienígenas. Al año siguiente, Gareth Edwards (quien aún se recupera del éxito de Rogue One: Una Historia de Star Wars) nos traía la nueva versión americana de Godzilla (que tiene MUCHO que ver con Kong) y el año pasado los japoneses decidieron no quedarse atrás con una actualización del clásico de Ishiro Honda (y próximamente tendremos otra película nipona del monstruo, esta vez, en formato animado digital).

Y ahora es el turno de que el otro Rey de los Monstruos vuelva a irrumpir en la gran pantalla. Y lo hace con la contundente Kong: La Isla Calavera.




Hablar de King Kong es hablar de la historia del cine. El simio gigante vio la luz en 1933 y calando en el imaginario colectivo hasta nuestros días. Muy pocos serán los que no se sepan la historia. Quienes no logren evocar las imágenes de Kong y Fay Wray tanto en el selvático hogar del simio como en su desafortunado final en la cima del Empire State Building. King Kong era una película Kaiju sin ser consciente de ello. Porque por aquel entonces no teníamos tantas etiquetas como ahora para catalogar las películas.

La historia de Merian C. Cooper se ha estado revisitando a lo largo de las décadas, siendo el último remake que se hizo el de Peter Jackson (Braindead, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo) en 2005. Pero Kong: La Isla Calavera NO es un remake. El relanzamiento cinematográfico de este particular simio y su salvaje reino se alejan de lo que ya todos conocemos de sobra para mostrarnos un nuevo enfoque y reimaginación en este palomitero espectáculo digno del disfrute en la gran pantalla.




El marco histórico escogido no es otro que 1973. Con las tropas americanas abandonando Vietnam. Pero una unidad es contratada por un grupo de investigadores que quieren escolta para una visita a la Isla Calavera. Un inexplorado lugar en el que les aguardan mil y un peligros... Por no hablar de la titanica presencia del regente de la Isla: Kong. Al que es mejor no tener como enemigo...

La película tiene una inmejorable puesta en escena a la hora de retratar esa época. Y no es nada complicado notar los homenajes e inspiración de los clásicos bélicos que son Apocalypse Now y La Chaqueta Metálica. Todo un acierto a la hora de añadir todo ese componente bélico a este nuevo tratamiento. 

La fotografía de Larry Fong (Batman V Superman, 300) logra hacer aún más impactantes y espectaculares no pocas escenas del film (el listón lo deja MUY alto la primera visión de Kong ante los helicópteros y el sol dándole la espalda). Aspectos y detalles a destacar teniendo en cuenta que no dejamos de hablar de una película de monstruos gigantes.




El tema más criticable de Kong: La Isla Calavera. Junto a un guión bastante flojo es sin duda los personajes minimamente caracterizados. Resulta bastante sangrante al tener en cuenta de que la película cuenta con un repartazo. Pero como ya he dicho, los personajes están escritos lo justo y necesario de cara una película de estas características. Por supuesto, los que más brillan son los de Samuel L. Jackson (Los Vengadores, Los Odiosos Ocho) y el de John C. Reilly (personaje que creía que solo sería el alivio cómico, que también lo es, pero que acaba siendo el más completo y enternecedor del grupo y, sin duda, el mejor). John Goodman (Red State, Calle Cloverfield 10) pierde fuelle al poco de llegar a la isla. El dúo conformado por Tom Hiddleston (High-Rise, Thor) y la oscarizada Brie Larson (próximamente la veremos en el UCM siendo la Capitana Marvel) no tiene la química esperada ni merecen ser considerados los protagonistas del film. Y el resto del equipo pasan de lo simple a lo anecdótico. Aunque la innata capacidad actoral de la mayor parte del cast logran que no desechemos tan fácilmente a estos personajes como en cualquier otra producción de estas características.




Esto no deja de restarle importancia a la película. Cuyo máximo exponente es la isla y el simio gigante. Que muestran y lucen a mansalva. Si en el Godzilla de Edwards no fueron pocos los que criticaron el exceso de protagonismo de los personajes humanos en vez de las criaturas, ahora que en La Isla Calavera ocurre más lo contrario parece que prosiguen las quejas... 

La película desborda espíritu Pulp por los cuatro costados. El King Kong de Jackson ya lo demostró en su primera parte del film. Justo la dedicada a la exploración de la Isla Calavera. Y esto es tónica en Kong: La Isla Calavera. Si el espectador busca una adrenalítica aventura en una Isla repleta de monstruos e imposibles criaturas no dejará de disfrutar del espectáculo continuo.

