Castle Rock Asylum

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I Convocatoria Literaria de Castle Rock Asylum

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La Sala Común: Slasher T.1

Crítica por Rubén "Reaper" GonzáleZ.

El terror en la mochila: Cementerio de Chauchilla (Perú)

Por Chica Sombra.

Déjame Salir, de Jordan Peele

Crítica por Rain Cross.

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jueves, 22 de diciembre de 2016

Reseña Batman: Lo Invisible de Doug Moench y Kelley Jones





Con todos los géneros en los que se puede sumergir el personaje de Batman, no es raro pensar en que el terror debería ser uno de los más habituales. La propia concepción del disfraz que usa Bruce Wayne en su eterna cruzada contra el crimen es la de provocar el miedo en sus enemigos. Y la ciudad de Gotham City hace honor a su nombre. Ofreciendo un oscuro y malsano escenario donde el Hombre Murciélago actúa a sus anchas.

Puede que el guionista Doug Moench y el dibujante Kelley Jones sean los que mejor han aprovechado esta faceta del personaje y su mundo. Siendo su obra más representativa el Lluvia Roja de la colección Elseworlds. Donde no se cortaron a la hora de enfrentar al mismísimo Señor de los No Muertos, Drácula, contra el Caballero Oscuro. Unos cuantos años después, ambos artistas vuelven a unirse para crear un nuevo y monstruoso enfrentamiento. Esta vez, el adversario viene inspirado por El Hombre Invisible de H. G. Wells.

Un científico en su ansia por descubrir la fórmula para adquirir la invisibilidad, acabará dejando tras de sí un rastro de cadáveres que seguirá el Cruzado de la Capa. Quien actualmente teme ante la posibilidad de que su disfraz y presencia ya no infundan temor en los criminales.




Está claro que lo mejor de Batman: Lo Invisible acaba siendo el Doctor Griffin. Doug Moench se siente a gusto descubriéndonos la historia de este Mad Doctor de manual. A quien, además, acompaña un hábil y vistoso recurso visual al tener problemas con las dosis de la dichosa fórmula, con lo que se vuelve invisible "a capas".

Pero lo cierto es que todo lo bueno acaba en ese punto. La propuesta resulta atractiva al pensar que estamos ante un maquiavélico entretenimiento. Un crossover de lo más pulp que no es tal.

La trama y ritmo es completamente irregular. A lo que acaba de lastrar del todo bastantes e innecesarias explicaciones. Al igual que los monólogos internos (recursos que normalmente aplaudo cuando acompañan bien a la historia, que no es el caso). Muchos innecesarios rodeos para llegar al ansiado clímax del enfrentamiento final que es del todo decepcionante. A la vez que vuelven a emplear el recurso ya utilizado en Lluvia Roja por el cual el Murciélago debe hacer lo impensable para vencer a su enemigo (aunque trata de justificarse sin éxito con el leitmotiv que se nos presenta ya en las primeras páginas).

Un gran villano de Batman forma parte del conjunto de la trama. Pero tras descubrir lo que le depara la historia me pregunto si es necesaria su participación a parte de ser fanservice para el Batmaníaco.




En el apartado gráfico tampoco podemos echarle muchas flores a Kelley Jones. Se agradece el disfrutar un poco más de ese Batman de orejas afiladísimas y con capa y porte vampiresco. Pero se nota desganado. El dibujo es más simple y poco detallado a lo visto en Lluvia Roja y es una pena no volver a mostrar el Gotham más gótico y victoriano...

Las portadas que dividen los números de esta miniserie son estupendas y muestran el verdadero espíritu que tendría que ser Batman: Lo Invisible. El tono pulp y de serie B que prometía este Batman VS El Hombre Invisible.




Batman: Lo Invisible acaba resultando ser un fallido intento de volver a probar suerte con la monstruosa fórmula de Lluvia Roja.



lunes, 19 de diciembre de 2016

Novela: Todos Mis Terrores Nocturnos, de Moi Gascón



Una línea de autobús que en teoría está suspendida pero sigue realizando su trayecto nocturno. Un camello atrapado en su coche en mitad del desierto. Un viaje contrarreloj con un siniestro trivial mortal. El cumpleaños perfecto para un niño de 10 años. Un concurso televisivo en un piso vacío. Un parque de atracciones abandonado o las hazañas de un enfermizo payaso.

Esto y mucho más en 18 escalofriantes relatos poblados de sueños, sangre, vísceras y terror, todo ello, prologado por un maestro del género como Tony Jiménez.

Ten cuidado con lo que sueñas, podría hacerse realidad.

Portada de Marco Gómez.

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viernes, 16 de diciembre de 2016

Crítica Spectral de Nic Mathieu




Es cuanto menos curioso lo que ha ocurrido con Spectral. Una película que las mismísimas Universal y Legendary Pictures tenían pensado llevar a los cines. Pero que no dejaban de retrasar hasta que decidieron descartar este proyecto que finalmente ve la luz gracias al gigante del VOD Netflix. Quien sigue trabajando en hacer meritorio su catálogo de películas originales. Y tras el considerable chasco que me llevé con Soy la bonita criatura que vive en esta casa, ¿ha pasado lo mismo con Spectral?... Pues no tanto.

