viernes, 13 de noviembre de 2015

Crítica: Sinister por Rain Cross




El año pasado descubrí una pequeña joya del cine de terror. Hacía tiempo que tenía ganas de ver Sinister, y al fin pude disfrutar de ella y descubrir que es una película que no solo inquieta, sino que también está rodada con maestría.

Con motivo del estreno de su segunda parte, he pensado que estaría bien hablar un poco de esta cinta de terror.



Ellison Oswalt es un escritor que, intentando recuperar la fama obtenida gracias a descubrir irregularidades en la investigación de un caso y conseguir ser best seller con su novela Sangre en Kentucky, se traslada con su mujer y sus dos hijos a la casa donde tuvo lugar un extraño crimen: una familia fue encontrada ahorcada en un árbol del jardín salvo una de las hijas que se encuentra desaparecida.
Ocultando este hecho a los suyos, Ellison comienza su investigación y encuentra unos films de Super8 en el desván, lugar que debería estar completamente vacío. Al ponerlos en el proyector, descubre una serie de siniestros crímenes relacionados con el que tuvo lugar en su nuevo hogar.
Pero lo que Ellison desconoce es que esos vídeos esconden un oscuro secreto.

Y es donde Bughuul, dios pagano devorador de almas de niños entra en escena.

Aunque la película puede resultar lenta en algunos momentos, la trama es sólida y los sustos, o mejor dicho, el aura oscura que rodea la película, hace que quieras descubrir más cosas sobre los turbios asesinatos.

La música es extraña, ritual, y efectiva.


El actor Ethan Hawke interpreta a Ellison, haciéndolo creíble y llegando a pensar que se mete perfectamente en su papel. El resto, correctos, haciendo mención especial a los niños y sus ‘perversas’ apariciones.
James Ransone, que interpreta a un agente de policía, cae simpático en su papel de ‘chico para todo’ de Oswalt.
Y no olvidar a Vincent D’Onofrio, que aunque hace una pequeña aparición, es el personaje que introduce a Bughuul en la historia.

Sobre este último personaje, conocido también como Mr. Boggie, me hubiera gustado que la película indagara más sobre él y su mitología; aunque debo reconocer que ese hecho también hace que sea aún más místico e intrigante.

En resumen, Sinister es una película oscura, seria y siniestra, como su nombre bien indica, que fue un soplo de aire fresco en su momento allá por el 2012 y que vuelve a los orígenes del miedo.

Ese terror infantil al hombre del saco que se traslada a los adultos mediante una entidad diabólica y unas extrañas cintas de vídeo.




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