Esto no quita que la película no pueda transmitir unos fuertes mensajes antibelicistas y ecologistas a pesar de ser una Monster Movie. Dotando de profundidez al film pero sin permitir que esto perjudique al espectáculo que debe de ser. Que, por cierto, se guarda otro as en la manga. Porque además de ser una nueva versión de King Kong, resulta pertenecer al Universo Cinematográfico que se presentó en el Godzilla de Gareth Edwards. Logrando que Kong: La Isla Calavera sea también una precuela que presente el origen de Monarch y siga explorando este mundo repleto de criaturas diluvianas. Todo esto sin perder en ningún momento su entidad propia como reinvención de King Kong.




Y ya hablando de la criatura en cuestión. Decir que es tan imponente y espectacular como debe ser (ESE primer encuentro ya justifica el gasto de la entrada). Que nos libramos del imposible romance (aunque se hayan dejado un par de guiños) y que se enfatiza más en la figura de Kong como el defensor de la isla contra las bestias más peligrosas que puedan acechar en ella. Además se le añade un componente dramático que bien podría haberse explorado más. Pero que tal como está mostrada cumple y hace funcionar al conjunto. Todo esto solo hace que el personaje sea más atractivo y que merezca la pena estar atento a su próxima aparición.

El resto de la fauna de la Isla es igual de increíble y MUY imaginativa (sobre todo cierta araña que provoca una de las escenas más inquietantes del conjunto). Por no hablar de los Skull Crawlers (en VO), que se presentan como una amenaza digna de enfrentarse al Rey. Y la propia Isla se guarda más de un secreto y acaba teniendo tanta entidad propia que bien puede considerarse un personaje mas.




Jordan Vogt-Roberts, quien tiene como experiencia previa unos cuantos capítulos de series y alguna que otra película indie, afronta la mar de bien esta super producción. Saca lo mejor del escueto guión que le han echado a la cara con un fuerte y característico componente estético y visual, homenajeando y haciendo guiños a un sin fin de películas (no solo las de Kong) y pasándoselo pipa con los monstruos y espectaculares escenas de acción que pueblan la película. 

El soundtrack de la película, que cuenta con temas de The Chambers Brothers, Black Sabbath, Creedence Clearwater Revival... son la guinda del pastel en cuanto a la culminación de la puesta en escena setentera. Sin menospreciar el estupendo trabajo de Henry Jackman (Kingsman, Capitán América: Soldado de Invierno) en la BSO.

Kong: La Isla Calavera es un espectáculo palomitero de primera (absténganse los que busquen algo más que una Monster Movie) con una fuerte y característica puesta en escena que ofrece un agradecido lavado de cara a todo un clásico del cine. Y que se enmarca en un nuevo y prometedor Universo Cinematográfico (no os perdáis la escena post créditos) al que merecerá la pena seguir la pista. 




Lo Mejor: Monstruoso espectáculo la mar de disfrutable que reinventa un clásico del cine. Su puesta en escena y fotografía.

Lo Peor: El excelente cast invitaba a hacer personajes más memorables. La gente que espera más que una Monster Movie. Tener que esperar hasta el 2020 para asistir a su enfrentamiento contra Godzilla.



miércoles, 15 de marzo de 2017

El terror en la mochila: Isla de las muñecas (México)



Muñecas rotas, pintadas y abandonadas, cuelgan ahorcadas o decapitadas en nuestro nuevo destino turístico: La isla de las muñecas, situada al sur de México. Esta isla era cuidada por  Don Julián Santana y se cuenta que encontró a una niña que se ahogó en las aguas cercanas. Al poco tiempo de este suceso, encontró una muñeca que estaba flotando el agua y la colgó en los árboles para mostrar respeto y ahuyentar el espíritu de la niña muerta. Durante 50 años, hasta que se ahogó en las mismas aguas (como veis, de nada le sirvió), siguió colgando muñecas y ahora es una atracción turística de mucho interés. Y no me extraña, a los que estéis tan perturbados como yo os encantará pasearos por allí, aunque sea muertos de miedo, ya que las malas lenguas cuentan que en realidad fue ahogado por sus propias muñecas. Según palabras del propio Julián "las muñecas lo acompañaban, le hablaban y lo arrullaban para que pudiera dormir".