Spectral nos propone viajar a un futuro muy cercano y a una peligrosa zona en conflicto armado donde un misterioso enemigo está haciendo estragos en las filas del ejército Estadounidense. ¿Contra quién... o más bien qué se están enfrentando?




No es nada complicado comprobar que Spectral es una película repleta de referencias y guiños a tantas y tantas películas que podríamos llegar a considerar esto un problema. Los espectadores más clásicos recordarán Aliens y Predator. No serán pocos los que notarán los paralelismos con La Hora Más Oscura. E incluso la propia película se vende como una mezcla de Cazafantasmas y Black Hawk Derribado... ¿Significa eso que Spectral no tiene nada de original? Pues no. Aún con todo, logra salir airosa logrando cierta entidad en cuanto a las indumentarias de los soldados y, sobre todo, a esos espectros de los que hablaré más en profundidad más adelante.

El guión de Ian Fried y John Gatins decide no mojarse mucho. Pero por la contra se muestra bastante solvente a la hora de no estancar el ritmo del film y mantener la atención del espectador hasta el último minuto. Porque si buscas entretenimiento (que al final es lo que le pedíamos a este título) Spectral cumplirá tus demandas. 

Si muchos podían pensar que el pasar de ser una super producción a un producto televisivo significaba enfrentarse a un telefilm digno del Syfy más tercermundista, preparaos para daros un canto en los dientes. Si por algo se caracterizará Spectral es por su puesta en escena. Con una impecable fotografía (obra de Bojan Bazelli), unos escenarios la mar de convincentes, una poderosa BSO a cargo de Junkie XL (Mad Max: Fury Road, Deadpool) e incluso con un buen uso del CGI. Todo ello realizado con un ajustado presupuesto y que no le impediría hacerse un hueco en la cartelera (incluso en la veraniega) aunque tuviese que lidiar con el multimillonario Optimus Prime.




En el terreno interpretativo poco se puede destacar. Los actores se ajustan a unos personajes bastante planos (mejor no nos metamos con los militares...), siendo el mejor parado James Badge Dale (13 Horas, Infierno Blanco), protagonista de la cinta. Un ingeniero que tiene que lidiar conque sus creaciones puedan ser usadas con fines armamentísticos a cambio de poder descubrir a qué se enfrentan los soldados destinados a Moldavia. Aunque apenas pueda defenderlo, la concepción del personaje es bastante destacable.

El tema más interesante de Spectral es precisamente esas criaturas que lo harán pasar tan mal a los personajes. Aquí radica el mayor parecido con la película La Hora Más Oscura y sus peculiares alienígenas (seguramente uno de los más sangrantes motivos por los cuales se decidió no darle la oportunidad de pasar por los cines). Comparten poderío visual e incluso se llega a aunar con cierto halo de misterio que trabajan en la primera mitad de la película. Por desgracia, este trabajo no tarda en desmoronarse en la recta final y cuando notamos que parecen un simple "copypaste".




Comentaba antes que el guión de esta película dirigida por el novel Nic Mathieu no se mojaba nada. Y es así. Para empezar, se pasa completamente por alto el tema del conflicto en Moldavia. Se nota un intento de criticar el ejército con algún diálogo, pero el "acartonamiento" de estos personajes hace que caiga en saco roto. Y lo peor viene en la recta final, cuando se trata de explicar el origen de las criaturas. No solo no nos interesa, sino que hacen que esperemos que la película alcance un nivel de profundidad que apenas presentará. Provocando que terminemos el visionado con una sensación de lo más agridulce. Pues si bien hasta ese momento lograban hacernos olvidar de esa falta de ambición, en esos momentos se nos saturan con tantos jugosos temas que quedan colgando como los elefantes de esa dichosa cancioncilla. Es una verdadera lástima, aunque tampoco creo que de llegar a contar con más presupuesto se trabajarían más esos temas.

Pero esto no impide que Spectral se muestre como una película que sale airosa en su misión de entretener gracias a esas escenas de acción tan bien rodadas, un estilo de lo más blockbuster y esa sobrenatural amenaza que, aunque quede a deber, cumple a la hora de diferenciarla de tantas y tantas propuestas similares. Una buena opción para ver en la comodidad de tu sofá con un bol de palomitas de microondas y tu refresco favorito.




Lo Mejor: Entretiene. Su puesta en escena.

Lo Peor: Su recta final y falta de ambiciones.



lunes, 12 de diciembre de 2016

Proyecto Tu última noche en la Tierra



Tu última noche en la Tierra es un proyecto de relatos de terror, una antología online de que intenta emular a los viejos cómics de "Tales from the Crypt" o "Vault of Horror" de mediados del siglo XX, así como a las series de terror de los 80-90 como "Pesadilla", "Historias de la Cripta" o "Creepshow".

Todas las historias se encuentran ubicadas en España,

Publicamos actualmente en el portal LEKTU (www.letku.com) donde las historias se pueden descargar gratuitamente en PDF y formato EBOOK. con más de 230 descargas de 15 países diferentes. El ritmo de publicación nos suele llevar entre 3 y 4 semanas.

Las historias publicadas hasta ahora son:

Tu última noche en la Tierra nº1:  Narra la oscura travesía de un matrimonio al borde del colapso que se pierde en las carreteras secundarias de Bélmuz.

Tu última noche en la Tierra nº2: En un futuro distópico, una serie de jóvenes compiten en un macabro concurso.

