viernes, 15 de abril de 2016

Crítica Victor Frankenstein





Enésima revisión cinematográfica de la inmortal novela de Mary Shelley. Esta vez, desde el punto de vista del ayudante del famoso doctor, para descubrirnos la historia del hombre detrás del monstruo. Con Paul McGuigan (Push, El Caso Slevin) trabajando con un abotargado guión de Max Landis (Chronicle) y teniendo a James McAvoy (X-Men: Días del Futuro Pasado, Filth) y Daniel "Potter" Radcliffe como protagonistas (y claros reclamos para el gran público).

Recalcar que la película llega a nuestras pantallas con un severo retraso (en Estados Unidos se estrenó el pasado Día de Acción de Gracias). 

Antes de nada, dejar claro que el personaje al que da vida Radcliffe no aparece ni en la novela original ni en la primera película de Frankenstein. Aunque con el paso de los años, el personaje de Igor ha acabado por formar parte del imaginario colectivo alrededor de esta historia del hombre jugando a ser Dios. Quizás por eso es más fácil aceptar todos esos cambios con el personaje en este film (esos conocimientos anatómicos que logran superar a los del mismísimo Victor, el liberarlo de su deformidad nada más empezar la cinta, e incluso esa sorpresilla sobre la identidad de este "Igor").



Estamos ante una adaptación bastante libre de la obra original (como la mayoría de adaptaciones), que se sustenta, sobre todo, en la relación de estos dos personajes, llegando a poder definir el film como una "buddy movie".

Gran puesta en escena al retratar ese Londres Victoriano que llega a remitirnos a lo que se hizo hace unos años con la versión de Sherlock Holmes de Warner Bros. De hecho, esta película tiene bastantes similitudes con la cinta de Guy Ritchie (Snatch, RocknRolla). Tanto, que no me habría extrañado nada si hubiesen colado a Robert Downey Jr. y a Jude Law y revelado que estamos ante un crossover.

Los decorados, vestuario y BSO contribuyen a que el aspecto de la película, anteriormente citado, sea el mayor atractivo de la misma.



James McAvoy está del todo correcto en su papel del famoso doctor. Nos muestra una faceta más divertida a la que estamos acostumbrados, pero no se olvida de bordar los momentos de mad doctor. Y hasta nos emociona con toda la parte trágica que se le ha agregado al personaje. Por su parte, Radcliffe sigue a McAvoy a buen paso y se nota la buena química entre estos dos actores y lo bien que lo han pasado rodando la cinta.

Los dos antagonistas de la película son bastante decepcionantes (uno más que otro), siendo el de Freddie Fox el peor. Ya que acaba siendo tan solo una excusa argumental para que Victor pueda financiar la creación de su famosa abominación. Por su parte, Andrew Scott (Moriarty en la popular serie Sherlock), encarna a un investigador de Scotland Yard de férreas creencias cristianas y que ha decidido perseguir a los dos protagonistas para evitar la creación de tal insulto a Dios. Su personaje cumple, pero las interesantes cuestiones que trae consigo apenas son tratadas. Haciendo que el personaje se quede en la simple caricatura y pequeña piedra en el camino de los dos protagonistas.



Hablando de la versión de esta nueva propuesta del famoso monstruo de Frankenstein (e ignorando el simiesco prototipo). Decir que me ha sorprendido al no abusar del CGI y darnos una actualización de lo más competente del Moderno Prometeo. Tanto es así, que acabamos deseando que la película le hubiese dedicado más metraje a la criatura para no relegarla al puesto de monstruo de turno. Pero no se le puede negar a la película el no dejarnos BIEN claro que quiere demostrar que Igor es la mayor creación del doctor.



La propia película parece estar conformada por pedazos burdamente cosidos. Cambiando las partes del cuerpo humano, por géneros cinematográficos. Goza de bastantes escenas de acción, comedia (en ocasiones forzada o que no funciona), drama, pequeños toque de terror, un insulso romance (que acaba convirtiéndose en el verdadero Talón de Aquiles de la cinta)... haciendo que Victor Frankenstein vaya dando bandazos durante todo su metraje y sin poder llegar a encontrar un público específico.

Eso sí, asegurar que la película entretiene y cumple como cinta de evasión. Cosa que no se puede decir de otras actualizaciones de monster movies clásicas como El Hombre Lobo o Drácula: La Leyenda Jamás Contada. Además de que servirá para que muchos olviden el mal trago de la reciente (per)versión titulada Yo, Frankenstein y que las nuevas generaciones lleguen a interesarse por esta historia. De todos modos, siempre nos quedará la adaptación de Kenneth Branagh (Thor, Valkiria) como mayor aproximación del cine a esta inmortal historia del hombre atentando contra las leyes de la naturaleza.



Lo Mejor: La puesta en escena y lo entretenida que es.

Lo Peor: La mezcla de géneros y lo desaprovechada que está la propuesta y los antagonistas.




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