Estos pobre juguetes rotos cuelgan de árboles, alambres o estacas, pintados, mutilados o decapitados, llenos de telarañas y bichos. Algunos visitantes de la isla regalaban muñecas a Julián, como muestra de agradecimiento por dejarlos entrar, y este las añadía a su colección. Este hombre tenía su preferida, Agustinita, que aun descansa en la isla, dentro del que fue el dormitorio de su cuidador. A día de hoy, la isla sigue recibiendo multitud de visitas, ya que, lejos de temer a las muñecas, se cree que protegen de los malos espíritus y ayudan a los cultivos. Se puede visitar a cualquier hora del día, pero sin duda, es mucho más impresionante de noche, cuando no hay luz eléctrica y las cucarachas campan a sus anchas por las cuencas y bocas de estas muñecas rotas.

Por supuesto, se convirtió también en parte del mundo del cine ya que, en el año 1943, el cineasta mexicano Emilio “Indio” Fernández grabó ahí la película “María Candelaria”. Sin duda, un lugar para visitar antes de pasar al otro lado, sea este cual sea.



Fuentes:

http://lavozdelmuro.net/los-29-lugares-mas-terrorificos-del-mundo-te-pondran-la-piel-de-gallina/

https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_las_mu%C3%B1ecas

http://www.rinconabstracto.com/2011/11/la-isla-de-las-munecas-causa-terror-en.html

lunes, 13 de marzo de 2017

La Sala Común: Santa Clarita Diet T.1




Una de las apuestas televisivas más recientes de ese gigante del VOD que es Netflix es Santa Clarita Diet. Una comedia que se caracteriza por el uso de un elemento que para los internos de Castle Rock Asylum seguro que no les es para nada ajeno: el tema zombi.

"Una pareja de agentes inmobiliarios que parecen estar estancados en una, aparente, idílica vida familiar en una zona residencial ven como sus vidas toman un rocambolesco y visceral nuevo rumbo cuando la mujer acaba convirtiéndose en un ser que necesita consumir carne humana fresca".

La serie creada por Victor Fresco es una apuesta la mar de arriesgada. Y lo cierto es que, aunque acabe siendo un pasatiempo bastante ameno, da la sensación de que no logra cumplir su cometido... Sea cual sea.




Santa Clarita Diet muestra una gran valentía al no contenerse a la hora de mostrar escenas desagradables y de casquería que pueden recordarnos a los primeros trabajos de Peter Jackson. Esto ya puede hacer perder a muchos espectadores que pueden que no pasen de la comentada vomitona de la prota o de su primera "cena gourmet". Tampoco voy a decir que la serie se regodee en esta clase de escenas, pero sí que pueden herir la sensibilidad de los espectadores poco acostumbrados al splatter. Al fin y al cabo, esto no deja de ser una comedia ligera (pero que tiene una zombi devora hombres). 

El tema zombi no está del todo bien presentado en la serie. Y esto es algo bastante malo teniendo en cuenta que es lo que básicamente la hace diferente. Aunque en un principio no se molestan en querer indagar en el origen del mal que afecta a la prota, en la recta final de la temporada se trata de arrojar luz al asunto y buscar una "cura". Temas que podrían haberse prescindido para aprovechar mejor la concepción tan particular de zombi que tiene esta serie. Que se aleja bastante de la imagen que solemos tener de estas criaturas. La No Muerta encarnada por Drew Barrymore (Scream, E.T.) apenas muestra signos de putrefacción, y es más Vivivente que Muerta. Siendo el verdadero motor de la serie y que fastidia que sea opacada por la trama de "investigación" por parte de su marido en la ficción (Timothy Oliphant).

Y es que la sensación general de Santa Clarita Diet es que es una serie malograda que no termina de despegar en ninguno de los temas que propone (incluso en esa prometedora revisión del leitmotiv de Dexter). Esto puede venir bastante influido por la corta duración de la temporada (diez episodios de apenas media hora de duración cada uno). Pero creo más bien que se debe a que los propios creadores no saben a dónde llevar la serie y parecen querer escurrir el bulto a una segunda temporada que (al menos a un servidor), a priori, se antoja innecesaria. 

El tema de la duración es un arma de doble filo. Por un lado, permite que no moleste tanto darlo una oportunidad a la serie y verla al completo (además Netflix ofrece la temporada integra el mismo día del estreno). Pero por otro, la recta final se antojará más sangrante. 

La puesta en escena del mundo de Santa Clarita Diet está muy bien lograda. Y se echa en falta más escenas de Sheila y Familia interaccionando con todas esas cosas mundanas como son las barbacoas vecinales, las sesiones de footing, las charlas con el director... mientras lidian con su voraz problemilla. 