Tu última noche en la Tierra nº3: Un miserable ladrón ve alterado su porvenir cuando roba una maleta con una misteriosa caja dentro.

Tu última noche en la Tierra nº4: En el pequeño pueblo de Crúper, un niño desaparece a pleno luz del día. La tenaz inspectora Verónica Delgado inicia una investigación con todo el público en su contra.

El equipo lo conforman: Juan Carlos Cervera (escritor y coordinador del proyecto), Nacho Fito Parreño (ilustrador) y Liss Evermore (maquetadora)


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Entrevista Moi Gascón



Hoy en Castle Rock nos visita el escritor Moi Gascón, autor de la antología de relatos Todos Mis Terrores Nocturnos.

Primero de todo, bienvenido al asilo, ten cuidado por sus pasillos, puede que no salgas hoy de aquí.

Muchas gracias, es un honor para mí estar entre todo esta gente tan amable que se ve. Por cierto, ¿Cuándo me dais esas camisas blancas tan majas que llevan la gran mayoría?

Pronto, antes vamos a analizarte (o torturarte) durante unos minutos. Háblanos de tus orígenes, ¿cómo surgió el Moi escritor?

Pues bien pequeño, no sabría decirte la edad exacta, pero recuerdo que cuando tenía doce años, hacía alguna que otra cosa. Me acuerdo de un cuento que hice de un niño con un bate de baseball que golpea a su hermana porque esta sale del armario y el crío cree que es un monstruo. Pero realmente, escribir en serio, desde hace unos 8-10 años, aunque en realidad, no sé qué es eso. Lo hago cuando se puede y el cuerpo me lo pide, no me gusta forzarme a escribir por escribir como con retos de redes sociales y cosas así. Si lo hago, es porque me apetece y el cuerpo me lo pide, así de simple.

Todos Mis Terrores Nocturnos es una antología de relatos muy diferentes entre sí, aunque hay un nexo en común: el terror de los ochenta. ¿Es tú época del cine favorita?

Para mí los ochenta fue una época especial. Una década dónde todo cambió. La sociedad en la que vivimos es hijo de los ochenta. Me gusta pensar así. Por desgracia, nací hacia finales de esta época y no la pude disfrutar, pero me imagino los ochenta como una década de borrachera y los 90, como si fuesen la resaca.

Los ochenta me gustan porque el cine era cine. Claro que era un negocio, pero las cosas se hacían con corazón más que con la mente puesta en el billetero. Eso es algo que en todas las grandes industrias se ha perdido, y por eso está todo tan falto de ideas, aunque siempre sale alguna cosilla que nos hace esbozar una sonrisa y decir; Joder, qué bueno.
Otra época de cine que me encanta son los años 30-40, con los monstruos clásicos.

¿Qué películas te marcaron de pequeño?

Bufff, hay tantas… Pero así a bote pronto… Pesadilla en Elm Street, Viernes 13, Ghoulies (mis pobres tíos la sufrieron muchas veces), Mi amigo Mac (Sí, qué pasa. Cuidadín al hablar mal de este adorable marciano bebedor de Coca-Cola), Gremlins… Vamos, todas las de monstruitos que me alquilaban.

¿Cuáles son tus escritores favoritos?

Cómo no… El de siempre jajajaja. No diré el nombre directamente, así parezco más original, pero sus iniciales son S.K.
William H. Hodgson me apasiona también, sobre todo sus relatos marinos. Soy un gran aficionado al mar y en este hombre encuentro unas historias que ya me gustaría a mí poder escribir.
Poe me fascina, su obra y su “trágica leyenda”
Clive Barker me parece retorcido y con una gran imaginación.
Adam Neville es de los nuevecitos pero el tío viene pisando muy, muy fuerte.
Neil Gaiman, me encanta la forma de escribir de este hombre. Tiene una imaginación desbordante.
Mark Twain. De él me quedo con su crítica y su humor. Sobre todo con sus ganas de cagarse en todo y quedarse tan ancho.

¿Y la novela más terrorífica que has leído o que más te haya impactado?

Siempre que me pongo a escribir, me viene a la mente un relato de Barker, (a ver si releo los Libros de Sangre porque no recuerdo el título de dicho relato) de un tío que se folla una pared. Es entonces cuando pienso: Me cago en todo, ¿cómo se puede superar eso?

El terror es el género donde más te mueves, ¿qué opinas de esta nueva ola de escritores de lo oculto?

Pues igual que con la música. Sí, está muy bien escuchar o leer a los grandes, pero el día que dejen de estar ellos, tiene que haber una buena cantera debajo, y doy fe de que la hay. En ambos campos.

Tu novela toca tanto fantasmas, zombis y monstruos como los terrores más reales, ¿Cuál crees que es el más peligroso?

¿El más peligroso? El ser humano. Es la criatura más perversa con la que te puedes cruzar. Sí, ya sé que es lo típico que se responde, pero es así.

De tu antología, ¿tienes algún relato favorito?

Me encantan La pasta gansa, El buitre, Pobre Ray y Ecos. Me parecen una mierda No todo está perdido y Mis terrores nocturnos.

Todos Mis Terrores Nocturnos tiene ese toque de nostalgia hacia la buena época del terror, y también hacia la música. ¿Fue difícil mezclar esos dos conceptos?

La verdad es que no. Siempre he pensado que la música, especialmente el Metal está muy ligada al género del terror, y juntar dos de mis pasiones fue  muy sencillo.


Tu primer libro es una antología, ¿te gusta más escribir relatos o historias más largas?

Para ser sinceros, me desenvuelvo mejor en relatos. Tengo una novela en proyecto y se me atasca cada dos por tres. En cambio los relatos… Me siento más suelto. Me da igual que sean más largos o más cortos. De hecho, a la hora de leer, me gustan más los relatos que las novelas.

A los pacientes de Castle Rock les encanta leer, ¿cómo les convencerías a que leyeran tu novela?

Con un hacha en una mano y una pistola en la otra. Y si eso no funciona, secuestraré a vuestros seres queridos, mascotas, teclados de ordenador, teléfonos móviles y demás y no os los devolveré hasta que hayáis leído cada uno de los relatos por lo menos dos veces.

Y para terminar ¿En qué nuevos proyectos andas metido?

Si te lo dijera, tendría que matarte aunque por la cantidad de gusanos que salen de tu cara, me da a mí que ya estás muerta, así que un pequeño adelanto a cambio de evitar un mordisco por tu parte.
Relatos, relatos y más relatos. Una novela empezada hace años y varias antologías.
Sí, lo sé, me lo merezco, así que dame ese bocado que tanto ansías, espero que no duela much… ¡¡¡Mierda, mi cuello!!!!

Muchísimas gracias por pasarte por nuestro manicomio. Esperamos verte de nuevo en un futuro.

Cerebros…. Quiero cerebros…

¡¡¡¡Por ahí no, que son los estudios de Telecinco!!!!

Hasta pronto, me quedo en mi celda con ese de la esvástica en la frente, que dicen que cuenta unos chistes de muerte

*(susurros) Creo que ya lo hemos vuelto loco del todo* ¡Disfruta de tu estancia en la celda! Pero cuidado con él, tengo entendido que puede convencerte de cualquier cosa.


martes, 6 de diciembre de 2016

Reseña Ciencia Oscura: Como Caer Eternamente de Rick Remender , Matteo Scalera y Dean White




Rick Remender es un apasionado de la ciencia ficción. Así lo demuestra su trabajo con las películas de animación El Gigante de Hierro y Titán A.E. Y si hace nada que se sacó de la manga Fear Agent, parece que todo lo que aprendió con esta aventura espacial lo va a llevar a nuevos extremos con Ciencia Oscura.

La editorial Image Comics, en su afán de ofrecer apuestas originales y fascinantes. Vuelve a confiar en Remender (en esta editorial también guioniza Deadly Class) y esta serie que llevará al lector a todo un multiverso de horrores y aventuras. 

"Grant McKay, quien pertenece a La Liga Anarquista de Científicos, ha creado un increíble dispositivo que le permite viajar entre dimensiones. Pero algo sale mal y acaba junto a un variopinto grupo (entre los que se encuentra su familia) perdido en la infinidad del Multiverso".




Rick Remender no permite que el lector se duerma en los laureles. Ya en las primeras páginas nos encontramos descubriendo junto a los personajes nuevos mundos y sus impensables habitantes. Se nota que Remender ya tiene cierta experiencia como guionista. Y se las ingenia para mantener la acción estilo blockbuster, aunque a la vez que llena las viñetas de unos cuantos diálogos, reflexiones y monólogos internos que podrían minar algo la paciencia del lector.




Aunque no penséis que estamos ante una obra de ciencia ficción dura. Remender tiene en el Pulp, un referente en el que se siente a gusto. Así que la acción y aventura es lo predominante.

Ciencia Oscura promete darnos un ambicioso y rico universo (o, mejor dicho, multiverso) del que ya hemos tenido una MUY buena ración en este primer volumen (con deciros que os encontraréis tecnoindios luchando contra alemanes...). Todo esto gracias al excelente arte de Matteo Scalera al que se le une la oscura paleta de colores de Dean White que termina dando un agradecido híbrido de lo mejor del cómic Americano y Europeo.




La presentación de los personajes queda bastante a deber. Aunque teniendo en cuenta de que estamos ante una serie, tienen tiempo para realizar un estupendo trabajo. Al igual que quedará por descubrir si mantienen el nivel de frescura que podemos disfrutar en este primer volumen.

Ciencia Oscura: Como Caer Eternamente resulta ser una adrenalítica propuesta a tener muy en cuenta para los amantes del sci-fi.



viernes, 2 de diciembre de 2016

Crítica Ouija: El Origen del Mal de Mike Flanagan



Mike Flanagan (Oculus) nos trae este año la precuela de Ouija, film de terror dirigido por Stiles White sobre el famoso tablero que aunque no estuvo mal sí tiró mucho de los tópicos en el cine de fantasmas y, para mi gusto, la encontré algo floja.

En esta ocasión, nos muestran el origen de los espíritus que atormentaban a los protagonistas de la anterior película, y debo decir que, en esta ocasión, ha conseguido asustarme.

La historia comienza con Alice Zander (Elizabeth Reaser)  realizando una sesión de espiritismo falsa ayudada por sus dos hijas, Lina (Annalise Basso) y Doris (Lulu Wilson).

Durante una fiesta, Lina y sus amigos juegan a la ouija, un tablero que empieza a estar de moda y le recomienda a su madre que lo pruebe en sus sesiones para hacer algo nuevo y así avivar el negocio familiar.