La serie se apoya en la pareja protagonista. Barrymore está sensacional en su papel de Sheila sencillamente porque se nota que se lo está pasando en grande interpretándola. Y eso está genial, pues la gracia del personaje es que la transformación en zombi la ha desinhibido tanto que puede estar bromeando tras haber hecho un smoothie de vísceras de su última víctima y acto seguido dejar sin habla a su marido en la cama. 

La réplica se la da Timothy Oliphant, cuyo personaje trata de aceptar sin mucho éxito el brutal cambio de su mujer y intenta ser la voz de la razón en esta sangrienta locura. 

Por otra parte tenemos a Liv Hewson dando vida a la hija del matrimonio de agentes inmobiliarios y a Skyler Gisondo siendo un joven nerd que dará la primera opinión a la pareja protagonista sobre la zombificación de Sheila. Ambos quedan a medio gas. El de Liv por hacerla aceptar tan fácilmente las nuevas costumbres culinarias de su madre y el segundo por desaprovechar toda esa vía cómica de los primeros episodios que es el hacerlo parecer un experto contando que su experiencia con el tema zombi no pasa de las series, películas o cómics. 




El resto de secundarios por muy interesantes que puedan parecer apenas tienen protagonismo. E incluso la presencia de dos grandes de la comedia como son Nathan Fillion y Patton Oswalt tan solo quedan en cameos puramente anecdóticos. 

Santa Clarita Diet resulta ser una propuesta de agradecidas intenciones pero que no termina de hacer despegar ninguna. Aún así arranca alguna que otra carcajada y no deja de ser una buena opción para pasar un distendido fin de semana de gracietas y casquería de extrarradio. Aunque habrá que ver si los Hammond han calado tan hondo en mi alma de espectador como para querer saber qué ocurre con ellos en la segunda temporada.




Lo Mejor: Drew Barrymore. El ser una sitcom splatter. 

Lo Peor: El no terminar de apostar de verdad con ninguno de los frentes que presenta. Lo forzado e innecesario que parece esa recta final que busca desesperadamente una segunda temporada.



viernes, 10 de marzo de 2017

Crítica Southbound, VVDD




Sinopsis:

De los creadores de una de las más populares compilaciones de terror, la antología "V/H/S", nos llega esta película que encierra cinco relatos conectados entre sí. Todo gira en torno a unos viajeros que, en plena noche y en medio de una carretera desértica, comienzan a sufrir de agotamiento. Los distintos miembros del grupo se verán abocados a lidiar con sus peores pesadillas y con sus secretos más ocultos. 



Opinión:

La verdad es que no sabía qué esperar de esta película. Y al final, me ha resultado de lo más entretenida.
Las diferentes historias que nos presentan tiene un nexo en común: todas se centran en el mismo sitio: un lugar perdido en el desierto y que comunica con una carretera a ninguna parte.
Pero, mejor vayamos por partes, y os cuento qué me han parecido una por una las cinco historias que forman esta antología visual.

The Way Out (Dir. Radio Silence): La primera comienza con dos hombres ensangrentados que paran en una gasolinera. Allí, son acosados por unas figuras semejantes a la Parca que no les dejará tranquilos.
Esta parte me pareció interesante, además el final es un puntazo, sin dar spoilers, y que deja con muy buen sabor de boca.

Siren (Dir. Roxanne Benjamin): Tres chicas, componentes de un grupo de jazz, se quedan tiradas en medio de la carretera. Una pareja de “buenos samaritanos” les recoge para que puedan descansar en su casa hasta el día siguiente.
Entretenida. Sin más.


The Accident (Dir. David Bruckner): Un hombre atropella a una mujer en medio de la carretera. Empieza una carrera contrarreloj para tratar de salvar la vida de la joven.
El que más me ha gustado. Lo he encontrado dinámico, con un humor ácido y negro, sádico y sorprendente.

Jailbreak (Dir. Patrick Horvath): Un hombre irrumpe en un bar en busca de su hermana pequeña. Pero descubrirá que a veces, es mejor dejar el pasado atrás.
El que menos me ha gustado. Si bien lo referente al pueblo es original, la historia no me ha acabado de enganchar.

The Way In (Dir. Radio Silence): Una familia va a pasar unos días juntos antes de que la hija se vaya a la universidad. Lo que parece ser un idílico fin de semana se volverá en la peor de las pesadillas.
Aunque no sea el mejor de todos, el enlace que hace con otro de los fragmentos de la película da mucho juego, y a pesar de ser el menos aterrador, es de los más disfrutable.

¿La recomendaría?

Me ha parecido una película regular, pese a que algunas historias sobresalgan por encima de otras, la que me menos me ha gustado (Jailbreak), tiene un toque interesante.
Para pasar un rato entretenido.