Alice duda al principio, pero debido a las enormes facturas que se acumulan y de que no hay demasiada clientela dispuesta a pagar por hablar con sus difuntos, termina comprándolo.

Hay tres sencillas directrices que deben cumplir: Nunca jugar solo, siempre decir adiós y no jugar en cementerios. No hace falta decir que las reglas, en este tipo de películas, están para romperlas.

Es ahí cuando la pequeña Doris pasa de niña adorable a ser endemoniado. Y cuando el espectador salta más de una vez en sus asientos.

A pesar de que a veces pueda resultar previsible, las dosis de terror están bien repartidas y la película no se hace pesada en ningún momento.

La historia, ya no sólo el tema de la familia protagonistas si no el de la casa y el buen llamado origen del mal, me resultó muy interesante y creo que fue un acierto la creación de esta precuela.

Las interpretaciones son correctas, destacando a las dos niñas de la cinta, Annalise Basso y Lulu Wilson, sobretodo esta última que consigue ponerte los pelos de punta en más de una ocasión.

El final de la película, muy acertado.


¿La recomendaría?

A mí me ha gustado. Es una película que entretiene, da buenos sustos y que, aunque a veces cae en algunos tópicos del cine de terror, disfrutas de ella hasta el último fotograma.

Lo ideal es verla con las luces apagadas y una buena bolsa de palomitas.


viernes, 25 de noviembre de 2016

Crítica 31 de Rob Zombie



En el mundo del cine de terror, son contados los directores que gozan de un estilo tan marcado y propio como el que caracteriza todas las producciones de Rob Zombie. Este polifacético artista (músico, escritor y dibujante) ha crecido consumiendo grindhouse y serie B de los que toma prestado un sinfín de referentes sin olvidar nunca en mostrarnos historias y personajes de su autoría.

Zombie ha logrado con su filmografía ganarse un buen y fiel grupo de fans. Por no hablar de que por otra parte tiene a no pocos detractores (normal, teniendo en cuenta de que este director no hace cine para contentar a todos). Así que prácticamente todas sus películas dividen al público. Siendo su anterior trabajo, The Lords of Salem, uno de los que más renegaron incluso muchos seguidores del director. Quienes reclamaron un regreso a los sangrientos y retorcidos orígenes del cineasta con títulos como La Casa de los 1000 Cadáveres y olvidarse un rato de propuestas más experimentales y rompedoras como ese particular aquelarre.

Para poder filmar 31, Rob ha tenido que recurrir al sistema de crowdfunding para que los propios fans pudiesen entregarle el mísero millón de dólares para poder dar salida a esta historia. Algo inconcebible teniendo en cuenta de que Zombie no es una cara nueva en el mundo del cine y que sus trabajos, sean buenos o malos, siempre logran darnos algo bueno reinventando trilladas fórmulas.

31 nos invita a participar en una aterradora noche de Halloween donde un grupo pobres diablos tendrán que sobrevivir a unos grotescos psicópatas para deleite de un trío de aristrócatas.




Un argumento bastante simple que recordará a Perseguido y a La Purga. Pero que en manos de Rob logra destacar aunque sea por la curiosa parafernalia con la que adorna el relato. Tampoco es que esta película requiera de una sesuda trama. Y, al parecer, no son pocos los que así lo han querido dejar claro en sus críticas y comentarios. Dejándonos con la duda de si sabían qué clase de película iban a ver, o si alguna vez han visto algún trabajo de Zombie o si solo buscaban algo de carnaza para cebarse con ella.

31 rezuma grindhouse por todos sus poros. Desde la seca fotografía, esos parajes desérticos, los personajes pasados de rosca y unos cuantos recursos visuales y técnicos que nos hacen rememorar esa casposa época que tanto encandila a Rob.




El planteamiento de la trama cuando el 31 da comienzo es puramente la de un juego. Con su exploración de niveles y la aparición de los "Final Bosses". Planteamiento simple pero que logra que el ritmo decaiga lo mínimo.

Zombie nos presenta una curiosa mitología que solo queda en eso: una presentación. Se nota sobre todo a la hora de valorar la participación de esos pomposos artífices del letal juego (entre los que nos encontramos a Malcom McDowell) que a pesar de estar caracterizados al extremo (incluso con elementos Illuminati) apenas se nos recuerda de vez en cuando su presencia.

Hablando de las estrellas de la función, los psicópatas Heads, acaba pesando ese dicho de que "Menos es más". Aún con todo se agradece que cada uno se sienta único y diferente. Pero no hay ninguno como Doom-Head. Zombie ya nos hace adorarlo con su acojonante primera aparición y su desquiciante monólogo en blanco y negro en los primeros minutos. Y es una lástima el tener tan poco de este demente encarnado por Richard Brake (el mismísimo Rey de la Noche en Juego de Tronos). Porque él y Sick-Head, podrían haber aguantado perfectamente el peso de la película.




En el grupo de supervivientes, lo cierto es que hay poco que destacar. Se agradece que no sean los típicos Blancos Humanos. Pero uno no logra conectar en ningún momento con ninguno de ellos (apenas deducimos que son un grupo de feriantes) y Rob vuelve a dejar el mayor protagonismo a su esposa y musa, Sheri Moon Zombie, de quien no me quejaría tanto si hubiese echado toda la carne en el asador de cara a esa prometedora recta final con el Dream On de Aerosmith sonando de fondo.

La película tampoco resulta ser la orgía gore que muchos pueden esperar. No voy a negaros que la sangre salpicará bastante la pantalla. Pero apenas será con escenas explícitas, teniendo mucho movimiento zozobrante de la cámara y carnicerías fuera de cámara. Seguramente debido a motivos presupuestarios.




31 no es increíble. Aunque se nota las ganas por parte del director de descubrirnos este demencial mundo y sus curiosos y perturbados habitantes, la falta de medios pasa factura (solo hay que echar un vistazo a los concept arts para darse cuenta de que Rob tenía pensado una locura de grandes proporciones que sería más que darnos a un enano latino nazi). Pero no hay que restarle el mérito de ofrecernos un sangriento divertimento con su agradecido sello a la espera de que se atreva y, sobre todo, le permitan realizar otra gran película.




Lo Mejor: Doom-Head y su presentación en blanco y negro.

Lo Peor: No explotar del todo los elementos presentados por falta de medios.



Reseña: El Club de los Etéreos, de Aniel Dominic



Sinopsis:

¿Qué tienen en común un Terrier de Yorkshire asesino a sueldo, un ama de casa que abronca fantasmas, una mujer cuya sombra le hace la vida imposible y un tipo al que todo el mundo odia al instante? Que todos ellos son Etéreos, personas (y perros) que han pagado a la misteriosa Éter por obtener dones aleatorios. Algunos salen mejor parados que otros.
Aniel Dominic nos trae ocho historias de Etéreos, ocho relatos en los que tener un gran poder no necesariamente conlleva una gran responsabilidad.

Opinión:

Con esta sinopsis tan interesante y desconcertante a la vez, Aniel Dominic nos presenta un grupo de personas con poderes de lo más disparatados. Debo confesar que, desde que leí la parte trasera de esta obra, me cautivó. Y la novela no defrauda.

El Club de los Etéreos se compone de ocho relatos con un nexo en común: el poder que Éter les concede a sus protagonistas y que les hace la vida, de alguna manera, más interesante.

Aniel Dominic tiene una forma de narrar directa, cuidada (se nota mucho que se ha documentado) y divertida. Otra de las cosas que me han gustado es que algunos relatos estén conectados, haciendo que sigamos a algunos de los personajes durante más tiempo de lo que pensábamos.

La verdad es que me lo he pasado pipa leyendo las aventuras de estas personas tan distintas.

Pero vamos a hacer las cosas bien, y comentar cada uno de los relatos que componen la novela. Eso sí, sin spoilers, para no arruinaros las sorpresas.

- Éter: Excelente carta de presentación. Éter es uno de los relatos que más me han gustado, y con el que más me he reído. Un personaje que brilla con luz propia y que es la causante de todos los quebraderos de cabeza de los demás protagonistas de este libro.

- La broma del chirrido picante: Como ya he dicho, esta obra es original, y este relato no está exento de ello. Un ladrón con un don que le hace facilita su trabajo, que se las verá con un justiciero bastante… extraño. Una auténtica locura.

- Un hueso duro de roer: Con él que me reí y mucho. Ingenioso y original. Un asesino a sueldo muy peculiar y un malvado digno de competir con los grandes villanos del cine de James Bond.

- El club de los inanes: Un extraño grupo de etéreos poco contentos con sus poderes. Contiene muy buenos personajes que merecen tener su propia historia (Ejem, ejem… Alex y Malasombra… ejem, ejem)

- Ms. No: ¿Qué ocurre cuando tienes superpoderes y todos los villanos de la ciudad están encabezonados en hacerte la vida imposible? En este relato nos encontramos con Anette, una pintora con un tamaño descomunal a la que no dejan en paz. Me gustó el personaje de la misteriosa Talula.

- Hajime: Otro de mis favoritos. Ambientado en Japón, gira en torno a un abuelo y su nieto, que deben hacer frente a un monstruo gigantesco. El drama y el humor se mezclan en esta historia que me recordó a Pacific Rim en algunos momentos, cosa que me encanta. El final no te lo esperas.

- El regalo: Muy bueno. Me sacó más de una sonrisa, y comprendes a la perfección que muchos de los dones de Éter deben ser más un problema que una bendición. Nada es lo que parece. Con guiño a una famosa serie de televisión.

- Blanditos poco escandalosos: Original, con grandes dosis de acción y humor, y un buen toque de Serie B, el último relato es adrenalina pura.

¿Lo recomiendo?

Sin duda alguna. Es un libro divertido, ameno y escrito con mimo, algo que se agradece, y mucho. Se trata de una antología regular, ya que si bien hay algunas partes que me han gustado más que otras, he disfrutado con todas, por lo que en ningún momento se hace pesada.

Te hará pasar un muy buen rato, por lo que desde el Asilo, la recomiendo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Crítica Soy la bonita criatura que vive en esta casa de Oz Perkins





En su afán por mantener ese glorioso título de Gigante del Vídeo Bajo Demanda. Netflix ya no solo produce propuestas originales de series de televisión. El cine es su siguiente paso para ganarse más espectadores. Y está claro que en Castle Rock Asylum el terror es el género que más nos interesa.

En el actual catálogo que nos dispone Netflix en nuestro país, tenemos unos cuantos títulos de terror comercial (Paranormal Activity 2, Annabelle, Ouija), trilladas propuestas de bajo presupuesto (The Chosen, Finders Keepers, The Ouija Experiment), grandes joyas de los últimos años como Babadook  o The Invitation y co producciones como el notable Home Invasion Hush. Pero resulta ser Soy la bonita criatura que vive en esta casa, su primera producción original en este género. Y es una apuesta de lo más arriesgada que se ganará más descontentos que otra cosa.

Ya en su opera prima, February, el director Oz Perkins (hijo del actor Anthony Perkins, el legendario Norman Bates en Psicosis) dividió bastante al público. Y esta nueva película parece que seguirá la línea marcada. 

No hay duda de que Oz cumple bastante a la hora de mostrar un marcado y exquisito estilo visual y técnico. Pero esto al final no ayuda a que el resto del conjunto justifique una duración de noventa minutos que acaba resultando harto excesiva para lo que ha querido contar.




Cierto que Soy la bonita criatura que vive en esta casa no es un film de terror al uso. Busca acercarse a los clásicos. Recuperar el terror que no se basa en echar a la cara del espectador al monstruo de turno o una escena truculenta. El terror que prefiere insinuar más que mostrar y el que se recrea en la atmósfera para inquietar mejor al espectador. Y hace poco que hemos tenido una película que SÍ que recuperó ese terror sin caer en el languidecimiento en el que cae la propuesta de Perkins. Hablo, claramente, de La Bruja.

La película se cocina a fuego lento, pero Oz se olvida de abrir la tapa del puchero. Llega a mantenernos en tensión en algunas partes de la película (aunque ya al principio nos descubran la gran revelación en torno a la protagonista), aunque no logran hacer del todo siniestra esa casita. Y al final, ese esfuerzo es en vano, pues la película nunca termina de despegar ni siquiera en su tramo final.

La BSO que firma el hermano mayor del director, Elvis Perkins, contribuye a que la sensación de rutina y pesadez que llevamos intuyendo desde la primera parte del film se confirme. 




Soy la bonita criatura que vive en esta casa tiene un corte minimalista en todos sus aspectos. Hasta en el reparto, del que aún se puede decir que sacan bastante jugo de sus personajes (cosa que no se puede decir del guión).




Parece que la película tiene un claro complejo literario. Queda patente, sobre todo, en el recurso de la voz en off de la protagonista que es tónica en el transcurso del film. Pero es que además todo se siente como si en realidad esta historia estuviese pensada para la literatura y no el cine, donde el horror se diluye al alargar hasta al hastío una propuesta que se nos antoja vacía y en la que la sugerente puesta en escena de Oz no termina de justificar su visionado.

Confiemos en que Netflix tenga mejor puntería en sus próximas propuestas. 





Lo Mejor: Puede que su puesta en escena haga que consiga ganarse algunos adeptos.

Lo Peor: Creer que estamos ante una película que recupera el espíritu de los grandes films de casa encantadas del pasado siglo.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reseña El Hombre Sin Nombre VV. AA.




Ronin Literario continúa allanando terreno en el panorama literario nacional. Continúan sacando nuevas series literarias, ya están preparando un nuevo concurso para sacar otra antología tan apetecible como Historias de un Revólver. Y además. sacan propuestas tan interesantes como este El Hombre Sin Nombre.

El género chambara es pilar clave para esta editorial (no han decidido llamarla Ronin por nada en especial). Y con esta obra, siguen en su afán por presentarlo y afianzarlo en la literatura actual española. 

Si hablamos de chambara, tenemos que hacerlo mencionando a sus dos mayores representantes: Akira Kurosawa y Toshiro Mifune. El primero, es uno de los directores de cine más importantes de Japón. Y su filmografía se representa, sobre todo, por las películas de samuráis que tanto han gustado e influido (los americanos no se resistieron a hacer sus propias versiones de Los 7 Samuráis y Yojinbo). Y Mifune era un actor que, cuando trabajaba para Kurosawa, se convierte en el rostro más característico de este género. Él es el Ronin. El samurai sin amo que vaga por el Japón Feudal prestando su filo y sus artes guerreras a quien pudiera pagarlo o al servicio de los inocentes.




Pensando en estos dos grandes artistas y en todo el género que definieron. Ronin Literario convoca a tres escritores para que escriban esta curiosa antología que tiene como nexo de unión el personaje que encarnó Toshiro Mifune en la duología fílmica que conforman Yojimbo y Sanjuro.

Por la extensión de cada historia, podemos afirmar que estamos ante un compendio de novelas cortas. Y, aunque inmediatamente daré mi opinión de cada una de ellas, os aseguro que el resultado general es bastante satisfactorio. Siendo una agradecida lectura.

-Solo los culpables corren: Víctor Blanco (co autor de Delbaeth Rising, obra que también forma parte de la editorial) nos introduce muy bien en la antología con su relato. Donde ya empezamos a disfrutar con las convulsas y cruentas historias donde el entrechocar de los filos de las katanas conforman su particular Banda Sonora.

Al igual que en Lobo contra Perro, Víctor decide darlo todo con la ambientación. Que vuelve a valerse de esos gélidos e indómitos parajes para que sus personajes lo den todo.

En esta historia, Víctor no se centra mucho en el Ronin Sanjuro (como se hace llamar), dotándole de más aura de misticismo. Y se vale de otros tantos personajes entre los que destacan los del clan Tsubaki. Una familia samurai venida a menos que ve como la llegada de unos extraños en su pueblo se vuelve una amenaza a tener en cuenta cuando se enteren del asalto a un mercader en sus dominios.

-Venganza en Otoño: No sé si atreverme a decir que la historia de Alexander Páez es la mejor de la antología. Pero a mi gusto es la más disfrutable y que alcanza momentos que bien podrían trasladarse a una película o serie anime.

Sanjuro (en esta historia ahora mejor conocido como Roku) sigue siendo un secundario. Aunque con más protagonismo que en la anterior historia. Y acompaña a una joven en una personal vendetta a la que también se le unen otros extravagantes personajes.

Cabe destacar que esta historia está protagonizada sobre todo por mujeres. Siendo todo un acierto por parte de Alexander. Quien, además, las caracteriza muy bien. Y uno acaba queriendo que el autor se anime a realizar una novela entera y dedicada exclusivamente a ellas.

Esta es la historia que más se vale de la acción (incluso se atreve a tocar el tema del misticismo).

-La Puerta Sakurada: Esta historia ya está protagonizada por completo por Sanjuro. Además de que Carlos Bassas ambienta la última novela corta de El Hombre Sin Nombre en los estertores del Período Edo con suma maestría.

Es la historia que más se ha acercado a lo mostrado en las películas (sobre todo en Yojimbo). Con ese ronin metódico y calculador que parece tenerlo todo en su contra. Una historia que engancha de principio a fin.

Se nota que Bassas ya tiene experiencia en este tipo de historias (es el autor de la saga Aki Monogatari) y termina la obra con broche de oro.

Tengo sentimientos encontrados con la portada de Marina Vidal. Me encanta el concepto... pero el que se refleje el rostro del personaje hasta en las empuñaduras de las katanas....

En las últimas páginas tenemos un completito y agradecido glosario para ayudarnos a comprender todas las palabras japonesas que pueblan las páginas de las tres historias.

El Hombre Sin Nombre es una excelente propuesta (que espero que continúen) para seguir disfrutando del estupendo chambara literario que esta editorial está afianzando en nuestro país y que homenajea a los grandes Akira Kurosawa y, sobre todo, a Toshiro Mifune.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Reseña Batman: Norm Breyfogle VOL. 1





La década de los ochenta fue CLAVE en la historia del Caballero Oscuro de DC cómics. Fueron en esos años donde se dieron dos de las más queridas y valoradas historias de Batman: La Broma Asesina de Alan Moore (From Hell, La Liga de los Hombres Extraordinarios), Batman: Año Uno y El Regreso del Caballero Oscuro, ambas obras de Frank Miller (Sin City, 300) y la shockeante Una Muerte en la Familia de Jim Starlin (Batman: The Cult), entre otros. Por no hablar que a finales de la década Tim Burton (Sleepy Hollow, Big Eyes) dirigiría la película de Batman que tanta fama le concedió al personaje.

En general fue una década que caracterizó al hombre murciélago con toda esa oscuridad y tragedia por el que lo conocemos. Y uno de los nombres más importantes en este proceso es el de Norm Breyfogle. Dibujante recurrente en la serie Detective Comics.



El tomo que he leído es el primero de cinco recopilatorios que Planeta DeAgostini realizó para homenajear a este artista. En el primer volumen nos encontramos sobre todo historias sacadas de la colección Detective Comics a excepción de la segunda historia, que pertenece a la colección Millenium. Donde nos vemos inmersos en una historia que implica a los Green Lantern Corps, a Jim Corrigan y hasta al Escuadrón Suicida. Si obviamos esta, nos encontraremos con un tomo que nos da una gran y estupenda dosis del Batman más callejero.




A todos los que os entusiasma asistir a la eterna lucha contra el crimen del murciélago y no verlo embarcarse en grandilocuentes aventuras con La Liga de la Justicia, podéis frotaros las manos a gusto. Este volumen recopila historias que retratan esta dura visión de Batman.

Se nota que son obras realizadas en los ochenta. El tema del crimen y, sobre todo, del tráfico y consumo de drogas están siempre presentes a lo largo de las páginas de una o otra manera. Y mostrados de forma descarnada y nada edulcorada.




En el apartado de los villanos. Breyfogle y los guionistas con los que trabajaba no buscaban explotar a los clásicos villanos como el Joker, Pingüino o Dos Caras. Incluso crearon algunos como Scarface y el Ventrílocuo que ya forman parte del Batuniverse. Y aunque tenemos excepciones, como el Hombre Corrosivo y Cornelius Stirk, los villanos que se nos muestran en las historias de este tomo son bastante terrenales y temibles. A pesar de sus extravagancias (Kadaver) o los recursos de los que se valen para realizar sus fechorías (el Ratonero).





La obra de Breyfogle vive MUY amparada en los ochenta también en el apartado artístico. El estilo de dibujo, los colores y las tramas. Esto podría llegar a ser un inconveniente para algunos lectores más jóvenes, pero que al fin y al cabo forma parte del atractivo de estas historias.

Si deseas descubrir al Batman más cercano. El que se enfrenta al crimen desde los escalones más bajos y no el que comparte aventuras con Superman y Wonder Woman, no dudes en acercarte a este colección.